Vuelta la burra al trigo

Te das un paseo por Ávila un día cualquiera y es cuestión de tiempo que te cruces por la calle con uno de esos Avilabús. Esos cacharros azules que recorren las calles de la ciudad de forma regular haciendo rutas para acercar a los viajeros de un lado a otro. Cuando uno de esos vehículos pasa a tu lado te fijas en que llevan publicidad y la que yo vi ayer era de el Centro Comercial El Bulevar. “Abrimos 365 días” rezaba. Me resultó curioso ver ese reclamo cuando sabía que prácticamente a esa hora estaban acordando algo en dirección opuesta, o no, a esa afirmación. Recordaréis que todo comienza hace unos meses cuando se pide a la Junta de Castilla y León que declare Ávila como Zona de Gran Afluencia Turística. Se obtiene tal distinción y fue entonces cuando ya os conté por aquí un poquito del asunto y de mis impresiones al respecto. En aquel momento ya hubo polémica sobre todo lo que rodeaba este tema y unos que sí, otros que no y otros que solo pasaban por ahí. 

Con el paso del tiempo nos hemos acostumbrado a que Carrefour y Simply estén abiertos los domingos. Son los dos comercios, ambos en el extrarradio, que han aprovechado la medida y que abren sus puertas todos los días, domingos incluidos. El resto, los pequeños comerciantes de la ciudad, han seguido con sus horarios de siempre, quizá un poco ampliados, pero sin llegar a abrir los siete días de la semana. Ya comenté en su día que la mayoría de ellos, al ser demasiado pequeños, no tienen posibilidad de hacerlo sin dejarse la salud en el intento.

Desde entonces y hasta ayer… Discrepancias. El 23 de octubre decían desde Confae:

Pedimos una «solución urgente» a la situación que se vive en la ciudad tras la entrada en vigor, hace cuatro meses, de la liberalización de horarios en todo el término municipal a raíz de la declaración de Ávila como Zona de Gran Afluencia Turística …

Y les contestaban desde el Ayuntamiento…

La concejala de Comercio, Carmen Jiménez, señaló que «para hacer una valoración sobre las oportunidades que ofrece la libertad de horarios es necesario que al menos transcurra un año», un periodo que Confae ve excesivo.

En ese caso, ese 23 de octubre, cuatro meses eran suficientes para Confae y pocos para el Ayuntamiento que reclamaba que necesitaban al menos un año para evaluar. Hoy, un mes después y habiendo transcurrido nueve meses desde la entrada en vigor… ¿Qué? ¿Soy yo o esta gente baila las fechas como les da la gana para vendernos, como siempre, sus decisiones como las justas, necesarias y en cambiado el momento para que sea el oportuno?

Bueno… el caso es que el asunto se ha vuelto a debatir en las últimas fechas. Confae, defensora de que la liberalización de horarios fuera solo en la zona centro de la ciudad, ha vuelto a hablar con la Cámara de Comercio, defensora de que fuera toda la ciudad la que gozase de dicha liberalización, y con el Ayuntamiento como mediador, mero mediado y transmisor de lo que estas dos organizaciones le piden (quien quiera que se lo crea), ha acercado porturas con ellos. Como resultado: Durante 2014 ya solo se podrá abrir un máximo de 18 festivos en lugar de todos los del año, 66.

Y nos lo venden, nos lo venden así… y cito a Avilared:

García Nieto, quien ha asegurado que el Consistorio en este asunto es “un mero transmisor”, ha señalado que se trata de un “buen acuerdo” después de “un período de reflexión y debate”, de “escucha permanente”, en una “postura conciliadora basada en el consenso”, si bien ha asegurado que “no era fácil” ante las “posturas antagónicas”.
También ha destacado que el acuerdo tiene “como único objeto la ciudad primando los intereses de la totalidad de los comerciantes”.

Recuerdo aún cómo nos vendieron la decisión de la liberalización:

La concejal de Empleo, Comercio, Consumo y Desarrollo Industrial, Carmen Jiménez -también en declaraciones a la SER-, manifestó que la medida es favorable a crear empleo y para atender “a la demanda de los clientes y los turistas”. “Si esto lo facilita, el Ayuntamiento seguirá adelante con ello”, ha indicado.

La primera medida, apertura total, era favorable, iba a crear empleo y era lo que la ciudad necesitaba. Se queja todo el mundo menos los dos que se benefician y revisan la decisión para que se dé marcha atrás resultando una nueva decisión que es la buena… Ahora sí, se tiene “como único objeto la ciudad primando los intereses de la totalidad de los comerciantes”.

