Nuestro patrimonio (por Sonsoles Pindado)

Tenemos la suerte de contar con una nueva colaboración de Sonsoles Pindado, que repite participación en este blog. A ella, gracias. Y a todos los que deseéis expresar vuestra opinión en ‘Los 4 Palos’, aquí os explicamos cómo.

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De todos es sabido que nuestra ciudad cuenta con un patrimonio histórico muy enriquecido. El problema surge cuando una parte de él es de difícil acceso al ciudadano de a pie, y estoy hablando de un palacio próximo al Rastro.

Tiene un horario de visitas preestablecido, lo que ocurre que, cuando vas a visitarlo, las charlas comprometidas en la puerta no son demasiado agradables…

Afortunadamente podemos contar con la oficina del consumidor para poner una reclamación o con un acceso directo vía telefónica para poder hablar con la Junta en su sección de cultura.

Por lo menos para saber que tenemos tanta voz como voto en esto de poder expresarnos libremente (eso sí, siempre con respeto).

De igual forma comentar el cobro a dependencias que son gratuitas, sin duda país de picaresca,  ya que resulta impensable las diferentes formas de poder engañar  al ciudadano.

Y como no todo  van a ser quejas o reclamaciones, por lo menos  saber que  ahora, en verano,  podemos deleitarnos con los tesoros de ciertos monumentos que abren sus puertas para que  podamos deleitarnos como son: San Martín, San Andrés, San Segundo o Santa María de la Cabeza. Comúnmente suelen estar cerrados, pero ahora tenemos la oportunidad de ir a visitarlos.

Como comentaba antes, todavía queda el papel y el lápiz para poder reclamar (aunque la verdad, no es consuelo) y ¡cómo no! también para agradecer, como es el caso de las denominadas en El Diario de Ávila, en su edición impresa, Joyas Abiertas.

Frío o calor…

Parece que todo sucede más lento en esta época. No sé muy bien por qué es así. Quizá el exceso de horas de luz diarias nos hace percibir la realidad de otra manera más espesa, más lenta. Puede que sea una sensación que solo tenga yo, ¿por qué no? Casi seguro que, en parte, es culpa de mi poco gusto por el calor, el tumbarse en la piscina a ver pasar las horas y otras actividades similares que gusta, a otra gente, desarrollar en verano. Pero el verano se va acercando a su fin. Si bien es cierto que a nivel temperaturas ya nos ha dado un respiro en los últimos días, creo que todavía han de venir días de mucho calor antes de que el invierno se instale definitivamente en las calles abulenses para quedarse más meses de lo que dice la teoría. ¿Quien sabe… ? Con suerte respeta a los que vengan a disfrutar de Ávila Medieval la semana que viene que, por cierto, se habla de más de 120.000 visitantes para esos días y, sinceramente, me parece demasiada gente…

A lo que venía. Que no soy de calor. No lo llevo bien. Me cuesta ponerme en marcha, me cuesta arrancar por las mañanas y comenzar a ser una persona de provecho, dentro del poco provecho que se me puede sacar a mí como persona. No me apetece andar, no me apetece hacer deporte, no me apetece trabajar… Sí, ya. Ya lo sé. Que trabajar no apetece nunca, ¿no? Os entiendo, pero es diferente, es más desesperante, es más duro y difícil conseguir hacer nada. Se hace todo mucho más cuesta arriba.

Lo que sí debo reconocer es que Ávila, con unos grados de más, es otra ciudad. Parece que nos la cambien durante unos meses y pase a convertirse en otro sitio. Das un paseo por el Grande, por la calle Reyes Católicos, San Segundo y se ve algo que en invierno no tenemos, vida. Se ve gente, se escuchan conversaciones, llantos y risas de niños pequeños que corretean por allí. Parece que todo fuera diferente. Este cambio que sufrimos durante unos meses al año me lleva a pensar muchas veces en la forma de actuar que tenemos y en cómo hacemos las cosas en esta ciudad. Y es que resulta que en agosto es normal ver a media ciudad, turistas aparte, en los bares jarreando cervezas y en invierno todo queda desierto y en penumbra a las siete de la tarde. Que entiendo que anochece antes, y que cambiamos ciertas costumbres de una estación a otra pero quizá sea un poco excesivo el cambio teniendo en cuenta que aquí tenemos más invierno que verano. Quizá sea un poquito radical el cambio de actitud que tenemos respecto a ese cambio de estación.

