La luz al final del túnel

Como hiciera en otras ocasiones, Lorenzo Martín Muñoz nos envía la siguiente colaboración. Si tú también quieres colaborar, aquí te explicamos cómo.

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Hoy por hoy y si alguien no nos miente, vislumbramos que la situación, de este nuestro país, a golpe de recortes va mejorando.

Por ello, digo yo, no nos debe preocupar que el nivel de pobreza haya aumentado, que la clase media prácticamente se haya extinguido o que la distancia entre la opulencia y la inanición se haya hecho sideral. Todo sea porque la imagen de España, no la de los españoles, sea bien valorada por esa Europa que tanto nos desea y tan poco nos aprecia.

El túnel, del que todo el mundo habla, existir, existe. Que haya luz al final del túnel es posible, pero que esta se vea es una apreciación bastante subjetiva. Los neoliberales actuales están convencidos de que la salida del túnel transita, exclusivamente, por crear empleo, ya sea indefinido o, mayoritariamente como esta sucediendo, temporal o a tiempo parcial. Para ellos, lo que importa no es la calidad, sino la cantidad. Maximizando la precariedad del trabajo, subastando sueldos más bajos y regalando ínfimas condiciones laborales.

Debido a ello, debemos asumir que mejor es disponer de unas migajas, que padecer hambre y olvidarnos de aquello de que no solo de pan vive el hombre, de la cohesión entre las distintas capas de la sociedad o de la integración social a través del trabajo.

En la situación en la que nos encontramos, es difícil de entender que la paz social aun se mantenga; salvo que ello sea debido al aturdimiento, al borreguismo o al pasotismo en el que la ciudadanía esta inmersa. Fue sorprendente observar la movilización, pura y dura, de los trabajadores de la limpieza de la, hasta ahora, capital de España, o la más reciente de los vecinos burgaleses. Parecían ser de una especie distinta a la del resto de los trabajadores españoles o asalariados de otro país europeo. No, los españoles no somos así. Somos pacientes y mesurados y la concienciación ciudadana de antaño, como alternativa errónea que fue, ha quedado en los anales de la historia. A pesar de la indigencia social que nos atenaza, aun seguimos alardeando de nuestra madurez y huyendo del infantilismo que nos alerta de la decadencia de nuestra sociedad.

Parece incomprensible que, según las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas y a pesar de la riada de recortes sociales que ha padecido la población, aun se mantenga, en intención de voto, la mayoría absoluta de las últimas elecciones generales. Va a ser cierto aquello de que España es diferente. Y tan diferente.

Si tenemos en cuenta que el contrato social, que tantos esfuerzos nos costo consensuar, ha sido laminado, la disyuntiva es obvia, blindar lo hasta ahora conseguido o, sumisamente, esperar las dádivas que crean que nos merecemos.

Luces y sombras

Valiente farola abulense impasible ante el frío

Valiente farola abulense impasible ante el frío

Hace algo más de un año atropellaron a mi padre (después de una larga recuperación, vuelve a estar como una rosa mañanera). Fue nada más arrancar 2013 y recuerdo como un Policía Local nos dijo que, en lo que iba de año, había más atropellos que días. Un año antes, quizás algo más, vi como atropellaban a una mujer en la avenida Hornos Caleros, cerca de la Escuela Politécnica de la USAL. Varios peatones y el propio conductor atendimos a la señora en lo que llegaba la ambulancia. Eché un vistazo a mi alrededor y pensé que la escasa iluminación de la vía no había ayudado a evitar el accidente.

Yo no soy un experto, ni mucho menos, en seguridad vial. Sí les puedo decir que salgo a correr de noche, por la ciudad, y puntualmente encuentro zonas en completa oscuridad. He visto (varias veces) todas las farolas apagadas en el tramo de carretera que une el puente Adaja con el principio de la avenida Juan Pablo II. En el último mes, la calle donde vivo (y alrededores) se ha quedado completamente a oscuras tres veces. Y existen muchas zonas donde se enciende una farola sí y otra no, imagino que por motivos de ahorro energético y económico. En definitiva, no hace falta ser un experto para saber que en esta ciudad, a determinadas horas, hay más sombras que luces (“Caminé por calles con la mayoría de sus farolas fundidas”, nos decía Juan Luis en la anterior entrada). Y  a mí me parece que el problema, como señalaba en el primer párrafo, no es algo puntual de los últimos meses.