Peeeeeeero… Como la liberalización total no es tan buena, la vamos a adoptar en el año 2015, año del V Centenario para que todos se puedan beneficiar de ella en unas fechas tan señaladas para nosotros (lo que se llama un WTF en toda regla). Mientras tanto, Confae se compromete a hacer una campaña para conseguir que los comercios abran sus puertas los sábados por la tarde, cosa que no sucede hasta la fecha, a fin de dinamizar el centro de la ciudad y sacar a los abulenses a la calle a consumir. Y digo yo… Si con liberalización de horarios los comerciantes no abren los sábados por la tarde… Por algo será, ¿no? Si supieran que se van a llenar las cajas con las ventas de esa tarde, seguro que en casa no se quedaban, que no son idiotas. ¿Ni siquiera quieren (o pueden) abrir la tarde del sábado y tú quieres que abran el domingo? ¿No parece todo un despropósito absoluto? A mí, en todo este asunto, me han faltado unas disculpas. Alguien asumiendo que la primera decisión no era la buena. Sabiendo de su intención de volver a las andadas en un año habría sido algo así como:

“Lo siento, me he equivocado, PERO VOLVERÁ A PASAR”

Quien lo entienda que me lo explique.

Visitando Caprotti

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El pasado mes de septiembre, coincidiendo con la celebración del vigésimo aniversario de la fundación del grupo de ciudades patrimonio de la humanidad, las fuerzas vivas de la ciudad, acompañadas por otras personalidades y por la banda de música, visitaron por primera vez el museo dedicado a la obra de Guido Caprotti ubicado en el que fuera su hogar, el Palacio de Superunda o Palacio Caprotti. Las crónicas sociales de la época nos cuentan que todo fue maravilloso, extraordinario y de muy buen gusto: las mujeres muy guapas, los hombres muy apuestos, el vino fresquito y la música muy agradecida.

Un mes después, coincidiendo con las festividades para honrar a la patrona de la ciudad, el museo se abrió definitivamente a todos aquellos que lo quisieran contemplar al módico precio de tres euros. Era el punto final, o eso parece, a una larga historia que comenzó en 2006 y que supo mantener el suspense, la intriga y el dolor de barriga hasta el final, a pesar de un innecesariamente largo último capítulo que se venía arrastrando desde que el Ayuntamiento recepcionó las obras en enero de 2012.

¿Ha merecido la pena la espera? A estas alturas, confieso que este no es un post de actualidad, muchos de nuestros lectores ya habrán visitado el nuevo espacio y habrán sacado sus conclusiones -que les invitó a compartir, como siempre, en los comentarios- pero otros muchos aún no habrán podido acercarse. Los4Palos, servicio público, y yo mismo, servidor público a ratos, les traemos este post con algunas reflexiones, opiniones y maldades; y una bonita galería de fotos con algunas piezas para que ustedes puedan opinar con fundamento en comidas familiares, tertulias laborales y barras de bar.

Primero, una reflexión general: casi todas las opiniones que había leído o escuchado acerca del museo eran negativas, así que acudí a la visita preparado para encontrarme lo peor: un desastre carísimo merecedor de un ataque con napalm al amanecer. No salí del museo abrumado por lo acertado de su concepción y puesta en marcha, es verdad, pero tampoco es aquello el desastre que me temía.

Continente

El Palacio de Superunda es un palacete renacentista, construido a finales del S. XVI por el regidor Ochoa Aguirre. La conversión de un edificio de estas características en espacio museístico tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las ventajas podemos señalar que el valor patrimonial del inmueble se suma al de los fondos del museo y que al dotar al edificio de una nueva función se le salva del abandono y la ruina. Además, en el caso que nos ocupa, el Palacio se ha dedicado a acoger las obras de su último huesped, por lo que parece aún más oportuna su musealización.

Pero como decíamos más arriba, este tipo de actuaciones también tiene sus inconvenientes. El principal, que las características de los espacios preexistentes no siempre se pueden adaptar a sus nuevas funciones y esto influye en el desarrollo de la exposición. En el actual museo se combinan las estancias del palacio renacentista -según los medios, se han intentado eliminar todas las reformas posteriores- con una edificación de nueva planta, construida sobre la antigua piscina, destinada a las exposiciones temporales. La comparación de estos espacios -teniendo en cuenta que la libertad no era total tampoco en el nuevo ala- nos permite observar las limitaciones que a efectos museísticos presenta el palacio: espacios amplios, abiertos, diáfanos y modulables frente a salas estrechas y laberínticas separadas por pequeñas puertas o pasillos; luz mayoritariamente natural frente a ventanucos. Luego volveremos sobre esto y sobre cómo afecta a lo expuesto. Otro aspecto es sin duda la accesibilidad del edificio. A pesar de las estrecheces, a la mayor parte de la exposición se puede llegar mediante rampas o a través del ascensor, menos a las caballerizas del mismo, destinadas, según informa un cartel, a ser la futura tienda del museo. Y un consejo: si quieren visitar el excusado, situado junto a las antiguas cocinas, y miden más de 130 centímetros, bajen en ascensor si no quieren sentir en su cabeza lo que sintió el Lazarillo contra aquel verraco a las orillas del Tormes.

