En este valle de lágrimas

“Silicon Valley, CAL, US, 2011”, por Luke Ma

“Silicon Valley, CAL, US, 2011”, por Luke Ma

Mi padre me guarda cada domingo la revista que viene con el periódico. Normalmente la deja en su escritorio para que la coja cuando quiera, pero en esta ocasión prefirió dármela en mano. “Dicen que aquí todo es posible”, dijo mientras me mostraba la portada. “Silicon Valley”. En grandes letras amarillas. Y abajo, más chiquito, se leía: “La ambición por cambiar el mundo”.

Me guardé la revista para el viaje que, unos días después, tendría que hacer a Madrid. Ya en el tren pude echar el vistazo a otros reportajes, pero no abordé el texto dedicado al “valle de la innovación” hasta llegar al metro. Leía la historia de Stanley Yang, el responsable de un chip que mide el nivel de atención de nuestro cerebro, cuando me interrumpió el discurso que comenzó a dar una señora en el Metro.

Decía algo de que a su hija, que estaba en proceso de desintoxicación, le habían detectado algún problema cerebral y no podía pagar el tratamiento. Me fastidió que viniera con ese cuento y que no me dejara concentrarme en ese lugar donde “las ideas más locas, las más controvertidas, son a menudo las que rompen”. “No hay sueños irrealizables”, reza el texto escrito por Joseba Elola en El País Semanal.

Igual que vino, se fue. La buena mujer entró en escena por una lado del vagón y salió por el otro, como si se tratara de una obra de teatro de barrio. No vi que nadie soltara un duro, aunque tampoco lo puedo asegurar porque ahora estaba inmerso en la historia de Michael Buchwald, que ha desarrollado una tecnología para actuar sobre el ordenador a distancia, con nuestra mano, prescindiendo del ratón.

Junto a mí, un señor habla por el teléfono móvil (cuando yo estudié en este pueblo no había cobertura en el subterráneo…). Dice algo de un ERTE en su empresa. Habla fuerte mientras le cuenta a alguien que no sabe cuál será el siguiente paso, que están todos acojonados. Estaría de lujo que hablara más bajo porque el reportaje exige mucha concentración. Hay que adivinar qué carajo significan palabras como offline, networking o hackatons, y no es fácil si tienes a un tío a un lado contando penas.

No hay ambición pequeña para el valle”. Punto y final. Me quedo pensando, con la cara más interesante e innovadora que tengo (mirada al infinito). Entra en escena una pareja. Ella va unos pasos atrás, parece harta. Él toma la palabra y dice no sé qué de un desahucio. Creo que venden paquetes de pañuelos de papel. ¡Qué poca iniciativa empresarial, tú! Me apresuro a coger el iPhone, enganchar los cascos y ponerme a escuchar algo de música. Igual que vinieron, se fueron. Pero por el otro lado del vagón.

Cambio de calendario

Hoy vengo con un dato que me parece curioso. Seguramente no descubra nada nuevo a muchos de los lectores de este blog pero creo que es algo que merece la pena mencionar como algo extraordinario. De hecho ha ocurrido una vez en nuestro país y fue por allá por el año 1582, un año que no gozó de todos sus días, como estamos acostumbrados, sino que de manera excepcional fue un año con 10 días menos en su calendario. Es, para más señas, el año en el que pasamos a regirnos por el calendario Gregoriano, al haberse detectado fallos en el Juliano, en vigor hasta entonces, pero, los abulenses, tenemos ese año en la memoria por ser, también, el año en que muere nuestra paisana más universal, Santa Teresa. De hecho, si alguien se para a leer la biografía de La Santa, verá, así hacia el final, que la fecha en que muere es el 4 de octubre de 1582 y, en muchos textos, se recoge que su entierro fue el 15 de octubre por coincidir esos días con la adopción del nuevo calendario Gregoriano. Que nadie piense que tuvieron a la buena de Santa Teresa guardada 10 días antes de darle sepultura, no fue eso, fue que en aquel año se pasó directamente del día 4 de octubre al 15 de octubre por orden del Papa Gregorio XIII. ¿Y eso, por qué? Vamos a ver…

