Comunicado

Buenos días a todos y gracias por estar ahí. Comparezco ante ustedes como zorra que cuida las gallinas en Los 4 Palos que, como saben, es un cargo de responsabilidad en este espacio por el cual tengo una serie de obligaciones en el mismo tales como adoctrinar a los demás “Palos” en lo que deben y en cómo lo deben decir cada vez que se dediquen a escribir algo por aquí.

Es evidente, a las pruebas me remito, que estos casi tres años de gestión no han sido todo lo satisfactorios que deberían. Es más, en un ataque de sinceridad diré que la marcha del blog es mala. Así como suena, mala sin paliativos. Es una realidad que hemos podido palpar recientemente por lo que, está claro, habrá que tomar una serie de medidas a las que luego me referiré. Pero sería hipócrita tomar decisiones sin hacer un análisis profundo de los datos y de los resultados así que voy a empezar por ahí.

Y el principio es el que debe ser. Nuestro Palo de Asuntos Exteriores, Alberto Martín, que últimamente parece solo centrado en Extremadura y su líos, en resultados electorales y dibujar gráficas para rellenar sus entradas vacías de ideas, habiendo dejado un poco de lado lo realmente importante: criticar al PP de Ávila. Por otro lado el Palo de Relaciones Institucionales, Rubén Negro, que es el vicioso de las porras, electorales sí, tienen menos grasa, pero porras al fin y al cabo. Se cree que no me entero de las otras que organiza a espadas de esta ilustre institución palera, en las que se dedica, con sus amigotes, a intentar acertar resultados de fútbol, baloncesto… incluso Fórmula 1. ¡Qué desfachatez! Y no voy a decir nada que no hayáis visto del Palo de Ocio y Tiempo Libre, Illo. Lejos de abrir de una vez una cuenta de Twitter como se le ha ordenado en varias ocasiones se dedica cada vez más al tiempo libre, el suyo más concretamente, y menos a alimentar vuestro ocio.

Pero si alguien me ha decepcionado por encima de todos ellos ha sido Pablo. Sí, sí. Es la verdad, hay que decirlo. El Palo Gurú de las Nuevas Tecnologías. Lo tenía todo. Alto, guap…, alto, con barba, parecía que con ideas nuevas, revolucionarias… Confía en él, me decían, se llama Pablo, no puede fallar, la gallina de los huevos de oro, me decían… Y le di su oportunidad… Menudo fiasco. Garcinuño, se apellida, GAR-CI-NU-ÑO. Menudo error, me cegó el nombre sin caer en que el apellido no tenía tirón, me dejé llevar por la ambición de tener conmigo a los mejores sin darme cuenta de que los mejores, si se llaman Pablo, deben apellidarse IGLESIAS. Sí, sí. Me lo vendieron bien, me la colaron y el tiempo me ha abierto los ojos y debo asumir ese error. Menos mal que el burro por el que le cambié estaba cojo y ellos no se dieron cuenta. 

Por eso llega el momento de hacer auto crítica, de dar un paso al frente y de darle opinión a todos y todas los que nos leéis y seguís, para que nos digáis quien queréis que sea la nueva zorra del blog. La nueva persona que diga a cada uno lo que debe, o no, escribir y hacer. Y por eso os pediremos más adelante que votéis, que votéis en algún post raro que hagamos por ahí (seguramente el Palo de Relaciones Institucionales, ya sabéis) y que nos digáis cual es el camino correcto para volver a llevar este blog a lo más alto. Eso sí, nosotros haremos antes un congreso extraordinario en el que nos reuniremos los cinco, cenaremos, tomaremos un número indeterminado de copas, jugaremos un par de partidas de dardos y repartiremos los cargos como nos dé la gana que para eso el blog es nuestro y, al fin y al cabo, la democracia está sobrevalorada y si metemos a gente de fuera a tomar decisiones dentro en plan “primarias abiertas”, sin antes dejar las cosas repartidas y atadas, igual vienen los de La Colonoscopia y nos boicotean o se movilizan las nuevas generaciones de algún partido político para intentar hacerse con el control de que se ha convertido en el producto más típico de Ávila, solo superado por las Yemas de Santa Teresa.

En resumen. Que na, que ni chicha ni limoná, que podéis pensar que igual decidís algo y así queremos que lo penséis pero que esto, al final, seguirá siendo nuestro, con sus gallinitas y su zorra como ha sido toda la vida. Pero que gracias, majos. Gracias por leernos y estar ahí. Y ya sabéis… Id pensado a quién votaréis en nuestras primarias… xD.

W.

Fin del comunicado.

P. D.: Pablo, espero no haber sido muy duro contigo pero la autocrítica es lo que tiene. Lo que pasa con estas cosas es que al final he acabado por cogerte cariño y ahora ya no te cambio por el tal Pablo Iglesias. He oído que no tiene futuro, que es una moda pasajera que nunca podrá gobernar y que no va a conseguir nada más que los 5 diputados que ha colocado en las últimas Elecciones Europeas, o sea, nada. Además, tú eres más alto y más guap… más alto…  

Hay partida

¿Qué es más impactante, el cabezazo de Sergio Ramos o la cabeza de Rubalcaba a punto de rodar lejos de su cuerpo*? ¿Qué estrategia fue más efectiva, la de Simeone o la de Arriola? ¿Funciona peor la placenta de yegua o los abrazos de Valenciano? ¿Fue mejor fichaje Bale o Cañete? ¿Está más cachas Cristiano o Pablo Iglesias? ¿Es la ceja de Carleto la que nos marca el camino o una flecha color magenta UPyD? Son tantas y tantas las preguntas y tenemos tan poco tiempo para contestarlas que no nos queda más remedio que desechar la mayoría, archivar en nuestra memoria las imágenes de Casillas con la copa al viento, las de Cañete imitándolo en la sede de Génova, y poner nuestros ojos en lo más inmediato: el próximo Mundial.

