Seamos optimistas

Hola, qué tal… Cuánto tiempo, ¿no? Me he dado cuenta hace un rato. Esa sensación que todos hemos tenido alguna vez de que se nos olvidaba algo… Pues eso. Hasta que me he dado cuenta de que, ¡coño! Si es que tengo un blog. Qué cosas.

Y es que han pasado ya más de dos semanas desde mi última entrada, que si te pones a pensarlo no es tanto, pero que, por otra parte, dan para mucho. Lo de visitar y conocer mundo va a ser en otro momento porque no han sido precisamente vacaciones las que he tenido. Casi al revés. Han sido días ajetreados, con bastante trabajo y poco tiempo libre y, como todavía no cobramos dinero por escribir en el blog… Ya sabéis, cuestión de prioridades…

El caso es que durante estas más de dos semanas también he tenido un hueco para retomar viejas amistades y que esos viejos conocidos me contaran lo que pensaban de la vida, la ciudad… Temas recurrentes en cualquier conversación amistosa. Encuentros reveladores que casi me llevan a cambiar mi opinión sobre muchas cosas relativas a lo local, sobre si merece la pena vivir o sobre cual es el sentido de esta vida por la que nos movemos como si no supiésemos lo que hacemos. Ya podéis adivinar la conclusión a la que he llegado y de paso, si se os ocurre algo, me lo contáis porque lo cierto es que yo, que así de entrada soy bastante cabezota, por más vueltas que le doy a las cosas más me enroco en mis ideas. Brutito que es uno.

Un amigo que sabe bastante más que yo de las cosas, tiene hasta una carrera, no creáis que es un cualquiera, me estuvo explicando su visión de la vida. Una visión diferente a la mía, por supuesto, y que resultó del todo estéril en su intención de convencerme de algo, pero casi lo consigue. Su discurso estuvo durante un par de días rondándome la cabeza pero todo lo que pasaba a mi alrededor me llevaba a pensar que no podía ser. “Ávila está mucho mejor de lo que vosotros queréis hacer ver a la gente”. Por un lado hubo algo que no me gustó. Sus palabras sonaban a que nosotros teníamos algún tipo de interés en que Ávila fuera mal. Todo lo contrario, por supuesto. Mi ciudad, en la que he crecido y vivido durante casi toda mi vida… ¿Por qué querría yo que le pasara nada malo? Simplemente hablamos de lo que no nos gusta de Ávila con la mera intención de que se sepa que hay otros puntos de vista y que las cosas pueden ser de otra manera que no tiene por qué ser la correcta. Simplemente es otra manera, diferente. Punto. Pero bueno… Sigo…

Salvado ese escollo simplemente agaché la cabeza. “Os cuesta mucho hablar de lo bueno y esta ciudad tiene muchas cosas buenas, te repito que no está tan mal como vosotros pensáis”.

¡Pues venga, a lo loco! Me propuse sacar una entrada, cuando antes, con las bondades de la ciudad, con lo bueno que viera en ella en los siguientes días… Y paseé. Y vi escaparates con carteles enormes de “Liquidación por cierre” en una tienda que apenas llevaba un año abierta. Y pasé por otro comercio a comprar y me dijeron “Como esto siga así un mes más tendré que pensar en otra cosa pero esto tengo que cerrarlo”. Y pensé que eran tan derrotistas como yo. Y pasé por delante de una estación de autobuses que se va a abrir a finales de este mes, o eso dicen,  yo lo dudo mucho, y por esa especie de centro comercial vacío que hay enfrente en el que nunca he llegado a ver más 7 personas juntas. Caminé por calles con la mayoría de sus farolas fundidas. Por el centro de la ciudad a las 8 de la tarde, hora a la que Ávila parece un lugar abandonado… Hablé con mis pesimistas amigos que aún trabajan en la hostelería y que no hicieron más que quejarse. “Como esto no mejore ni Centenario ni leches, de esta no salimos”. Otros pesimistas.

Y salieron los datos de la EPA que vinieron a confirmar que Ávila nunca ha estado peor y que no hay en la comunidad de Castilla y León una provincia con peores datos, y vi también los datos de la cantidad de gente que abandona nuestra tierra en busca de un futuro mejor, datos en los que estamos también bastante arriba en la tabla perdiendo más gente que provincias similares como Segovia. Y se te quitan las ganas… Te das cuenta de que te la han querido colar. No sé si por convicción o por hacer la gracieta pero eso de que Ávila no está tan mal como nosotros decimos no es cierto. Puede que nos pongamos a mirar otras cosas y descubramos que está incluso peor de lo que los más pesimistas piensan. ¿O el dato de que Cruz Roja ha triplicado el número de personas atendidas es, acaso, un dato positivo?

No es la primera vez que os digo lo de “No hay más ciego que el que no quiere ver”. Igual mi amigo es de esos que creen que solo con el optimismo se sale adelante. Yo no lo veo, aunque quizá sea yo quien no lo quiere ver… Uy, qué lío.

En cualquier caso, tranquilidad. Santa Teresa intercede por nosotros. Nada puede salir mal.

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