Y sí, es cierto que en Ávila pasamos, como se suele decir en la calle al foráneo, del verano al invierno y del invierno al verano sin estaciones intermedias. ¿Que en realidad es exagerar un poco? Puede ser… Pero repito, a mí mejor me dais frío. El cuerpo parece que desea activarse para comenzar el día y no parar de quemar energía para mantenerse a tono… Todo en la vida se me hace más llevadero, el mero hecho de vivir es más llevadero. Prefiero tener que ponerme una manga a tener que plantearme seriamente la posibilidad de arrancarme la piel a tiras para poder resistir el calor. La mayoría de la gente que conozco llora durante todo el invierno esperando que llegue el verano, a mí me pasa al revés. El caso es que una vez llegado el verano muchos se quejan del calor que hace por lo que tampoco tengo claro cual de sus quejas es la que vale. Yo me declaro fan del invierno, del invierno de Ávila. Del invierno de frío seco que tenemos en nuestra ciudad. Del invierno con más horas de sol de entre todas las capitales de provincia españolas. Del invierno que he vivido durante toda mi vida y que no cambio por nada que supere los 16 grados. De un invierno que, aunque pare la ciudad y parezca quedar adormilada, le da a Ávila una luz especial. 

En definitiva, yo prefiero frío… ¿Le pasa a alguien más? ¿Soy yo el raro?

La naturalidad S.A.

Venía yo de estar tomando un par de cañas con Willy, de hablar de esas cosas del Ajedrez y de cuando Twitter molaba.  En eso andaba pensando, un par de días después, tirado en la playa. De la charleta con el buen Willy que acababa con los dos llevando la conversación, antes o después, al pérfido capitalismo. A que nos han robado la ilusión y las alternativas. Que o se quema todo o ajo y agua. Ajo y aceite. Ajo y aceite, que canta el visionario Lori Money. 

Se me iba la mente leyendo en la playa, con un Ebook, a que en fin. Que a veces nos pasamos de agoreros ¿no?  Tal vez Jorge Pato tenía razón en lo de la muerte y la vida. Todo el año quejándome y tirando mal que bien, pero oye…con cuatro perras y un poquito de ingenio monetario y solidaridad intergremial, ahí estaba tirado en la playa rodeado de perroflautas.

Ya más en serio, aunque todo está relacionado de un modo u otro, estaba pensando en un artículo que había sacado Manuel Vicent en El País y que acababa de leer ahí en la arena. Se titulaba “Todos los sueños rotos” y hablaba de lo que hay en esta España de bien. Leer el final me había dejado en bucle…

“…pero los más lúcidos saben que más allá del cóctel Molotov no hay nada y solo esperan un líder, un proyecto, una frase, una imagen, que cohesione esta pasión colectiva y trasforme su cólera en algo determinante para cambiar el mundo o su vida.”

Les acabo de estropear el final del artículo, pero todo él en sí es para releer. Y ahí me quedé. Sin ganas de escribir ni por aquí ni por allá. Me pasó algo así en la universidad, que yo era muy a lo Guillermo de meterme en todos los temas que se sacaran a debate, por el placer del debate y de intercambiar ideas o a veces de chinchar…hasta que un día una chica de la Chunta Aragonesista me dijo que la bandera de España estaba manchada de sangre y la de Aragón no. Ese día decidí no volverme a meter en más berenjenales. Total pa´qué.

De vuelta al presente, seguí mirando las cosas del internet y me encuentro a Miley Cyrus haciendo guarrerías. Además de sin futuro nos quieren gilipollas. Lo del imperio cada vez es más escandaloso con la expansión de valores. No es que sea mojigato, es que lo de la Montana es para pegar El Grito. Como ya dije en La Colonoscopia… servidor era más de Anacleto. Comparen si no ha habido degeneración…

Pero como ya saben, aquello de no meterme en más berenjenales no lo cumplí. Seguí siendo amigo de Alberto, lo cual garantiza no parar de discutir y argumentar. Montamos esto, ganamos amigos y también algún disgusto. Y afortunadamente pude conocer a Pepe, Guillermo, Iñaki y todos los que aquí confluyen y afortunadamente mantienen vivo el rincón.

Pero hay algo de nostalgia de lo que pudo ser esto y claramente no ha sido. Es lo del capitalismo, aplicado al interné. Al principio eramos cuatro y aunque cada uno fuera de su padre y su madre, había un trolleo sano, unas risas. Estaba yo en Zaragoza y uno de los principales tipos que hacían divertido lo del tuiter era y sigue siendo de la Chunta. Y tan amigos, incluso hablando de política. Ahí todos participaban libremente y de repente surgía un #orgiapilarista épico o un #dgalapelicula. Supongo que algo de aquello quedará por Google.

