El dilema: 424 páginas de Zapatero en vena.

El verano es la época del año ideal para la lectura reposada. Playa, arena, el lejano arrullo de las olas, inmigrantes asiáticos ofreciendo masajes a los guiris, tú y tu libro. O una piscina, hierba, el lejano arrullo de 17 bestias menores de 13 años y de sus respectivas madres, tú y tu libro. O si no has salido de casa, el sofá, el lejano arrullo del aire acondicionado, el señor que vende naranjas a un euro en una furgoneta destartalada bajo tu ventana, tú y tu libro. Es un ciclo lector en el que solemos rebajar las exigencias, yo el primero, como si se tratara de una noche fría, a altas horas de la madrugada, en una discoteca que huele a orina y alcohol. Bajamos el listón y nos metemos entre pecho y espalda cualquier cosa que haya en la estantería, el kiosko, la biblioteca municipal o el purgatorio de las letras: la sección de libros del Corte Inglés. Sin ir más lejos, yo acabo de terminar, además del libro que voy a pasar a comentar, el último éxito de Javier Sierra y me ha dado por leer “La Catedral del Mar”, ejemplar que está bastante mejor escrito que el primero aunque haya varios detalles que me ofuscan.

Sin más, paso a comentarles, en esta nueva sección que podríamos llamar “Lea en verano que es bueno y sano”, la última gran aportación española al pensamiento político del presente milenio: la magna obra del expresidente Zapatero (en adelante, ZP) “El dilema: 600 días de vértigo”. Como ven, empezamos por todo lo alto. Más de 400 páginas en las que el expresidente intenta explicar y justificar su gestión de la crisis, contando con especial detalle todo lo que rodeó a aquel famoso mes de mayo de 2010.

Aquí ya habíamos comentado la biografía política de Aznar -uno de los mejores libros que Aznar ha escrito sobre sí mismo- así que estamos acostumbrados a políticos que intentan vendernos la moto con ojos llorosos y miradas suplicantes. ZP intenta convencernos de que no tenía más remedio, de que las cosas son muy complicadas y de que él hizo todo lo que pudo por evitar que España acabase en el club de los rescatados. ¿Lo consigué? Psé.

Para mi, el libro se resume en tres palabras: incertidumbre, improvisación e impotencia. Y no hablo solo de ZP. La primera sensación que transmite el libro es que nadie, desde Zapatero a las institución internacionales, tenía mucha idea sobre lo que pasaba, lo que iba a pasar y lo que se podía hacer si lo que pasara o pasase no era bueno. ZP no negaba la realidad cuando se resistía a llamar a la crisis por su nombre, simplemente no sabía lo que estaba pasando y, abrazado a su mantita, su optimismo y su pensamiento mágico, confiaba en que con insuflar confianza a la sociedad y mover mucho las manos todo iría bien. Pero no lo sabía él, ni nadie, o al menos esa es la impresión que da al relatar las múltiples cumbres que se van sucediendo para “refundar el capitalismo”, en palabras del bueno de Sarkozy, dibujado por ZP como un gran amigo de sus amigos y de nuestro país.

De esa falta de diagnóstico de la realidad se pasa a la improvisación. Como nadie tiene ni puta idea de lo que ha pasado, pasa o pasará, se van tomando medidas a ojo de buen cubero. Primero soltando dinero como si no hubiese un mañana y después, cuando la lectura de las tripas de un cuervo nos dicen lo contrario, asustándonos por todo el dinero que hemos palmado. Y en estas llega Grecia y Europa cae en la esquizofrenia y de tanto morderse las uñas acaba masticándose las clavículas. Zapatero narra con detalle buena parte de lo sucedido en torno al hundimiento, rescate y re-recaste de Grecia. Tragedia en tres actos, de momento, en la que Merkel actúa como el tuerto que guía a los ciegos. Como nadie había pensado nunca en que esto llegase a suceder, se apaña como se puede un acuerdo que deja bien claro los principales defectos de la UE. Y luego otro, y otro, y otro…

De largo, lo peor de todo el libro, lo que más asusta como español y europeo, es la sensación que transmite de impotencia. La UE y sus mandamases van dando palos de ciego, uno por aquí, dos por allá, esperando que unos señores que responde al nombre de “los mercados” -como no gobernaba Rajoy todavía conservaban la “d”- vean con buenos ojos sus andanzas y ocurrencias. Los dirigentes europeos vivían con miedo a los lunes, días en que estos demiurgos evaluaban sin piedad sus acuerdos de fin de semana. Ahí tienen a Zapatero sin dormir, en pijama seguramente, con una taza de café, esperando la reacción de las bolsas asiáticas. Europa aprobaba medidas y llegaba a acuerdos con la única intención y esperanza de sobrevivir un lunes más. Una sucesión de abismos y rubicones a la que solo parece haber puesto punto y final -de momento- la intervención de Supermario Draghi. Quinientos millones de habitantes sin herramientas económicas ni políticas suficientes para hacer frente a la situación porque el sistema político, económico e institucional europeo e internacional les ha dejado, a veces voluntariamente, sin ellas. Un juego de equilibrios, contrapesos, soberanías compartidas y multidependencias sobre el filo de una navaja.

