La fruta madura

¿Y si al final Mariano tuviera razón?

¿Y si en España todo era cuestión de aguantar y que las crisis pasaran? Subir impuestos y dejar al tiempo hacer. Y que lo del 15M pasara, y lo de la prima de riesgo pasara,  y lo de Barcenas dejara de ser portada, y lo de la monarquía dejara de sorprender y Montoro mediante sigo adelante.

Lo llaman arriolismo, por el consorte de Celia Villalobos. Así lo define Juliana

“El arriolismo es un marinero tumbado en una litera, observando como una mujer oriental, Flor de Loto, enciende la pipa de opio. El marinero expira e inspira y de golpe el mundo se detiene y todo lo malo que aparece en las encuestas es un lío que se va desvaneciendo.”

Un experto en medir los tiempos dicen de Rajoy los que ven su botella medio llena. Lo dicen ahora, que Mariano se ha pegado algún que otro batacazo electoral – arriolismo mediante – y por entonces no se le tenía por tan buen relojero. El caso es que para cuando lleguen las elecciones, los peores momentos de la crisis habrán pasado. Sí, hay protesta social. Sí, lo de Barcenas sigue ahí. Sí, lo de los bancos sigue sin cerrarse con preferentes y otros pufos. Pero España se mueve, como una tortuguita pero se mueve… y ya es más la tortuga que el cangrejo.

Así que salen las encuestas y el PP sigue arriba para las europeas – punto importante en el camino – y los nuevos partidos tampoco hacen tanta pupa. VOX quita uno o ninguno, UPyD y Ciudadanos siguen sin quererse y entre los dos hacen daño pero menos que IU, que a su vez le rasca al inoperante PSOE lo suficiente para impedir una victoria moral – o algo así – de los rubalcábidos.

Vamos, que ni tan mal.

Y sí, puede que si todo sigue así los resultados de las elecciones generales en un par de años nos conviertan en una especie de Italia…pero hasta entonces hay mucha partida por jugar, y se supone que la economía irá dando un respiro. Con unos gráficos en el debate televisivo de que vamos a mejor y con un poco de suerte veremos de nuevo al balcón de Génova celebrarlo.

Y si al final… después de toda esta crisis y con todos los que pensábamos que tal vez – ojalá – se iba a cambiar España entera… ¿y si al final no cambia nada?

Hace una temporada escribía sobre el riesgo de tener una recuperación económica sin haber aprobado ninguna de las reformas que la economía necesita. En el sistema político, sin nadie lo remedia, vamos camino de algo parecido; incluso si UPyD e IU sacan un resultado excepcional, es difícil imaginar una mayoría social reformista estable sin la participación de uno de los grandes partidos. Lo aterrador de esta crisis no es su profundidad; lo que realmente da miedo es el riesgo de salir de ella sin haber cambiado apenas nada.
(Roger Senserrich – Politikon)

¿Qué quedará de los movimientos sociales, los intentos de participación, las protestas, las mareas multicolores?

Y, sin embargo, sí que hay algo que va a hacer tambalear los cimientos y que hace que el resto de discusiones estén bien, pero queden incompletas. Lo que sí puede cambiar el modelo es Cataluña. No hablemos por un momento de si los nacionalismo son buenos o malos, de si Artur es Moisés o si se le vendrá el Nilo encima.  La solución al dilema catalán, da igual quiénes sean los buenos o los malos, traerá cambios de algún tipo ya sea independencia, reforma constitucional u otros escenarios complicados.

Eso parece al menos. El partido de si España cambiará mucho o poco se va a jugar en Cataluña… y está la duda de si Rajoy es muy listo o muy tonto. Si es un pusilánime o si también les va dejando caer cual fruta madura. Es un debate interesante, como lo era si Zapatero era bambi o un peligroso escrutador de nubes . Si leen su libro de memorias – ya les adelanto tras hacer una  rápida lectura vertical – se quedarán con la misma duda.

Y con Mariano… es parecido. Viendo lo que le ha pasado a Pedro J y lo que se insinúa con El País, habrá que pensar que hace algo más que leer el Marca.

2014 va a ser un año muy interesante desde el prisma político y los movimientos del poder.

5 Responses to La fruta madura

  1. Pepe Herráez says:

    El poder del cuarto poder que hace que la realidad sea la que ellos quieren que sea. Es obvio que sus prioridades y las de casta que nos gobierna, políticos, banqueros, empresarios no son las mismas que las mías ni las de la mayoría de gente.
    Estoy arto de que lo importante sea Cataluña, a mi lo de Cataluña me la trae al pairo. Si quieren votar que voten, que se quieren separar que se separen, no me importa nada.
    Ahora que formamos parte de una España, donde se venden más mantas que nunca porque a la gente no le llega para pagar la luz y el gas.
    Donde gracias a la cruel y asquerosa reforma laboral los jóvenes trabajan, eso si de becarios, 8 horas por 300 euros. Y que sí reniegan hay un batallón deseoso de cojer esa mierda de trabajo, de salario y condiciones indignantes.
    Donde al ciudadano se le aniquila a impuestos en lo más básico, la cesta de la compra, la luz, el gas, la vivienda…
    Épocas de bonanza… ¿os dais cuenta que muchos jóvenes sólo han conocido la puñetera crisis?
    Por eso digo como dijo el gran Fernando Fernán Gómez ¡a la mierda!
    ¡A la mierda! Con tanto sinvergüenza, tanta mentira, tanta hipocresía.
    La otra realidad nos pide ahora que vayamos todos de la mano para que nos devuelvan la dignidad y todo lo que poco a poco nos han ido quitando.

  2. Carlos Muñoz says:

    Lo de la italianización de España es ya lamentablemente un hecho. Aquí, como en Italia, ya nada es verdad o mentira, todo ha pasado a ser opinable.

  3. Alberto Martín del Pozo says:

    Fantasmón de cal y arena…
    Blanco sin pena ni gloria
    que no dejó más memoria
    de sí que una estatua al miedo,
    Don Tancredo

    Luis López Anglada (hijo adoptivo, por cierto, de Burgohondo y Fontiveros)

  4. serzi says:

    En un libro que estoy leyendo, de ciencia ficción, por cierto, se pone en práctica este arriolismo en el que el gobernante no hace nada ante los movimientos sociales y otros descontentos de la población con la intención de que el clamor popular, en su contra, se debiliten por sí solos y se diluya ante sus narices. Esta jugada la pone en práctica una y otra vez, pero quien juega acaba perdiendo, y un mísero acontecimiento sin importancia puede desencadenar una cadena de sucesos que haga tambalear y/o derrocar al propio gobernante. ¿Puede darse el caso en la realidad? Quien sabe, total, estamos hablando de ciencia ficción.

  5. Rubén Negro says:

    Hay una buena novela en eso, Serzi. Qué pasaría si un Gamonal o algo como el altercado aquel de Valladolid acabara con desgracia, con un muerto. Qué pasaría con esa chispa y el efecto dominó. Conozco a alguien, un amigo de este rincón que seguramente lea este comentario que está trabajando en juntar ese tipo de piezas y novelarlo.

    Pd: Si antes escribo lo de “El País” antes se confirma la noticia.

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