Pero como aún quedan algunos días para que vuelva a rodar el balón, hay que rellenar el hueco como se pueda e intentar superar el síndrome de abstinencia manteniendo la cabeza ocupada. Hoy hay buena etapa del Giro, pero para los no interesados en el ciclismo, aquí les dejo un artículo de política local, que también es droga dura. (Síndrome de abstinencia, ciclismo, drogas… cada día estoy más cerca de fichar como guionista de algún programa de La Sexta)

El Alcalde afirmó ayer ante la prensa que los resultados de las europeas no son extrapolables a las municipales, pero a esas horas todo el mundo en la ciudad -nosotros, la frutera de mi barrio, los demás partidos políticos y también el suyo- ya habían echado cuentas: si lo del domingo hubieran sido unas municipales, el PP habría perdido su mayoría absoluta. A pesar de lo que apuntaban las casas de apuestas londinenses, ahora ya sabemos que, aunque la diferencia sea leve, es más probable el cambio de gobierno local que la congelación del infierno. De repetirse el resultado del domingo, el PP se quedaría con 12 concejales, a uno de la mayoría absoluta y aparecería en el horizonte, cual bandera pirata en medio del Caribe, la posibilidad de un cambio de gobierno**. ¿Hay nervios en el Nido de la Gaviota? Diría que sí, que la sola posibilidad matemática intranquiliza. Falta de costumbre, supongo. Nos esperan meses divertidos en los que no hay que descartar baile de nombres, proyectos ilusionantes e ilusorios y castillos en el aire. El enésimo anuncio del AVE está más cerca, quién sabe si no se pondrá nueva fecha -cercana a las elecciones- al Museo del Prado y habrá que esperar para ver qué empresa está estudiando implantarse en la ciudad. Prepárense además para ver concejales del PP frecuentemente en los lugares más insospechados: fiestas de barrio, partidos del Real Ávila, supermercados, museos o Twitter.

¿Y en los demás partidos? ¿Nervios, intriga y dolor de barriga? En el PSOE, para sorpresa de propios y extraños, parecen aliviados, casi contentos, con los resultados. Sí, yo tampoco lo entiendo. Allí siguen buscando su suelo de votos, pero parece que bajo el ojo morado dibujan una sonrisa. ¿Será la caída de Rubalcaba la que les consuela? ¿La presumible caída de Óscar López con Rubalcaba? ¿La celebración de un Congreso y un nuevo reparto de fuerzas? Yo, la verdad, no estaría tan contento. En Ávila los socialistas mantienen el segundo puesto porque las nuevas alternativas restan votos a las viejas alternativas (Ciudadanos a UPyD y Podemos, presumiblemente, a IU). En Ferraz, los resultados se han cobrado la cabeza de Rubalcaba pero aquí, con el 15% de los votos en la ciudad y el 20% en la provincia, el mar parece estar en calma y todas las cabezas en su sitio. Caras nuevas y nuevos proyectos sí, pero en Madrid.

Acostumbrados a la travesía por el desierto del PSOE, los ojos se vuelven a los malos resultados de UPyD e IU. Sí, malos. UPyD pierde dos puntos respecto a las pasadas municipales y los de Cayo Lara apenas suman un punto. Con todo a favor, creo que el resultado de ambas formaciones es desilusionante. ¿Han tocado techo en nuestra ciudad? Si en UPyD están vendiendo ya la piel del oso, llamemos así a la Alcaldía, deberían esperar a cazarlo. El PP ha perdido 13 puntos desde las municipales, el PSOE 3 y ninguno ha ido a parar a su formación. ¿Confían en que para las municipales, ese voto abandone formaciones alternativas a las alternativas para recalar en UPyD?  Por si esto fuera poco, desalojar al PP pasaría ahora mismo por conformar un tetrapartido encabezado por el PSOE. Ya saben por dónde va a ir la estrategia del PP: o nosotros o el caos. Cosas más raras se han visto, es verdad, pero de momento creo que estamos hablando de un (casi)imposible. Quizá la pregunta clave sea si habrá candidatura de Ciudadanos, Vox y Podemos para las municipales. Si yo fuera del PP, haría todo lo posible para que así fuera.

Y luego están los chicos de Pablo Iglesias. Ella no sabe que va a salir en este post, así que no se chiven. Es un secreto entre ustedes y yo. Ayer a media tarde, después de compartir una foto de un amanecer con una frase de Coelho -el alba, el rocío de la mañana, los osos amorosos, unicornios enamorados de la brisa de poniente o algo así- subió una foto de Pablo Iglesias, con su camisa blanca, en medio de un mar de sonrisas. Ella se mostraba feliz por el resultado de Podemos y se identificaba como votante y simpatizante del mismo. Si hacemos caso a lo que dijo ayer el ultracentro sobre Pablo Iglesias y compañía, estamos ante una votante de extrema izquierda, filocomunista, admiradora de Chaves, de Maduro, de Lenin y del 15M. Su siguiente mensaje en Facebook también era de contenido político: una foto del Alcalde de Sestao y una frase de apoyo a sus declaraciones racistas. Igual etiquetar a los votantes de Pablemos como de extrema izquierda es un poco apresurado.

Podemos es la gran sorpresa de las pasadas europeas y, como dijo Rubén a las pocas horas de conocerse los resultados, nadie lo vio venir: ni los demás partidos, ni los comentaristas políticos, ni los sondeos, ni los apostantes de las porras salvo honrosas excepciones. El resultado de Podemos es impresionante y la forma de conseguirlo aún más. En nuestra comunidad, Podemos se ha quedado a 2000 mil votos de ser tercera fuerza política y es tercera fuerza, por delante de IU y de UPyD, en Burgos, León, Zamora y Soria. En Ávila, Podemos suma en casi todos los pueblos de la provincia, desde los más grandes hasta las aldeas más remotas, es tercera fuerza en muchos de ellos y segunda en sitios como Martiherrero, Navahondilla, Navarredonda de Gredos, Umbrías o Zapardiel de la Ribera. En Berrocalejo de Aragona, 44 habitantes, se queda a un voto de ganar las elecciones. Esto lo pones el día de antes de las elecciones y pasas la noche a costa de los contribuyentes en un centro de reclusión psiquiátrico. ¿El impacto de los medios de comunicación y las redes sociales? Algo habrá de eso ¿Un giro a la izquierda de la sociedad española? Quizá también haya algo de eso.

Alberto Plaza, concejal de nuestro Ayuntamiento, retuiteaba anoche una imagen que comparaba el programa de Podemos con el del Frente Nacional francés. Sí, hay algo de inquietud, mariposillas en el estómago, en nuestros gobernantes. Y sí, es posible que no todo, pero sí una parte -yo diría que una parte importante- del voto de Podemos sea puramente voto de cabreo, que ha acabado allí luchando contra la casta igual que podría haber acabado en otro lado si hubiesen señalado con acierto a otros enemigos. Votos populistas o el famoso voto nidederechasnideizquierdas donde pesa más la rabia y el enfado por la situación que la ideología o el sentido común que se suman a votos de izquierdas desencantados con las otras formaciones de esa zona del espectro. Transversal es quizá la palabra. Veremos si en Podemos son capaces de canalizar este apoyo y de organizarse de cara a las próximas citas electorales, si terminan confluyendo con IU (buena suerte a ambos convenciendo a sus respectivos votantes de mantenerse en la nave común) o si, en definitiva, terminan siendo una alternativa sólida con posibilidad de tocar poder.