Pero ¡amigo! Aquí también llegaron las leyes del mercado. Y ahora todo esto de las webs es porno, trolls, believers, mileybers e hijos de Putin. Fruto de la sociedad, llevada siempre al extremo y la polarización para alegría de los que viven de cobrar del enfrentamiento. Y todo se ha llenado de política e intereses, por doquier.

Además, la naturalidad ha muerto: los padres están en Facebook, los jefes te siguen por las redes y si buscas trabajo te investigarán todo lo que escribiste o hiciste. Hasta el más torpe sabe que deja rastro con lo que hace y cuida de un modo u otro su imagen personal. Yo el primero. ¡Qué asco de marca personal! ¡Live and let die!

Así que en todo ello ando pensando en la playa mientras veo a una pareja jugar a las paletas. Como debe ser. Y te dan cero mil ganas de volver… y no solo al trabajo, que de algo hay que comer. Cero ganas de volver a la vida, a escribir, a seguir forzando la maquinaria de la antinaturalidad a la que nos sometemos cada día. Y dan ganas de no volver a escribir nada y de que pase lo que tenga que pasar. Hacerse anacoreta, retirarse y llegar a casa y pensar en paletas de playa y encerrarme en las historias de mi ebook sin pensar en la vida real.

Pero luego pienso en Alberto, que ha sostenido él solo el blog este mes, con la ayuda de ustedes. El eterno mohicano, incansable. Y que además, ya les adelanto, está preparando un entradón que será épico para dentro de unos días.  Y pienso en Illo, que con cuatro ideas te editorializa el mes. En Pablo, que es un ídolo porque aguanta entre difíciles mareas. Y me acuerdo de nuevo de Willy, y así cierro el círculo, con su envidiable inteligencia emocional.

Vuelvo pues al ajedrez, a ser este humilde peón en las teclas. Pido perdón a los paleros por haberles pedido este mes de sosiego, que me cubrieran el abandono temporal de las teclas. Avanzo dos casillas y reinicio la partida donde la tomamos. Dispuesto a dar jaques hasta que nos quiten el mate.

Nos leemos. Sigan ahí, al otro lado de la pantalla, del argumento y de la complicidad. Son necesarios también en sus escaques.

Nuevas voces por tierras abulenses

La_Voz_AbulenseRecoger “noticias de la provincia de Ávila, sin censuras y realizadas por los propios protagonistas” es la idea con la que ha surgido, a través de las redes sociales, un nuevo proyecto denominado ‘La voz abulense’. “Un medio libre en el que todos tienen algo que decir”, defiende Isabel Hernández, la cara visible de una iniciativa de carácter colectivo que va dando sus primeros pasos.

Descubrí ‘La voz abulense’ primero en Facebook y luego en Twitter y le pedí a Isabel que me contara más cosas sobre un proyecto que arrancó el 31 de julio al ser echada de Tribuna Ávila y de un artículo de despedida que escribió en este periódico online. “Esa misma noche, en menos de dos horas, la noticia fue leída por unas doscientas personas y se pusieron más de 30 comentarios, todos ellos agradeciéndome el trabajo realizado y pidiéndome que no me fuera”.

El artículo de despedida se publicó inicialmente en dos sitios: el Blog del Lector y el blog personal que Isabel tiene dentro Tribuna. Del primer lugar fue eliminado. En el segundo permanece, aunque han desaparecido los comentarios (y es un poco más difícil acceder a él). “La gente empezó a hablar de censura y a decir que sus comentarios no eran ofensivos, a pedir que volvieran a subir el artículo, etc. –me cuenta-. Fue entonces cuando la gente, de forma espontánea, creo un grupo en Facebook que llamaron ‘Sin noticias de Isabel’”. Unas 1.600 personas se han sumado a este espacio de intercambio de información y periodismo ciudadano.

Se presentaron propuestas para cambiar el nombre del grupo (“ya que incluir Isabel no era indispensable, lo importante era que contáramos”, dice la propia implicada) y el ganador, después de que votaran 48 personas, fue ‘La voz abulense’. Al mismo tiempo, el artista Paco Sanchidrián se ofreció a realizar el logo del grupo (podéis verlo en la imagen que acompaña estas líneas) y se decidió crear una página de Facebook llamada, como no, ‘La voz abulense’.

Cuentan ya con un perfil de Twitter y han registrado un dominio gratuito http://www.lavozabulense.com. “El objetivo es que nadie se apropiara del nombre y empezar a perfilar hacía dónde queremos que vaya esto”, dice Isabel. E insiste en expresar su agradecimiento “a todos los que han colaborado aportando nombres, el logo e incluso noticias”. “Y el agradecimiento por mi reconocimiento a los 16 años que llevó de trabajo periodístico en diferentes campos”.