Este lunes, el Ayuntamiento de Ávila ha anunciado una serie de medidas para luchar contra “unos comienzos de año complicados”, según el teniente de alcalde de Seguridad, José Francisco Hernández Herrero (seis atropellos en lo que va de 2014, tres de ellos de carácter grave): poner en marcha un plan de concienciación y formación en seguridad vial para mejorar el comportamiento de peatones y conductores; mejorar la iluminación en algunas vías y prohibir el estacionamiento en las proximidades de algunos pasos de cebra.

No voy a entrar en valorar las declaraciones de Hernández Herrero cuando afirmó que “en ocasiones el ciudadano abulense se lanza al paso de peatones” (ahí quedan para la posteridad). Lo que sí diré es que la sensación que me deja todo esto es que se ha perdido un tiempo precioso para luchar contra un problema de la ciudad. En concreto, tres meses. Desde que, a finales de octubre, IU presentara en el pleno una moción solicitando el estudio y la mejora de la iluminación de los pasos de peatones de Ávila. Se trataba, aclaraba la portavoz de esta formación, Montserrat Barcenilla, de una medida preventiva porque “no se debe esperar a que ocurran más accidentes”. El PSOE también habló en aquel momento de “deficiencia de iluminación”. Y UPyD respaldó la propuesta.

El PP rechazó la moción y podéis ver los argumentos esgrimidos por su portavoz en el vídeo de dicho pleno (las intervenciones de Hernández Herrero tienen lugar en los minutos 37:23 y 42:30). Aunque reconoció apagados intermitentes en Hornos Caleros que podrían haber incidido en la seguridad en el pasado, afirmó que no se produjo ningún atropello en que la causa fuera la falta de visibilidad. Defendió que existe una “iluminación correcta” en los pasos de peatones y puso nota a la ciudad en materia de seguridad vial: “entre notable y sobresaliente”. También habló de los 13.000 nuevos puntos de luz que aterrizarán de la mano de Eulen, la empresa encargada de mejorar alumbrado público de la ciudad. Mientras llegan, se sigue defendiendo esa iluminación aunque, como bien titula Ávilared, se mejorará. Y a mí me sigue pareciendo que la cosa llega pelín tarde y con pocas ganas de reconocer errores.

Seamos optimistas

Hola, qué tal… Cuánto tiempo, ¿no? Me he dado cuenta hace un rato. Esa sensación que todos hemos tenido alguna vez de que se nos olvidaba algo… Pues eso. Hasta que me he dado cuenta de que, ¡coño! Si es que tengo un blog. Qué cosas.

Y es que han pasado ya más de dos semanas desde mi última entrada, que si te pones a pensarlo no es tanto, pero que, por otra parte, dan para mucho. Lo de visitar y conocer mundo va a ser en otro momento porque no han sido precisamente vacaciones las que he tenido. Casi al revés. Han sido días ajetreados, con bastante trabajo y poco tiempo libre y, como todavía no cobramos dinero por escribir en el blog… Ya sabéis, cuestión de prioridades…

El caso es que durante estas más de dos semanas también he tenido un hueco para retomar viejas amistades y que esos viejos conocidos me contaran lo que pensaban de la vida, la ciudad… Temas recurrentes en cualquier conversación amistosa. Encuentros reveladores que casi me llevan a cambiar mi opinión sobre muchas cosas relativas a lo local, sobre si merece la pena vivir o sobre cual es el sentido de esta vida por la que nos movemos como si no supiésemos lo que hacemos. Ya podéis adivinar la conclusión a la que he llegado y de paso, si se os ocurre algo, me lo contáis porque lo cierto es que yo, que así de entrada soy bastante cabezota, por más vueltas que le doy a las cosas más me enroco en mis ideas. Brutito que es uno.