Yo soy pesimista, creo que hoy por hoy es muy difícil que el PP no repita mayoría absoluta en la ciudad, pero sí, es innegable, hay partida. Y nosotros estaremos por aquí para comentarlo.

*Nota para el fiscal: esto es una metáfora.
**Como ya adelantó Rubén, el Ayuntamiento quedaría así: PP 12 concejales, PSOE 4, UPyD 4, IU 3 y Podemos 2. Por lo tanto, este artículo de Ávilared está mal. Ni Ciudadanos, ni Vox sacarían concejal porque en las elecciones municipales se desestiman las candidaturas con menos del 5% de los sufragios (artículo 180 de la Ley 5/1985 de 19 de Junio del Régimen Electoral General). Este del Diario, en cambio, sí realiza el cálculo correcto.

Zasca

Si se ven los resultados electorales en Ávila, que hemos adjuntado en el post anterior, el análisis es similar al que se puede hacer a nivel nacional: ZASCA. Zasca a los dos grandes, zasca a las previsiones, encuestas, análisis y a todo lo previsto. Un poco de menos zasca, pero zasca. Algún analista decía que el bipartidismo se quedaría en 30 y así ha sido. Lo que casi nadie vio venir es que el votante desilusionado, que tanto ha salido a las calles y que buscaba una esperanza, ha encontrado su cara. Y nunca mejor dicho, porque ha votado por el partido que ha puesto la cara de su líder en la papeleta: cinco eurodiputados para Podemos. Pablo Iglesias es el ganador de las elecciones y va a cambiar las cosas en la izquierda, seguro. España no es Twitter, ni tampoco es la televisión, pero está claro que usar esos medios, saber usarlos en esta sociedad cambiante y enfadada con “la casta” (¡Chupito!) ha dado resultado. Hasta en Ávila.

Datos así a lo bruto: UPyD tercera fuerza en la Comunidad, prácticamente empatada a 80 mil votos con IU y Podemos. ¿Qué hará esta nueva formación para las municipales? ¿Ir juntos con IU como ya se empieza a hablar o intentarán volar solos aprovechando el voto descontento con las caras habituales? No es lo mismo las autonómicas que las nacionales, y cada cita tiene su historia, pero los resultados dan espacio a pensar que van a surgir nuevas caras en la arena política.

En la capital, castigo claro a PP y también al PSOE. Los socialistas siguen segundos pero eso en las municipales puede cambiar mucho. UPyD no les adelanta porque C’s les quita casi mil votos (4´40%) e IU tampoco porque Podemos se queda con el 6´70%. Al PP le sale también un grano con VOX que capta 854 votos con más del 4%. El PP perdería la mayoría absoluta. Según las cuentas de Alberto, que de estas cosas sabe, sería PP 12, PSOE 4, UPyD 4, IU 3 y Podemos 2. Evidentemente en las municipales cambia todo porque ni Podemos ni Ciudadanos de momento tienen una cara visible, y sin embargo VOX sí tiene a Aurora Pimentel. Por ejemplo. O que no es lo mismo que se presentara García Nieto que un nuevo candidato. O que la gente vota en otra clave diferente a la de hoy, premiando o castigando lo que ve en sus calles. Pero vamos, que hay partido. Además, ahora mismo no puedo asegurarlo pero creo que UPyD e IU rozan (si suben un par de puntos o el PSOE baja los mismos) sacar representación en el parlamento autonómico. Si trabajan la provincia, está muy cerca. Se abre un periodo, de aquí a las generales, apasionante desde el punto de vista político y sociológico.

En cuanto a la porra, tenemos sucesor para los anteriores ganadores (Gayoso, Rubén y Guillermo) y no es otro que… ¡Pablo Garcinuño! Votó tarde pero votó bien. No os pongo los datos de todos, porque son mucha cifra, y de todos modos echad un ojo si creéis que no ha sido justo o la corrección está mal. Entre los menos desacertados… Obis, Alex, el trapseia ese, Moker e Iñaki. Mención especial para “Rafa” que acertó los 5 de Podemos, pero que falla más en el resto de sus predicciones.

Pablo ha tenido diez fallos en su apuesta (PP puso 18 en vez de 16; PSOE 16 en vez de 14, UPyD 5 en vez de 4, CEU 2 en vez de 3, Podemos 2 en vez de 5, C’s 1 en vez de 2) y ha hecho pleno en cuanto a acertar los que entran al europarlamento. Luego, el muy microcuentista, ha estado bastante atinado en el porcentaje provincial, aunque en eso el mejor ha sido Alberto que casi lo clava. Pablo creía que el PSOE sería tercero en la capital, y aunque estuvo cerca…salvaron de momento ese match-ball.

Enhorabuena a Pablo, gracias a todos los que han participado. Tienen todos los datos en la entrada anterior y en sus periódicos y diarios digitales de referencia. Ahora, si quieren comentar en este espacio los sorprendentes resultados, ya saben que aquí tienen su hueco.

Buena semana a todos.

#L4P25M

Si no entran muy tarde a leer esta entrada y se dan prisa en caso de no haber ido a las urnas, aún pueden revertir lo que parece ya inevitable: la abstención va a ganar las elecciones europeas, en España y aún más en Ávila. Los primeros datos que llegan de las mesas apuntan a una posible caída de 3-5 puntos en la participación de capital y provincia respecto a la anterior llamada a las urnas comunitarias. En unas horas sabremos a quién ha beneficiado o perjudicado esa abstención respecto a anteriores datos.

Sirva esta entrada para adjuntar los participantes en nuestra porra, que será corregida una vez tengamos los datos oficiales a medianoche. Para mañana dejamos una entrada con una primera valoración de lo que digan las urnas.

Mira El (Puto) Péndulo:PP (27), PSOE (13), IU (5), UPyD (3), CEU (3), ERC (2), Los Pueblos Deciden (1). / Provincia: PP (99,5%), UPyD (0,25%), VOX (0,15%), Falange Española de las JONS (0,07%) y PSOE (0,03%)./ El PSOE quedará quinto

Manzaniano: General: PP (21); Psoe(17); IU (6); UPyD (3), CEU(2); ERC (2); Los Pueblos Deciden (1); Podemos (1); Ciudadanos (1) / Provincia: PP (60%), PSOE (20%), UPyD (10) e IU (7%). / Capital: El PSOE quedará tercero.

hovejo: PP (21), PSOE (17), IU (5), UPyD (4), CEU -ciu,pnv, cc- (2), ERC (2), Primavera Europea (1) Los Pueblos Deciden – bildu,bng – (1), C’s (1). / Provincia: PP (54%), PSOE (22%), UPyD (12) e IU (9%). / Capital: El PSOE quedará segundo.

