Defensa férrea de la verbena

Tenemos la suerte de contar con la colaboración verbenera de Carlos Muñoz. Todos aquellos que quieran seguir los pasos de este intrépido rumbero, aquí explicamos cómo.

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Primera semana de agosto es sinónimo de fiesta en los pueblos de nuestra provincia. Para entender cómo y por qué se han desarrollado estos eventos a los largo de los años pueden ustedes recurrir a los historiadores, gente por otro lado poco fiable. Aquí me limitaré a dar una serie de razones de peso para defender la cita más importante del verano. ¿Por qué tiene usted que ir a las fiestas de su pueblo?

– Por las salchipapas. Ni a Ferrán Adriá en pleno proceso creativo se le habría ocurrido tal genialidad. Salchicha del Carrefour cortada en láminas junto con patatas fritas con un aceite descorchado en marzo. Justo lo que tu cuerpo de pide a las tres de la mañana. Si el chef le pregunta qué salsas desea para tal creación, no lo dude, la respuesta correcta es TODAS.

– Porque te ahorras el chequeo médico. Si usted es capaz de aguantar una semana el ritmo que le imponen sus amigos, no hay duda, tiene usted una salud de acero. ¿O prefiere fiarse de alguien que tras estudiar diez años se viste en el trabajo con una bata blanca?

– Porque las niñas crecen. ¡Y cómo crecen! Esa sensación agridulce de ver como lo que hasta hace pocos años era una dulce niña ahora es toda una mujer con una vida sexual más activa que la tuya

– Porque es barato. Con lo que te cuesta un billete a París en Agosto te costeas una semana de fiesta en el pueblo. Además, ¿qué tiene ParÌs que no tenga Muñogalindo o Sotalvo?

– Porque se desayuna en el bar. No pierda el tiempo en cocinar, aún no se ha conocido resaca que se resista a un café con leche acompañado de revolconas en el bar de su pueblo.

– Por la siesta. Igual que los ciclistas necesitan su autotransfusión de sangre, los verbeneros necesitamos nuestra siesta. Pero no una siesta para descansar los ojos, no. Estoy hablando de una siesta que puede oscilar entre las dos y las cuatro horas. Y en la cama, por supuesto. Si en la casa en cuestión hay niños, es recomendable usar tapones.

– Porque desarrollas habilidades. Como, por ejemplo, calcular el desvío que (por lo que sea) tienen las escopetas de feria, con el fin de conseguir ese purito tan ansiado.

– Porque da igual como vistas. Con unas chanclas, unos pantalones cortos y una camiseta de publicidad puedes aguantar varios días. Otro elemento indispensable son las gafas de sol, estas gafas no se retirarán hasta varias horas después de haber caído el sol.

– Porque no se liga. Sí, me han entendido bien. Está claro que con esas pintas esta no va a ser la semana en que conozcas a una guapa chica del valle. Por lo tanto puedes dedicarte a otras actividades tanto o más estimulantes como conocer a esos primos lejanos que no sabías ni que existían.

PD: Si ustedes se han fijado, en los últimos años se han empezado a desarrollar una serie de actividades (poco saludables) en las fiestas de los pueblos. ¿QuÈ necesidad hay de mezclar un evento como la verbena con otro en el que varias personas muy delgadas se disputan llegar el primero tras correr varios kilómetros? ¿Es que no tienen suficiente con el castillo hinchable?

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