Lo complicado es participar

He participado en varias ediciones en el Certamen Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Ávila, con mejor y peor fortuna. Es un concurso al que tengo un cariño especial porque significó el primer reconocimiento para algo que había escrito yo. Y eso es un subidón. Sin embargo, las bases siempre me parecieron tan absurdas como complicadas. Y este año la cosa va a peor.

Siempre he buscado las bases en la web del Espacio Joven ‘Alberto Pindado, pero parece que www.espaciojovenavila.es es una página “suspended” –a pesar de ello, siguen dirigiéndote a ella desde la avila.es-. Buscando, buscando… encontré un blog que debe hacer las veces de sustituto. Y buscando, buscando… un folleto de esta última convocatoria. En formato papel no he podido encontrarlo.

Bases Certamen Jóvenes Creadores Ávila

El problema es que también se necesita una hoja de inscripción que no he conseguido por ningún rincón digital, algo que otros años sí se podía hacer desde la web. Esta vez he tenido que ir al Espacio Joven, donde muy amablemente me han facilitado la ficha e incluso un modelo de la declaración, algo que antes podías conseguir fácilmente desde casa.

Como decía antes, las bases siempre me han parecido farragosas e incomprensibles. No entiendo que haya que utilizar un CD para grabar un archivo de texto con un relato de unas pocas páginas. Ni tampoco se entiende el complicado juego de sobres y plicas para ocultar la identidad del autor, cuando en la ficha de inscripción, que va grapada al exterior, hay que poner el correo electrónico ([email protected]…) y otros datos muy… explícitos.

Este año todo es un poquito más complicado, ya que han juntado distintas categorías para un mismo premio. Hay un gran cajón de sastre llamado “Obra plástica” (creo que incluye escultura, pintura, nuevas tendencias…). Respecto a lo que me afecta más directamente, microrrelatos y relatos compiten en una misma categoría. Para mí es como si haces una carrera con jirafas y perros, pero entiendo que no todo el mundo tiene que ser tan puntilloso. Lo que es más difícil negar es que hay un cierto tufillo a querer recortar sin que se note (¿se acuerdan de la polémica del año pasado?). Juntamos peras con manzanas y, ya de paso, quitamos los segundos premios. Creo que tendría más sentido si se hicieran menos categorías pero  más cuidadas.

Lo más absurdo de todo es que la obra en sí, que tiene que ir bajo un seudónimo, hay que registrarla en el archivo del Ayuntamiento de Ávila. Y, cuando llegas allí, te dicen, como parece lógico, que no se puede registrar ningún documento oficial con un nombre falso. Y entonces tienes que poner todos tus datos personales en un papel que queda grapado al complicado juego de sobres que alguien ha diseñado para ocultar la identidad de los concursantes.

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