Trabajo: pasado, presente, futuro.

Hoy tenemos con nosotros una nueva colaboración, un texto de Lorenzo Martín, que ya colaboró con nosotros en el pasado. Si quieres enviar un texto, aquí te explicamos cómo.

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Trabajo: pasado, presente, futuro.

En tiempos de la esclavitud el trabajo se entendía y se distribuía de forma muy distinta, la sociedad se estructuraba de acuerdo con unos usos bastante alejados de los actuales y el salario se trasformaba en manutención y cobijo; disfrutando, los componentes de ese estrato social, del pleno empleo.

Además, para regocijo de los empleadores, el termino condiciones de trabajo no se había inventado y aún la mano de obra era condescendientemente excedentaria. No existían los expedientes de regulación de empleo, las indemnizaciones por despido improcedente ni otras zarandajas por el estilo.

En definitiva, en aquella época la felicidad artificial flotaba en el ambiente laboral. El que quería trabajar encontraba empleo y a algunos, o a muchos, de los que no querían se les obligaba a hacerlo. En fin, un mundo feliz.

Pasamos algunas hojas de la enciclopedia de la Historia y nos situamos en la cotidianeidad que nos envuelve. La insidiosa felicidad de antaño ha emigrado a otros lares y la cruda realidad acogota nuestra existencia.

Dejando atrás la ficción histórica, centrémosnos en el presente. En un presente en el que el esperado efecto dinamizador de la última reforma laboral no esta alcanzando los objetivos que algunos profetizaban.

El porcentaje de desempleados no disminuye, las condiciones de trabajo, que durante años se conquistaron, se esfuman y la precariedad laboral esta alcanzando cotas desconocidas hace un año.

Todo ello en un país que, según dijo hace unos días uno de nuestros más preclaros políticos, es un ejemplo para el mundo. Esperemos equivocarnos, pues si el antes mencionado con su sentencia se refería al estado de nuestro mercado laboral, echémonos a temblar y deseemos que no estuviera propugnando una pseudoesclavitud que nos devuelva al pasado. Invoquemos a quien cada uno prefiera para que el salario sea algo más que la manutención y el cobijo y exijamos que no quede en el olvido aquella situación en la que, trabajando un miembro de la unidad familiar, esta era capaz de asegurar el mantenimiento de sus necesidades y se pase al desastre que se avecina, en el que deben encontrar trabajo todos sus miembros para intentar sobrevivir.

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