En general, la restauración del Palacio me parece correcta, con algunos detalles interesantes, y me gusta mucho el nuevo espacio dedicado a exposiciones temporales, que además, si no me equivoco, cuenta con acceso propio desde el exterior en las traseras del Palacio.

Último punto antes de pasar al contenido: las chapucillas. Yo nunca me he metido en reformas en el hogar, pero supongo que los flecos sueltos, las clavos torcidos y las cosas por rematar son normales. El Palacio también tiene sus cosillas, a pesar de que no parece que hayan sido precisamente las prisas por abrir -la obra lleva terminada casi dos años- las responsables: cables sueltos, colgando, pasillos cortados por extintores, luces que no funcionan, escaleras que no llevan a ninguna parte pero que no tienen extintores -se habrían acabado- para cortar el paso, etc.

Una "perfomance" sobre la futilidad de la vida

Una “perfomance” sobre la futilidad de la vida

Contenido

Aquí hay mucha tela que cortar. En general, no me gustó lo que vi, y no hablo de las obras expuestas, si no de cómo están expuestas. Las limitaciones del espacio de las que hablábamos aumentan si no se hace nada por atenuarlas. El recorrido por la muestra es un caos en primer lugar por la arquitectura del edificio, en segundo lugar porque no hay indicaciones ni están las salas numeradas, y en tercer lugar porque, al estar todas las puertas de todas las estancias del Palacio abiertas, es difícil acertar cual es el camino correcto. Esto lleva, por ejemplo, a que tras pasear por tres salas llenas de retratos de mujeres encuentres la explicación al conjunto en un rincón al fondo de la última sala. Este es otro tema ¿Dónde han ido a parar los 85000 euros invertidos por la Junta en cartelería? La información sobre el contenido brilla por su ausencia y cuando está es monolingüe (adiós a la internacionalización) y superficial. Es más, en varias salas las piezas -obras pictóricas, tapices, mobiliario y esculturas- están sin identificar. Tampoco hay, de momento, un folleto que te acompaña en la visita, ni hojas de sala que profundicen en el contenido de la obra.  

Moisés y sus clones en el campo buscando níscalos

Moisés y sus clones en el campo buscando níscalos

La distribución de la colección por los distintos espacios parece aleatoria y carece de un discurso vertebrador, mal que, por otra parte, afecta a todo lo relacionado con el turismo y la cultura en la ciudad. Si esta es la distribución definitiva de los fondos, se ha perdido una buena oportunidad de, utilizando la obra de Caprotti como soporte, explicar una parte fundamental de la historia reciente de la ciudad abandonando los manidos tópicos del ambiente castellano, el recogimiento, el frío y la dorada luz sobre las murallas al atardecer.

Tampoco se ha llevado a cabo una idea que, según las declaraciones recogidas en los medios, estaba en las cabezas pensantes del proyecto: recrear una estancia del palacio renacentista, lo que los guiris llaman una “period room”. Y es una pena, porque aunque la restauración del Palacio me parece correcta, todo él luce un aspecto aséptico, plano y frio. Nada que ver con la imagen que en su día tuvieron las estancias del Palacio y que pueden ustedes contemplar en Flickr. Es una pena que, por ejemplo, la sala de los tapices, con las limitaciones y adaptaciones que impone el discurso museístico, no se haya vuelto a montar tal y como estaba.

Decía hace pocas líneas que el museo presenta un aspecto frío, pero es que además hacía frío. Desconozco si fue un problema puntual del día que lo visité o es una medida de austeridad, pero ninguna de las salas estaba climatizada. Esto provocaba que la temperatura de las salas, que se puede consultar en los termostatos presentes en cada una, variase entre los 12 y los cinco grados. Esto no es solo una incomodidad para el visitante, que en invierno tendrá que pasear con bufandita por el Palacio, sino también un riesgo para las obras de arte expuestas y recientemente restauradas. La primera labor de un museo es velar por la conservación de sus fondos y aquí el Museo Caprotti suspende.

Lleven guantes

Lleven guantes

Y no solo por el frío. Según me informaron en recepción, ahora hablamos de los recursos humanos, las fotografías con flash están permitidas. Otro error. Fotografías sí, flash no. Las piezas no pueden estar expuestas a los repetidos fogonazos de los flashes si se quiere asegurar su conservación.

A pesar de llevar casi dos años terminada la obra, el Ayuntamiento ha abierto el Museo con prisas. Se nota en los remates de la obra, en la ausencia de información, en la climatización de las salas, en los pasillos cortados con extintores y en el personal. El Ayuntamiento ha desplazado hasta el Museo, al parecer, a personal de otros servicios, escaso y no formado para su nueva ocupación, que intenta suplir todo esto con voluntarismo. Nada que reprocharles a ellos, que hacen lo que pueden, y mucho que reprochar al Ayuntamiento, que improvisa hasta lo más elemental. El día que visité el Palacio había tres personas trabajando, las tres en recepción, las tres abrigadas hasta las orejas. El Museo necesita, a ojo de buen cubero, al menos seis o siete personas en plantilla, formadas, distribuidas por distintos puntos del mismo para responder a las dudas del visitante y velar por las obras expuestas. Dudo mucho que si me hubiese dado por retocar alguna de las pinturas con spray, alguno de los trabajadores hubiese llegado a tiempo de evitarlo.

