Ajedrez…

Hoy vengo a hablar de juegos de estrategia, juegos en los que antes de dar un paso tienes que haber pensado las posibles consecuencias, no solo de ese sino de los posibles siguientes. Juegos en los que tienes que saber cuando hay que atacar y cuando debes defender. Juegos con muchos intervinientes y miles de opciones para llevar tu empresa a buen puerto o caer derrotado por el enemigo a las primeras de cambio por un mal paso.

DownloadedFileLa guerra lo que tiene, es que a veces se va dejando gente atrás por el camino. Gente que antes te servía pero que tras realizar su función puede resultar prescindible. Para eso están los caballos y los alfiles. Su función es el desgaste cuando pasan de la defensa al ataque. Tras cubrir posiciones y retener los ataques contrarios ven un hueco, apenas un descuido del rival que aprovechan infaliblemente para colarse tras las líneas enemigas provocando un daño sin precedentes en el contrario, consiguiendo debilitarlo mientras se recompone para paliar los daños.

Otros dos pesos pesados listos siempre para trabajar duro son las torres. Compañeros que no dudan en salir a dar la cara cuando la ocasión lo requiere y que no les duelen prendas en atacar sin contemplaciones cuando se les llama y mucho menos en recular a defensa si es necesario. Tienen libertad de movimiento dentro de sus limitaciones y funcionan a la perfección cuando se necesita hacer uso de ellas. Disposición y valor son sus armas principales y no vacilan un instante en sacar la cara para defender a su Rey. 

Rey, por cierto, que cuenta siempre con la inestimable ayuda de la Reina. Esa persona polifacética que vale para todo y casi todo lo hace bien. La que te duele perder cuando las cosas van mal y no queda más remedio que sacrificarla o, peor aún, un error o un movimiento rival con el que no contabas te deja sin ella. Pero mientras está, está y es imparable. Todos los campos, todas las situaciones y cualquier decisión a tomar se hace en base a su posición y posibilidades de movimiento y, aunque es la que más se vigila de la formación contraria, es la que más peso tiene en la toma de decisiones para no dar un paso en falso.

Y entre medias de todo esto nos encontramos con los peones. Los que cada día día están ahí con su duro trabajo. Aquellos que lo dan todo por la causa y cuyos intereses apenas cuentan. Aquellos que están limitados en casi todos sus movimientos. Aquellos que deben frenar cuando alguien está delante, aquellos que pocas veces participan en las jugadas principales y si lo hacen pasan casi desapercibidos. Su vida no vale nada, muy poca gente da un duro por ellos y avanzar se les hace muy difícil. En ocasiones, muy contadas ocasiones, y con el apoyo de algunos de los citados alfiles, caballos o torres, consiguen dar un gran paso y se convierten en reinas. Su valor en la cruzada y su decisión en el avance consiguen proyectarles hasta lo más alto para conseguir un papel protagonista en la película pero, no suele ser lo más habitual y muy complicada se tiene que volver la situación para que les ayuden a conseguirlo… Muchas bajas en la batalla.

Y todo esto para defender la integridad del Rey. El manda más, el más importante. Todo pasa por que a él no le pase nada, por que no tenga problemas ni inconvenientes. Es una pieza por lo general bastante delicada y su poder es escaso pero es la representación de un ideal que hay que defender por difícil que sea, la imagen que no puede caer para que no caigan todos los demás a pesar, como ya está demostrado, de que son los demás quienes libran las batallas, son los demás los que hacen avanzar al grupo y los que con su valentía y valía consiguen sacar la guerra adelante aunque, repito, todos ellos son, a diferencia del Rey, prescindibles.

¿Ajedrez?

No. Política.

3 Responses to Ajedrez…

  1. Guillermo B. says:

    Por otro lado, es un curiosos juego democrático y socializante, donde un simple y humilde peón puede comerse a una reina o un rey, y no acaba penado en la cárcel, no, sino alabado por su logro. Donde a veces, se sacrifica a una reina para defender la posición de un peón, a mayor gloria del resultado final. Y además, donde negros y blancos conviven en un mismo tablero, pegándose, eso sí, pero en igualdad cuasi absoluta, aparte de la apertura.
    Por lo demás, el concepto político-militar de un “rey” o figura clave a proteger, conquistada la cual termina la guerra es uno de los mayores inventos de la humanidad. Sin ello, las batallas acabarían cuando un ejército aniquilase por completo al otro, y viviríamos de carnicerías. Como quiera que un ejército-país no es operativo en modo asambleario (una vez más, la historia me respalda), se elegían líderes (con más o menos fortuna, con métodos hereditarios, democráticos o a base de mamporros) que dirigían a los ejércitos. Puesto que la dirección, de acabarse, implicaba la pérdida de la batalla, en pocos casos los líderes se exponían: más bien eran protegidos por la “plebe”, que entendía que era una putada ser los que se dejaban la piel mientras el otro tomaba el te en su tienda hecha de día, pero que más putada era quedarse como pollo sin cabeza a merced de los de enfrente.
    De ahí radica esa interesante metáfora de la vida que es un tablero y sus fichas. Aunque en tu intento de emularlo a lo político te quedas corto, te falta el “sistema”, los poderes fácticos, ese club de Bildeberg que tan genialmente poemó Borges

    Un saludo

  2. A mi el artículo me gusta, me parece bien ponderado, y medido para no parecer un cabreo o una pataleta.

  3. Pingback: Ajedrez: La batalla silenciosa | Los 4 palos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: