El tiovivo

“Alguna vez me había tocado a mí estar con algún político. En cuanto se aflojaba la corbata y pedía una copa, me hablaba con naturalidad de asuntos que ocuparían cualquier portada. Yo entonces sacaba una libretita, me ponía a apuntar y él se interrumpía pálido.

-¡Pero qué haces, esto no es para contar” Manuel Jabois: Valer por lo que callas.

Es un artículo de los de leer, el que les acabo de enlazar justo arriba. Jabois es uno de los columnistas más frescos y en forma del panorama nacional. Lo cito para empezar a mi vez con un anécdota de político, vivida allá por Zaragoza. Eran Pilares, donde la alegría se desborda y algunas barras hacen extraños amigos sin PAR.

“Rubén, lo importante es seguir en el tiovivo, Unas veces vas en el caballito, otras en el cochecito…pero sigues en el carrusel”.

Hoy no me extenderé demasiado. El caso es que ahora me acuerdo de aquello y pienso ¿Qué hacemos con el tiovivo? En esta España donde hay liberales de nombre que luego todo lo quieren controlar desde sus despachos de Sauron y sus huevos de Twitter; donde hay progresistas negados al progreso; donde hay un imparable avance de la neolengua por capital Barcelona pero con una metástasis que cada vez se expande más y más. ¿Qué queremos hacer con lo nuestro?

El problema es cuando el tiovivo se para y éste se está parando, No me hablen de brotes verdes, que dejar de caer no es empezar a crecer. Y pienso yo, en línea con lo último que escribí, que lo mismo hay que cambiarle piezas al tiovivo o quitarles las fichas a los residentes. Mientras tanto, también por nuestras tierras, hay unos tristes aprendices de Frank Underwood que creen que todo lo saben, que desprecian con un “cosas de jóvenes” a los que se aventuran a decir que el rey va desnudo. Y lo va.

Pgou, pgou, pgou: feliz navidad.

Ya advertía Lampedusa que es necesario que todo cambie para que todo siga igual, pero la cosa admite matices. Que pregunten por media Europa que queda de lo que algún día fueron. El caso es que parece que esta vez sí, a medio plazo, a España no la va a reconocer ni la madre que la parió. Porque la crisis no es como las anteriores. No es solo económica y no se volverá a funcionar como antes, o como mínimo, no al ritmo de antes. Eso ya lo podemos ir descartando. Por no hablar de las tensiones territoriales o la pérdida de ejemplaridad de la jefatura del Estado. ¿Qué España queremos para el 2020? ¿Qué España pensamos que se está construyendo desde el poder pensando de aquí a 2020? ¿Hay algún plan, No-Juegos-Olimpicos y Eurovegas aparte?

Y es que…off the record y on the rocks hay muchos que te reconocen la verdad,  Por ser optimistas…quédense pendientes:

El tiovivo se va a volver 3D.

Las hojas del rábano (por Alonso Domínguez)

Alonso Domínguez es el autor de la entrada de hoy. Se puso en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico para hacernos llegar este texto a modo de colaboración. Nuestro eterno agradecimiento por hablar de un tema que nosotros no habíamos tocado y que ha estado de actualidad esta semana. Para seguir sus pasos y enviarnos vuestros textos… Ya sabéis.

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Las hojas del rábano

Esta vez me llegó el folleto, no sabría explicar como. Apareció encima de la mesa de la cocina de casa, supongo que procedente del buzón: Semana Europea de la Cultura Judía. Palacio de los Verdugo del 24 al 29 de septiembre.  Así que apunté mentalmente los dos coloquios que me interesaban, el del martes y el del miércoles.

Y no me arrepiento de haber estado allí, esa es una de las ventajas de ser escéptico, que a veces los acontecimientos superan tus expectativas. Incluso la charla del miércoles llegó a provocarme uno de esos estados de viaje mental, que sin llegar a ser extracorpóreo, me dio para orearme un poco e incluso para volver a preguntarme por mi salud mental. Como no dispongo de presupuesto para psicólogo he optado por la alternativa gratuita, que es la de contárselo a alguien.