Conclusión

El Ayuntamiento afirmó en su momento que lo que íbamos a contemplar en el Palacio de Superunda/Caprotti era algo más que una exposición de la obra del pintor italiano, un Museo de la Ciudad, se refiriese con esto a lo que se refiriese -el que escribe estas líneas nunca tuvo claro qué nos intentaban vender. De momento, de aquello nada. El nuevo museo se limita a exponer, en mi opinión de forma simple y superficial, la obra de Guido Caprotti y la de otros pocos autores. Inexplicablemente, el Museo parece haber abierto con prisas de última hora y tiene por delante un camino casi tan largo como el que ya ha recorrido. En los tiempos que corren, una institución museística no puede limitarse a abrir sus puertas durante un horario concreto y exponer con más o menos gracia una serie de obras. Un museo tiene que ofrecer más que sus obras y la sociedad tiene que exigirle más a un museo. Desconocemos cuales son los planes del Ayuntamiento para el futuro del museo -si es que hay planes-, qué pretende hacer con él, si se le va a dotar de personal y de recursos, si se van a programar actividades o exposiciones, si se van a fomentar las visitas escolares o si se van a desarrollar actividades didácticas o educativas.

Nos toca seguir esperando la llegada del museo, aunque esta vez el edificio tenga las puertas abiertas.

Be smart, my friend

Paseo de Zorrilla: dos filas de coches esperando a que el semáforo se ponga en verde para salir pitando a sus correspondientes destinos. Pitando pero no mucho, que aquí Javier León nos tiene puestos unos estupendos radares que controlan los impetus más alocados.

El Pollo-Twizy

Pues bien, que se me pone al lado un Twizy. No el de la foto, que era la pollo, pero sí uno ligero y refrigeradico como son los pequeñuelos de Renault.

Y oigan, no vean como tiraba el Twizy de arrancada. Tiene un reprise que ya quisiera Chitty Chitty Bang Bang. Que se note que está fabricado en una smart city.

Y así fue como topé de lleno con el concepto Smart, le diría a la vecina de Pablo. Así y viendo a la gente cargar sus coches en los sitios gratuitos que tiene puesto el smart ayuntamiento de Valladolid. Que, tampoco les voy a mentir, a día de hoy casi siempre están vacíos.

“La «ciudad inteligente» se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que (…) promuevan una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible, una gobernanza participativa, una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, y un buen aprovechamiento del tiempo de los ciudadanos”. (Lo dice la Wikipedia)

Pues si Ávila va a ser eso yo lo firmo. El tema está en que como apunta Guillermo en un comentario, en la noticia de Ávilared unos expertos recuerdan que …

“ante el estancamiento demográfico debe “redimensionarse” el modelo urbanístico aprovechando que es una “ciudad compacta”.

…. y también se enlaza a una noticia anterior: “Un estudio asegura que el sector servicios está agotado en Ávila capital”:

“Lejos de los 100.000 habitantes de los que se llegó a hablar en alguna ocasión -“aquello más que nada fue un titular”, ha dicho-, la proyección demográfica es una “advertencia”, y ha cifrado en 8.200 las viviendas vacías. Y es que uno de los aspectos más llamativos del trabajo es la previsión futura de la población de la ciudad, según la cual en 2027, dentro de 14 años, los habitantes serían sólo 1.500 más que ahora.”

Y lo que se viene a decir es que hay que ponerse las pilas, sobre todo en materia industrial.

Tuve la suerte hace unos meses de invitar a la radio al profesor Ignacio Molina (uno de los expertos citados en las noticias anteriores) para que nos explicara en cristiano cómo funcionaba otro tema: la ordenación del territorio. Yo particularmente quedé encantado de cómo hablaba y aproveché incluso fuera de micrófono para que me tradujera a lenguaje normal y práctico lo que escuchamos mil veces de políticos. Y es que el politiqués es una droga dura que se usa en todas partes, no solo en Ávila.

El tema de la smart city traducido a no-cool sería… ¿no será mejor tener edificios que gasten menos, coches que sean menos contaminantes, dar uso a viviendas vacías, dejar de expandirse pgoueamente sin sentido, instalar farolas que duren más y alumbren cuando tengan que alumbrar? Sí, claro que será bueno. Nadie estará en contra de eso. Tecnología del siglo XXI y tal, a ser posible antes de que llegue el XXII.