Viti: PP (21), PSOE (17), IU (5), CEU (2), VOX (2) y C´s (1) / Provincia: PP (58%), PSOE (15%), UPyD (10%), IU ( 6%) y VOX (4%) / –

Obis: PP (20), PSOE (16), IU (6), UPyD (4), CEU (3), ERC (2), Podemos (1), C’s (1), Los Pueblos (1) / Provincia: PP (58%), PSOE (20%), UPyD (8%) e IU (7%). / El PSOE quedará segundo.

Alberto Martín del Pozo: PP 19; PSOE 19; IU 6; UPyD 3; CEU 2; ERC 2; Los Pueblos Deciden Cosas 1; Podemos 1, Ciudadanos 1. / PP 48%; PSOE 24%; IU 9%; UPyD 8% / Ávila capital: El PSOE es tercera fuerza

Iñaki: PP (19), PSOE (17), IU (7), UPyD (3), CEU -ciu,pnv, cc- (2), ERC (2), Podemos (2) Los Pueblos Deciden – bildu,bng – (1), Primavera Europea (1). / Provincia: PP (58%), PSOE (19%), UPyD (11%) IU (7%). / Capital: El PSOE quedará segundo por los pelos

Rubén Negro: PP (19), PSOE (17), IU (6), UPyD (3), CEU -ciu,pnv, cc- (2), ERC (2), Podemos (2), Los Pueblos Deciden – bildu,bng – (1), C’s (1), Primavera Europea (1). / Provincia: PP (59%), PSOE (19%), UPyD (9%) e IU (8%). / El PSOE quedará segundo.

Moker: PP (19), PSOE (16), IU (7), UPyD (4), CEU -ciu,pnv, cc- (2), ERC (2), Primavera Europea (2) Los Pueblos Deciden – bildu,bng – (1), C’s (1). / Provincia: PP (50%), PSOE (22%), UPyD (15%) e IU (12%). / El PSOE quedará tercero.

Alex PP (18), PSOE (17), IU (6), UPyD (3), CEU -ciu,pnv, cc- (2), ERC (2), Primavera Europea (1) Los Pueblos Deciden – bildu,bng – (2), C’s (2) Podemos (1) / Provincia (Salamanca) PP (49%), PSOE (30%), UPyD (6%) e IU (5%) Cs (2,5%) Podemos (1%) / -.

Pablo Garcinuño: PP (18), PSOE (16), IU (6), UPyD (5), CEU -ciu,pnv, cc- (2), ERC (2), Podemos (2), Los Pueblos Deciden – bildu,bng – (1), Primavera Europea (1), Ciudadanos (1) / Provincia: PP (51%); PSOE (17%); UPyD (12%), IU (9%) / Capital: El PSOE quedará tercero.

Marinne: PP 16, PSOE 15, IU 9, UPyD 7, Ciudadanos 6, PACMA 2, Podemos 2, RED 2, Los Pueblos 2, CEU 2, ERC 1. / PP (35%) PSOE(24%) UPyD (13%) IU (10%) / El Psoe segundo

Juan: PP-12; PSOE-11; IU, 6; UPyD, 6; Ciudadanos, 5; Pacma, 4; Podemos,4; Red, 3; CEU, 2; Los Pueblos, 1. / Provincia: PP (27%), PSOE (21%), IU (9%), IPyD (8%) /En la capital, el PSOE quedará tercero.

Rafa: PP=10; PSOE=9; IU=8; Ciudadanos= 7; UPyD=7; Podemos=5; PACMA=5; RED=3 / Provincia: PP=21%; PSOE=17%; IU=9%, UPyD=9% / El PSOE en la capital quedará en tercera posición.

Suerte a todos y todas.

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Actualización: 0:13 horas. Resultados en Ávila al 99% escrutado

Provincia: (abstención 49’6%)
P.P. 30.668 46,93%
PSOE 12.924 19,77%
UPyD 5.459 8,35%
IUCyL 4.700 7,19%
PODEMOS 3.468 5,30%
VOX 1.509 2,30%
C’s 1.506 2,30%
PRIMAVERA EUROPEA 495 0,75%
PACMA 380 0,58%

Capital: (abstención 51´8%)
P.P. 7.937 38,28%
PSOE 2.979 14,37%
UPyD 2.674 12,89%
IUCyL 1.952 9,41%
PODEMOS 1.389 6,70%
C’s 914 4,40%
VOX 854 4,11%
PRIMAVERA EUROPEA 232 1,11%
PACMA 168 0,81%

Castilla y León: (abstención 51´4%)
P.P. 360.351 37,61%
PSOE 224.151 23,39%
UPyD 80.137 8,36%
IUCyL 79.699 8,31%
PODEMOS 78.352 8,17%
C’s 25.644 2,67%
VOX 23.994 2,50%
PRIMAVERA EUROPEA 8.664 0,90%

A-bas-tos

modernoMercado

The usual suspects

Ya no hay vuelta atrás. Es ahora o nunca. Me he desecho de la mayoría y las restantes me miran inquisitivas desde la mesa. Me quitó las gafas, me froto los ojos y tomo otro sorbo de café. Las tengo puesta en paralelo, una junto a otra, y a la derecha está el sobre, también expectante. Se respira la tensión. La fiesta de la democracia está a punto de empezar y yo aún no sé si ir en zapatillas o ponerme un vestido de encaje.

Les decía hace aproximadamente un mes -cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando Felipe y Guerra se asomaban al balcón- que no sabía a quién votar y aquí sigo, en pijama, dándole vueltas al asunto. (Si usted lee esto a las 5 de la tarde, no se asuste. Seguramente ya no estoy en pijama, tengo una bata de gatitos supermona para bajar a por el pan y a echar la lotería) La campaña me ha servido para bien poco, desde que no regalan cosas los partidos la democracia ha perdido tirón, y suscribo casi palabra por palabra lo que decía en aquel post de abril. ¿Que por qué vuelvo entonces a hablarles de lo mismo? Porque soy un tipo comprometido y sé que sin mi se darían a las drogas, el sexo desenfrenado o el Twitter. Hay otros temas, es verdad. Podría hablarles de los premios esos que dieron el otro día o de las múltiples visitas realizadas por el Alcalde a obras en la ciudad, acabadas, por acabar o camino de su primer milenario -se rumorea que esta misma tarde puede poner la primera piedra de San Vicente y visitar las obras de ampliación de la línea cinco del monorrail magnético, a inaugurar en abril de 2130-, pero como no soy experto en publicidad ni en cuidados capilares prefiero dejar estos temas a la AVT, Dignidad y Justicia o Manos Limpias. En resumen, lo único que ha cambiado desde aquel post es que ahora les escribo estas líneas con gafas -cosas de la edad- y antes lo hacía con las letras borrosas -por no reconocer lo de la edad.

