Las tres pes: paro, PISA y corruPción.

Si usted notó ayer, al levantarse o al llegar al despacho, que su calculadora estaba especialmente contenta, que la aplicación dedicada a tal fin en su teléfono, tableta u ordenador personal se abría con una sonrisa, con más rapidez y alegría; no se asuste: no estamos ante el Efecto 2000, cuyos efectos se habrían retrasado por la tradicional gandulería de los informáticos, ni las máquinas se disponen a conquistar el mundo con una batukada, ni han descubierto sus chips de silicio los efectos de los psicotrópicos. Simplemente, ayer fue un gran día para los números, un día lleno de estadísticas, estudios y comparativas. En la jornada que precedió a la de hoy, se publicaron los datos del paro del pasado mes de noviembre, una encuesta sobre la percepción de la corrupción y el último informe PISA.

Por empezar por algún lado, vamos con la corrupción. Según un informe de Transparencia Internacional, España es el segundo país del mundo donde más ha aumentado la percepción de corrupción y nos situamos al mismo nivel que Gambia o Libia. El primer puesto nos lo quita Siria, pero cuando se pierde ante un rival de esa altura no podemos hacer otra cosa que reconocerles los méritos. De todas formas, y a riesgo de desinflar su indignación, la palabra clave de todo el informe es “percepción”. En mi opinión, no es que ahora haya más corrupción que antes -diría que incluso hay menos, aunque solo sea porque hay menos pastel que repartir- sino que ahora nosotros y nuestros compatriotas encuestados vemos lo que antes ignorábamos -o queríamos ignorar- y nos importa lo que antes considerábamos meras anécdotas desagradables. Cuando todo eran vino y rosas, que el concejal Tal o el consejero Pascual se comprasen tres pisos en primera linea de playa cada año no nos sorprendía. Ellos ganaban, nosotros ganábamos, todos ganamos. España funciona.

Más allá de los grandes casos de corrupción que ahora se desvelan -en realidad son casos de antes que ahora se están investigando, lo que sería, en todo caso, síntoma de que el sistema, con sus cosas, funciona- en España siempre se ha tolerado sin muchos remilgos la corrupción de baja intensidad: contratos amañados, favoritismos políticos, dinero negro, facturas sin IVA, sobres, enchufes, etc. Como mucho nos enfadábamos por no poder hozar, como hacia nuestro vecino, en el lado menos luminoso de la economía. Ahora nos indignan cosas que antes considerábamos anotaciones en los márgenes, pequeñas manchas en el suelo del aceite que lubricaba la democracia. Ojalá cuando acabe la crisis no se lleve con ella esta preocupación por el dinero de todos, la transparencia de nuestras instituciones y la pulcritud de los procesos.

Pero ¿se está acabando la crisis? Ayer se publicaron los datos de paro del mes de noviembre y, mientras en España sorprendentemente el número de parados descendió -no lo hacía desde los tiempos de González-, en Ávila aumentó en 130 personas hasta las 18406. Eso sí -redoble de tambor y fanfarrias- por primera vez desde que empezó la crisis hay menos parados que el mismo mes del año anterior. En Ávila hay ahora mismo 333 parados menos que hace un año, lo que es una gran noticia aunque afea bastante mi gráfico al cruzarse dos líneas.

ParoNoviembre

Eso sí, el descenso interanual del desempleo viene de la mano, paseando por un campo de amapolas, con el descenso -intermensual e interanual- de las afiliaciones a la Seguridad Social. Hay menos parados, sí, pero también hay menos empleos. En noviembre de 2007 el número de afiliados a la Seguridad Social en nuestra provincia era de 60554. En seis años se han destruido casi el 20% de los puestos de trabajo existentes. Un informe de PWC -es una consultora, no tiene nada que ver con el pato aquel que desinfectaba los inodoros- pone fecha a la recuperación del empleo perdido: 2033. Hagan un hueco en la agenda para celebrarlo, yo he reservado una semana a principios de junio y he precomprado una caja de güisqui y unas aspirinas.

¿Y de esta cómo salimos? Aunque muchos solo parezcan vivir para ello, dudo mucho que el modelo basado en el ladrillo, la especulación, las recalificaciones, el dinero barato y los turistas alemanes vuelva a sacarnos del pozo. Esté donde esté la salida, la apuesta por la educación -de nuestros churumbeles y de la población en general- siempre suelen dar réditos. La última de las estadísticas publicadas ayer fue la nueva oleada del informe PISA. Vaya por delante que en general, más que la estulticia de nuestros chavales, creo que nuestro problema con PISA es que piden a nuestros alumnos cosas que nuestro sistema educativo no les enseña. Si me pidiesen señalar dos problemas de nuestro sistema a partir de esa estadística me quedaría con la desigualdad (ya no solo entre alumnos, sino también entre comunidades autónomas) y con el siempre poco edificante espectáculo político, con números que van y vienen, leyes educativas encuadernadas lanzadas a la cabeza y discursos leídos con grandilocuencia llenos de tópicos manidos. Lo mejor, el habitual buen papel de nuestra comunidad en el citado estudio.

Igual todo está un poco relacionado. Los altos niveles de paro influyen en el bajo nivel educativo y este a su vez en la corrupción. O al revés, el bajo nivel educativo genera altos niveles de paro que a su vez favorecen la corrupción. Igual todo tiene que ver con el agua y si nos pasamos al agua embotellada se soluciona. Sea como fuere, todo parece indicar que aún nos quedan algunos años de experimentación para dar con la clave.

3 Responses to Las tres pes: paro, PISA y corruPción.

  1. Pepe Herráez says:

    Doy fe, por dar algo, que lo del agua embotellada no es la solución. Me consta que bastantes [email protected] de Ávila la beben al igual que [email protected] abulenses.
    Buena entrada.

  2. Guillermo B. says:

    A mí me hace gracia siempre lo de “la percepción de la corrupción”… Jo, o se mide, o nasti de plasti… Que eso sería como decir: La precepción de que ayer nevó en Ávila es del 68%… o “a un 43% le da en la nariz que el Euribo ha subido 20 puntos básicos”. Que a lo mejor lo que ocurre es que estamos mucho mejor que Dinamarca, ya que allí la corrupción existe en mayor escala que en Conejolandia, pero no es percibida…

    Por otro lado, totalmente de acuerdo contigo, Alberto, en que los datos del paro están escarallando totalmente una gráfica que era de por sí armónica y geométrica. Algo hay que hacer.

    Y lo de Pisa, es un bluff. Estas cosas de saber quién es mejor o peor en cualquier materia no las resuelve la OCDE esa que parece que nadie sabe dónde está, más bien se dirimen en competiciones internacionales, televisadas, a ser posible. Ese es el problema, que no tenemos una selección nacional de matemáticas o de lengua, se iban a enterar los Coreanos de lo que es el Tiki-taka de ecuaciones de segundo grado o el uso del pluscuamperfecto en oraciones subordinadas.

  3. Puri Menaya says:

    Buen análisis, me ha gustado esa conclusión de “España funciona” del pasado que yo también espero que no se repita.
    Y la educación, la clave del futuro, es lo que nuestros políticos (todos, aunque los de ahora se están luciendo mucho más en ir hacia atrás en vez de hacia delante) nunca han sabido orientar.

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