Hasta aquel momento de la historia nos regíamos por el calendario Juliano que había puesto en funcionamiento Julio César en el año 46 a.C. y que basaba sus cálculos en el supuesto movimiento del sol alrededor de la tierra. Según dicho calendario el año tenía un total de 365,25 días. Por ese motivo se contemplaba ya la existencia de años bisiestos como los tenemos hoy en día. Por otro lado, con la Iglesia Católica ya en marcha, se celebró en el año 325 el Concilio de Nicea. En él se acordó que la Pascua cristiana debía celebrarse el primer domingo después de la primera luna llena que hubiera tras el equinocio de primavera en el hemisferio norte, por esta circunstancia es por la que se dieron cuenta del error ya que se descubrió que en 1582 equinocio de primavera fue el día 11 de marzo cuando, en realidad, en el 325, año del concilio, había sido el 21 de ese mismo mes. El Papa del aquel momento, reunió un equipo de expertos que estudiasen el caso llegando a la conclusión de que los cálculos en los que se basaba el calendario Juliano contenían un pequeño desfase entre el año Juliano y el año trópico. Si bien el primero indicaba que los años estaban constituidos por 365,25 días, descubrieron que la cifra correcta era un poquito inferior, 365,24 días. Esta diferencia no significaba mucho más que   11 minutos cada año pero esto, sumado año tras año, desde 325 a 1582, daba un total de 10 días que, se habían vivido, pero no computado. Es decir, había que adelantar el calendaro 10 días. 

El Papa Gregorio XIII, promulgó el uso de este calendario mediante la bula Inter Gravissimas y después, cada uno de los países fue adaptando sus fechas poco a poco. Si bien en algunos, los católicos, se hizo de golpe en aquel mismo año (España, Italia, Bélgica), en otros lugares se hizo algún año después (Holanda en 1583, Suiza en 1584…), hubo algunos lugares que no adoptaron este calendario hasta cien años después, Francia lo hizo en 1682, y otros que no lo han hecho hasta el año 1923 como, por ejemplo, Grecia.

Este hecho, nos lleva a la casualidad que comentaba al principio. En España se cambia el calendario de forma que del día 4 de octubre de 1582, día en que fallece Santa Teresa, se pasa directamente al 15 de octubre. De ahí que parezca que no se le da sepultura hasta 10 días después. De ahí que su festividad sea el 15 de octubre y no el 5. Un dato que me pareció curioso en su momento y que ha caído en mis manos por casualidad hace unos días, un dato que creo que es curioso conocer y que provocó más anécdotas históricas pero que no tienen que ver con Ávila. Como seguro que algunos las sabéis, os invito a compartirlas en los comentarios.

—————————————————-

ACTUALIZACIÓN: El caso de Shakespeare y Cervantes.
El asunto del cambio de calendario y de su paulatina adaptación según los países ha dado otros casos curiosos como bien comenta Iñaki en esta entrada. Uno de ellos es el de la coincidencia o no en la fecha de la muerte de Cervantes y Shakespeare. Como ya he contado, España se adapta al cambio de fechas en 1582 pero Inglaterra no lo hace hasta 170 años después, en 1752. La muerte de estos dos escritores se produce en en el año 1626, en pleno desfase de fechas entre los dos países. De esta forma, Cervantes fallece el 23 de abril de ese año según el calendario Gregoriano ya instaurado en nuestro país. En el caso del autor inglés, su muerte se produce el mismo día, el 23 de abril, pero según el calendario vigente en su país, el Juliano. Esa fecha, según el calendario Gregoriano, se corresponde con el 3 de mayo. Es decir, la diferencia de calendarios lleva a confusión pero en realidad la muerte de ambos escritores se produce con 10 días de diferencia. En la wikipedia fechan su muerte según ambos calendarios para que no haya dudas… 

De patio de vecindario

Hace ya un tiempo que nuestro Ayuntamiento hizo una buena inversión. Soltaba unos 45.000 euros, más o menos, para conseguir retransmitir en Streaming (directo vía internet) los plenos municipales. Un dinero que me parece bien gastado si hablamos de acercar la política al pueblo y facilitarle a los ciudadanos la posibilidad de enterarse de lo que sucede en su Ayuntamiento, al menos de esa parte que pasa una vez al mes y tiene carácter público. El problema es que la mayoría de las veces no somos más de 7 personas las que nos conectamos a ver el evento, menos veces llegamos a unos doce y la mayoría de ellas somos tan solo cuatro. Esto puede ser por falta de interés, sí, claro, por eso, por falta de tiempo, por falta ganas o porque se está mejor en la cama, cada uno tendrá sus motivos. Lo cierto es que yo lo veo y hago lo posible, mientras escucho las intervenciones de las partes, por seguir el evento también vía Twitter, aunque por esta vía no estén todos los partidos y solo puedas leer los comentarios de tres de los cuatro representantes de los ciudadanos. Aún así, esta es la parte más divertida y en la que mejores ratos paso porque el pleno, como tal, no es sino algo parecido a lo que había en el patio de mi vecindario, en el que poco o nada se decide que no se lleve ya acordado en comisiones previas. Y lo que no esté acordado de antes no saldrá adelante si no viene presentado por el Equipo de Gobierno. No digo ningún secreto, basta con ver dos o tres plenos para saber que esto es así. Aún así, el debate suele seguir en Twitter y tras hablar de tal o cual moción suelen dejarse regalitos de unos partidos a otros que suelen ser guindas muy suculentas, y divertidas, a cada uno de los debates.