De las múltiples ofertas del mercadillo demócrata -me quitan los eurodiputados de las manos-, me he quedado con cinco: PSOE, IU, Primavera Europea, Ciutadans y UPyD. Me ha dolido descartar al Partido X, tengo que reconocerlo, porque han sido los únicos que me han asaltado por la calle para pedirme mi voto, y a Pablemos, pero su ego estaba a punto de alterar el campo magnético de la Tierra y he preferido salvar la vida en el planeta no engordándolo con mi voto.

En el fondo, el que esto suscribe se considera socialdemócrata -rojo clarito- y cree que de todas esas siglas la que está más cercana a sus ideas, al menos en teoría, son las que tienen su sede en la madrileña calle Ferraz. Por eso están en la terna y no por su programa para estas elecciones -del que lo mejor que se puede decir es que está bien maquetado y en papel de buena calidad- su candidata o su vibrante y motivadora campaña, allá donde haya existido -Bar Manolo, el pasado jueves de cinco a cinco y cuarto. Lo mejor del PSOE es Schulz, lo que ya nos permite hacernos una idea de cómo están las cosas, y lo peor es todo lo demás, desde los selfies de Valenciano hasta los abrazos de Valenciano. Si ustedes vieron el debate europeo y el simulacro de debate nacional habrán podido comprobar que no hay color entre el candidato a la Comisión y la cabeza de lista del PSOE, como no hay color entre sus debates y los nuestros. Es verdad que Valenciano ganó a Cañete en el debate a dos, pero como apenas se habló de Europa, guardaré en mi memoria el resultado para tenerlo en cuenta si ambos se presentan a las autonómicas murcianas.

Schulz no estuvo mal en la confrontación europea, pero creo que la mejor fue Ska Keller, seguida de cerca por el candidato liberal Verhofstadt. Keller cuenta en España con los votos de Primavera Europea, a la que he metido en la terna precisamente por los puntos que gana con ella. En su contra, el maguferío marca Equo que adorna el programa de la coalición.

Esta es una de las cosas que me gustan de IU, que en su día rechazó la homeopatía y las terapias pseudocientíficas y es un asunto que cada vez considero más importante y en el que Europa tiene que empezar a actuar urgentemente. En su contra, que Tsipras estuvo flojo en el debate europeo, que Willy Meyer me inspira la misma confianza que un helecho y que aunque han rechazado la homeopatía, alguna de sus propuestas económicas parecen inspiradas por sacerdotes de los cultos zoroástricos.

No terminan de convencerme los de Cayo Lara -siempre fui más de Cayo Julio César-, como tampoco lo hacen ninguna de las alternativas de centro-algo del panorama nacional. Hay algunas cosas de UPyD que apoyaría sin reservas en temas de política nacional -finiquitar las diputaciones y avanzar en la laicidad del Estado de cabeza- y su programa europeo tiene medidas “progresistas” que me gustan, pero ¿Sosa Wagner? ¿De verdad no hay otro? ¿Pagazaurtundua? ¿Y para la Comisión? Eso de votarles sin saber si luego van a apoyar a Juncker -Helecho for America- no me convence. Me gusta más la música que los intérpretes de la misma y me repele esa ambigüedad tan de la casa. Al menos no se presenta Rosa Diez… o eso parece.  ¿Es Wagner Rosa Díez con pajarita? #Queremosdesaber

A Ciudadanos los he metido en la terna por hacerle un guiño a los flanes de Albert Rivera, que alguno hay por aquí, y de Javier Nart. No tengo nada específico contra ellos, pero tampoco hay nada en su propuesta que me atraiga y en el fondo me parece que su campaña tiene como objetivo, secundario o primario, dar a conocer a Rivera a nivel estatal. Algo perfectamente legítimo, pero irrelevante para mi.

Sea como fuere y vote a quien vote, el domingo iré a las urnas. E iré contento y convencido de estar participando en la construcción de un proyecto de futuro. Es verdad que la Unión no avanza todo lo rápido que nos gustaría -o que me gustaría-, y que sus instituciones y su funcionamiento tienen serias carencias democráticas que empañan el camino recorrido y las perspectivas de futuro, pero ningún observador objetivo habría pronosticado hace 50 años lo lejos que han llegado los hijos de los comerciantes de carbón y acero. Cuando en 2012 la Unión recibió el Nobel de la Paz, muchos, entre los que me encuentro, ironizamos con que aquello parecía un homenaje póstumo. No atravesamos los mejores momentos del proyecto de construcción europea, pero este tipo de aventuras nunca ha sido fácil. Si comparamos el proceso europeo con, por ejemplo, la integración de los Estados Unidos, nos sorprenderemos comprobando lo rápida y eficiente que parece, en perspectiva, la unificación pacífica del viejo continente.

28 países votando a la vez, con encuestas, porras, pronósticos… No me digan que no es divertido.

Paco, Pakuto (por Luis Asiaín)

Volvemos a tener la suerte de contar con la participación de Luis Asiaín, lo cual siempre es un placer. Aprovechamos para recordar que podéis enviarnos vuestras colaboraciones. Aquí os decimos cómo.

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Este es el relato de una historia cualquiera, una historia de Ávila. Trata de la evolución del pensamiento de un niño y su mirada hacia una persona concreta a la que jamás conoció y con la que nunca se relacionó directa o indirectamente. Recientemente me impactó toparme con la imagen de esa persona, a quien no esperaba volver a ver más que en mis recuerdos de infancia.

Paco, Pakuto

INFACIA

En las tardes de mi primer año de colegio en España solía sentarme con mi abuela en la terraza de su casa. Mis padres se acababan de divorciar y, por esa misma razón, viví con ella durante unos meses. Cuando nos sentábamos en la terraza –situada en un primer piso del jardín de San Roque– solíamos rallar pan duro de días anteriores, pelar judías verdes, quitar pequeñas piedras de las lentejas del día siguiente… ese tipo de cosas. Recuerdo perfectamente un día en el que estaba con la barbilla apoyada en la baranda de la terraza con la mirada fija en el jardín… por la izquierda, desde el paseo, venía fumando tranquilo, pacífico y ensimismado un señor delgado, con el pelo largo y barba… una figura que destacaba del entorno, alguien que, para un niño como yo, no pasaba desapercibido. Al instante, mi abuela se acercó, apoyó su brazo en mi hombro, acompañó la mirada conmigo… y espetó lo siguiente:

–Ves a ese señor hijo…
–Sí abuela…
–Cuando lo veas por la calle, no te acerques a ellos… cruza de acera.

Así, sin más. El señor, apodado Pakuto, se dirigía a uno de los rincones de aquel jardín donde se juntaba casi todas las tardes con un grupo de gente con un aspecto extraño… al menos para la mirada de un niño de siete años que los observaba intrigado desde aquel primer piso. Buscaban un rincón cercano a la fuente que había en el parque. Si la figura de aquel hombre resultaba enigmática, con esta instrucción mi abuela remató la faena.

