Una explicación a lo sucedido en Extremadura

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Las últimas elecciones municipales y autonómicas me pillaron en un tren camino de Madrid. Como todos ustedes saben si alguna vez han usado un cacharro de esos, el trazado de la línea férrea coincide, con exactitud casi milimétrica, con las zonas de peor cobertura móvil de todo el país -me atrevería a decir que de todo el planeta- y con los únicos lugares del mundo donde la señal de radio no llega. Así que, debido a estas dificultades técnicas, mi seguimiento del recuento y de los resultados fue irregular. Solo cuando llegué a la villa y corte de las Españas pude ver por fin lo que había sucedido.

La mayor parte de los resultados fueron conforme a lo esperado, pero también hubo lugar para las sorpresas, por ejemplo y sobre todo, la derrota del PSOE en Extremadura. El PP, liderado por Jose Antonio Monago, se hacía con 32 diputados, mientras el PSOE se quedaba con 30. La llave de la Junta de Extremadura -ahora Gobierno de Extremadura- la tenían los tres diputados de IU. Me fui a la cama asumiendo que un pacto entre PSOE e IU estaba cantado y que solo habría que estar atento a los detalles de una negociación que seguramente no llevase demasiado tiempo, pero me equivocaba. Tras algunos dimes y bastantes diretes, el PP acabando ocupando la Junta-Gobierno de Extremadura con sus 32 diputados y la abstención de IU, que no alcanzó ningún acuerdo con el PSOE y llegó a un no-acuerdo con el PP.

Una moción de censura en plena campaña

Esta semana, aquellos hechos vuelven a estar de actualidad. La semana pasada, durante el debate sobre el estado de la región, el líder del PSOE anunció que presentaría una moción de censura para desbancar a Monago. Inmediatamente las miradas se volvieron hacia IU, que volvía a verse obligada a definir su posición, y también hacia los dos diputados regionalistas que pocos meses antes habían abandonado el PSOE. Sí, además de IU, hay otro grupo político en la Asamblea de Extremadura, cosa que no muchos fuera de la región conocen. El resultado de la moción de censura, como todos ustedes saben, ha sido el esperado: IU ha vuelto a abstenerse y la moción ha sido rechazada con los votos del PP. Los regionalistas, finalmente, apoyaron al PSOE.

Parece claro que la moción fue parte una estrategia consensuada entre Ferraz y el PSOE extremeño de cara a restar apoyos a IU, a recordar a sus votantes en la región quién gobierna y gracias a quién lo hace, y a señalar, de cara a las inminentes europeas, que PP y PSOE no son lo mismo y que a IU hay que votarla con cuidado, que las pinzas las cargas el diablo. A mi me ha parecido un movimiento inteligente, tanto a nivel regional como nacional -esto es política, no una partida de brisca entre monjas jubiladas- aunque igual ha tenido menor presencia en los medios de lo que pensaban en Ferraz, ensombrecida la actualidad por lo acontecido en León.

¿Y lo de IU?

Para entender la posición de IU hay que descender del plano teórico. Lo que voy a exponer a continuación es mi opinión personal, después de comentarlo con varias personas del entornos de ambos partidos en la región y de unas cuantas lecturas. No se piensen que desayuno todos los días con Vara -PSOE- y Escobar -IU- para comentar la última jornada de liga, la evolución de la prima de riesgo y el calor que empieza a hacer. Es una explicación, no LA explicación.

Durante años, el PSOE ha disfruta de un poder casi absoluto en la región. Los socialistas controlaban la Junta, las Diputaciones, los principales ayuntamientos y en casi ninguna parte necesitaban la ayuda de IU para gobernar. La política, más allá de ideologías, es también un juego de afinidades y simpatías, de relaciones persona a persona, de aprecios y desprecios. En muchos sitios, el poder que llegó a acumular el PSOE hizo que las personas que lo detentaban o aquellos que estaban a su alrededor no trataran a IU como hermanos en la fe de la izquierda y del progreso, sino como una anécdota incómoda que les criticaba -los de IU cuando se ponen pueden ser muy cansinos- y les restaba votos, aunque fueran pocos. La situación política animaba a esto: victoria tras victoria, mayoría tras mayoría ¿quién necesita a IU? Muchos en IU consideraban esto un desprecio, un desprecio tan personal como político. En las ciudades, esto se diluye en el conjunto de los partidos. Que Fulanito se lleve mal con Menganito, o que haya habído un roce político entre ellos, da un poco igual si otros cien Fulanitos no tienen una opinión formada sobre Menganito y nos limitamos a debatir sobre ideas, proyectos, programas y el fantasma de la derecha. Pero en los pueblos y en las ciudades pequeñas, donde los partidos están formados por pocas personas, estas relaciones personales-políticas tienen un peso casi definitivo. Si Fulanito se lleva mal con Menganito y Fulanito es el 15% de la agrupación, cuando Menganito venga a ofrecernos un pacto, después de 10 años de ninguneo, a Menganito le van a dar -con perdón- bien por culo.

Y al final Menganito necesitó a Fulanito.

El apoyo a Vara para la investidura y para la moción ha sido mayoritario en las agrupaciones de IU de las ciudades, pero se ha encontrado con el rechazo frontal de muchas de las situadas en los núcleos más pequeños. No niego que en la decisión también haya pesado el compromiso de IU con la alternancia, el cambio y el juego democrático -aunque en la vecina Andalucía esto haya pesado un poco menos- pero detrás de esta decisión también están los agravios personales y políticos sufridos durante años a la sombra de la mayoría socialista, las cuitas de muchas personas que han aprovechado la oportunidad -ahora y hace tres años- para dar una “lección de humildad” al socialismo extremeño.

Esto también es política y, arrimando el ascua a la sardina abulense, sería algo que deberían tener en cuenta los partidos de oposición abulense por si en las próximas municipales suena la flauta y el PP pierde la mayoría absoluta.

One Response to Una explicación a lo sucedido en Extremadura

  1. Pepe Herráez says:

    Una explicación, que no la explicación, con la que estoy de acuerdo.
    En su momento algún familiar extremeño y que milita en la izquierda ya me contó.
    Por cierto, creo que en Avila no sería el mismo caso.

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