Un amigo que sabe bastante más que yo de las cosas, tiene hasta una carrera, no creáis que es un cualquiera, me estuvo explicando su visión de la vida. Una visión diferente a la mía, por supuesto, y que resultó del todo estéril en su intención de convencerme de algo, pero casi lo consigue. Su discurso estuvo durante un par de días rondándome la cabeza pero todo lo que pasaba a mi alrededor me llevaba a pensar que no podía ser. “Ávila está mucho mejor de lo que vosotros queréis hacer ver a la gente”. Por un lado hubo algo que no me gustó. Sus palabras sonaban a que nosotros teníamos algún tipo de interés en que Ávila fuera mal. Todo lo contrario, por supuesto. Mi ciudad, en la que he crecido y vivido durante casi toda mi vida… ¿Por qué querría yo que le pasara nada malo? Simplemente hablamos de lo que no nos gusta de Ávila con la mera intención de que se sepa que hay otros puntos de vista y que las cosas pueden ser de otra manera que no tiene por qué ser la correcta. Simplemente es otra manera, diferente. Punto. Pero bueno… Sigo…

Salvado ese escollo simplemente agaché la cabeza. “Os cuesta mucho hablar de lo bueno y esta ciudad tiene muchas cosas buenas, te repito que no está tan mal como vosotros pensáis”.

¡Pues venga, a lo loco! Me propuse sacar una entrada, cuando antes, con las bondades de la ciudad, con lo bueno que viera en ella en los siguientes días… Y paseé. Y vi escaparates con carteles enormes de “Liquidación por cierre” en una tienda que apenas llevaba un año abierta. Y pasé por otro comercio a comprar y me dijeron “Como esto siga así un mes más tendré que pensar en otra cosa pero esto tengo que cerrarlo”. Y pensé que eran tan derrotistas como yo. Y pasé por delante de una estación de autobuses que se va a abrir a finales de este mes, o eso dicen,  yo lo dudo mucho, y por esa especie de centro comercial vacío que hay enfrente en el que nunca he llegado a ver más 7 personas juntas. Caminé por calles con la mayoría de sus farolas fundidas. Por el centro de la ciudad a las 8 de la tarde, hora a la que Ávila parece un lugar abandonado… Hablé con mis pesimistas amigos que aún trabajan en la hostelería y que no hicieron más que quejarse. “Como esto no mejore ni Centenario ni leches, de esta no salimos”. Otros pesimistas.

Y salieron los datos de la EPA que vinieron a confirmar que Ávila nunca ha estado peor y que no hay en la comunidad de Castilla y León una provincia con peores datos, y vi también los datos de la cantidad de gente que abandona nuestra tierra en busca de un futuro mejor, datos en los que estamos también bastante arriba en la tabla perdiendo más gente que provincias similares como Segovia. Y se te quitan las ganas… Te das cuenta de que te la han querido colar. No sé si por convicción o por hacer la gracieta pero eso de que Ávila no está tan mal como nosotros decimos no es cierto. Puede que nos pongamos a mirar otras cosas y descubramos que está incluso peor de lo que los más pesimistas piensan. ¿O el dato de que Cruz Roja ha triplicado el número de personas atendidas es, acaso, un dato positivo?

No es la primera vez que os digo lo de “No hay más ciego que el que no quiere ver”. Igual mi amigo es de esos que creen que solo con el optimismo se sale adelante. Yo no lo veo, aunque quizá sea yo quien no lo quiere ver… Uy, qué lío.

En cualquier caso, tranquilidad. Santa Teresa intercede por nosotros. Nada puede salir mal.

Polemicemos: Ávila, Gamonal, ponis y unicornios.

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Llevaba un par de semanas dando vueltas a la forma de traer lo sucedido en Burgos a este rincón, pero no encontraba manera. Si hay que pontificar, se pontifica, como buen español experto de barra de bar en mil materias; pero hay que intentar mantener las apariencias. Una cosa es no tener ni puta idea y otra que se note. Solo he estado una vez en Burgos en toda mi vida, hace poco más de un año, tres días, y de haber pasado por la ya famosa avenida Vitoria, debió ser en autobús, pero tampoco me he molestado en mirar el recorrido de las líneas que cogí estando allí. Mi único nexo con todo el caso es que el hotel en el que me hospedé está en el mismo edificio que el ático del Alcalde, pero mi opinión al respecto se limita, ya que el Alcalde no tuvo a bien invitarme a tomar algo, a señalar las buenas vistas que debe tener desde su salón. La foto que encabeza este post está tomada desde mi habitación, 4 plantas más abajo.