“Me ha sorprendido muchísimo el poder de las redes sociales, y eso que yo trabajo en esto, pero la repercusión para mí ha sido brutal y la espontaneidad, increíble –me dice-. Sobre todo me ha sorprendido las ganas que tiene la gente de no leer siempre lo mismo, cansados de la visión unilateral de las noticias en esta provincia”.

En el siglo XIV

enSigloXIV

Los números me hablan (y me dicen cosas bonitas)

Sí, vale, lo reconozco, soy un poco tiquismiquis, pero no a un nivel patológico. Es decir, soy de los que corrigen a las personas cuando se equivocan al hablar, pero no de los que enloquecen cuando sobre el escritorio los bolígrafos y los folios en blanco no están perfectamente alineados. Es más, mis escritorios siempre han sido un caos de folios, fotocopias, apuntes, libros, notas, diversos aparatos eléctricos, tazas con restos de cacao y migas de galletas campurrianas. En ocasiones tengo pedir ayuda a la Corona para emprender arriesgadas expediciones en busca del ordenador portátil, visto con vida por última vez debajo de un montón de folios con tachones.

Toda esta excusatio non petita viene a cuento porque esta entrada tiene como único objetivo corregir una información aparecida en la prensa de hoy. Y claro, corregir es feo y propio de chivatos, pero ya les digo que es un defecto mío, que soy un metomentodo.

Ayer, el INE publicó los datos de julio de su Encuesta de Ocupación Hotelera. Los datos no eran malos para la primera industria de nuestra ciudad, que mejora sus cifras respecto al mismo mes del año pasado. El Diario de Ávila publica hoy, al menos en su web, lo siguiente:

“Según la última encuesta de ocupación hotelera del INE, durante el séptimo mes del año la capital abulense recibió la visita de 16.026 viajeros, lo que supone 2.354 más que durante el mismo mes del pasado año y un incremento cercano al 15%. De forma paralela al incremento de viajeros en la capital, también creció el número de pernoctaciones durante el pasado mes, contabilizándose un total de 24.625 en julio. En este caso, y comparando los datos con el mes de julio de 2012, cuando se registraron 22.407 pernoctaciones en la capital abulense, el incremento ha supuesto la llegada de 2.218 más, lo que significa un aumento de pernoctaciones interanual del 9%”

¿Y cuál es el problema? Pues que esas cifras están mal. El INE publica las cifras de visitantes y pernoctaciones diferenciando a los nacionales de los extranjeros y el Diario solo ha mirado, a la hora de dar esos totales, la columna referida a los visitantes nacionales. En realidad los visitantes han sido 18359 y las pernoctaciones 28108.  El Diario titula “Las pernoctaciones en la capital suben un 9% en el mes de Julio”, lo que tampoco es correcto. Con respecto al año anterior, la subida es de más del 11% en el número de viajeros y de más del 4% en pernoctaciones. El error es más incomprensible aún si tenemos en cuenta que inmediatamente después pasa a comentar la caída del turismo extranjero en viajeros y pernoctaciones. Un error lo tiene cualquiera, pero eso no evita que siga siendo un error.

Ya que nos hemos ensuciado las manos, completemos un poco la información. Aunque el pasado mes de julio ha sido mejor que su homónimo del año pasado, las cifras no son buenas si tenemos en cuenta que son peores que todos los años anteriores desde que comenzó la crisis. Si las comparamos con el año 2007, antes de la implosión económica patria, la caída de visitantes es de casi el 20% y del 30% en el caso de las pernoctaciones. Si esta información no aparece en la edición en papel (repito que solo he visto lo que aparece en la web) también sería un error, aunque esta vez de distinto tipo.

PS. Por cierto, Ávila lleva unos meses superando a Segovia en viajeros y pernoctaciones. Il sorpasso!! Mal de segovianos, consuelo de abulenses tontos.

Quedamos…

Hace ya varios meses que se inauguraba la exposición Las Edades del Hombre en Arévalo. Una muestra de arte sacro que puede visitarse hasta el próximo día 3 de noviembre en las iglesias de Santa María, San Martín y El Salvador en la localidad de Arévalo, provincia de Ávila. Según informaban hace unos días en La 8 de Ávila, la muestra ha superado ya los 90.000 visitantes y la repercusión económica que está teniendo en la localidad no está siendo mala.

No somos, en este blog, los más indicados para dar los datos exactos de afluencia por la mera razón de que eso lo hacen mejor los medios de comunicación y no uno de opinión como el nuestro así que voy a hacer lo que se espera de nosotros y voy a opìnar. Tranquilos porque no he visto aún Credo, es más, creo que tardaré una temporada en verlo a pesar de que la oportunidad que se me brinda mañana es especialmente atractiva y llamativa. Pero voy a lío y voy explicándolo todo.