Acto seguido entramos en casa y al pasar por una tablilla de madera con un señor de rostro lánguido, delgado, pelo largo, con barba y sospechosamente parecido al tal Pakuto… mi abuela le hizo una reverencia y se santiguó. Tan venerada era aquella figura del Sagrado Corazón de Jesús que por las noches, el argumento más utilizado para luchar contra los típicos miedos nocturnos infantiles era aquello de…

Jesusito de mi vida eres niño como yo,
Por eso te quiero tanto
Y te doy mi corazón…
Cuatro esquinitas tiene mi cama,
Cuatro angelitos que me la guardan… etc…

–No te preocupes que él –decía ella– estará aquí toda la noche para protegerte –refiriéndose obviamente a la imagen del señor con un corazón con pinchos sobre el pecho… ideal para que un niño durmiese tranquilo, mano de santo–.

Pero… entonces… ¿en qué quedamos? Pensaba yo.

Aquel señor, Pakuto, solía sentarse a vender cuadros en la plaza del Grande, lugar por el que yo debía pasar sistemáticamente todos los días camino del colegio, por tanto me cruzaba con aquella enigmática figura literalmente a diario. Tanto miedo tenía en ocasiones que ni me atrevía a pasar por la plaza, a veces daba rodeos para no cruzarme con aquel grupo. Un grupo variopinto de gente en el que no sólo se encontraba Pakuto como figura enigmática, otro tenía una cresta enorme pintada de colores, una chica que solía acompañarlos, dos o tres jóvenes más y siempre había algún perro que, por extensión, me daban un miedo tremendo… eran como prolongaciones del grupo, se movían como satélites alrededor de ellos y si alguno se me acercara era casi tanto como ser alcanzado por el propio grupo. Cuando la mirada de un niño le tiene miedo a algo la imaginación es incontrolable. Para colmo, tenía la endiablada tablilla metida en el cuarto y seguía sin entender la contradicción que mi propia abuela me había brindado.

Corrían los años ochenta… eran tiempos en los que los de mi edad disfrutábamos con La Bola de Cristal, con Dragones y Mazmorras, con los chapines, con las pistas de tierra, con las bicicletas, con los helados en el parque, con los bocadillos de cualquier cosa que sirviera de excusa para ponerte en la calle y dejaras de marear en casa, con el Bote-Botero –que muchos decían Bote-Bolero–, con Churro, mediamanga, mangotero, con el Escondite inglés, con Fray Huevo (¡¿qué desea?! -¡Un huevo! -¡Que entre luego!), con el Coche Fantástico, con… en fin… con todo. Imagino que la infancia de cualquiera estará siempre llena de sus cosas. En este clima de juego e infancia, los comentarios e insinuaciones de los chicos mayores se filtraban sutilmente hacia los de nuestra edad dejando caer especulaciones acerca de Pakuto y su grupo. Comentarios que, a su vez, vendrían de otros chicos mayores que ellos, éstos de los siguientes, y así sucesivamente. Mucha gente había apodado a Paco como «Paco el guarro», así de explícita llegaba a ser la inercia del chismorreo abulense… aquel que vendía cuadros en la plaza. Aquellas procaces habladurías insinuaban la relación del grupo con el hábito y consumo de drogas más allá del alcohol legalizado de las litronas… y mucho más allá del hoy oficiosamente institucionalizado porro. Desconozco por completo si era el caso, pero cierto es que fue aquella una época en la que muchos jóvenes cayeron como moscas debido a una oscura moda de heroína y jeringas. De las jeringas en los parques sí puedo dar fe, porque muchos nos topábamos con ellas jugando. Pero obviamente ni quiero ni pretendo relacionar a los unos con el consumo de aquellas pérfidas flores muertas que decía la canción.

En la misma casa de mi abuela había un cuarto de estar verde que era utilizado para meter a todos los nietos que se presentaban en casa a jugar –ya entonces seríamos unos veinte–. En aquel cuarto, había un tocadiscos y en éste solían sonar solamente tres discos:

El padre Abraham en el país de los Pitufos, el Dúo Dinámico y esto…

¿Qué hacía el disco de Humet en casa de mi abuela? Misterio. Pero lo cierto es que a mi abuela le encantaba esa canción y sonaba constantemente por algo tan trivial como que a todos los nietos nos encantaba el silbido y, por si fuera poco, encerrados en el cuarto teníamos carta blanca para usar, manipular y desgastar el tocadiscos a placer. Para qué querer más. Muchos de mis primos compartirán este recuerdo conmigo a buen seguro. Aquella canción… aquella letra… fue tomando forma poco a poco en mi mente infantil y cuando me cruzaba con el grupo de Paco me acordaba de la canción. Asociaba a Clara –protagonista de la canción– con la chica que solía acompañar a Paco; los detalles de la letra con los propios comentarios que escuchaba a mi alrededor… «y nadie quiso preguntar», etc…

Pasaron unos tres años y mi dinámica hacia el grupo de Pakuto era básicamente la misma. Un día, en el colegio, una profesora a la que apodábamos «la Bruja», decidió que el lapicero con el que estaba escribiendo –en los ochenta se pusieron de moda unos lapiceros enormes, gordos con una pequeña funda de plástico colgando de la goma que encajaba en la punta superior, y en cuya funda venían metidos otros tres lapiceros minúsculos– no era un lapicero convencional con el que escribir en el colegio… lo arrebató de mis manos y me lo rompió en la cabeza por la mitad. Agarró un roído lápiz del compañero que tenía al lado y me lo calzo en los dedos… ¡Escribe con esto! Me dijo. El lapicero era un regalo de mi padre, al que veía tres veces al año después del divorcio. Me pregunto de dónde vendría el apodo «Bruja». El caso es que aquella señora abrió la caja de Pandora con aquel gesto. Recordé entonces una tarde que pasé en los columpios del rastro el año anterior… la primera vez que me fumé unas clases.

Y desde entonces no quise otra cosa… un descontrol total.