De hecho, el pleno, como tal, suele resultar bastante aburrido. Los tres grupos de la oposición se dedican a tirar pelotas contra el muro del Gobierno. Las lanzan fuertes, rápidas, con efecto, con mala leche, en plan amiguetes a ver si cuela… Y la mayoría absoluta que manda en la ciudad las devuelve de manera educada, con mala baba, con algún toque gracioso o con un simple “somos mayoría, no lo olviden, y aquí se hace lo que decimos nosotros”, cuando les quedan pocos argumentos o, simplemente, se han cansado ya de hablar sobre un tema. Suena especialmente despectiva la forma en que desprestigian al portavoz de UPyD recordándole su pasado Popular, no deben llevarse muy bien los azules y los magentas. El trato que tienen con IU considerando disparatadas la mayoría de las cosas que proponen, o la forma en que se dirigen al PSOE para decirle que “ustedes siempre igual intentando hacer demagogia”. Como un patio de vecindario, porque de poco o nada sirve esa escenificación que cada mes me parece mejor planificada. Cada uno suelta lo que le parece, el PP hace lo que quiere y cada uno a lo suyo hasta un mes después que habrá una nueva oportunidad de comprobar que una mayoría absoluta es lo más parecido a una dictadura moderna y consentida, como estamos comprobando en el Gobierno Central con Rajoy al frente y como llevamos sufriendo en nuestra ciudad desde hace tantos años que algunos no conocemos otra realidad. Lo único que nos diferencia de eso, de una dictadura moderna, es que cada cuatro años tenemos la oportunidad de cambiar las cosas en las urnas lo que me lleva a otra reflexión que no me pararé a explicar y es que, como diría el Doctor House… En Ávila somos idiotas. Y oféndase quien quiera.

El caso es que ya lo tengo todo preparado para ver el pleno de hoy. Mi enlace para seguirlo en directo y mis ventanitas de redes sociales abiertas mientras en la cafetera termina de subir el café. La verdad es que. a pesar de la poca utilidad que le veo a este acto mensual, pero no deja de ser divertido. Viendo cómo discurren los plenos podemos hacernos una idea de cómo discurre la política en nuestra ciudad y viendo cómo discurre la política en nuestra ciudad podemos hacernos una idea de lo que nos gusta y lo que no de lo que hemos votado. Es un ejercicio necesario de autocrítica para los de un lado y los del otro. Para los que hemos colocado a unos en la oposición y para los que han colocado a otros en el Gobierno. Es necesario seguir y exigir. Saber qué hacen y qué harán. Conocer, no solo los planteamientos que se llevan a cabo, que son los que al final quedan, sino los que se desechan por el camino estrellándose contra el muro de la mayoría del PP. Tener todos los datos, todas las propuestas, los argumentos… Para así poder decidir con conocimiento sobre el futuro de nuestra ciudad. Y ojo, puede que haciéndolo se os quiten las ganas de darle vuestra confianza a ninguno de los cuatro partidos representados en esa sala cada mes, ¿por qué no? Eso pasa. Pero llegada esa decisión será con conocimiento y no sin reflexión, no por arrastre, no por amiguismo… Será por querer, para todos, una ciudad mejor.

Os dejo, que empieza el pleno de hoy…

Perspectiva

El miércoles fue un día de grandes alharacas, y no hablo de la decimonovena resurrección de Kaká, ya conocido como el Mirlo de San Siro, sino del nuevo fulgor de la economía nacional. Hablo de esos brotes verdes que asombran y deleitan tanto al mundo que la única explicación posible para su fortaleza y fulgor es que los llevara Rajoy en el bolsillo el día que visitó Fukushima.

“¡Una décima! ¡Una décima!” debieron gritar desgañitados ante la cámara de Super8 Montoro y De Guindos, recién levantados y todavía en pijama, al quitar el envoltorio de la previsión del Banco de España. Como ya dije por aquí en otra ocasión, España es un país ciclotímico, capaz de pasar del llanto a la carcajada en un chasquido de dedos y del derrotismo noventayochista al gozoso orgasmo de la victoria en cuestión de segundos. El Gobierno no iba a ser menos, al fin y al cabo son como nosotros pero limpios, y ha pasado de pronosticar en primavera el fin de los tiempos a anunciar en otoño la buena nueva de la sin par recuperación rojigualda, el segundo milagro español (patente en trámite), Santiago y cierra España.

Los aguafiestas, los pájaros de mal agüero, Rubalcaba y los malos españoles -si es que existe alguna diferencia- se han apresurado a señalar que quizá crecer una décima no es como para tirar cohetes como si fuesen las fiesta del pueblo, que en los últimos años nuestro PIB (léase pib, como un hipo fino, como de recepción de embajador) ha caído un 7,5% por ciento y el empleo lo ha hecho tanto que es casi mejor no pensarlo para no darse a la bebida.

Todo es cuestión de perspectiva. ¿Qué importa que estemos peor que hace 3 años si estamos mejor que hace seis meses? Todo lo que haya sucedido hace más de 12 meses es campo reservado para historiadores, esos seres depravados dedicados a romper España, abrir viejas heridas y asaltar bares y cervecerías como almogávares puestos hasta las orejas de LSD. ¿A quién le importa cómo estábamos en 2007 si en aquel lejano ayer no teníamos móviles con 4G ni tabletas para tuitear desde el inodoro? Hace tres meses caíamos sin freno arrastrados por el pesado lastre de la herencia recibida (-0,1%), hoy nuestras alas ya sienten el calor del sol en sus plumas mientras planeamos felices hacia el jardín del Edén (+0,1%).

En Ávila sucede algo igual. El pasado septiembre nuestra ciudad vivió una sucesión de festividades, actos y eventos como no se habían visto en décadas. Ávila parecía un remedo de lo que fue la Comunidad Valenciana antes de la crisis: copas américa, circuitos de velocidad, visitas de grandes artistas internacionales y edificios de Calatrava a cascoporro, uno en cada barrio, dos en cada plaza. Solo faltó ver al Alcalde en un Ferrari descapotable derrapando por la cuesta del Hospital Viejo mientras saludaba al enfervorecido público. Fue todo tan loco que desde la misma Estación Espacial Internacional un ruso de apellido impronunciable llamó al Ayuntamiento para ver qué pasaba, que le habíamos despertado de la siesta con tanta alegría y chanza.

Esto naturalmente se tradujo, informaron desde el Consistorio, en un aumento espectacular de los visitantes y de su consumo en la ciudad. Según el Ayuntamiento, el número de visitantes atendidos habría aumentado un 13%, en especial el nacional, y la venta de productos turísticos en los puestos municipales un 26%. Es posible, incluso, que se vendiese alguna camiseta de Pedrolo.

En este caso, nos toca a nosotros -aguafiestas, pájaros de mal agüero y malos abulenses- poner estos datos en perspectiva. El INE, otros aguafiestas, publicó ayer los datos de ocupación hotelera del mes de septiembre. Respecto a 2012, las pernoctaciones aumentaron un 17% y el número de visitantes un 14%. Buenos datos, en línea con los anunciados por el Ayuntamiento.

Sep1213

El problema es, de nuevo, la perspectiva. ¿Qué pasa si comparamos los datos de este año con los de años anteriorires? Pues que las cosa no pinta tan bien. El pasado septiembre ha sido el segundo peor desde 2007, tanto en viajeros como en pernoctaciones, solo por delante, lo han adivinado, de septiembre del año pasado. Veamos la gráfica anterior ampliando el rango temporal.

Sep0713

Respecto a 2007, los datos del pasado septiembre suponen una caída del 20% del número de viajeros y del 13% de las pernoctaciones.

Como se dice ahora en las redes sociales, ese antro de depravación, la perspectiva es ETA.

Defensores de lo elemental

Foto de 712kms.org

Foto de 712kms.org

Hay quienes se plantean retos para desdibujar sus límites. Otros buscan reconocimiento o algún tipo de contraprestación a su esfuerzo.  Algunos, quizás los menos, sólo pretenden recordarnos lo obvio, llamar la atención sobre algo demasiado sencillo y básico como para convertirse en extraordinario. Y en este último apartado, en el de defensores de lo elemental, podemos enmarcar a Juan Miguel Estévez.

Él y su familia han hecho frente a la batalla del cáncer después de que a su hermana Ana le detectarán leucemia mieloblástica. Han sido meses de lucha, pero finalmente su otra hermana, Ángela, pudo convertirse en donante tras dar a luz a su segunda hija. Por eso, porque su caso sí pudo solucionarse con un trasplante de médula, tiene más mérito todavía cada uno de los 712 kilómetros que se ha dispuesto recorrer.

17 maratones en 17 días para convencernos de que ser donante de médula es algo tan sencillo como hacerse un análisis de sangre. Para derribar zancada a zancada mitos absurdos. Tener claro que, si una vez inscritos en el Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO) aparece algún enfermo con el que seamos compatibles, lo más probable es que la donación se lleve a cabo por sangre periférica. Es decir, como una donación de sangre pero durante más tiempo.

Ya hablamos aquí de esto hace tiempo, pero no viene mal insistir un poco. Sobre todo cuando uno encuentra en Change.org más defensores de lo elemental ante “dificultades” incomprensibles. La petición dice… “Pide con Irene que cualquier ciudadano pueda registrarse como donante en cualquier centro de donación de Madrid y sin cita previa, como en otras Comunidades Autónomas”.

Un equipo de rugby, un rugby de equipo

“Es el mejor deporte de equipo que existe, con unos valores que en otros deportes actualmente no tienen como compañerismo, trabajo en equipo, sacrificio, respeto, amistad, etc…  Además de que tiene cabida todo el mundo, dando igual su condición física.”

78

Rugby Ávila Club

No hay nada más equivocado que asociar el rugby a un mero juego de brutotes.  Es algo que fui aprendiendo poco a poco leyendo a Mario Ornat, un periodista deportivo que dignifica su denostrada profesión. Un tipo que escribe como los ángeles y que como sufridor de estos tiempos que nos ha tocado vivir se define como “deportista frustrado y periodista en vías de frustración”. Su blog contiene numerosas historias de rugby, como la que ahora enlazo (“Vuelven los hombres fuertes”) en la que dice…

“Habrá deportes más duros, otros de mayor exigencia y desde luego los habrá más violentos, pero pocos o ninguno pueden igualar la liturgia del rugby: ese sabor arraigado de sombría distinción, su fascinante confusión de caballerosidad y vandalismo, la crueldad atroz y la humanista misericordia. Si la guerra constituye el hecho sustantivo de mayor abyección y nobleza que ha desarrollado el hombre, y si consideramos el juego del ajedrez la alegoría más refinada del arte de la destrucción del oponente, diríamos con apropiada generosidad que el rugby se sitúa a medio camino entre ambos.”

¿Se imaginan al indigno Roncero escribiendo algo así? Yo tampoco.

Rugby Ávila Club

Rugby Ávila Club

A lo que iba: el rugby. Ávila tiene equipo de rugby, si alguno todavía no se ha enterado. Y encima les está yendo bien, que ganar o perder recién nacidos es lo de menos… pero también ayuda, claro. Líderes, según veo en Deportes Ávila.

Encantado con que un deporte tan noble se instale en Ávila, nos ponemos en contacto con el club para hacerles unas preguntas, darles a conocer y apoyarlos desde este rincón del internet. Y las primeras líneas de esta entrada son su respuesta a la pregunta “¿Por qué el rugby?”.

Pero quisimos saber más…

– ¿De dónde surge la idea? ¿Quiénes os juntáis?

La historia del Rugby Ávila Club se remonta a un pasado relativamente reciente, a los inmigrantes y a las piedras como no podía ser de otra forma en una ciudad como Ávila. Los “inmigrantes” nos trajeron este deporte a una ciudad sin tradición alguna. Y así es como en los campos del Seminario se reúnen los primeros rugbiers del Rugby Ávila Club.

Rugby Ávila Club

Rugby Ávila Club

No de Ávila, pero eso es otra historia que ya contaremos. Así es como nos juntamos los sábados por la tarde a entrenar en un campo de tierra, matojos y piedras. Campo de tierra donde se aprende que el dolor es relativo, donde se forja el carácter y donde aprende a amar u odiar este deporte.

En esta primera etapa es un excelente medio melé madrileño, Rafael Mombiedro, el que nos lleva de la mano por los senderos del “tocata” y del partido despelleja-articulaciones. En estos momentos se va formando la base de un grupo de gente que comparte una idea común y compartida de jugar al rugby y pasarlo bien. Es en este periodo cuando empieza a entrenar Diego Martín, abulense que descubre el rugby estudiando en Salamanca y queda prendado de él. Empieza una campaña de captación de jugadores allá donde hay alguien dispuesto a estudiar y es, cuando el número de personas implicadas permite soñar con ello, cuando Diego plantea aumentar el número de pachangas –que se transforman en entrenamientos- semanales y, sobre todo, la opción de formalizar nuestros deseos de rugby en la constitución de un club deportivo.

