El precipicio

Hay un momento magnífico en “El Ala Oeste de la Casa Blanca“. En realidad hay muchos grandes instantes, así que pónganse la serie desde el inicio y disfruten. Pero en este caso me refiero a una frase que Josh Lyman le espeta a Leo McGarry, que es algo así como “Fenomenal todo lo que me estás diciendo, pero alguien tendrá que pensar en los próximos ocho años”. McGarry pensaba a corto plazo en el final de legislatura de Bartlet y Lyman ya estaba ideando como aupar a Santos, aka Obama Latino, al despacho oval.

El paralelismo es un poco forzado, pero esa escena me vino a la mente cuando hablaba el otro día con un prócer de esto del deporte en el imperio abulense. Me contaba una serie de tejemanejes poco publicables pero resumibles en una frase:

“Real y Muy Católico Ávila Fútbol Club. Esa sería la única solución para que algunos aflojaran la pasta”.

No se refería a “La número 12” que dibujara Illo en su tiempo. No era una cuestión de la Virgen de Sonsoles, sino de presiones varias para que los dineros fueran a las manos correctas. Algunos espónsores posibles cayeron por el camino, me contaba. De hecho, cuando hablamos, todo esto del Glorioso no tenía solución ni haciendo un Icebucket de esos (salvo que apareciera Charlie Sheen por la muralla).

Por allá por Julio, el exportero encarnado Pindado ponía unos tuits interesantes. Le tenía perdida la pista desde que dejara el equipo para meterse en una aventura fuera de España. Para aquellos que les guste el fútbol modesto, su relato de su llegada a Albania resulta muy curioso. Parece que su impulso ha resultado imprescindible para lograr que la pervivencia del Real Ávila se sustente en dinero llegado de fuera. No se conocen muchos más detalles de momento, así que no especularemos. Tampoco se volvió a saber de Aurelio Gurrea después de que aquellas palabras que sonaron tan bien pero que quedaron transformadas en eco, eco, eco.

Parece que hoy habrá partido y que hay nuevo preparador físico. Buena suerte. Y ahora, si se firman los papeles que falten, aváncese. También desde la afición, que si algo malo han traído estos últimos meses, lo peor ha sido ver cómo en vez de cerrar filas se han abierto aristas, rencillas, frases incorrectas, diplomas de buen y mal abulense y unas cuantas amistades perdidas en el camino.

A por el centenario, equipo. 

Cambiando de acera deportiva, al frente del Obila se ha puesto Rodrigo Martín, al que conozco desde hace muchos años y al que deseo mucha suerte. Suerte que también será la de todos. Tenemos pendiente desde hace unos días una pequeña charla, que saldrá publicada en cuanto haya respuesta, espero que para la próxima semana. De momento, el Obila en redes sociales se ha reactivado: ya se puede consultar el calendario y la campaña de abonados está abierta.

Que se actúe con acierto, que se abran los clubes a la ciudad y la ciudad a los clubes. Que paseen con dignidad y buenas maneras el nombre de Ávila por Castilla y León y por España. Y que con trabajo, ideas y un poquito de cariño sean referentes de buen hacer.

No caer al precipicio, unos y otros, ha estado muy cerca, y la amenaza no ha desaparecido. Hay que pensar en ciudad, en medio y largo plazo, ocho años y más, porque quedarse sin referentes deportivos sería un tremendo error.  Algunos, de hecho, parecían brindar ante la posibilidad de que cayeran unos, otros o unos y otros.  Peor aún, pongan ustedes la categoría, los que trabajaron de forma efectiva para que el hundimiento se produjese. Nunca lo entenderé.

Buena temporada y que siga habiendo ese futuro.

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