Este fue el momento en el que la ciudad, Ávila, se convirtió en cómplice… mi cómplice. Me preparaba todos los días para ir al colegio, salía de casa y seguía la ruta hasta que, sencillamente, desviaba mi camino y paseaba por las calles de la ciudad. Sin más. Teníamos clase de nueve de la mañana a doce y media y de tres y media a cinco y media de la tarde… lo mejor eran las tardes, porque por las tardes la ciudad estaba desierta hasta que abría el comercio a las cinco, momento en el que debía preocuparme y tener cuidado para no toparme con mi abuelo camino de las tiendas que regentaba. Siempre fue un placer pasear por esas calles tranquilas, me sentía profundamente libre con la ciudad a mi alcance que, para un niño, era abarcable y muchísimo más que suficiente. Obviamente me acuerdo mucho de mi familia y en especial de mi madre que, pobre, estaba desesperada sin ser capaz de entender qué demonios me pasaba y por qué costaba tanto meterme en el colegio. En estos años ya no vivíamos con mis abuelos –aunque comíamos con frecuencia en su casa o pasábamos algunos días con ellos–, yo tendría unos diez años y mi abuelo Pedro venía a casa a buscarme para llevarme personalmente al colegio… intentando ayudar a mi madre que, debido al trabajo, tenía las manos atadas en cuestión de horarios.

Pero el niño, que en ningún caso tenía maldad alguna y era de todo menos hiperactivo, salía de casa por su cuenta y riesgo, levantaba el antebrazo en horizontal e iba rozando el puño de la cazadora en todas las paredes de granito, ladrillo o piedra destrozando cualquier abrigo que utilizara. Un gesto que casi funcionaba como el bastón lazarillo de los ciegos, que va indicando el camino a aquellos que observan con los sentidos.

Una tarde, entré en la cocina de casa y mi madre estaba enfadada en el salón de pura impotencia. Cogí un trozo de pan, lo abrí por la mitad, metí alguna salchicha dentro con algo más –a modo de bocadillo para cuando «saliese del colegio»– lo envolví en papel aluminio, lo metí en la mochila con los libros de clase y me despedí de mi madre:

–Me voy al colegio mamá… luego vengo.

Se había enfadado conmigo porque yo seguía diciendo que no se preocupara que no iba a faltar nunca más al colegio y que todo iba a ir bien. Se despidió de mi con una evidente falta de fe. Y con razón, porque salí de casa y me fui, mochila en ristre, a pasear por la ciudad.

Andaba yo buceando en las calles de Ávila, observando cualquier cosa, cuando fui a parar a la calle Virreina María Dávila… había entonces allí una tienda de repuestos, piezas de coches y cosas de ese estilo. Estaba parado delante del escaparate mirando ensimismado cualquier cosa que ni alcanzo a recordar puesto que, ¿qué diantres habría de interés en una tienda de repuestos para que un imberbe de diez años estuviera allí parado? Nada, imagino… pero allí estaba. De pronto, noté que alguien al lado me estaba mirando y noté también la presencia de un perro… por un instante pensé que mi abuelo, mi madre o algún familiar me había pillado… giré la mirada y, de repente, allí estaba él… Paco, Pakuto mirándome fijamente con su perro –o perra– también con la mirada fija en aquel chaval que, en horario de colegio, estaba solo ensimismado mirando una tienda de repuestos de coche. El pánico fue inmediato… me quedé petrificado mirándole fijamente a los ojos, y él me miraba a mi… extrañado supongo, de ver la casi segura cara de espanto que debía tener. No me inmuté, me quedé bloqueado en el sitio mientras notaba un ligero incremento en la hostilidad del perro que, a buen seguro, debía ser pacífico pero que su propio instinto animal estaría reaccionando a mi más que evidente miedo… y ya se sabe que los perros, el miedo, lo huelen a kilómetros… y yo me encontraba a escasos dos metros.

Paco parecía que iba a entrar o salir de algún sitio, no dijo ni una palabra, imagino que notó que yo me había llevado un buen susto y no querría –supongo– empeorar la cosa. Yo me di la vuelta «como quien no quiere la cosa» –como si estuviese yo en condiciones de disimular– y lentamente empecé a caminar en sentido opuesto. Los pasos inicialmente eran forzosamente pausados pero a medida que me fui alejando el perro empezó a ladrar, los pasos se aceleraron y el perro salió ladrando detrás de mi, repito, de puro instinto… para cuando alcancé la esquina corría con tanta fuerza que no paré hasta llegar al portal de mi abuela.

Son misteriosos los rudimentos del miedo… yo tenía unos cuantos, pero para otras tantas cosas era bastante despreocupado, imprudente e incluso temerario; igual me lanzaba desde la caseta de un jardinero y me rompía un ojo, como me despeñaba con una bicicleta destrozándome la cara –literalmente–, como me perdía solo por ahí deambulando sin el más mínimo temor. ¿Quizá el miedo que le tenía a Paco fue inducido? Tampoco soy capaz de atribuirle exclusivamente ese mérito al desafortunado comentario de mi abuela. Pero lo cierto es que así eran las cosas.

Obviamente, ni Paco ni su satélite pretendían alcanzarme, ni mucho menos. Pero yo corrí como si la destrucción de una supernova estuviese a punto de alcanzarme. Dentro de aquel espacio sideral sólo se me ocurrió un improvisado sitio para esconderme… Llegué al portal de mi abuela respirando como una parturienta, entré con cuidado para evitar que el portero –entonces Mariano– me viera entrar. Evidentemente no pretendía esconderme en casa de mi abuela, pero me metí en la escalera y subí hasta el último piso –donde vivía otra tía mía– y de éste al piso del ascensor. Un lugar al que nadie subía, con unos cuantos tiestos desparramados por el rellano, una puerta de acceso al mecanismo del ascensor y unas cuantas claraboyas que dejaban entrar claridad y sonidos del parque al escondrijo. Sintiéndome ya tranquilo, me tumbé en el frío suelo, saqué mi bocadillo de salchichas para la merienda o «salida del colegio» y me relajé. Salí de la guarida cuando empecé a escuchar a otros chavales jugando en el parque, señal de que ya habrían salido del colegio. Aquel fue mi escondite durante mucho tiempo.

ADOLESCENCIA

Los años pasaron y casi sin darme cuenta me zambullí de lleno en la que denominaría de manera muy cursi «mi época ilustrada»… aquellos años en los que aprendí disfrutando y disfruté aprendiendo. Tuve la suerte de toparme con un instituto en estado de gracia –al menos en aquella época–, con unos profesores geniales, maestros en su Arte y que mucho y bien hicieron por nosotros. Había de todo, lógicamente, pero considero que tuve suerte y, en la medida en que pude, lo aproveché. Sólo lamento no haber repetido cada uno de los cursos para haber prolongado mi estancia un poco más, ¡con lo bien que lo pasé, no tuve la suficiente picaresca para dejarme caer por allí más tiempo!

En estos años de rebeldía y curiosidad, la vida se mira de otra manera. Mi madre había comprado un par de cuadros de Paco y los tenía en su habitación. Sabía que eran suyos y recordaba perfectamente el miedo que él me infundía cuando yo era niño pero ya no veía en él nada de lo que me atemorizaba en la infancia. Pero tampoco me paraba a pensarlo. Paco era un personaje más de la ciudad.