Para empezar, el acto no se ajustaba con exactitud a lo prometido en el programa, “Cementerio Judío de Ávila” en el que debían intervenir Enrique Saiz, Director General de Patrimonio JCyL y Carolina Aisen, Federación de comunidades Judías de España. Excusada por asuntos personales la presencia de la segunda, hablaron, además del primero, el arqueólogo de las excavaciones Blas Cabrera y los dos arquitectos paisajistas que han diseñado el jardín. Está bien lo de las sorpresas, si era una sustitución de última hora yo la agradecí. Lo que quería era enterarme de cómo era esa necrópolis. Pero el número fuerte, así parecía anunciarse, era el de la presentación de un vídeo con las “imágenes inéditas de las labores de reenterramiento”.

Y sí, fue en ese momento, con la musiquilla de fondo y las imágenes de ediles, rabinos judíos y operarios varios llevando carretillas de tierra y bolsas con huesos cuando me asaltó la idea. Y tomando el rábano por las hojas con decisión, me descubrí allí en medio del patio de los Verdugo preguntándome, pero este encomiable respeto por los restos humanos aparecidos en una excavación, ¿será ahora una pauta a seguir? ¿Habrá que preparar una ceremonia similar cada vez que se exhume una necrópolis de inhumación, o incluso de incineración?  Entiendan mi inquietud, que uno se ha pasado media vida (algo más) desenterrando huesos humanos.

Y empezaron a temblarme las rodillas: sabía que mis pensamientos se iban a despeñar. 

Porque vamos a ver ¿cuántos muertos habrá habido en Ávila?, sí, sí, en general ¿Cuántas personas han habitado en Ávila o en su solar a lo largo de toda la historia?…. Y casi veía los diminutos destellos eléctricos de las sinapsis en mi maltrecho cerebro arrastrando números, sumas, restas, multiplicaciones….”4 generaciones por siglo en época contemporánea”, “4,5 para época medieval”…. “una media de población de”….. “todos ya muertos”, así iba completando mi fúnebre cuenta para decidir finalmente que, con ojo de buen cubero, la cifra media posible sería de unos 320.000 muertos abulenses, con un margen de error de 75.000 arriba o abajo. Respiré con alivio, eran menos de los que había imaginado en un principio, sólo nos tocan a unos 6 por vivo actual, alguno más para los que tenemos cargas familiares. Y ¿qué me dicen del futuro prometedor de esta nueva tarea que bien puede dinamizar nuestra menguada economía?.  Ya me veía teniendo que añadir presupuestos de actos de enterramiento a los nuevos proyectos, esos que nunca se ejecutarán….

Y en esas estaba, cuando finalmente la metafísica me rescató de ese momento de  ofuscación mental. Como lo leen, fue el “jardín metafísico” del que estaban hablando ya los diseñadores del nuevo parque lo que me rescató de mi macabra cuenta. En un instante pasé de la ofuscación al cabreo. Ahora resulta que voy a tener que compartir con todo el mundo ese lugar del que he disfrutado, y de las miradas que desde allí tiene Ávila, unas cuantas veces solo. Porque sepan que, a través de unos estupendos miradores y unas “líneas imaginarias que conectan las tres culturas de la ciudad” van a dirigir las miradas de los usuarios que visiten el Jardín de Sefarad a esos sitios que son un auténtico descubrimiento.

Ahora, ya sentado en mi casa y visto con más calma, Dios, Yahvé o los principios naturales de la ética universal me libren de criticar ese acto de discriminación positiva con una comunidad que sufrió lo suyo por estos pagos. Bienvenido sea también el jardín si sirve para el esparcimiento y disfrute de la ciudad y no digamos si contribuye a que los turistas dejen aquí sus cuartos…. Ya me buscaré otro sitio.

