Revolconas a la mar

Imagínense la escena. Tirado en medio de una playa, en una cala semi-perdida, periódico en mano. La tarde se va consumiendo tan ricamente a pleno sol y uno no tiene nada más que hacer que disfrutar de no tener nada que hacer. Todo perfecto… o casi. Porque los buenos momentos, igual que las desgracias, se esfuerzan por ahondar en su esencia. Así que, en medio de ese remanso veraniego, mis ojos (dirigidos quizás por alguna llamada divina) se levantaron del papel para divisar la inmensidad del mar y ver, allí al fondo, la guinda que le faltaba a mi pastel playero.

Un barquita con un cartel en el que se podía leer: “Bar, Café, Mojitos…”. Si tuvieran un par de cervecitas frescas… ¡Y sí, las tenían! Un grupo de argentinos optaron por los mojitos y se pusieron a hablar con el intrépido capitán del navío. Les contó que estaba en paro y que esa desesperada situación le había forzado a reinventarse y recorrer, cala a cala, la costa del cabo de Creus a bordo de ese chiringuito ambulante.

Barca_Cafe_Mojito_Mar

Me pareció una idea genial. Perfecta si se hubieran añadido unas patatas revolconas al menú a modo de aperitivo. Dejemos a un lado esos fallos del sistema, simples asperezas a limar por una mente abulense. Lo curioso es que la crisis nos obliga a todos a estrujarnos el coco, cada uno según sus posibilidades y necesidades. Buscar nuevas oportunidades donde no las hay o redescubrir algunas ya olvidadas.

Entre estas últimas podemos incluir los gritos que el otro día asaltaron mi salón: “Qué tomates traigo, señora, qué tomates”. Me hubiera caído del sofá de culo si no fuera porque solo unos días atrás alguien me había puesto en aviso diciéndome que estaba resurgiendo la venta ambulante por las calles de la ciudad, ofreciendo distintos productos a lomos de una furgoneta. No recuerdo haber visto esto en Ávila, pero, como decía antes, la crisis está cambiando las cosas.

Por cierto, que tampoco había visto nunca el puesto de helados que, durante todo el verano, ha estado instalado junto a ‘Los Cuatro Postes’. Tras ver esta foto denuncia enviada a Diario de Ávila, parece que ha provocado alguna que otra crítica por utilizar el monumento como soporte publicitario.

3 Responses to Revolconas a la mar

  1. cristina says:

    En mi pueblo, primero viene el de los melones, luego el chatarrero, después el que cambia los canalones. Todo esto desde las ocho y media de la mañana. Sin olvidar los melocotones claro. Todo sea por ganarse el pan.

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