Como ven, mi autoridad para hablar de las carencias del barrio, de la corrupción local, de la planificación urbanística burgalesa o del carácter aguerrido y obrero del barrio; es bastante escasa. De lo que puedo opinar, por simple pertenencia, es del clima social que se respira en el conjunto del país, del hartazgo creciente -por no llamarlo cabreo- de amplias capas de la sociedad. ¿Qué es lo que hace que una ciudad tranquila y conservadora estalle por un aparcamiento subterráneo? No lo sé, pero si tuviese que jugarme una moneda de cincuenta céntimos, diría que es, simplemente, que la gente está, con perdón, hasta las narices y que lo que en Burgos sucedió por un bulevar, en Quintanilla de la Parra puede suceder por el asfaltado de una plaza y en Burguillos de Villarriba por las farolas de la entrada al pueblo si las circunstancias son propicias.

La gente está cansada y la crisis, que es más que económica, se ha llevado por delante la confianza que muchos ciudadano tenían en buena parte del sistema. Y el cambio en las actitudes de la ciudadanía hacia la política no se ha visto acompañado por un cambio en las formas de hacer política y de gestionar las instituciones, que en buena medida parecen estar esperando a que escampe para volver a sus viejas rutinas, aprobar nuevas recalificaciones, construir cosas y organizar actos. Cada decisión de las instituciones se toma como un posible ataque, a veces sin la menor reflexión, y se reacciona en consonancia. ¿O ustedes creen que un asunto como el del Murallito, en otro momento, habría levantado tanto revuelo?

Pero este cambio en la actitud de nuestros conciudadanos hacia la política no tiene por qué ser positivo. Uno es de naturaleza optimista, pero también tiene días malos. Todas las encuestas reflejan que el interés por la política no hace otra cosa que aumentar. Ahora bien ¿el conocimiento del funcionamiento del sistema, de la democracia y de nuestras instituciones ha aumentado de forma paralela a ese interés? Yo diría que no y eso, sumado al mencionado hartazgo provocado por la crisis, es un grave problema que degenera en altercados como el de Burgos, en movimientos ciudadanos y políticos sin ningún tipo de contacto con la realidad, en salvapatrias populistas y en saltos al vacío embadurnados de buenos sentimientos y consignas edulcoradas como el de Ponilandia.

Polemicemos. Que una mayoría -o una no mayoría muy ruidosa- pida algo no implica que tenga razón. No me refiero con esto a lo sucedido en Burgos, ahí tienen ustedes, por ponerles un ejemplo alejado, a los fanáticos de la familia tradicional y de bien, que son muchos y se manifiestan a menudo, lo cual no les da, por fortuna, la razón automáticamente. Los partidos están para algo más que ser correa de transmisión de las opiniones ciudadanas. Deben también guiar, formar la opinión y dirigir el debate ciudadano. Si una mayoría de los votantes del PP -o del Partido Z- quieren que los condenados por terrorismo pasen 100 años en la cárcel, desnudos, atados de pies y manos y obligados a escuchar una y otra vez el himno nacional; alguien les debería decir que no tienen razón, no solo esperar a que se olviden de la polémica. ¿Qué eso es más difícil que salir en la tele, con gesto duro, y decir que hay que endurecer, por vigesimoséptima vez, las leyes? Pues es verdad, pero de algo hay que morir. La democracia tampoco es ir votando a cada rato todo lo que nos apetezca, tenga o no sentido, encaje legal o contacto con la realidad. Ni decidir las cosas en asambleas con gritos mudos, biodanzas y a chakras alzados.

Lo voy a dejar aquí, antes que se enfaden y me hagan un escrache en la cuenta de tuiter o se cambien los avatares, los pongan de un color o al revés y me vea a forzado a dimitir de esto blog y de mi perfil en Facebook. Que Santa Teresa interceda por todos ustedes y por mi el primero.

Puro cambio

Cuando aterricé de vuelta a Castilla – allá por 2011 – me recibió el puro cambio. Era un día de bonitos paisajes nevados y chiripitifláuticos en la sierra segoviana cuando Óscar López, escoltado entre otros  por Pedro José Muñoz y Tomás Blanco, se fue quitando ropa de esquiador hasta quedarse con una camiseta de “Puro Cambio”. Empezaba su Tour 2011 con los dirigentes del PSOE de Ávila como los Manolo Saiz del invento. Fue algo tal que así…

Martes 21 de Enero de 2014, ayer. Abro “El Mundo” y leo una muy buena entrevista de Antonio García a Tomás Blanco en la que entre otras cosas el socialista dice…

“… lo de Fabio López es sencillamente una barbaridad democrática de Pedro José Muñoz (…) Son las cosas que hace Pedro José Muñoz en toda su vida de cargo público”.

