El Cholismo en Ávila

Mi amigo Andrés, atlético de pro del que espero hablarles en los próximos días en este rincón, me decía hace unos días que el personaje de 2013 era el Cholo Simeone. Que había cambiado por completo el club, su club, el Atleti. Un entorno, lo apuntaba por mi otro rincón, que en general siempre tendía a compadecerse a sí mismo y a sentirse agusto en cierto modo en esa poca exigencia.

El estimado Jelko, veterano de los foros y las gradas encarnadas, siempre ha apuntado al sentimiento como el gran déficit del fútbol abulense. La necesidad de haber vinculado mucho más al club con la ciudad y a la ciudad con el club. Hay que leerse su “¿Y ahora qué?”

Tómese por ejemplo la idea del banco de alimentos. Una buena idea de lo que se podría haber hecho muchas más veces: dar una imagen hacia delante y no la de estar parados o peor aún, la última del incendio permanente. Haberse puesto a disposición de estamentos institucionales y demás fuerzas vivas de la ciudad para los proyectos que fuera menester, impulsando o participando. ¿Queda tiempo para ello todavía? Pues es muy posible que no.

Se esperaban noticias en la jornada de ayer y llegaron. Concurso de acreedores, jugadores que salen o que al final se quedan, muchas dudas y un panorama gris para el futuro. Gris tirando a negro por las informaciones que hemos podido ir leyendo. Se habla de cifras no muy alejadas de las que tumbaron al Palencia y, en ese caso, poco habría que hacer. Surgen muchas dudas sobre qué se conocía de forma real y qué se desconocía, quién sabía y qué sabía, qué ha pasado en definitiva con esa deuda que ahora aflora con la tétrica Orado Investments (búsqueda en Google recomendada), deuda que muchos intuían elevada pero de la que nada concreto se terminaba de saber públicamente, hasta ahora. Las informaciones, el tiempo o incluso la justicia lo dirán. Se necesita levantar las alfombras caiga quien caiga.

Mientras, a día de hoy, hágase lo que se pueda. Si no hay dinero para tener la plantilla X, quédese la plantilla que sea posible.  No vamos a pedir a gente de fuera que se pague los viajes o que sienta al Ávila más de lo que le diga la extinta nómina.

Por eso pensaba en el Cholismo, aplicado al Real Ávila: A partir de ahora ir partido a partido mientras los siga habiendo. Que al menos alguien piense en el Almazán, y cierren filas ahí dentro del modo que se pueda. Que alguien haga esa labor de recordar que hay un sentimiento detrás. Trabájese para aportar y no para destruir en lo que vaya quedando.

Tampoco el Atlético está en el mejor momento financiero de su historia según el último informe económico que vi en la red, pero apareció un tipo que les hizo volver a creer que podían centrarse en el 11 contra 11 y ahí están. Sé que el Atleti genera unas cifras que les hará ser sostenibles en unos años mientras que lo nuestro tiene peor pinta. Además, no hay muchos Cholos en el mundo y tampoco soy optimista de que vaya a brotar uno en Ávila… pero al menos espero que aparezcan aguadores donde hasta ahora hubo pirómanos. Y no hablo solo del Real Ávila. Váyase de frente y no por recovecos. Que la verdad, por cruda que sea, salga a la luz. A ver si de esta crisis salimos aprendiendo algo. Y si al final como club deportivo quebramos, cosa que me dolería muchísimo, construir desde cero un club serio y cumplidor. Hay muchos equipos de base con los que podría trabajarse para olvidar rencillas y plantear algo que beneficiara a todos y a la ciudad. Tampoco la tercera nos debería ser tan inalcanzable a medio plazo si hubiera que refundar. Hay que creer en que en Ávila se pueden construir ilusiones nuevas y no ver morir todas las que hubiere.

Si los peores temores se confirman, juguemos hasta cuando se pueda con chavales de casa que – tirando de nuevo de cholismo – peleen hasta su último aliento por el orgullo de jugar con los de su tierra, aunque fuera en una tercera que vivió mejores días.

Unidad para salvar o refundar lo que une a muchos más allá de las diferencias. Lo que sea imposible, que imposible sea…y el resto pelearlo con dignidad. Fin de las guerras personales y trabajo día a día, partido a partido. Mientras los haya.

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