Félix Peña (responsable de Murallito): “No me puedo dejar pisotear porque para mí esto es una expropiación ilegal”

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Félix Peña también fue a la Expo de Sevilla. Lo que le diferencia a él de varios millones de personas es que salió de allí con un nuevo proyecto en la cabeza. Se trata del tren turístico que unos años después comenzó a recorrer las calles de Ávila, gracias a su empeño y al de su socio, Carlos Rodríguez. No fue fácil al principio. “Nos dieron largas y pusieron muchas pegas”, recuerda, señalando que no recibieron la autorización hasta cuatro años después, en concreto, el 2 de noviembre de 1996. “Nadie creía en este proyecto, éramos casi pioneros porque no había más de una docena de vehículos similares en toda España”.

Todas esas dificultades que tuvo que afrontar desde un primer momento son las que más le escuecen ahora, a 20 días escasos de que el proyecto llegue a su fin. El 1 de enero será otra empresa la que se encargue de descubrir la ciudad a los visitantes, después de que el Ayuntamiento de Ávila sacara a concurso el servicio turístico de transporte. “Me han echado por el suelo la idea que yo tenía de emprendedor”, se lamenta. “Ahora han visto que esto es una cosa que funciona”.

La empresa Murallito ni siquiera se presentó al concurso. “Hice cuentas y vi que no podía pagar”, afirma Félix Peña. El pliego de condiciones recogía una serie de prescripciones técnicas (climatización, accesibilidad, sistema de audioguías georeferenciadas para las locuciones, al menos, en cuatro idiomas, etc.) que no cumple el transporte actual, así que tendría que comprar un nuevo vehículo. A esto hay que añadir un canon fijo (10.000 euros al año) y otro variable (el 5% de las ventas totales de billetes) que ha fijado “como mínimo” el Consistorio para la nueva empresa concesionario. De hecho, la adjudicataria aportará finalmente 30.000 euros y el 15 por ciento de los tickets.

Estas condiciones se alejan mucho de la situación actual, ya que el Murallito cuenta simplemente con una licencia de actividad. En concreto, paga el impuesto de circulación de cinco vehículos (dos máquinas –para no tener que parar la actividad en caso de avería– y tres vagones), a lo que hay que sumar la reserva de espacio para estacionar el Murallito junto al Arco de San Vicente, cerca de 3.500 euros al año. “Yo he pagado al Ayuntamiento todo lo que corresponde y nunca me he negado –afirma Félix Peña-. Entré con esas condiciones y las tengo que asumir; pero no tengo que asumir que me digan: o pagas o carretera”.

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Tiene claro que va a iniciar medidas legales. “No me puedo dejar pisotear porque para mí esto es una expropiación ilegal”, afirma. Por este motivo puso unos días atrás las pancartas que, colgadas en el mismo Murallito, exponen su punto de vista sobre la situación que atraviesa. “El PP y el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Ávila, con su avaricia y sus impuestos, cierran esta empresa y nos hacen irnos de esta ciudad”, señala en una de ellas. Sabe que no todo mundo está de acuerdo con estas afirmaciones, pero agradece las muestras de apoyo que está recibiendo a través de las redes sociales, así como la campaña de recogida de firmas.

Peña es funcionario desde 1982 y espera que no le queden muchos años para jubilarse. “Mi vida la tengo resuelta”, dice. Piensa en los tres trabajadores que tiene contratados (un empleado en invierno y dos en verano, además de su hijo, que forma parte de la empresa) cuando afirma que intentará que el Murallito siga dando vueltas en otra ciudad.

Se siente especialmente dolido por la falta de comunicación que ha existido desde el Ayuntamiento de Ávila. Afirma que se reunió con el concejal de Turismo, Héctor Palencia, en marzo de 2012, y que éste le pidió el número de personas que habían montado en el Murallito en los dos últimos años, unas cifras que Félix Peña se negó a facilitar por no estar obligado. También le pidió un presupuesto para poner en marcha un autobús turístico que recorriera los puntos de interés más alejados del casco histórico (Santo Tomás, el Monasterio de la Encarnación, los 4 Postes, etc.). “Le dije que no podía afrontar una inversión así”, añade. “También me dijo que si quería seguir trabajando, tendría que pagar 30.000 euros al años”. El responsable del Murallito asegura que le pidió a Palencia que le justificara ese nuevo incremento, dejándole claro en todo momento que, en caso de que le impusieran una cuota así, él tendría que “que cerrar la empresa”. Desde ese encuentro, no volvieron a  mantener ninguna conversación. La siguiente comunicación que vino de forma directa desde el Consistorio (más allá de las informaciones que publicaron los medios de comunicación) fue la carta que recibió hace unas semanas para advertirle de que el 1 de enero acababa su actividad.

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PD: Llama la atención la cláusula 16 del pliego de condiciones, titulada ‘Productos a disposición de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Ávila sin coste’. En este apartado se señala que “la empresa adjudicataria se compromete a facilitar a la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Ávila anualmente y sin coste alguno la cantidad de: 100.000 ud. del Plano oficial gratuito de la ciudad”.

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