Vende-motos (burrum-burrum)

Me he pasado las dos últimas semanas viendo concesionarios. No quiero entrar en detalles (gripar un motor es algo que debe quedar en la intimidad), pero les ofrezco este dato para que me compadezcan. Muchos días sometido a una lluvia de datos, prestaciones y presupuestos. Y esa sensación… Una especie de déjà vu emocional que te corroe las uñas de los pies y las arrugas de los zarajos.

Te van hablando del airbarg frontal, lateral y en cortinilla, del ABS, el Start-Stop, las llantas y las pintura metalizada. Y tú continúas teniendo esa maldita sensación tan familiar. Mientras el vendedor te cuenta que la revista alemana más prestigiosa en el sector del motor eligió a “este pedazo de carro” como el coche con mayor fiabilidad de 2015, te preguntas… ¿dónde viví yo esto antes?

Se trata de aceptar tu inutilidad y ser conscientes de que te la están colando. “Quererte a ti mismo a quererte tu mucho”. Te están metiendo un gol entre tanta palabrería y cuanto antes lo aceptes, mejor para todos. No tienes ni idea de qué se trata, pero se te escapa algo importante. Quizás que el coche gasta mucho, o que el claxon desafina, o que solo gira a la izquierda. ¿Y qué más da? No lo entenderías ni aunque fueran sinceros contigo.

Lo jodido es sentir que no es la primera vez que te pasa algo así. Piensa, piensa… ¿cuándo te vendieron una moto (la más fiable en el mercado alemán) parecida? Y entonces empiezas a verlo claro. Tu mente visualiza a algún político, papeles en mano, bombardeándote con una montón de cifras. Comparando el registro de este mes con el otro, pero no con el de más allá. Los turistas vienen, los turistas se van. La ordenanza que sube, que baja, que se congela y se menea. El presupuesto que siempre crece, los impuestos que siempre bajan. Esa noche electoral repletita de porcentajes erectos. Y tu cara de tonto como denominador común.

Años de sabiduría me han enseñado que todo en esta vida se puede comparar con una paella de menú barato. Si baja la cantidad de cigalas, siempre puedes decir que los mejillones han crecido “exponencialmente”. Mejor aún: di que se han hecho verdaderos esfuerzos para mantener las dos asas de la paellera, que se congelan a pesar de la difícil situación económica que atravesamos. Dale la vuelta, que para eso es redonda, y cambia el punto de vista. “¡Mira cuantos guisantes, tú!” Y ya tienes a un comensal contento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: