Un café con… Alberto Plaza (2 de 2)

Tras la primera entrega de ayer continúo con mi charla con Alberto Plaza. Por dónde iba… ¡Ah, sí! Las oposiciones a Alcalde…

Alberto Plaza, en el momento de nuestro encuentro está ejerciendo como Alcalde en Funciones de Ávila y no es la primera vez… “No, ya llevo unos cuantos años”. ¿Cuantos? “Desde 2004” ¿Estoy hablando con el Alcalde de Ávila hoy? “Fíjate”, dice sonriendo y quitándole hierro a la anécdota. Me surge una duda. ¿Esto es como en las oposiciones las plazas de interino? ¿Sumas puntos para luego optar a la plaza fija?… “No, en absoluto. He aprendido que en política no se pueden hacer planes para proyectos personales y quien los haga se equivoca. Mi idea es el servicio a una ciudad a la que tengo mucho cariño y de eso no puedo hacer un proyecto personal porque habría muchos días que, entonces, no podría hacer mi trabajo”. ¿Cuáles son las funciones de un alcalde en funciones? “Intentar que todo funcione con normalidad y que no se note ni la ausencia del alcalde ni quien es la persona que le sustituye”.

Vamos con temas más locales… Le pregunto por el Centro de Congresos Lienzo Norte. ¿Ha merecido la pena ponerlo en marcha? “Era una infraestructura necesaria, llegó en un buen momento y era algo por lo que se había apostado deesde la Cámara de Comercio y desde el Ayuntamiento. Aunque ahora sea deficitaria llegará un momento en que devolverá a la ciudad mucho más de lo que ha costado y dentro de poco requerirá otras infraestructuras complementarias…” ¿Un aparcamiento? Le interrumpo. “No, no. No me refiero al aparcamiento, me refiero a completar la oferta de alojamiento de la ciudad, por ejemplo, hace falta más capacidad hotelera para poder gestionar toda la gente que puede mover el Centro de Congresos”. Pero todos sabemos que es una infraestructura que le cuesta dinero al ayuntamiento. “Poco”. Poco depende, yo no tengo ese dinero para cubrir los gastos que genera. “Ya, pero no hablamos de economía doméstica. Las inversiones públicas hay que medirlas con lo que reportan a la sociedad. Hay gastos de las políticas públicas que son mucho y otros que son poco dependiendo de cómo devuelvan beneficios a la ciudad y el Centro de Congresos devuelve mucho a Ávila, tanto la inversión como el mantenimiento producen un movimiento de dinero importante que repercute en la ciudad”. ¿Llegará un momento en que el Lienzo Norte nole cueste dinero a la ciudad? “Seguro. Seguro. Pero tenemos que acostumbrarnos a contabilizar las políticas públicas de la forma que te digo, no por la inversión o el gasto, sino por la eficacia que tengan en reportar beneficios a esta sociedad. Hablo de todo, ¿eh? Educación, sanidad, servicios sociales… No se trata solo de invertir, es invertir bien y con más eficacia. Tender a cohesionar la sociedad pero no por ello teniendo que gastar más, se trata de gastarlo mejor”.

Vuelo al tema del famoso Parking, ¿se sigue adelante con la idea de su construcción? “Eso venía de la época de bonanza y nos topamos con unas trabas administrativas poco comprensibles por parte de la UNESCO, un organismo sin capacidad organizativa ninguna pero que pone o quita críticas a proyectos de algunas ciudades como la nuestra o Segovia… y genera retrasos en y problemas. Visto ahora… el aparcamiento no se va a ejecutar”. ¿Pero es necesario? “No, si cogemos los datos del resto de aparcamientos de la ciudad, indudablemente no. En otro momento y otros años sí, actualmente no”.

¿Veremos abierta pronto la estación de autobuses? “Sí, la Junta está a punto de adjudicar la gestión y estará funcionando en breve.” ¿Y que hacemos con la vieja? “Había un proyecto presentado por el Alcalde para hacer una infraestructura pública municipal que ahora queda un poco ´sine die´ pero que tendrá su momento ya veremos en qué dimensiones”. ¿De qué tipo de infraestructura se hablaba? “De un aparcamiento, pero era también una fecha en que la cifras decían que era necesario. Está todo por perfilar, hay que matizar mucho ese proyecto y la situación económica no permite ponerle fecha.” Y aparte del Lienzo Norte y la estación de autobuses se habló de otro aparcamiento en las Gordillas. “Sí.” Mucho vicio con los aparcamientos, ¿no? “Bueno, si tiramos de hemeroteca esta era una necesidad que los ciudadanos demandaban hace años pero es evidente que las necesidades hoy han cambiado. El de las Gordillas fue una imposición urbanística que se impuso al propietario en el desarrollo de todo ese complejo, de lo que se había aprobado en el año 98 para edificar allí. Entonces se tenía la percepción de que los constructores y promotores ganaban una barbaridad con cualquier cosa que hacían, ahora están casi todos arruinados, seguramente porque no ganaban tanto como nos podía parecer que ganaban. En el año 2005 con la revisión del Plan General de Ordenación Urbana y replanteando esa actuación le dijimos al promotor que había que hacer un aparcamiento en lo que ahora es la zona de tierra y otro en la parte pública de la parcela. Y se empezó a trabajar con esas directrices. Conseguíamos una infraestructura pública que luego tendría una gestión privada pero con coste cero para el ayuntamiento”. Me da más datos y detalla más esta exposición. “El urbanismo, aunque sea difícil que la gente lo entienda, ha servido para conseguir infraestructuras públicas sin un gasto directo para el ciudadano o el ayuntamiento porque lo permitían muchos convenios urbanísticos, y así hemos conseguido cosas como el Palacio de los Caprotti. No solo hemos conseguido la propiedad del Palacio sino los fondos necesarios para su rehabilitación”. Se va a abrir ya… “Sí, se va a abrir ya. El Alcalde ha anunciado que para septiembre. Hemos pasado de un espacio en ruinas, estaba verdaderamente mal y se seguía estropeando, y lo que vamos a tener es un espacio público sin ningún coste directo para los ciudadanos.” Y del Prado, ¿nos olvidamos ya? “No, El Prado hay que luchar por él creo que se está haciendo. La plataforma que ha surgido de “El Prado en Ávila” merece todo el apoyo que se le puede dar y un proyecto como este no podemos descolgarlo del futuro de la ciudad que ha puesto muchas esperanzas en él”.

Ahora le pillo en un renuncio que no me esperaba. Le pido que se quede con una de las dos concejalías que ha defendido. “No, no puedo elegir una, ambas son distintas pero van unidas, es la verdad, me gustan las dos”. ¿Y si dentro de dos años pudieras elegir libremente la concejalía que te diera la gana para gestionarla durante cuatro años? ¿Cual eliges? “Urbanismo”. Entonces te estás quedando con Urbanismo por encima de Turismo… “Sí…” Sonrie.

Algo que no tenía en mente y me salta en ese momento es el famoso y polémico edificio de Moneo que tenemos en el Grande. No quiero dejar pasar la ocasión de preguntarle pero es cierto que no lo llevaba en el guión. Me intereso por aquel rumor de que estuvo a punto de costarle a la ciudad el título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. “Eso fue una leyenda urbana, cuando yo entré en 2003 estaba recién terminada la plaza y se estaba acabando el edificio. En aquel momento es cuando conocí a la gente de la UNESCO y nadie puso en duda esa cuestión. Mandaron una delegación pequeña que me resultó hasta pobre. Pensaba que la UNESCO era una gran institución y no es verdad. Tiene un nombre, la respetamos pero no tiene un protocolo de trabajo ni una normativa concreta, ni siquiera tiene personal cualificado que dé unas pautas de qué y cómo hacerlo. Esa delegación concluyó en un informe, también bastante pobre, que aquello valía”. A título personal, ¿te gusta el edificio? “Se hizo un debate público en aquella ocasión. Fue en la Cámara de Comercio y asistió el propio Rafael Moneo a un debate que fue demasiado corto para una sala que estaba abarrotada. Se hizo incluso siendo un solar privado y en su día se valoró incluso una expropiación. Al final construyeron ese edificio respetando siempre la normativa vigente de patrimonio y urbanismo. Había otros proyectos y el que se ejecutó no es el que más me gusta de todos pero mi opinión es meramente estética. Estéticamente me habrían gustado otras soluciones”.

Alberto Plaza hace sus pinitos en las redes sociales con bastante más acierto que la inmensa mayoría de políticos locales, al menos con mucha más valentía. Yo le he visto algunas “discusiones” con gente que le preguntaba, pedía o increpaba… “Es la nueva calle, con un ciudadano que no está generalizado pero que a través de las redes conoce las noticias, el antiguo “parte”, que pueden conocer a cualquier hora. Es otra forma de conocer lo que pasa.” ¿Son, entre comillas, peligrosas para una figura pública o para un partido político? “No, el único peligro que tiene es para esa gente vanidosa que lo único que pretende es venderse de forma especial a través de las redes sociales pero si entras en ellas con normalidad exponiendo ideas, contando lo que haces o explicando algunas cosas… es un camino perfecto. Solamente puede entender las redes sociales con miedo quien no las comprenda o quien no sea capaz de salir a la calle a tomar un café con normalidad”. ¿Y de esas discusiones que te comentaba? “Eso es lo normal, nadie tiene la verdad absoluta y muy posiblemente lo que te dice cualquiera en respuesta a algo que has escrito tenga también su parte de razón, no cabe duda, repito que nadie tiene la verdad absoluta. Es más, te voy a decir una cosa, nadie tiene la verdad absoluta… ni siquiera UPyD, que ellos sí se creen que tienen la verdad absoluta”. Me río, me hace mucha gracia este comentario, y con él voy dando por finalizado el encuentro…

Bueno… Quien dice dando por finalizado dice que nos tomamos la cosa con calma. Nos quedamos charlando un ratito más de cosas más generales. Nos despedimos tranquilamente y me comenta que termina ya su andadura como Alcalde en funciones y que le toca descansar unos días, días que quiere pasar junto a tres hijos, dos chicas y un chico que son “quienes más me están echando de menos estos días y se lo debo”. A mediados de septiembre empiezan el colegio y “quiero dedicarles este tiempo hasta que empiecen las clases”. 

Muy agradecido por el rato que me dedicó y por la charla que tuvimos. Puedo compartir o no su gestión como político local pero no puedo negar la cercanía y la amabilidad que demostró en todo momento. Un placer, Alberto. 

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