Lo malo es lo de los palabros. Es como Intur, que se lanzan las campanas al vuelo y luego todos se rasgan las vestiduras cuando alguien tiene un arrebato de sinceridad. La Feria era atractiva, tenía cosas interesantes, había cierto gentío. Hasta ahí correcto. Pero en Intur hubo una avalancha de palabros: categorización, especialización, comercialización, valorización. Y realmente CyL debe apostar por venderse mejor, en más sitios y ser conscientes de todo el patrimonio cultural y artístico que tenemos, y organizarlo mejor y formar a excelentes profesionales turísticos y gastronómicos. El problema fue lo de la categorización, que incluida en todas las frases acabó sonando a nueva epidemia lingüística, como lo fue y sigue siendo “la internacionalización” (si no es internacionalización, como los micromachines, no son los auténticos).

Y entonces resulta que el presidente de la Diputación de Palencia dice al terminar que Intur “no es ni la sombra de lo que fue” y que la entrada “era cara”.  Verdad y verdad. Y la consejera reconoce que a pesar de tener cuatro aeropuertos no tenemos vuelos internacionales.

[Alberto, que es muy hipocapullete, me dice por guasap que si se le da la independencia a Cataluña arreglamos lo de la internacionalización en un pispás]

Se me terminan los párrafos. Solo quería hacer un llamamiento a acabar con las “Zaciones”... es decir, esas palabras que acaban en zación para sonar más contundentes. O esas otras que puestas en inglés se convierten automáticamente en titular pero que acaban dejando sensación de que no irán muy lejos y serán una venta de humo por parte de la zación de gobierno. Lo smart será trabajar en todo lo dicho anteriormente porque  si estamos no-smart es que hemos gastado más y peor de lo debido. El camino no puede ser otro pues que no gastar más de lo que se tiene y gastarlo mejor, que como concepto no tiene zaciones pero es la receta que funciona desde forever and ever.

Es decir, lo que viene haciendo toda su vida la vecina con sus cebollas.

Hasta en la sopa

Yo de pequeño no era hiperactivo, ni excesivamente molesto, o al menos eso quiero recordar. La memoria es más un diario parcial de la realidad, intuida esta tras dos docenas de capas de cristales de colores, que un registro fiel de los hechos con pruebas periciales, reconstrucción forense y Grissom y House cojeando juntos camino de un prostíbulo. Me recuerdo más bien hipoactivo, si es que esta palabra existe -como lo sigo siendo no me he molestado en mirar si el término figura en algún lado o estoy a tiempo de solicitar la patente-, un chaval majete, de mirada cautivadora, leyendo cómics de Mortadelo y Filemón sentado en un sofá. El hijo, nieto, sobrino, novio, vecino, hermano que todos ustedes han querido siempre tener. No sé en qué momento se torció la cosa y terminé escribiendo por aquí en compañía de cuatro impresentables -tres escribidores de tres al cuarto y un pintamonas aficionado al Paint- pero sobre ese particular ya indagaremos otro día.

Hipoactivo era e hipoactivo sigo siendo, es muy difícil que un hombre cambie cumplidos los seis años. Un tipo tranquilo, pausado, poco dado a aspavientos. De la meseta. Por eso en las últimas semanas me produce tanto agobio y fatiga acercarme a la actualidad abulense. Un fuerte dolor en el pecho que solo se atenúa tirándome en el sofá, tapándome con una mantita y recitando con los ojos cerrados frases inconexas de Punset y Coelho. Abres el Diario y te encuentras a miembros del equipo de gobierno en todas las páginas, haciendo toda clase de cosas en toda clase de lugares. Un concejal por aquí, otro por allá, uno más en esta esquinita, el Alcalde en portada, en contraportada -menos mal que el Diario no es el As- y páginas interiores. Lo mismo pasa en los digitales: Tribuna de Ávila parece en ocasiones el Facebook del Alcalde -el otro día en portada había cinco fotos suyas- y ÁvilaRed, aunque de forma más comedida, no puede evitar seguir la actualidad del consistorio convirtiéndose en una agenda gráfica de las cosas notorias que hacen nuestros concejales. Y encima parece que la ciudad se les ha quedado pequeña. No contentos con inaugurar jornadas, presentar árboles con chupetes, visitar a los bomberos, besar niños y abrazar abuelos; nuestros concejales más viajeros, apóstoles de la abulensidad, recorren el mundo llevando con ellos la buena nueva amurallada. “Id e internacionalizaos”, les dijo Alicia García desde una colina a las afueras de Valladolid. Incluso se les ha visto sonreir -un buen concejal siempre sonrie, llueva, truene o se le explote la almorrana- en foros donde se crítica toda su política urbanística hecha o por hacer. Y también están en Twitter, donde me dan los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches; me recuerdan qué día de la semana es, lo maravillosa que es la vida y lo atareados que están velando por nosotros mientras dormimos y hacemos nuestras cosas.