Para terminar, una cita, pero no del libro de Zapatero -he oído sus suspiros de alivio- sino de “El declive de los dioses”, del periodista económico Mariano Guindal. Año 2004, una semana antes de las elecciones, entrevista con Miguel Sebastián para La Vanguardia. En la charla posterior a la entrevista, dos perlas. “Menos mal que no vamos a ganar, porque la que viene sobre España es gorda” dice el que luego sería Ministro. Ante la sorpresa de sus interlocutores, Sebastián habla de la burbuja, del exceso de crédito. Guindal le responde que de eso no hay nada en el programa electoral que ha ayudado a confeccionar. “No es un programa electoral para gobernar, sino para que José Luis obtenga un resultado suficientemente bueno para salir reelegido como secretario general del PSOE en el próximo congreso. Después ya haremos un plan económico en serio para gobernar.” Puede resultar extraño lo que voy a decir, pero para mi la peor legislatura de Zapatero fue la primera, cuando se perdió la oportunidad de transformar la economía española y frenar la deriva que nos terminó conduciendo a donde todos ustedes saben. Y de eso, “El dilema: 600 días de vértigo” no dice nada.

4 Responses to El dilema: 424 páginas de Zapatero en vena.

  1. Rubén Negro says:

    Bueno, ese es el problema, que no dice nada. Empecé a leerlo palabra por palabra, con ganas (ya sabes que en esto de la política somos bichos raros). Luego pasé a lectura vertical y más tarde al pelotazo y contragolpe, yendo a los momentos clave. La sensación de improvisación (y a la par de vendedura de moto) es una constante en el dilema de marras.

    El libro deja sin resolver la eterna cuestión zetapérica: ¿de flojo era optimista o de optimista era flojo? Nunca me he terminado de creer que viva en esos mundos de yupi.

    Flota siempre una sensación de improvisación, pero esa última frase de Miguel Sebastián, o el debate aquel de Solbes, viene a decir que los que tenían que saberlo lo sabían. Que el presidente quisiera escuchar trompetitas y monos con platillos es otro tema.

    ZP, eso te lo concedo, al menos pronunciaba las “d”

    • Alberto Martín del Pozo says:

      El libro aporta poco, no pasan de ser una suerte de anotaciones personales a los hechos narrados por la prensa. Lo más novedoso, la carta del BCE, también es de sobra conocida ya. Quizá lo más interesante, anécdotas a parte, sea la narración que hace del proceso de negociación para entrar en el G20.

      Mi impresión es que mucha gente sabía que el crecimiento económico se sustentaba en bases pocos sólidas y que tarde o temprano se tendría que actuar y que eso no iba a ser bonito, ni agradable, ni políticamente rentable. Dudo mucho que en 2004 Sebastián supiese hasta dónde iba a llegar este desastre y cuándo y cómo iba a producirse.

      ZP es tal cual nos lo imaginamos, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

  2. Roverboby says:

    Se me quedó en el tintero esta columna y me dejé sin leer casi lo mejor, el último parrafo. Pues sí que perdieron la oportunidad. Yo recuerdo al Sebastián en campaña hablando mucho de la productividad , que había que cambiarel modelo económico etc…

    Quién quizá somos un país de comic o de Spaghetti western. Da igual el sheriff y sus buenas intenciones al cacique local le ha ido muy bien como están las cosas y así quiere que siga y como son poder económico y de ese modo controlaban (controlan) a la prensa.

    Y en otro orden de cosas por si no lo vio en tuiter , se han adjudicado las obras de la reforma de plaza de toros de Burgos (presupuesto 4,5 millones creo) a Sacyr y a…
    …Méndez Pozo (Río Vena)

    Puff…

  3. Roverboby says:

    Apéndice

    Ah no , espera no es reforma es construcción de una plaza nueva/pabellón multiusos. Pensaba que ese proyecto había sido descartado ‘for good’. Va a ser que lo han recuperado para compensar algo… digo yo eh, una suposición así de pronto.

    En finsss.

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