La Fundación Las Edades del Hombre decidió, cuando comenzaba a gestarse la organización de Credo, hacer una apuesta por un tipo de marketing diferente y comenzar a salirse de las vías habituales de comunicación. Sí, sí, vengo a hablar de redes sociales. Al contrario de lo que pasa con otras administraciones y organizaciones, desde Las Edades del Hombre han decidido jugar la baza de explotar, contando con la gestión de un profesional, las bondades que ofrecen estos espacios que, poco a poco, se van popularizando cada vez más. No hace mucho tiempo manteníamos una conversación entre varias personas, entre ellas Rubén Negro, compañero de este blog y yo. Rubén hablaba de “cuando Twitter molaba”. Cuando éramos cuatro los que ahí estábamos y no se había profesionalizado de la forma que lo ha hecho. En cierto modo tenía parte de razón, es indudable, recuerdo otros tiempos en los que, como comentábamos, encontrarse a alguien de Ávila en la red de los 140 caracteres era casi motivo de celebración. En los orígenes éramos bastante pocos los que desde aquí volcábamos nuestras cortas reflexiones en Twitter y, cómo son las cosas, cuatro de esos “bastante pocos”, terminamos abriendo este blog. Son las cosas que me gustan de las redes y que creo que hacen que merezca la pena estar en ellas a título personal, dejando temas profesionales aparte.

El caso es que todo evoluciona y las redes también y era solo cuestión de tiempo que los profesionales de la publicidad entrasen a formar parte del entramado de internet y Las Edades del Hombre, como decía, no se quedaron atrás. Ahora, una de las ideas que han tenido, es la de unir un poco más la cultura y las redes sociales y en concreto la cultura que se puede ver en su muestra y proponen, como otras veces se ha hecho antes, una “tuitquedada”. Un reunión de gente, afín a las redes sociales, para entablar relaciones personales con gustos comunes, en este caso la cultura. El encuentro es mañana sábado a las 5 de la tarde y se incluye en él una visita guiada a la exposición Credo con el secretario general de la exposición como anfitrión y guía. Por supuesto que está abierto a todo el que quiera acercarse hasta Arévalo previo envío de datos personales a [email protected] El punto de encuentro para quien se acerque está en La Casa de los Sexmos y es una buena oportunidad de ahorrarse unos euros en la visita de la exposición.

¿Alguien se anima? Yo estoy en ello y, como ya he dicho antes, creo que lo tengo complicado, pero del éxito de la cita de mañana depende la convocatoria de otras fechas, especiales para amigos y seguidores de las redes sociales de la muestra. Animaos, pasad una buena tarde en Arévalo y meted presión para que se convoque la siguiente y pueda acercarme yo.

Buen fin de semana.

Verano rima con ano

Tras varias semanas de calurosa estación -un beso desde aquí para los lumbreras aquellos del “no verano”-, centenares de litros de sudor evaporado y ahora que mi piel abandona poco a poco el color “blanco princesita secuestra”; ha llegado el momento de decirlo: el verano está sobrevalorado. Y mucho. Y no solo por el calor. El verano, en general, es una mierda. La vida se ralentiza, la actualidad se paraliza, los pueblos y las ciudades se llenan de fiestas y festivales para mayor gloria de los fabricantes de bebidas alcohólicas y los informativos de la televisión nos recuerdan, día sí y día también, que hace calor, que las playas están llenas y que ese cacho de roca que hay frente a Algeciras es español aunque no lo sepa. Incluso este blog, primer premio “Angie Merkel” a la productividad sureña, sobrevive en gran parte gracias a la subcontratación y externalización de sus publicaciones. El verano solo puede gustar a los vagos que quieren dejar de trabajar, a los exhibicionistas que necesitan fotografiar sus piernas frente al mar y a los dueños de los chiringuitos costeros, verdaderas catedrales del Spanish way of Life y de la salmonelosis.

El verano está sobrevalorado, como otras muchas cosas. La moda y la estulticia nos han hecho poner sobre pilares de mármol las cosas más absurdas y vacuas.  Deberíamos, por ejemplo, elaborar una lista con los 100 libros más sobrevalorados de la literatura universal. Seguramente muchos de ellos pudiésemos incluirlos también en otra lista titulada “100 libros que tienes que decir que has leído para poder ir de cultureta por la vida”. Lo mismo se puede decir del cine, la música, los cócteles y otras artes. Tener una vivienda en propiedad también está sobrevalorado, como el pelo en la cabeza, el bronceado -en especial el que tira a naranja-, Apple, Gareth Bale, Woody Allen o el amor.

¿Está el amor sobrevalorado? Antes de que a San Valentín y a nuestros lectores más enamoradizos les de un soponcio, puntualizo tan polémica afirmación: no en general, sí en algunos casos concretos. A la mayor parte de nosotros, incluso a los que como yo tienen ligeros problemas de sociabilidad, nos gusta tener a nuestro lado a alguien a quien aburrir con nuestras pequeñas miserias, alguien que nos ponga la mano en la frente cuando tenemos fiebre y alguien que nos haga fotos cuando vamos de vacaciones. Y por muchos sustitutivos que la sociedad moderna haya inventado en las últimas décadas -internet, un termómetro, un trípode- una persona sigue desarrollando mejor ese tipo de funciones. Es verdad que se podría pagar a alguien para eso, pero no realizaría las mencionadas tareas con el mismo cariño: en las fotos se te vería demasiado la tripa, siempre te diría que no tienes fiebre para que le dejases en paz y escucharía tus penas como las vacas ven pasar a los trenes. El amor es imprescindible para según qué cosas. El amor es una senda, un camino, una aventura, una travesía por un mar embravecido, amaneceres y anocheceres, lunas llenas, cuartos menguantes, una canción, un primer beso, una cena a la luz de las velas y, también y sobre todo, una mano amiga para llevar hasta el cuarto de baño un rollo de papel higiénico cuando se ha acabado. El amor es la perfección de las rutinas y la sublimación de la convivencia.

El amor es importante, de verdad, pero utilizamos el término para referirnos a tantas cosas que lo hemos desnaturalizado. A cualquier cosa llamamos amor. Es como la expresión “Partido del Siglo”, que con el tiempo, el uso y el abuso, lo mismo vale para un amistoso entre Ecuador y España que para el combate a muerte entre tu suegra y esa mosca gorda que se mete en el salón siempre a la hora de la siesta.

El amor juvenil, por ejemplo, está sobrevalorado. Estamos en agosto, mes de los amores de verano, los romances estivales y los arrumacos detrás del escenario donde la orquesta contratada para las fiestas del pueblo maltrata una y otra vez los más vergonzosos éxitos del pop de la década pasada. Estas relaciones pueden tener muchos nombres -revolcón, asalto hormonal, furtivismo sexual, prácticas en biología reproductiva- pero no deberían llamarse “amor”. Un poco más arriba en la escala de la madurez afectiva están las apasionadas relaciones adolescentes -no delimitadas únicamente a la adolescencia- que se construyen en base a lemas comerciales, frases copiadas de los guiones de las teleseries, escenas de culebrón venezolano, dramones, sufrimientos varios, príncipes azules y candados en los puentes. ¿Qué tipo de relación sentimental puede asentarse sobre un candado herrumbroso comprado en los chinos? Habría que torturar muy fuerte al tipo que tuvo la brillante idea de los candados. A no ser, claro está, que el sujeto tuviera una fábrica de los mismos. En ese caso tendríamos que felicitarle por su sagaz estrategia comercial y pedirle parte de los beneficios para sufragar la retirada de la chatarra que por su culpa ensucia las barandillas de los puentes. Por cierto ¿tenemos en Ávila un puente con candados?

Este es el amor que vende, que se vende y que está, claramente sobrevalorado. El que inunda los programas de televisión, las películas para adolescentes -tengan lobos, vampiros, momias o no- y los bestseller diseñados para leer en la playa mientras una masajista china, titulada en la universidad de la vida, convierte tus contracturas en minusvalías con derecho reconocido a ayuda pública.

El único amor que me emociona de verdad, y que por contra creo que esta absolutamente infravalorado, es el maduro. Ancianos paseando cogidos de la mano, gestos de cariño infantil pasada la sesentena, sonrisas cansadas pero cómplices, parejas que darían su último aliento por la persona a la que han soportado durante décadas, hombre y mujeres que se abrazan a sus parejas como si fuesen su última salvación, el salvavidas que les impide zozobrar en medio de la tormenta, un madero en medio de un naufragio. Quizá esto venda menos libros y menos palomitas, pero merece la pena luchar por llegar a viejo solo para poder disfrutarlo.

Piensen en ello mientras están de vacaciones, que los que no las tenemos hasta noviembre mantenemos abierto el chiringuito. Sí, han leído bien: noviembre. Quizá eso tenga algo que ver con que se me esté haciendo tan largo el verano.

Pitonisas, videntes y mentideros abulenses (por Jorge Pato García)

Volvemos a abrir el capitulo de colaboraciones. Pocas cosas nos producen más satisfacción que conseguir, poco a poco, que entendáis este rincón como vuestro y os animéis, como en esta ocasión hace Jorge Pato García, a enviarnos vuestros textos. Es un placer poder publicarlos. Ya sabéis dónde está la información sobre cómo hacerlo. Muchas gracias, Jorge, por estas líneas que nos haces llegar.

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Pitonisas, videntes y mentideros abulenses

Estaba claro que en la calle de la muerte la vida, bajo la luz anaranjada de los faroles nada bueno podía tramarse. Ahora heme aquí tratando de hacer, sin ofender, una decente entrada en este más que célebre blog, que al igual que ocurre con ciertos programas de televisión, todo el mundo dice desconocer, pero que todos saben en tiempo y forma los temas que en él se tratan.

La ventura o desventura de ese encuentro nocturno será cosa juzgada por cada lector de esta entrada. Pero sin duda el escenario de ese encuentro habría sido perfecto para poder hacer prácticas de predicción del futuro, bajo la oscuridad de la noche, en la calle de la muerte y la vida, sólo nos habría hecho falta una bola de cristal.

Y es que aunque muchos se extrañen, Ávila es una suerte de oráculo sólo comparable con el de Delfos. Pero no hablemos de los griegos, que nos pillan muy lejos y están en una delicada situación, mucho peor que la nuestra aunque parezca imposible.

Pero centrémonos y hablemos del milenarismo, que diría el ínclito beodo. Fijémonos en las diferentes profecías que han surgido a la sombra de la muralla, siempre contadas por un tío, amigo de Fulanito, que lo sabe de buena tinta y que tiene contactos en tal o cual centro de pseudopoder.

Hace ya muchos años que se lanzó una gran predicción: “La peatonalización del centro será la condena para todos los negocios que la sufran”. La única pega que tuvo este anticipo de los hechos futuros fue que la zona que se peatonalizó se ha convertido en el principal eje comercial de Ávila, sede de todas esas marcas que se hacen indispensables para ser más ciudad.

Hay que ser sinceros, por mucho orgullo que uno tenga de su tierra, los poderes adivinatorios sobre temas comerciales no han sido el fuerte por estos lares. Por ejemplo, la creación del Centro comercial el Bulevar iba a ser el final de cualquier tipo de comercio de barrio y poco más que acabaría hasta con el tradicional mercado de los viernes, faltaron horcas y antorchas contra su apertura, ahora todos encantados de tener un sitio donde pasear con calefacción y aire acondicionado a coste cero, y por supuesto que los pequeños negocios siguen existiendo, los que no se haya llevado por delante esta crisis, claro está.

Pero si las profecías no son de lo más acertadas, el tema de los rumores de generación espontánea no lo son mucho más. Estamos todos esperando a que la discoteca a Aixa Galiana se convierta de la noche a la mañana en una mega tienda de la empresa que es buque insignia del emporio textil de D. Amancio Ortega. Aprovecho este momento para pedirle al Sr. Ortega que se fije en nuestra ciudad para abrir una tienda de esa cadena, no hay cosa que más rechine en mis oídos que la típica frase de cualquier forastero en tono sorpresivo exacerbado: ¡No tenéis ZARA! Pues no, no lo tenemos y por eso este alegato en pro de su instalación aquí, pero no formularé una predicción que ya vemos que no funciona.

Mucho mejor ha sido oír, en fechas recientes, que la gente comentaba el malévolo plan que se escondía detrás de la oferta de 3 × 2 que sacaba la cadena de supermercados ubicada en el centro comercial, no era una oferta en tiempos de crisis para aumentar ventas, nada más alejado de la realidad, sino que los gabachos, a los que no les perdonaremos jamás lo de las fresas, querían vender sus productos, vaciar las estanterías y así poder cerrar e irse de nuestra ciudad con los bolsillos bien repletos de euros. Sencillamente genial.

Aunque si tengo que elegir uno de esos rumores que nace, crece, se reproduce y lo matas o nunca muere, me tengo que quedar con la leyenda urbana que decía que los autobuses no entraban en las dársenas de la nueva estación y por eso aún no se había inaugurado. Llegando finalmente a tener que hacerse un desmentido de esta situación con convocatoria de medios y vehículo al uso para demostración in situ. Ver en todos los medios de la ciudad la fotografía del autobús perfectamente aparcado en la dársena fue el summun de la fuerza de un rumor.

En Delfos, el templo de Apolo Pitio, lean bien que hay dos íes, generó cuantiosos ingresos con ese negocio de la adivinación, pero creo que nuestra ciudad debe centrarse en otras vías de generación de ingresos, porque a pesar del gran número de aspirantes al puesto de pitonisa o su idem en masculino, lo poco acertado de sus predicciones no nos daría ni para una bolsa de pipas.

Como contrapartida a los errores en lo futurible, tenemos ya no las predicciones sino las promesas que finalmente nos quedamos a verlas venir.

Sigo acercándome a la estación de trenes para ver llegar ese AVE, nada ornitológica, que nos iba a colocar en el mapa de la red viaria de alta velocidad. Continúo subiendo hasta la ermita de Sonsoles para intentar vislumbrar la llegada de las obras de la autovía que nos iba a conectar con Toledo y por supuesto, paseo por delante del palacio de los Águila intentando encontrar el cartel que me indique que allí se encuentra una parte del museo del Prado. Como buen abulense espero y no desespero, si la autovía a Salamanca tardó veintiún años en realizarse todo está dentro de plazo.

Como se ha demostrado no sólo la Villa y Corte tiene mentideros, aquí no podemos ser menos y también tenemos lugares y gentes con quien fabular, conversar y si se tercia ser el padre de una de esas adorables criaturas que es un bulo.

Jorge Pato García.

Ajedrez…

Hoy vengo a hablar de juegos de estrategia, juegos en los que antes de dar un paso tienes que haber pensado las posibles consecuencias, no solo de ese sino de los posibles siguientes. Juegos en los que tienes que saber cuando hay que atacar y cuando debes defender. Juegos con muchos intervinientes y miles de opciones para llevar tu empresa a buen puerto o caer derrotado por el enemigo a las primeras de cambio por un mal paso.

DownloadedFileLa guerra lo que tiene, es que a veces se va dejando gente atrás por el camino. Gente que antes te servía pero que tras realizar su función puede resultar prescindible. Para eso están los caballos y los alfiles. Su función es el desgaste cuando pasan de la defensa al ataque. Tras cubrir posiciones y retener los ataques contrarios ven un hueco, apenas un descuido del rival que aprovechan infaliblemente para colarse tras las líneas enemigas provocando un daño sin precedentes en el contrario, consiguiendo debilitarlo mientras se recompone para paliar los daños.

Otros dos pesos pesados listos siempre para trabajar duro son las torres. Compañeros que no dudan en salir a dar la cara cuando la ocasión lo requiere y que no les duelen prendas en atacar sin contemplaciones cuando se les llama y mucho menos en recular a defensa si es necesario. Tienen libertad de movimiento dentro de sus limitaciones y funcionan a la perfección cuando se necesita hacer uso de ellas. Disposición y valor son sus armas principales y no vacilan un instante en sacar la cara para defender a su Rey. 

Rey, por cierto, que cuenta siempre con la inestimable ayuda de la Reina. Esa persona polifacética que vale para todo y casi todo lo hace bien. La que te duele perder cuando las cosas van mal y no queda más remedio que sacrificarla o, peor aún, un error o un movimiento rival con el que no contabas te deja sin ella. Pero mientras está, está y es imparable. Todos los campos, todas las situaciones y cualquier decisión a tomar se hace en base a su posición y posibilidades de movimiento y, aunque es la que más se vigila de la formación contraria, es la que más peso tiene en la toma de decisiones para no dar un paso en falso.

Y entre medias de todo esto nos encontramos con los peones. Los que cada día día están ahí con su duro trabajo. Aquellos que lo dan todo por la causa y cuyos intereses apenas cuentan. Aquellos que están limitados en casi todos sus movimientos. Aquellos que deben frenar cuando alguien está delante, aquellos que pocas veces participan en las jugadas principales y si lo hacen pasan casi desapercibidos. Su vida no vale nada, muy poca gente da un duro por ellos y avanzar se les hace muy difícil. En ocasiones, muy contadas ocasiones, y con el apoyo de algunos de los citados alfiles, caballos o torres, consiguen dar un gran paso y se convierten en reinas. Su valor en la cruzada y su decisión en el avance consiguen proyectarles hasta lo más alto para conseguir un papel protagonista en la película pero, no suele ser lo más habitual y muy complicada se tiene que volver la situación para que les ayuden a conseguirlo… Muchas bajas en la batalla.

Y todo esto para defender la integridad del Rey. El manda más, el más importante. Todo pasa por que a él no le pase nada, por que no tenga problemas ni inconvenientes. Es una pieza por lo general bastante delicada y su poder es escaso pero es la representación de un ideal que hay que defender por difícil que sea, la imagen que no puede caer para que no caigan todos los demás a pesar, como ya está demostrado, de que son los demás quienes libran las batallas, son los demás los que hacen avanzar al grupo y los que con su valentía y valía consiguen sacar la guerra adelante aunque, repito, todos ellos son, a diferencia del Rey, prescindibles.

¿Ajedrez?

No. Política.

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