Están en todos lados, everywhere en definitiva, y se expanden rápido. Tanto es así que temo que cualquier día al levantarme me encuentre a un concejal haciéndome el café o, peor aún, lo halle al abrir la nevera sentado sobre el cajón de las verduras, en el lugar otrora reservado a las cervezas, tendiéndome el cartón de leche desnatada con una sonrisa en la cara, un gorrito de lana y unas orejeras de algún personaje Disney.

Bien puede ser que haya sido así siempre y que sea mi hipoactividad, y no su hiperactividad, la que se recrudece. Pero también puede ser que a medida que se acercan las urnas -las europeas están a la vuelta de la esquina y ya se otean, como pendones tras las colinas, los cartelones de las municipales- al equipo de gobierno le hayan entrado las prisas por demostrar su buen hacer, o al menos su hacer, espoleados por hipotéticas encuestas poco favorables, ocupando todo el espacio público y mediático del que son capaces.

Un bombardeo por saturación en toda regla que me tiene, como ya les dije, extenuado y al borde de la baja por impresión. Menos mal, alabados sean Rubalcaba y Susana Díaz, que los socialistas se lo toman todo con más calma, desde el trabajo de oposición a la búsqueda de propuestas, pasando por aquello de las primarias y la renovación. Ferraz y su franquicia de la Travesía de San Bernardo parecen buenos lugares para refugiarme con mi mantita. Que me despierten cuando hayan vuelto.

PS.- Al final he buscado lo de la hipoactividad. El diccionario de la RAE no lo recoge, pero si rebuscan en internet pueden encontrar cosas interesantes: niños aburridos, siempre cansados, sin interés por nada, vagos… ¿Y si el mal de España fuese una epidemia de hipoactividad? ¿Será Rajoy hipoactivo como yo?

El metrónomo del Adolfo Suárez (2 de 2)

“Sigo muchísimo al Real Ávila, si que sé que Kiko empezó llevando las riendas del equipo y luego se le destituyó y ahora el equipo lo cogió Borja, a partir de ahí no tengo mucho más conocimiento de lo que sucede dentro del club”.

Iván Torres puede estar en Bahréin y haber viajado por medio mundo (ayer ya repasamos su curriculum) pero no pierde de vista nuestra Ávila. No es cualquier cosa la muralla…

Iván Torres

Iván Torres

“Tengo muchísimos, grandes y buenos recuerdos, estoy muy agradecido del trato que recibí por parte de todos los abulenses, pero si tuviera que destacar varios…la ciudad es una pasada, la gente, mi etapa como jugador durante estos dos años, mi etapa como director técnico de la base, el Campus César Jiménez e Iván Torres, los jugadores que tuve a mi disposición los dos años en el Alevín A que fueron campeones. Pero sin duda me quedaría con dos inolvidables recuerdos, el primero en el aspecto deportivo fue el partido que jugamos en la Ciudad Deportiva de Paterna contra el Valencia B correspondiente al Playoff donde ganamos 0-2. Se nos anularon dos goles legales y creo que el equipo demostró un juego espectacular dominando por completo a jugadores de élite ahora mismo (Michel, Jaume Costa, Jordi Alba, Guaita). Pienso que fue el mejor partido del equipo en las dos temporadas que estuve y ha sido uno de los partidos en los que más impotente me he sentido en un terreno de juego por decisiones que parecían premeditadas, que quien sabe si esas decisiones privaron al equipo de alcanzar la División de Bronce”.

Y de lo que podría haber sido ese equipo. Se jugaba bonito en aquel Real Ávila. Por su parte, Iván Torres tiene ahora la tarea de hacer jugar bien a los chicos en Bahréin. Allí quieren implantar ese tiqui-taca que de España les llega por la televisión…

(Fotos facilitadas por Iván Torres)

(Fotos facilitadas por Iván Torres)

“La Federación de Bahréin se puso en contacto con uno de los entrenadores de más prestigio en “Can Barça”: Francesc Sánchez, nuestro actual Director Técnico y 15 años Entrenador del F.C Barcelona en diferentes Categorías inferiores, por sus manos pasaron grandes jugadores como es el caso de Thiago, Cesc Fábregas, Piqué, Gerard Deoulofeu.. y llegaron a un acuerdo. A partir de ahí se fue confeccionando un gran staff con gente muy profesional… y gracias a Sergio Alegre, un gran amigo, me dijo que mi currículum les podría interesar ya que conocía a Francesc Sánchez de su anterior etapa en el Barça y sabia que necesitaba una persona de mi perfil. Y así fue, supongo que tendría muchísimos pretendientes para esa plaza, pero recibí una llamada de él en Febrero de este año diciéndome que si quería incorporarme a su staff y la verdad que fue una gran noticia para mí y no tuve muchas dudas para aceptarla.”

La tecnología ha conectado el mundo. Y además del fútbol, también nos interesa saber cómo se nos ve desde fuera.

Qué se sabe de España …

Intento estar informado y se qué estamos viviendo una situación muy difícil. Además las escasas veces que voy a casa, comentando con la familia y con los amigos soy consciente del mal momento que estamos viviendo”.

