La culpa (también) es tuya

Después de darle muchas vueltas, realizar una lista de pros y contras y reflexionar con la almohada, he decidido que me voy a apuntar a esto de perseguir a la gente por la calle cantándole las verdades del barquero, rodear su casa con pancartas, pegatinas y batukadas y gritarles, a la cara o a la espalda, que son unos sinvergüenzas. Ya saben a lo que me refiero, a eso que ahora llaman escrache. Y es que es inadmisible que, estando las cosas como están, los responsables de todo esto puedan vivir tranquilamente como si la cosa no fuese con ellos, como si no cargaran sobre sus espaldas el peso de estos cinco años de depresión económica y social.

Había pensado hacerme con una lista del censo para tener identificados a todos los “escrachables”, saber donde viven y no repetir, pero me han dicho en ventanilla no se qué de la protección de datos, así que voy a tener que improvisar. Si usted, amado lector, sufre uno de mis escraches y, a la semana o al mes, vuelvo a pasar por su casa, avíseme. Por su bien, claro, y por el mio, que hay mucha gente a la que escrachear y poco tiempo para hacerlo.

 ¿Cómo dice? Sí, claro que le voy a hacer un escrache a usted ¿Cómo que usted no ha hecho nada? ¡Qué usted no ha hecho nada! ¿Ve como se merece un escrache?

 La Fundación BBVA ha hecho públicos los resultados de una macroencuesta realizada en 10 países de la UE sobre la crisis, la democracia y la economía. En dicho estudio, los españoles señalan con el dedo (supongo que con el índice) a los culpables de la crisis: “los políticos (95,3), los bancos (94,5), los gobiernos nacionales (90,9), los dirigentes de la Unión (81,4), las compañías financieras (87,1), el Banco Central Europeo (81), las agencias de calificación (76), las empresas multinacionales (71) o el FMI (72,7)”. Solo el 25% de los encuestados cree que los ciudadanos son responsables de la crisis. 

Esta encuesta confirma una cosa: los españoles (Beati Hispani) creemos estar dominados por una raza alienígena, los políticos, con los que no tenemos nada que ver, con los que no nos podemos cruzar sexualmente, que no sabemos en qué momento llegó a nuestro planeta y de la que creemos que no nos podemos librar. Nosotros y ellos, buenos y malos, oprimidos y opresores. La dicotomía habitual.

 Le voy a contar un secreto: si el Alcalde de Ávila es Alcalde y la oposición en Ávila es una chufa es, en parte, por su culpa. Si tienen alguna duda, miren los resultados de las últimas elecciones o pregunten cuantos militantes tienen los partidos de oposición. Y alguien tuvo que votar al señor Casado para que, sin saber situar la provincia en el mapa, se convirtiese en representante de los abulenses en las Cortes. Si la economía española es una deposición seca es, en parte, por su culpa. Si Rajoy es Presidente y antes de él lo fue Zapatero es, en parte, por su culpa. Si el futuro del país es más negro que el fondo de un pozo de petróleo en una noche sin luna es, en parte, por su culpa. Si El Grande es un monumento al mal gusto y la vista del valle desde El Rastro es un horror de cemento y descampado es, en parte, por su culpa. Si la Comunidad Valenciana es un lupanar diseñado por Calatrava es, en parte, por culpa de los valencianos. Si en Baleares Mata hizo y deshizo a su antojo es, en parte, por culpa de los que allí residen. Por acción, obra u omisión, pero su culpa. Y no me venga ahora con que usted no sabía, usted creía, usted pensaba. Ya somos mayorcitos, leñe.

 Los españoles somos así: reacios a asumir nuestra propia responsabilidad y a leer el periódico. La burbuja nos pilló por sorpresa y Rajoy parecía un señor muy razonable. Es cierto que no todos, como individuos, tenemos el mismo grado de responsabilidad -no puede tener la misma culpa una jubilada de Langreo que un ministro de economía- pero todos, como sociedad, somos responsables. Y no, no me he sumado a la retórica rajoyesca del hemos vivido por encima de nuestra posibilidades, dos más dos son cuatro, al nene le gustan los gusanitos sin IVA. Hay un trecho entre eso, que no es otra cosa que una simplificación burda y errónea destinada a no abordar los verdaderos problemas del país, y pedir a cada uno de nosotros que asuma sus responsabilidades.

