Otra vez Las Gordillas

La tarde del pasado jueves, de nuevo fuego, de nuevo llamas. Una vez más, los restos de Las Gordillas eran pasto de los vándalos, de la decadencia en la que los han sumido sus propietarios y de la dejadez de las administraciones, últimos responsables de la salvaguarda del patrimonio histórico y cultural.

En este rincón ya hemos hablado antes de este asunto, concretamente en noviembre de 2012, cuando la denuncia de un particular alertó a las autoridades sobre nuevos desperfectos en el edificio. Hace un año, otro incendio devolvió los vetustos muros del convento a las primeras páginas de los medios. En aquel momento, todas las instituciones afirmaron sentirse preocupadas por lo sucedido y por la situación de los restos y pusieron en marcha, o eso dijeron, los lentos y pesados engranajes del Estado, ese Leviatán tullido y ojeroso, para asegurar su conservación. Casualmente, a principio de este mismo mes, el director general de Patrimonio de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León anunciaba que la administración regional estaba preparada para intervenir en Las Gordillas, juez mediante, para asegurar su supervivencia y mejorar su seguridad. Apenas han pasado quince días. Casualmente. No hace falta glosar los antecedentes para concluir que la relación del patrimonio local con los vándalos y las casualidades es larga y desoladora.

Según el responsable de la Junta, las obras de consolidación de los restos aún en pie comenzarán durante el segundo trimestre del año próximo. Hasta entonces, me temo, nos tocará cruzar los dedos y confiar en que los hados nos sean propicios y alejen a los vándalos -y a los alanos- de los viejos muros. Tampoco estaría mal contar con la implicación del Ayuntamiento y de su Policía Local, pero igual nos sale más rentable y nos produce menos úlceras poner un par de velas en la Ermita de Sonsoles.

Izquierda Unida ha solicitado a la Junta, como hicimos aquí hace dos años, que expropie el Convento para asegurar su protección. La intervención de la Junta para consolidar los restos es necesaria y urgente, pero tras años de incumplir sus obligaciones es perentorio que los titulares del bien sean desposeídos de él. Este sería solo un primer paso pues, tras la consolidación y la expropiación del bien, sería necesario encontrarle un uso conveniente. De todas formas, si los acontecimientos siguen desarrollándose al ritmo actual, igual tenemos un par de décadas para pensarlo. Eso si el edifico no se cae antes, claro.

 

One Response to Otra vez Las Gordillas

  1. Carlos Ávila says:

    …Eso si el edificio no se cae antes. No se puede explicar mejor ni más claramente.

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