Si se perciben soluciones…

“Lo más triste de todo es que no se ven soluciones por ningún lado, sólo mentiras, recortes e incompetencia (como hemos demostrado en algunos actos) tanto las personas que nos representan como las que lo hicieron años atrás”.

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En Bahréin, la experiencia de Iván Torres, de todo el equipo técnico, es muy apreciada. Lo español cotiza alto por el mundo…

“Es una cultura muy diferente, pero hasta el momento sólo tengo palabras de elogio al trato recibido, tanto a nivel general en el País, como por parte del personal de la Federación, y sobre todo los jugadores, que ven gente que les aporta cosas nuevas en su formación, que estas aquí para ayudarles y son muy agradecidos.”

Y es que Iván Torres nos cuenta que actualmente hay una diferencia abismal entre las grandes Selecciones mundiales y las selecciones árabes y del golfo pérsico, ya que ligas todavía no son profesionales: “A medio y a corto plazo lo veo dificilísimo que alguna Selección del “Middle East” pueda llegar a competir contra alguna potencia mundial de fútbol. Si que es cierto que varias selecciones de esta zona tienen muy buenas estructuras deportivas y están trabajando bien desde abajo como es el caso de Qatar”. IMG-20130930-WA0003

La conversación se centra en cómo vieron a los chicos a la llegada “el marcaje era individual, los saques de puerta los realizaban los centrales, las disposiciones de los jugadores no existía, no había organización defensiva” y como el trabajo se centra en el jugador, su desarrollo y en respetar los periodos evolutivos.

Y terminamos de nuevo de vuelta a Ávila. Torres no suelta prenda, pero lo cierto es que su nombre ha sonado en algún momento para volver, como también lo ha hecho el de César Jiménez y otros grandes encarnados de grato paso por la tierra. Lástima que no se concretara, y esto último es una opinión personal mía. Ojalá vuelva a haber un Real Ávila con paz social, con intensidad y remando todos en la misma dirección, escuchando a los socios, abriéndose a la ciudad y la ciudad abriéndose al equipo. Y con el alcalde visitando el campo algún día, ahora que nadie le va a pedir que construya un estadio.

Así que para finalizar le preguntamos a Iván Torres por su segundo gran recuerdo…

“El otro gran recuerdo a nivel humano son las grandes amistades que forjé en la ciudad. Personas que me aportaron muchísimo y con unos valores que la sociedad de hoy en día carece, y que son ya para siempre entre otros: César Jiménez, Fernando López Del Barrio, Félix, Piru o Chino Zapatera.”

Ya me dijeron alguna vez lo importante que era Piru a la hora de hacer equipo, de ser el enganche de los jugadores con la ciudad. De que estuvieran agusto aquí.  Nuestro protagonista  se extiende a la hora de repartir elogios a la etapa de Chino Zapatera…

“Esos años en los que estuve en el Real Ávila, más que ser compañeros éramos una familia. Quizá fue uno de los secretos por los cuales fueron dos temporadas buenas a pesar de no conseguir ningún ascenso, creo que se jugó a un gran nivel y se consiguieron dos fases de ascenso a 2ª B. Mantengo el contacto con varios jugadores aunque a todos guardo un gran recuerdo pero sobre todo con Félix, Piru, con Chino Zapatera hablo muchísimo también y lo sigo, él fue el artífice de formar esa gran familia. Con Gustavo, con Jaime a veces, Ríos, Valladolid por el Facebook… pero si que es cierto que sería una de las mayores alegrías que me podían dar jugar un partido con ellos y luego ir a cenar todos juntos. Fue una etapa que guardaré para toda la vida, la verdad”.

Por lo que cuenta en Twitter nuestro eterno capitán parece que sería bien recibido…

El metrónomo del Adolfo Suárez (1 de 2)

“Es una ciudad que me marcó tanto a nivel humano como a nivel deportivo, tengo relación con mucha gente abulense, pero de ahí a recibir alguna propuesta para volver al club nunca hubo directamente nada en firme que me llegara o que yo fuese consciente.”

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Iván Torres

Iván Torres es uno de esos futbolistas que se quedan en la retina. Un metrónomo en el césped, ese tipo de jugador muy valorado por los entrenadores por ser su prolongación en el campo. En los años que desplegó su fútbol en el Adolfo Suárez, había un Ávila con Torres y un Ávila sin Torres. Y eso que aquellos fueron años de partidos felices, de jugadores de amplia clase y buen conocimiento del balón. Algo bueno ha quedado también de esa época… y es que los Ríos, Arquero, Luis Valladolid siguen siendo encarnados, abulenses en la distancia. Y sobre todo son gente muy interesante para conversar sobre la pelota.