La fábrica de harinas de Ávila, en la SEMINCI

Un trocito de la historia de Ávila estará presente en la SEMINCI, ya que el comité de selección de la Semana Internacional de Cine de Valladolid ha decidido incluir la película ‘Poder Contra Verdad’, de José Ramón Rebollada, dentro del ciclo ‘Castilla y León en largo’. Se podrá disfrutar de este documental el jueves 24 de octubre, a las 19 horas, en el Aula Mergelina, de la Universidad de Valladolid.

De la película ya os hablamos hace tiempo en este blog. ‘Poder contra verdad’ cuenta la historia de la Real Fábrica de Algodón de Ávila, la que luego fue fábrica de harinas, y se centra en las extrañas circunstancias que rodearon el derribo de este edificio histórico. El camino hacia la desaparición se inició con el incendio que tuvo lugar en 1984, no esclarecido hasta el momento, que dio al traste con su producción industrial y destruyó el interior y la cubierta del inmueble.

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El responsable de la película es el periodista José Ramón Rebollada y aquí, en Los 4 Palos, hemos tenido la suerte de contar con varias colaboraciones suyas: una y otra. Jota lleva seis años luchando por este proyecto. La financiación de la película se ha conseguido a través de patrocinios de empresas privadas y donaciones de más de 150 particulares. También ha sido posible gracias a la colaboración de muchas personas, empresas y entidades que han facilitado documentos, fotografías, vídeos, instalaciones para el rodaje, transporte, material y testimonios.

La inclusión de la película dentro de la selección de la SEMINCI supone un importante reconocimiento para todo este trabajo. O, mejor dicho, es “una pasada”, como resume ‘Jota’ en dos palabras. ¿Y para cuándo en Ávila? Pues por aquí podremos ver el documental a finales de año (noviembre o diciembre, todavía no hay fecha fija) en el Centro de Congresos y Exposiciones ‘Lienzo Norte’.

Despertares, confusiones y “pegeouses”

Como ustedes seguramente ya saben -tener un blog es malísimo para la intimidad- soy de despertar lento, como las versiones antiguas de Windows. Desde que suena el despertador hasta que estoy medianamente operativo puede pasar perfectamente media hora. Los diez primeros minutos son especialmente críticos, con las funciones cerebrales en servicios mínimos y los reflejos maniatados por piquetes de neuronas sindicalistas. Tanto es así que mi pareja, como medida de seguridad pública, me tiene prohibido acercarme a cualquier cosa peligrosa durante ese rato: nada de tocar cosas con filo, aparatos de cocina en apariencia inofensivos o la tarjeta de crédito. También me mantiene alejado de las principales tareas relacionadas con la elaboración del desayuno para evitar sucesos cataclísmicos: microondas inundados de café, este mismo líquido en tazas pero regado con sal o tostadas untadas por ambas caras.

En ese rato en que no soy persona y apenas soy ser vivo, me ha sucedido esta mañana un hecho, como diría Mariano, verdaderamente notable: durante un rato he estado de acuerdo con el Alcalde. Acaba de dejar sobre el plato media tostada con mermelada de ciruela y, mientras me chupaba los dedos para eliminar los restos de la azucarada sustancia, ojeaba por encima la prensa local con la misma atención y retentiva que extiendo al pasear por la zona de ropa infantil de un Zara. Sucesos, un conductor sin carnet, lobos, algún incendio, unas fiestas en un pueblo, el expolio del Corneja, las reales prótesis de las reales caderas… Leía solo los titulares y solo entendía los más sencillos. Tras dar un nuevo mordisco a la tostada, un par de neuronas, supongo que animadas por el azúcar, se dieron cuenta de que en la parte de arriba de todos los medios locales se repetía la misma noticia: algo relacionado con un juez, unas siglas, un Alcalde enfadado y gente magenta contenta.

