Rollo raro en la naturaleza

Día fresquito, como puede pasar en cualquier momento en Gredos por mucho que nos encontremos a finales del mes de julio. La nubes habían amenazado desde primera hora de la mañana pero terminaron por respetar el evento, cosa que no se puede decir de la temperatura. Apenas 10 grados a las 6 de la tarde que el sol disimulaba pero que a medida que se escondía hacía que las chaquetas y las cazadoras aparecieran para, poco a poco, quedarse entre todos los asistentes. Aquellos que no fueron previsores pasaron frío y él, el frío, fue el principal responsable de que mucha gente abandonara el recinto antes de que el concierto de los britáticos Deep Purple finalizasen su actuación.

Descontrol en la sala de prensa. Muchos medios, como siempre, acreditados pero, allí donde otros años había tres personas este año había una que no conseguía atender a todos los que se acercaban por allí. Tenía que gestionar las acreditaciones, la entrada y salida de fotógrafos al foso al comienzo de cada actuación, dar los datos oficiales de asistentes a los redactores… Y eso le superó. Ninguna compañía de telefonía ofrecía un mínimo decente de cobertura 3G a excepción de Orange y la organización no ofrecía conexión WIFI ni siquiera a la prensa, incluso cuando Movistar era una de las empresas que patrocinaban el evento y las quejas no son de este año sino de años anteriores en los que los problemas ya se venían presentando. La costumbre de los gráficos y redactores en este tipo de desaguisados no era otra cosa que frustración tras haberse visto ya varias veces en semejante entuerto que viene siendo habitual y no deja de ser un escollo fácil de salvar pero que imagino que el año que viene seguirá igual de mal si no peor…

Vamos a la música. A las 9 de la noche, con puntualidad británica, sube al escenario Bebe. Sonriente y buenrollera, suple con aparente simpatía sus carencias musicales. El pegote en la noche pasa al principio y el gesto que salva su actuación es aquel en el que dedica una canción a los que “se han ido de forma repentina durante la semana en las vías del tren”. Casi todas las canciones que canta pertenecen a su último disco y sus 50 minutos de concierto pasan sin mucho más que comentar. Dudo que nadie se acercase hasta Hoyos del Espino a verla a ella y me quedo con el comentario entusiasmado de un grupo de amigos que entraba al recinto cuando ella se despedía, “lo hemos hecho de puta madre, acaba de terminar Bebe”. Pues eso.

Turno de Loquillo. Aparece en el escenario con su riguroso negro en la vestimenta y comienza a vomitar uno tras otro, cubiertos de la arrogancia que le caracteriza, sus temas a los que la gente apenas responde. Arranca con Rock and Roll actitud y toca del tirón siete canciones antes de tener la decencia de dedicarle al público un simple “buenas noches”. Lo hace justo después de cantar “El hombre de negro” y continúa su actuación sin decir mucho más. La primera gran ovación de su concierto fue para su guitarrista cuando ya llevaban 5 canciones sobre el escenario y las ovaciones para Loquillo vendrían de la mano de sus grandes clásicos El Rompeolas, Carne para Linda, La Mataré o El Cadillac Solitario, canción con la que cerró la actuación. Además de en la despedida para desearle “larga vida al Rock and Roll”, Loquillo se dirigió a la gente una vez más, tres en total. Lo hizo en el último tercio del concierto para decir “Es muy triste cantar esta canción solo así que voy a pedir la ayuda de Bebe para hacerlo, el Ritmo de Garaje”. Y ahí salió de nuevo la pobrecita a defender un tema que originalmente cantaba Alaska con el de Barcelona y que no pudo haber afinado de peor forma que lo que hizo. Un atentado en toda regla. Seguro que la opinión de Loquillo cambió y pensó que la próxima vez, mejor solo que mal acompañado. Un desastre.

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Y con puntualidad española, comenzaron a las 00.20 horas y estaban previstos para las 11 de la noche, salieron los británicos Deep Purple. Pidieron las disculpas oportunas por el retraso, que achacaron a problemas técnicos, y se plantaron encima del escenario. Esta banda de entrañables abuelitos no sonó nada mal. Llevan años haciendo lo mismo y lo hacen muy bien pero “lo mismo” es solo para amantes de la banda y se trata de canciones con largos punteos de guitarra y solos de piano y hammond que, si bien es cierto, hicieron las delicias de muchos de los asistenetes, no todo el público estaba contento con la actuación. Algunos alegaban demasiados temas de su nuevo disco y pocos “clásicos” del grupo. En realidad los temas nuevos no pasaron de 4 pero las fuerzas de la gente tras más de 4 horas en aquel recinto y el frío habían hecho ya el suficiente daño como para disfrutar al cien por cien de los cabeza de cartel. Aún así no faltaron Smoke on The Water, Lazy o Black Nigth, canciones que la gente coreó sin contemplaciones.

Al final más de 8.500 entradas vendidas y, en realidad, un rato agradable de música al aire libre. A la salida un poco de todo. Gente encantada por haber visto a sus ídolos de hace más de 30 años, otros decepcionados pensando que no habían dado todo lo que podían y otros simplemente con tal borrachera que el resto de lo ocurrido les daba igual.

Otro día de música en Hoyos del Espino como se viene haciendo desde hace ocho años y que esperamos que se repita el año que viene. Por cierto, si vuelve a patrocinar Movistar les obligáis a tener buena red en la zona y si no lo hacen, al menos, que regalen unos abrigos a los asistentes, muchos lo agradecerán.

3 Responses to Rollo raro en la naturaleza

  1. Iñaki says:

    Pues yo espero que no se vuelva a montar nunca más. Que se puede hacer en Arenas, en Candeleda, en Barco… en cualquier sitio menos JUSTO EN EL BORDE de un parque natural protegido. Y por favor, que dejen de hacer marketing buenrrollista de temática “natural”, verde y chachi piruli, porque NO LO ES. Es un macroevento, tiene una huella ecológica importante y que no debe producirse en una zona sensible y protegida. Y sobre todo, NO DEJA LA PASTA QUE DICEN QUE DEJA, ni por asomo. Deja la sensación (a alguno) de que tenemos unos político magníficos que nos traen buenos conciertos a la provincia. Como la F1 en Valencia, el Terra Mítica, la visita de las JMJ… luego nunca aparecen esas auditorías que demuestren que ha valido la pena la inversión pública y el impacto ambiental. Y cuando aparecen son para echarse a temblar.

  2. Requerido Pérez says:

    Pues¿no era “en la naturaleza”? Y queremos güifi y 4g…. Y que hacía frío. Es que no estáis conformes con nada.

  3. Pingback: Rocanrró | Los 4 palos

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