Fotos facilitadas por Iván Torres

(Fotos facilitadas por Iván Torres)

Hablamos de un trotamundos del fútbol. Su recorrido en el césped arranca desde los 6 años hasta los 18 en el Terrassa F.C; después San Cristobal, C.E. Sallent, y 15 años como “profesional” del fútbol en diferentes clubes por toda España: U.E Tárrega, C.E. Manresa, C.E.Santanyi, Tomelloso C.F, Real Ávila, C.D Teruel, Peña Deportiva Santa Eulalia, C.P. Villarrobledo, S.D. Noja, Villarrubia C.F. En total consiguió con sus compañeros disputar seis playoff de ascenso a 2ªB. Fue, hasta su retirada, una garantía de orden en el centro del campo.

“El último año y medio de mi carrera estuve en el Villarrubia CF en Ciudad Real, Castilla la Mancha, en el que acabamos en 5ª posición a un solo punto del 2º clasificado y con los mismos puntos que el 3º y 4º; medio año más tarde llegaría mi retirada como jugador en activo para incorporarme al organigrama técnico de la Selección Olímpica y Selecciones inferiores de fútbol de Bahréin”.

Así que aprovechamos las nuevas tecnologías para viajar y hablar con Iván Torres: ¿Qué sabe de Ávila y de España, cómo se nos ve desde fuera? ¿Con quién mantiene contacto? ¿Es consciente del Juego de Tronos que venimos sufriendo este año en el Adolfo Suárez?

Su función en Bahrein es ser preparador físico de la Selección Olímpica de Fútbol y coordinador del Área de Preparación física de todas las Selecciones inferiores.  Estaba claro que su carrera no acabaría en lo deportivo: es entrenador nacional de fútbol Nivel 3, ha sido director técnico del fútbol base del Ávila y del Teruel, monitor del campus de su admirado Xavi Hernández (“a nivel deportivo por su talento, capacidad para entender el juego cada segundo de cada partido, siempre su toma de decisión es la mejor opción para su equipo y en el apartado defensivo, realiza un trabajo encomiable. Por lo que respecta a la faceta humana es un ejemplo y un espejo” – dijo aquí –) en Banyoles durante 8 años,  impulsor aquí de un campus con César Jiménez…

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(Fotos facilitadas por Iván Torres)

… y por allí ya le han llegado también los éxitos: campeones de la Gulf Champions Cup con la Selección Olímpica y clasificación para la Copa Asia con la Sub 16 y la Sub 19 en Nepal y Palestina.

Un hombre de fútbol, viajado y con el que es un placer conversar. Esta entrada vespertina es un gancho para la conversación que publicamos completa mañana…

“En cuanto a resultados y clasificación cada semana lo miro, lo sigo, y siempre seré del Real Ávila. Así que lo único que puedo decir es desearle la mayor suerte al Real Ávila, que consiga el playoff y que pueda lograr ese ascenso tan anhelado por parte de esa gran afición que se merece lo mejor. Desde aquí también me gustaría que la CD Cebrereña consiguiera la permanencia después del gran año que realizaron la temporada pasada y por su míster Garci del cual guardo también un gran recuerdo.”

Mañana seguimos.

Smart vecina y cebollas inteligentes

Creo recordar que ya les hablé de mi vecina en capítulos anteriores. Esta mañana, nada más salir de casa, me ha chistado desde el balcón (eso sí, lo hace con mucha gracia y una sonrisa en la boca) para preguntarme si yo era periodista. “¡Y de los buenos, señora!”, le he respondido con orgullo, crecido al saberme observado por otros vecinos del barrio.

Me ha dicho que era justo lo que necesitaba, un periodista de los buenos. Que quería saber qué “carajos” era eso de la ‘ciudad inteligente’ que había escuchado por la radio. Que, tal y como lo entendía ella, si solo van a quedarse con los listos en esta ciudad, iban a sobrar piedras, Muralla y metros cuadrados por un tubo. Me ha preguntado cómo se medía la inteligencia o tontería de los municipios y que, si es cuestión de ponerse el listón alto, ella cree más conveniente aspirar a ciudad superdotada o, en su defecto, olímpica.

Carraspeé para aclararme la voz y, con el tono más didáctico del que soy capaz, comencé mi brillante explicación: “Vecina, el concepto ‘smart city’ consiste en propiciar una entorno social que apueste por las nuevas tecnologías e impulse la innovación y el emprendimiento (o el emprendedurismo) a partes iguales, sin olvidar nunca que las personas son las que posibilitan un modelo de ciudad sostenible y con futuro en el siglo XXI”.

Por la mirada que me dedicó a continuación, no debió de convencerle mi explicación. Por eso y porque se limitó a preguntarme si tenía alguna cebolla, que se había quedado sin ellas y hoy quería hacer unas patatas. Subí a casa a por el recado y, cuando volví, me soltó de golpe: “No tienes ni idea, ¿verdad?”. Dos lágrimas aparecieron en mis ojos (a causa del maldito bulbo cebollil). “Ni zorra”, contesté.

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