Al parecer -no me hagan mucho caso que todavía no estoy despierto del todo- el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha anulado la aprobación de la sexta modificación del Plan General de Ordenación Urbana de nuestra ciudad tras un recurso presentado por UPyD (los nuevos jueves, siempre en medio) y la Federación de Empresario de la Construcción y Obras públicas de la provincia de Ávila. Llegados a este punto, extenuadas por el esfuerzo y tras despedirse de la familia y amigos, las dos neuronas responsables de entender semejante asunto se suicidaron y marcharon al cielo de las neuronas, siendo sustituidas por otras dos que pasaban por allí aún con el gorrito de dormir. La sentencia, recurrible, supone que no se reclasificarán, urbanizarán y construirán un millón de metros cuadrados (no sé a cuánto corresponde en camposdefútbol, lo siento) entre la ciudad y NaturÁvila. Unas cuatro mil viviendas y una zona comercial que son, al parecer, el resultado de un convenio entre el Ayuntamiento (¡guapos!) y un particular (¡guapo!) que permitió el crecimiento del CyLOG, el aparcamiento ese que tiene la Nissan junto a las vías del tren.

A mi todas estas cosas con siglas me confunden, y más a estas horas con el café aún caliente y los dedos pringosos de mermelada. Fruto de esa confusión y de los servicios mínimos neuronales, me encendí. ¡Quién es el Tribunal ese que osa frenar el desarrollo, crecimiento y cementización de la ciudad! ¿Qué pasa si queremos construir más casas? ¡Ese campo es nuestro y si queremos poner farolas las pondremos! ¡Malditos magentas protestones! A punto estuve, me retuvo el cable del portátil anudándose a mis tobillos, de salir a la terraza en pijama y ponerme a gritar ¡Modificación del PGOU, sí! ¡TSJCyL, no! mientras agitaba el puño con furia.

El Alcalde, leía a continuación, estaba de acuerdo conmigo. ¡Faltaba más! ¡A las barricadas! Anunciaba futuro recurso y daba en el clavo: el Tribunal no tiene ni idea y la sentencia provoca inseguridad jurídica. ¡Inseguridad jurídica! El Tribunal ese quiere convertirnos en Argentina, Venezuela o Bolivia. ¿Qué será lo siguiente? ¿Expropiar algún quiosco de pipas? ¿Convertir a las administraciones públicas en las principales empresas de la ciudad y la provincia? ¿Vestir todos con chándal?

Aún enfurecido, me di una ducha y en albornoz me puse a escribir una encendida defensa del Alcalde, el progreso, el ladrillo y las aceras a ninguna parte; pero con la cabeza algo más despejada me costaba mantener el nivel de excitación anterior. Las dudas empezaron a asaltarme como inspectores fiscales. Igual el Tribunal tenía algo de razón. Igual UPyD y esos otros señores a los que no conozco no estaban tan equivocados. Venga, segunda lectura.

En primer lugar, el Tribunal no entiende la urgencia y necesidad de la modificación. 4000 nuevas viviendas no parecen necesarias cuando quedan 10000 viviendas por ejecutar de las planeadas anteriormente y hay tropocientasmil viviendas vacías en la ciudad. Pues igual tiene algo de razón. Tampoco parece muy lógico pensar, como afirma el Ayuntamiento, que de aquí a 2018 van a llegar a la ciudad 10000 nuevos habitantes. Suerte si no se van en cifras similares. Y, ya puestos, resulta difícil defender que ese brazo urbano que se extendería hasta Naturávila (o hasta el infinito, si le place al que diseña el plano) contribuye a crear la ciudad compacta de la que habla la normativa vigente.

Mierda, pensé, ¿y qué hago yo ahora con las 3000 camisetas que he mandado imprimir para apoyar al Alcalde en su lucha a brazo partido contra el Tribunal? ¿Me devolverán la fianza por el alquiler de los autobuses que pensaba fletar para acompañar al Ayuntamiento al presentar el recurso? ¿Podré sacar del buzón la carta con insultos y amenazas que he enviado a UPyD?