Y añade después…

“Mientras esté Pedro José Muñoz allí (en Ferraz), allí no hay ninguna justicia, porque manipulará todo a su interés”.

Está siendo prolífico Tomás Blanco en entrevistas estos días. Enlazo esta otra en Tribuna,  por cierto con interesantes comentarios y enganchones  de los lectores que también merecen lectura.

Lo cierto es que parece que ha tenido años Tomás Blanco, el Benjamin Button de la política abulense, para darse cuenta de si Muñoz urdía tejemanejes a conveniencia. Mientras tanto-monta como monta-tanto fueron intercambiando poderes y posiciones no hubo choque aparente. Ponte tú aquí, te dejo esta portavocía, yo me presento a esto y tú a aquello. Colócame esta prebenda que necesita un huequico. Que ahora se utilice la expresión-denuncia “en toda su vida de cargo público” cuando has estado a esa vera unas cuantas legislaturas suena un poquito a llanto tardío.

Puro cambio, será. El que necesita el Psoe de Ávila, digo, porque poco ha cambiado allí en … ¿unos 15 años? De derrota en derrota hasta la insignificancia total.

Fatality

peleaPsoe

SmartAbulenses (Por Santiago Luján)

Otro que se anima y ya tendríamos que hacer recuento para saber cuántos van. Santiago Luján, abulense y amigo de este rincón, tiene algún tipo de problema de procesadores, o algo así. Mejor que os lo cuente él que para eso nos ha enviado esta colaboración. Si queréis seguir sus pasos y enviarnos un texto ya sabéis cómo hacerlo… 

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SmartAbulenses

Voy a decirles como la famosa frase del Sr. Umbral “No he venido a este Blog para hablar de mí, ni de mi libro”, son estos señores que no saben lo que hacen, los que amablemente me dejan un pedacito de su gran espacio Los4Palos para que les cuente algunas de mis “chaladuras” como abulense.

¿O debería decir SmartAbulense?

Pues quería decirles a mis paisanos smartabulenses, que el año pasado mis sensores de movimiento, proximidad, humedad y temperatura entre otros, detectaron una gran actividad inusual y altamente confusa, motivo por el que ninguno de los actuadores programados ha funcionado como debería.

¿Y este qué dice? Se le ha ido el procesador al carajo, ¿de que demonios habla?

Pues sí, eso mismo me pregunto yo; pero entendámonos todos para que la vecina de @pgarcinuno no se líe con las cebollas inteligentes .

Ya sé cual ha sido la causa que ha provocado mi desajuste entre todo el entramado de cables, condensadores, resistencias, circuitos integrados etc. etc….

Son solo dos valores iniciales, el problema es que no sé exactamente donde meter estos dos nuevos parámetros:

  • Parámetro Nº 1

El municipio de Ávila forma parte desde el año 2013 de la RECI, la Red Española de Ciudades Inteligentes.

“Son Ciudades Inteligentes aquellas que disponen de un sistema de innovación y de trabajo en red para dotar a las ciudades de un modelo de mejora de la eficiencia económica y política permitiendo el desarrollo social, cultural y urbano. Como soporte de este crecimiento se realiza una apuesta por las industrias creativas y por la alta tecnología que permita ese crecimiento urbano basado en el impulso de las capacidades y de las redes articuladas todo ello a través de planes estratégicos participativos que permitan mejorar el sistema de innovación local.” 

  • Parámetro Nº 2

Adhesión del Ayuntamiento al Pacto de los Alcaldes

El Ayuntamiento de Ávila tiene la voluntad … y aquí el texto 0_0

Reconozco que no he participado nunca en la actividad pública o política de la Ciudad de Ávila, por tanto como buen ciudadano deberé reajustar mis sensores para que sigan funcionando correctamente, de lo contrario creo que en algún momento puedo tener un mal funcionamiento y esto podría conllevar consecuencias imprevistas.

Señores, me reajustan por favor.   

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