Fue entonces cuando me enteré de que mi propio abuelo conocía al padre de Paco y que de hecho, según mi madre, habrían tenido cierto grado de amistad –desconozco hasta qué punto–. Cosa que me sorprendió, recordando aquel momento en la terraza con mi abuela. Además, supe cuando mi madre compró los cuadros que ella misma hablaba con Paco y que, sin tener relación con él  –al menos que recuerde–, sí se conocían… quizá por aquella amistad de sus padres, no lo sé. Al traer los cuadros a casa quedó claro que se trataba de una persona sensible con un estilo muy personal y particular para su Arte, que no es poco. Estos detalles, ya lejos de la niñez y en plena adolescencia, me llamaron la atención.

Especialmente porque me hicieron reflexionar acerca del mote «Paco el guarro». ¿Cómo le sentaría semejante mote a una persona con la sensibilidad suficiente para hacer aquellos cuadros que mi madre colgaba en su cuarto? Podría haber pasado olímpicamente… o no. ¿A santo de qué semejante estigma? Entré de lleno en el plano moral y ético del asunto… fruto directo del momento adolescente que vivía. Además, empezaba a desarrollar mis propias querencias artísticas, cosa que en esos años suele ser bastante inevitable y fruto también de las inquietudes y sensibilidad de cada uno. Todo esto me inquietó. Sobre todo al ser consciente del tremendo miedo que yo le tenía siendo niño, y me parecía tremendamente injusto haber escuchado y en ocasiones utilizado un mote tan despectivo. Era algo cínico y cruel.

Ávila, aquella cuyas calles tranquilas habían sido mis cómplices, ahora se me antojaba también cómplice pero en este caso de haber estigmatizado a una persona. Algo que más tarde he entendido que no es característica exclusiva de la ciudad de Ávila pero sí de una cultura patria… esto sucede en un pueblo, en una capital, en una aldea, en pleno campo… sucede o, al menos, sucedía, con el diferente, con el débil, con el sensible, con el inadaptado, etc… No es objeto de este texto entrar en ese debate, pero digamos que en la adolescencia comprendí un poco mejor estas cosas. No deja de ser una época turbulenta, especialmente, porque si en la vida alguien está en ese proceso del despertar simbólico, el despertar de las ideas, de los planos morales y éticos de las cosas… probablemente empiece a abrir los ojos en esta fase vital y, tanto la realidad como nuestra propia naturaleza, pueden ser en ocasiones turbadoras o difíciles de encajar.

HOY

Los años volvieron a pasar y Paco cayó totalmente en el olvido –mi olvido–. Poco después de la adolescencia cambiamos de casa, los cuadros seguían con nosotros, luego vinieron más mudanzas, mi madre falleció, más años encima, más mudanzas, la vida pasando y le perdí la pista tanto a Paco como a los cuadros.

Hace unos meses, navegando por internet, encontré una noticia en la que se hablaba de una exposición organizada por la Asociación Ávila Abierta dedicada, precisamente, a Pakuto. La noticia aportaba una fotografía suya.

Paco_Jimenez_Verdu

La foto me impactó por varios motivos.

.- Ahí estaba la imagen de Paco, Pakuto… aquella persona a la que yo tenía un miedo infantil infundado.

.- Paco está sentado en una terraza que, para los que somos de Ávila, identificamos claramente que da a la calle Alfonso de Montalvo –calle al lado de dónde me topé con él–. Por tanto lo más probable es que se dirigiese o viniese de su casa.

.- Por la calidad de la imagen, se ve que la fotografía es de aquellos años, es posible que fuese tomada más o menos en la época de marras.

.- Desconocía el nombre verdadero y completo de Paco.

.- Y sobre todo y más importante… su rostro y aspecto afable, de todo menos hostil. Su imagen había quedado borrosa en mi memoria y en cierto modo manipulada por mi propia visión infantil y paso del tiempo. Verlo de nuevo me confirma aquello que ya en su día veía, pero esta vez observando con la mirada de un adulto, algo más curtido en ciertas cosas y con la cabeza más amueblada.

Ver su fotografía es como la resolución y punto final a un temor infantil, repito, absolutamente infundado e irracional que, con total seguridad, fue alimentado por los dimes y diretes de un ambiente propenso a estigmatizar a quien es sensible por naturaleza. Desconozco si es el caso de Paco, pues mi reflexión es del todo unilateral y construida a base exclusivamente de mi percepción y su evolución desde la infancia. Pero sospecho que no debo andar muy alejado. A las personas sensibles les cuesta más adaptarse por razones obvias: siempre será más fácil ser un inadaptado si el entorno se muestra cínico, cruel o incluso déspota contigo–«Paco el guarro»–.

Y algo me queda claro en relación a aquellos años: ¿acaso no era yo otro inadaptado? Quizá por aquel divorcio prematuro o… ¡a saber!… siempre lo fui en mayor o menor medida ¿Acaso no debía estar en clase el día que me topé con Paco? ¿Acaso había otros compañeros míos de colegio inmersos en aquellas escapadas o huidas… con siete, con ocho, con diez años? ¿Le impactaría la imagen de Paco a alguien que no hubiese reflexionado sobre ello con el paso del tiempo?

Por estos motivos y razones, creo que aquel día me topé con un Artista, en el sentido más legítimo e intemporal del término. Quiero decir, no un artista en su versión de poliespan mediático y edulcorado que se pueda ver hoy en un medio cualquiera. Una persona con la capacidad suficiente de tener un estilo propio desarrollando una actividad tan compleja como era, en su caso, la pintura. Cierto es que para gustos los colores y que su obra es fruto evidente de una época… pero qué demonios… ¿y cómo no lo iba a ser? Esa es precisamente una característica de toda obra artística.

Para muestra su legado.

Y en el fondo ahí está la clave… ¿qué es lo que queda? Porque ciertamente, el paso del tiempo es inexorable y solo algunas cosas son capaces de franquearlo ¿Alguien se acuerda del alcalde que tuvo Ávila en 1963? ¿Alguien se acuerda de quién adjudicó la obra de algún arrabal hace cincuenta años… o hace treinta… o quince… o diez? Queda, lo que queda… y aunque quede entre amigos y familiares, conocidos o desconocidos… y no trascienda hasta alcanzar el nivel mediático hoy tan ansiado y valorado de «poliespan», lo cierto es que de una u otra forma ahí queda… que no es poco.

Su nombre era Francisco Javier José Jiménez Verdú.

Nota.- Si algún familiar suyo lee este texto, espero y deseo que no se sienta ofendido en modo alguno por nada de lo aquí escrito. Nada más lejos de mi intención. Esta no es más que la mirada de alguien que creció en Ávila y urdió sus pensamientos y sentimientos en las almenas de la muralla.

 

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