No sé si como dice el PP, en el caso de que gobernase IU (se refiere a IU pero valdría cualquier otro, en el Ayuntamiento son del “o nosotros, o el caos”) nos veríamos obligados a vender la muralla. Lo que parece difícilmente refutable es que la gestión del PP en los últimos años se ha basado en reclasificar el presente de la ciudad y los campos que la circundan y en hipotecar el futuro de los abulenses a golpe de proyectos de escaso interés ciudadano, mínima viabilidad y, a juzgar por la sentencia del TSJCyL, dudosa legalidad.

Ya lo ven, pasé de estar de acuerdo con el Alcalde a estar de acuerdo con UPyD. Debo tener fiebre; me vuelvo a la cama.

Deconstrucción

La primera vez que escuché hablar de deconstrucción – lo confieso -fue asociado a la palabra “genialidad”, ahora se lo explico. Pero resulta que no, que la palabreja había nacido como término utilizado por el filósofo postestructuralista nacido en Argelia Jacques Derrida. Lo dice la Wikipedia:

“Consiste en mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas (de ahí el nombre de deconstrucción), mostrando que lo claro y evidente dista de serlo, puesto que los útiles de la conciencia en que lo verdadero en sí ha de darse, son históricos, relativos y sometidos a las paradojas de las figuras retóricas de la metáfora y la metonimia.”

No me voy a perderme por ahí, no sabía yo tanto. La verdad es que lo había escuchado entre fogones.

¿Un huevo frito?

Entrando en materia, lo que quería contar es que lo que consideramos como evidente no es más que una invención humana. Somos una pelotita azul acompañada de un satélite que da vueltas alrededor de una estrella. Las fronteras, gobiernos y leyes las hemos construido así porque el devenir histórico lo ha querido. Nada excepto nosotros pispos hizo que esto se llamara Ávila, que tuviera murallas, que hiciésemos una barbacoa en las hervencias y fuésemos leales y caballeros.

Las naciones se crearon por cuestiones históricas, guerras, cosas en común, cuestiones estratégicas o fastidie del vecino, veáse Gibraltar. En general, los países están formados por gentes que tienen cosas en común . Las administraciones que hemos creado van en una línea similar. A veces hemos pensado que es bueno cuanto más cerca esté nuestro regente. Otros opinan que es mejor un Palpatine que domine la galaxia.

Cuando ser mileurista era algo indeseable, había un debate abierto sobre la globalizacion y el pensamiento común. Existía el miedo de que se acabara con las tradiciones locales bajo el maligno influjo de la MTV. A estas alturas, se temía, era posible que todos nos no-vistieramos desnudos a lo Miley Cyrus, escucháramos raps y fuéramos con gorras hacia atrás y caras de Karim Benzema. En Ávila se rodaría La Cacharra Shore en vez de jugar a la calva.

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Al final con la crisis eso quedó un poco aparcado. Pasamos a hablar de Lehman Brothers, las preferentes y lo vacío que tenemos el bolsillo. Pero ese debate también está ahi.

En definitiva, que el post se me ha deconstruido a la vez que lo escribía. Recupero. El asunto al que quería llegar es que ni es el fin de la historia como pronosticó alguno, ni tenemos garantizado un estado del bienestar ni ni siquiera nuestro propio estado.

Damos por hecho que España es España – con sus cosicas varias – que estamos en la Unión y que pagamos en euros. Y lo mismo España pierde otro trozo en breve, ese trozo se queda fuera de la Unión, y con la crisis acabamos volviendo a la peseta, que sus defensores tiene.

Es el momento de deconstruir algo más que blogs. Es el momento de pensar a lo grande, a quince años vista. ¿Qué España queremos? Es más… ¿Queremos España?

A mí me gustaría una España republicana (con la bandera rojigualda), laica, federal, sin complejos en quererse a si misma y reivindicarse ante el mundo, que apueste por la innovación y deje de hablar de problemas internos. Un proyecto en el que esté quien quiera estar y el que no quiera que siga con su camino (eso sí, sin trampas). Ya les he contado otras veces que creo en el iberismo (unirnos del todo con Portugal) y que mi Castilla iría de Santander a Albacete.

Ese sería mi programa de máximos, que está claro que no es el mayoritario. De vuelta al mundo real, procuraré por tanto defender ideas ¿locas? como ésas en blogs como éste y darle mi voto y mi apoyo a los partidos políticos, colectivos o charlas en los que se impulsen ideas audaces. Porque lo que está claro, defiendan cada uno de ustedes lo que defiendan, es que si queremos tener futuro hay que dejar de hacer el Mariano Tancredo y apostar por nuevas ideas, audaces y ambiciosas.

Porque lo claro y evidente dista de serlo. Y huir de ese modo de esa frase espantosa que reza… “Es que aquí eso será siempre así, nunca cambiará”.

Ávila F1 Team

Al que os escribe hoy le gusta la Fórmula 1, así, en general, como deporte que es, aunque últimamente el equipo Red Bull y el gran Sebastian Vettel se han empeñado en convertir las carreras en recitales realmente aburridos y sin apenas emoción. Son cosas que pasan cuando alguien es mucho mejor que los demás y cuando un equipo de verdad es un equipo y hace las cosas bien, medidas al milímetro, para que nada falle. Y hablo de equipo porque lo que predomina en Red Bull es eso, el gran trabajo de equipo que hacen. Cada uno hace bien lo que tiene que hacer y todos consiguen tirar del equipo adelante porque están a o que tienen que estar. No hay más misterio, es así de fácil. El que tiene que apretar los tornillos en las paradas en boxes los aprieta, el que tiene que poner una rueda, el que tiene que quitar la anterior, el que le da la vuelta a la piruleta, el que levanta el coche con los gatos… y, por supuesto, el piloto, el que depende de todas esas acciones para hacer bien su trabajo, que es quien debe llevar al coche al su triunfal final. Imaginad que soy yo quien conduce ese Red Bull. Por mucho equipo que tuviera no llegaría ni a la salida del Pit Line sin liar alguna, pero por bueno que sea Vettel, en este caso, lo cierto es que nadie a su alrededor falla. Si el de la tuerca de la rueda trasera derecha no aprieta la susodicha cuando debe hacerlo la cosa resulta insalvable para cualquiera, aunque sea el mejor piloto del mundo, o su compañero y puede haber terceros perjudicados.

Vamos a imaginar. Vamos a creernos un monoplaza de un equipo concreto viene a ser nuestra ciudad y que queremos que nuestra ciudad avance lo más rápido posible hacia la meta. La meta, evidentemente, no puede ser otra que una ciudad viva, con empleo, con posibilidades para la gente que en ella habitamos, con un futuro claro, asentado sobre unas bases sólidas y que mira hacia adelante con optimismo y oportunidades para todos nosotros. En este caso, más que un Red Bull, sería un Marussia o, dejémoslo en un Ávila F1 Team.

Ahí está nuestro coche, morado como nuestra bandera, que no magenta, y pilotado, como no puede ser de otra manera, por el algunos creen el mejor piloto que se podía fichar, nuestro alcalde, García Nieto. Detrás un equipo de élite, un equipo que sabe hacia dónde hay que ir y cual es el mejor camino para hacerlo pero que a veces se distrae. El que tiene que apretar una tuerca está más pendiente de que el tío de la piruleta la baje o la suba a tiempo, el que tiene que poner la rueda nueva anda mirando a la cámara que retransmite el pit stop más preocupado de salir guapo que de coger la rueda correcta, el del gato que levanta el coche se distrae un poco porque el periodista de turno dijo una vez que le daba una luz roja y otro que dice que él no necesita ayuda, lo sabe hacer todo muy bien y él solo quita una tuerca, una rueda, pone la nueva y aprieta de nuevo aunque dos de esas funciones no sean suyas. Un equipo que termina por funcionar, claro que sí, pero a otro ritmo, un ritmo que nos para, que nos retrasa y que nos hace avanzar mucho más despacio de lo que merecemos y necesitamos. Red Bull hace sus paradas en 2,7 segundos el resto de equipos lo hacen en 3,5. Eso también hace que los equipos lentos, entre ellos el Ávila F1 Team, pierda carreras o no alcance ciertas metas. La política, como las carreras, debería ser rápida, ágil, hacer las cosas con un ritmo que no lastren los intereses de los monoplazas, de la ciudad, de sus ciudadanos. Otra cosa es que al final las cosas lleguen, que algunas llegan, pero tarde.

Y como ejemplo de carreras perdidas tenemos, de momento, el proyecto del Prado en Ávila, que si no me equivoco son ya 14 los años que lleva varado sin que veamos en el horizonte una solución al asunto, una parada en boxes que está durando más de lo deseado y que nos hará culminar la carrera más tarde de lo que sería bueno para la ciudad. Una carrera como la de los hornos postmedievales inaugurados hace poco tiempo en la ciudad tras otra parada en boxes de 18 años. “Cuando dos administraciones se unen, van más deprisa…” decía el alcalde en su inauguración… ¡Pues menos mal! Una inauguración además, en un momento no muy bueno, como si el tío de la piruleta la hubiera levantado dando salida al coche cuando otro pasa justo al lado convirtiendo lo que habría sido una buena salida en un retraso que te hace perder posiciones. Ya me dirán que desde hace 18 años no podían haberlo preparado todo para antes de verano, de la época de visitas a la ciudad y del momento en que Ávila disfruta de mejor salud. Le ponemos ruedas nuevas al coche cuando el coche de seguridad está en pista y nos relega a una posición complicada que no conseguirá que aprovechemos la ventaja de las nuevas gomas por tener exceso de tráfico delante… Si queréis os cuento también lo del Palacio Caprotti, inaugurado a medias en acto oficial del Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad, cosas buenas de ser VIP, con dos días de visita para el público en horario nocturno y una fecha a futuro, como dice el Diario de Ávila en esta noticia, como inauguración para todos los abulenses. Sí, un mes después… Os dejo un párrafo:

El día 17 de octubre, informó García Nieto, «haremos una inauguración del Palacio de Superunda para la ciudad ya con la colección de Caprotti completa», momento a partir del cual ya estará a la vista del público las más de 250 obras que forman parte de todas las colecciones de Caprotti» que se quedó el Ayuntamiento, en las que hay piezas pictóricas, mobiliario, enseres, etc.

Son cosas que pasan cuando no se hace una buena estrategia, cuando se hacen las cosas de la forma en que se hacen en el Ávila F1 Team yendo cada uno por libre. Que luego algo sale bien y se ven buenos resultados, sí, claro, mal iríamos si cada decisión del equipo diese resultados negativos, pero, claro está que no todo se hace bien cuando no terminamos de llegar a la meta y las cosas van como van.

A la vista está que el Ávila F1 Team va tirando pero que deben centrar su estrategia, ser más eficientes y preocuparse menos de algunas tonterías y pensar más en el futuro de la ciudad, nuestra meta. Trabajar de verdad para el ciudadano sin distracciones, con constancia y empeño, sin preocuparse por si dentro de x tiempo seguiré siendo yo quien pilote el monoplaza o quien apriete la tuerca de la concejalía de turno. El objetivo es uno y está claro, que la ciudad avance y que lo haga con paso firme y de forma rápida hacia la meta, la meta que todos deseamos y queremos alcanzar.

Saludos.

El Toro Mago

toroMago

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