Rugby Ávila Club

Rugby Ávila Club

La ilusión de la juventud es contagiosa y se constituye el Rugby Ávila Club en un largo periplo en el que el equipo pasa por los campos de entrenamiento de la Universidad Católica y de Santo Tomás para acabar entrenando en la Ciudad Deportiva de Ávila. Todos ellos campos de tierra en mejores o peores condiciones. Campos que siguen forjando nuestro carácter de aguerridos y descarnados –a veces literalmente- jugadores.

En la temporada 2011-12 el equipo disputa sus primeros encuentros con resultados dispares pero en los que aprende valiosas lecciones para el futuro y encuentra valiosísimos ex-combatientes que se reenganchan a esta “locura que no tiene cura”. Durante la temporada 2012-13 el club continua jugando partidos amistosos, mas o menos un par de ellos cada mes. Y actualmente el club juega por primera vez en una competición federada (Cuarta Regional Madrileña) administrativamente con Ezequiel Bengoechea a la cabeza de un gran grupo humano y, deportivamente con Pascal Bertolotto, Nacho del Castillo  y Rubén Sanchez. El Rugby Ávila lo constituye un grupo de amigos que todos los martes, jueves y sábados se reúne para practicar deporte, reír y aprovechar lo que el rugby puede aportar a su vida. Valores de esfuerzo, compañerismo, sacrificio, amistad, respeto… Todo ello regado con los mejores terceros tiempos que se puedan imaginar, por supuesto.

¿Cómo se consiguen los permisos para utilizar instalaciones deportivas y unirse a alguna competición? ¿En donde jugáis/entrenáis?

Melé

Melé

Lo primero que se debe hacer es constituirse como Club Deportivo, inscribiéndose en el registro de la Comunidad Autónoma donde se vaya a competir. No es un proceso difícil, pero sí lleva su tiempo y papeleo, por lo que hay que iniciar los trámites con tiempo. Después, contactar con la federación que corresponda para inscribirse en la competición que interese. Hay que tener en cuenta en la planificación de la temporada los plazos y los gastos que esto conlleva, sobre todo al inicio de cada temporada, que son importantes: inscripción, fichas…

Sobre las instalaciones, en nuestro caso son municipales, y al ser Club siempre es más fácil poder contar regularmente con ellas, aunque depende de la disponibilidad en cada caso. Entrenamos y jugamos en el mismo campo, cuidándolo lo mejor que podemos, porque es de hierba natural. La semana que tenemos partido en casa, uno de los entrenamientos lo hacemos en un campo anexo, en tierra, para no castigar el césped, que sobre todo en invierno sufre mucho.

Doy por supuesto que encima estaréis poniendo algún dinero para poder sacar adelante los gastos. ¿Cómo estamos de patrocinadores/ayudas?

Avanzando.

Avanzando.

Las cuotas que paga cada jugador son las necesarias para hacer frente al pago de la ficha federativa y algo más para pago de instalaciones y material. Pero también contamos con socios que nos ayudan económicamente y con su apoyo de muchas maneras y con patrocinadores, claro que sí, que nos permiten tener una planificación y hacer frente a los muchos gastos de la competición: traslados a partidos, material, actos públicos, etc.

Actualmente son: Patrocinador Principal: Ha´penny Bridge Irish Pub

Patrocinadores Premium: Bar Casablanca y Porky Ávila

Patrocinadores: Burguer King Ávila, Geoingeal, Oficop, Tabernaartesanal.com , Asesoria CMF, Academia de Ciencias, Generali Seguros, Pinares de Gredos, Pizzeria Amalfi, Clinica Dental Toledana, Autoescuela Ruiz, Hostal El Pinar, Publiavila y Quique Joyeros.

(Nota L4P: Como nos gusta que se apoye a un deporte como el rugby, ponemos todos toditos. Hay que ayudar a los que ayudan)

¿En que competición estáis? ¿Contra quién jugáis?