 Vale, Merkel es un ogro teutón envidioso del mediterranean way of life, pero ¿es culpa suya que el dinero negro suponga alrededor del 20% de la economía española? Por no hablar de la economía italiana o de la chipriota ¿Es culpa suya que seamos incapaces de arreglar nuestro disfuncional mercado laboral? ¿Es culpa suya que el Estado esté invadido de cargos políticos y asesores sin el graduado escolar? ¿Es culpa suya que la justicia española tarde lustros en resolver cualquier caso, con lo que eso supone para la economía y los ciudadanos? Igual hemos puesto algo de nuestra parte.

 Los mercaos, como diría Rajoy, son otro supervillano. España, el Estao, debe casi un billón de euros y este año, con suerte, el nuevo déficit a financiar se quedará en 60.000 millones de euros. ¿Usted le prestaría dinero a España si esto no le hiciese ganar sus buenos euros? Pues igual no, para que mentir. La otra opción es Uropa, Rajoy dixit, otro enemigo de los gordos. En Bruselas no nos quieren, también nos tienen envidia, y por eso nos obligaron a eliminar el impuesto de patrimonio, a llenar de agujeros para empresas y grandes fortunas el sistema tributario patrio, a urbanizar playa y montaña, a no pagar el IVA la última vez que pintamos la cocina, a sacarnos unos euros haciendo chapuzas en negro, a no dar de alta a la chica que limpia en casa y a empadronarnos en un local comercial para que nuestros hijos puedan ir al cole que queremos. La picaresca se inventó en Bruselas y el Lazarillo era del Rihn. ¡Que los dioses antiguos y nuevos os maldigan!

Y esto no quiere decir que Merkel no esté contribuyendo con sus políticas a hacer más profunda y larga nuestra depresión, ni que los mercados funcionen bien, ni que la Comisión, la UE o el BCE no estén a por uvas. Y esto no significa, por supuesto, que nuestros políticos sean unos santos, pero si esos ciudadanos  están ahí, amigo mío, es gracias a usted.

 El último escrache lo haré ante el espejo. Me miraré a los ojos, que los tengo preciosos, y me diré que, en parte, todo esto es también culpa mía. Por no haber hecho todo lo posible para evitarlo, por mirar para otro lado cuando era evidente que algo iba mal. Aunque, eso sí, temo que no servirá de nada ¿desde cuando la mejor forma de convencer a alguien es gritarle o montarle una manifestación bajo su ventana? ¿No sería mejor, si ese es el objetivo, buscar otras vías? No sé, desde manifestaciones de las de toda la vida -será por edificios públicos frente a los que concentrarse- a montar un partido político que aglutine nuestras propuestas y que compita en las siguientes elecciones. Los4Palos for America.

Igual es que todo esto de los escraches no busca convencer a nadie, ni hacerle cambiar de opinión, ni siquiera visualizar un problema como normalmente se dice. Igual lo que se persigue es señalar con el dedo, atemorizar, coaccionar, amedrentar, convertir a un ciudadano -recuerden que los políticos no son de otra especie, aunque ellos, como buenos españoles, a veces también lo olviden- en un objetivo de las iras del común. Descargar nuestra rabia contra un individuo como miembros de una masa. Y claro, señalarles a ustedes sí, a fin de cuentas ustedes tienen la culpa de todo y apenas conozco a un pequeño porcentaje de los españoles, pero señalarme a mi mismo me parece feo. Si convoco un escrache contra mi persona ¿tendré que mantenerme a 300 metros de mi mismo? ¿Y si se me va la mano. me veo cara de perriflauta y termino con una “ostia” autopropinada en la cara? ¿Y qué pensarán los vecinos?

 La economía española (los desahucios, el paro, el incremento de la pobreza) es un drama al que hay que poner remedio, pero dudo mucho que el escrache, o como queramos llamarlo, a los representantes de los ciudadanos sea la solución. A Argentina, por ejemplo, patria de los escraches, no parece haberle servido de mucho. No hay que señalar culpables, ni pedir venganza; hay que buscar soluciones.

PS.- ¿No creen ustedes que el protagonismo mediático de los escraches es un tanto excesivo y perjudicial, a medio plazo, para el movimiento encabezado por la PAH?

PS2.- Para mantener la integridad física de la batería de nuestros móviles, les ruego contención en los comentarios. Argumentos, réplicas y contrarreplicas serán bien recibidos ya que este es un tema polémico y de actualidad. Pero si ustedes no se moderan, nos tocará hacerlo a nosotros.

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