Al haber empezado este año, jugamos en la cuarta regional madrileña contra equipos pertenecientes a la comunidad de Madrid, en concreto: Madrid Barbarians, Rugby Tres Cantos, Rugby Alcorcón, AD Ingenieros Industriales de las Rozas, Airbús Aeronáuticos, Alcobendas Rugby, Rugby Valdemoro, XV de Hortaleza y  Club de Rugby Majadahonda

¿Hay intención si la cosa sale bien de montar una estructura, tener críos de cantera?

Es un objetivo a medio plazo. De momento no contamos con medios ni humanos ni económicos para ello, pero sí nos gustaría. La finalidad de todo esto es asentar el Rugby como una opción deportiva más en nuestra ciudad.

¿Os ha recibido o apoyado alguna administración?

El Ayuntamiento, a través del Patronato de Deportes, colabora con nosotros a través de sus instalaciones y personal. Desde aquí queremos agradecer la colaboración del Ayuntamiento, ya que nos han ayudado de la mejor manera posible en nuestras necesidades.

¡Fuerza y honor para el Rugby Ávila Club!

* Gracias a @tonissanchez por la intermediación con el club, y al Rugby Ávila por su amabilidad en la respuesta y facilitarnos las fantásticas fotos que acompañan esta entrada.

El oso, el madroño, Gaudí y una fábrica de harinas.

Einstein

Siempre he pensado -ojo, teoría ingenua- que sobrevivir al caos, o vivir en él sin grandes problemas, es sinónimo de gente inteligente, brillante y preclara. Hay que ser muy listo para encontrar dos calcetines iguales y limpios en determinados cajones o una factura concreta en medio de la cordillera del Himalaya de los asuntos pendientes. Esta afirmación, demostrada empírica en el hecho de que yo soy extremadamente desordenado y extremadamente listo, nos permite extraer algunas importantes conclusiones. Por ejemplo, que las habitaciones de los universitarios suelan ser zonas de guerra está relacionado con su brillantez, al fin y al cabo son el futuro del país, y no con su natural tendencia a la contemplación del entorno, normalmente con ojos vidriosos, y a la abstracción. Recuerden esta enseñanza la próxima vez que intenten reprimir el carácter salvaje de sus hijos: vivir en medio de una leonera fomenta su inteligencia mucho más que ponerles música clásica durante el embarazo.

A pesar de esto, la humanidad tiende a ordenar todo -desde la ropa interior a los elementos químicos- en un intento por hacer comprensible el mundo a aquellos menos dotados para la interpretación del caos. Hay clasificaciones y tipologías para todo. Volviendo al mundo de la ropa interior, en mi última visita a una gran superficie compré un paquete de siete pares de calcetines, identificado cada uno de ellos con el día de la semana que le corresponde. Yo, hombre de bien temeroso de dios, procuro ponerme cada calcetín el día que toca para evitar las funestas consecuencias que sobre el orden natural tendría salir de casa un lunes con los calcetines de un viernes o, incluso peor, pasear por la calle con un calcetín del jueves y otro del domingo un vulgar miércoles.

En España, faro de occidente, conscientes de nuestro papel en el mundo, nos hemos esforzado por clasificar todo de una manera sencilla, didáctica y cómoda: por la mitad. Por ejemplo, hace ya algún tiempo dividimos a España y a los españoles en dos: los buenos y los malos. Tenemos también otras dicotomías clásicas: los del Real Madrid y los del Barça, los que toman Cola-cao y los que toman Nesquik, los que salían a la pizarra y los que lo hacían al encerado, los que ven series españolas en la tele y la gente con buen gusto. También dividimos a la gente en ricos y pobres, pero la maldita clase media lo complicó todo. Menos mal que ahora, en este tiempo fabuloso que nos ha tocado compartir con Botín, andamos ampliando esa diferencia entre los pordioseros y la gente de bien para que nadie pueda confundirse.

Otra dicotomía muy española tiene que ver con los vicios y los gustos urbanos de cada uno: los hay que prefieren la Villa y Corte de Madrid y los hay que prefieren la Ciudad Condal. ¿Usted es más de Madrid o Barcelona? No me responda aún, espere a los comentarios.

Tengo que reconocer que yo soy más de Madrid que de Barcelona. Será cosa del centralismo, del casticismo, del bocata de calamares o del imperialismo pancastellanista, vaya usted a saber. O quizá sea el Prado y el Reina Sofía, aunque el románico del MNAC es amor del bueno y el Museo de Historia de Barcelona pornografía arqueológica de calidad. El gótico catalán y la Sagrada Familia le dan mil vueltas a la Almudena, con esos colorines tan feos y neocatecumenales, pero el Palacio Real compensa la balanza.

Sea como fuere, siempre he sido más de Madrid, a pesar de Gallardón, Botella y el pirulí de Calatrava que hay delante de las Torres Kio; y quizá el meollo de la cuestión es que siempre me ha parecido que la imagen que tenemos de Barcelona (moderna, abierta, culta y gafapastil) era más una campaña comercial -la marca BCN- que una realidad tangible. Barcelona es cool, mola, está in, como Apple y las magdalenas esas gordas de colorines que se han puesto inexplicablemente de moda.

Precisamente este artículo (PDF) habla de eso: de cómo desde el Ayuntamiento de Barcelona se ha construido -desde la Transición, pero especialmente desde las Olimpiadas del 92- una imagen de la ciudad seleccionando qué parte de su patrimonio, cultura, historia y tradiciones debían ser representativos y qué parte no. Es un proceso de construcción de imagen, pero también de identidad. No es solo cómo queremos que nos vean, sino también cómo debe el barcelonés ser y sentirse, transformando los referentes simbólicos de los ciudadanos. Adiós a los toros, el flamenco y la sardana -por españoles o provincianos- y hola al modernismo, la luz del Mediterráneo y la vanguardia.

La semana que viene se estrena en la SEMINCI el documental “Poder contra Verdad” sobre el derribo de los restos de la antigua fábrica de harinas. Ya les hemos hablado por aquí del mismo un par de veces (I y II), así que si quieren saber más les remito a esos post. En Youtube está colgado el trailer del documental. Al final del mismo, una voz de mujer a la que no pongo nombre ni cara afirma que el derribo nunca se hubiese producido si las ruinas hubiesen pertenecido, por ejemplo, a una iglesia. Dejando a un lado la pésima gestión de todo lo relacionado con Las Gordillas desde tiempos de Doña Urraca ¿se imaginan ustedes al Ayuntamiento empuñando la excavadora contra los muros de un convento o iglesia en ruinas?

¿Estuvo el derribo de la fábrica de harinas relacionado con un concepto erróneo, antiguo, estrecho y pacato de lo que es “patrimonio” o con la construcción, por parte de las instituciones, de una imagen determinada de Ávila? Hablo de una imagen turística, de una marca que vender, pero también de una identidad ¿Molestaba la fábrica de harinas a la identidad construida o por construir de Ávila? ¿Chocaba con la imagen que se quería proyectar de la ciudad hacia dentro y hacia fuera? ¿Una fábrica en Ávila? ¡Habrase visto cosa igual!

No les digo que sea el único motivo, o el principal, pero el artículo sobre la Ciudad Condal me ha hecho pensar en esto. ¿Qué imagen vendemos de la ciudad a los turistas y, sobre todo, a los abulenses? ¿Qué identidad se fomenta desde las instituciones? ¿Existe Ávila fuera de los cantos y los santos, después de la Edad Media? ¿Qué pasó, por ejemplo, durante el S. XVIII y XIX? ¿De qué han vivido a lo largo de la historia los abulenses que no rezaban o guerreaban? ¿Por qué se derribó la Fábrica de Harinas y se permite que la Fábrica de la Luz se deteriore día tras día? ¿No interesa el pasado industrial de la ciudad? Cambiando de tercio ¿Por qué se ha recuperado la memoria de los judíos que vivieron en la ciudad y se construyeron Mercadonas sobre otras minorías? ¿Por qué no se ha hecho nada desde las instituciones para poner en valor los restos del viejo acueducto?

El patrimonio es algo más (o debería ser algo más) que un atractivo turístico. El patrimonio, entendido como un todo que aglutina bienes materiales e inmateriales, religiosos y civiles, cultura y folclore; es la base de la identidad colectiva de los grupos, las ciudades, las comunidades y las regiones. Actuando sobre él, seleccionándolo, potenciando una parte frente a otra, se actúa sobre la identidad del grupo.

Como sucedió con las Olimpiadas de Barcelona, el Centenario de la Santa será una oportunidad magnífica para que desde las instituciones se proyecte una imagen concreta y se fomente una identidad predeterminada de la ciudad. ¿Cuál será? ¿Se aprovechará para profundizar en una interpretación integral de la ciudad o seguiremos con los cantos y los santos?

Cada vez tengo más ganas de ver el documental sobre la Fábrica de Harinas y, dicho sea de paso, de comerme un madrileño bocata de calamares o un bacalao de Casa Labra.

PS.- El caótico despacho que abre este post es el de Einstein el día de su muerte.

A %d blogueros les gusta esto: