Prohibido pensar… con los pies

Libreria_Letras_AvilaHay sitios especiales. Lugares donde parece que se respira mejor, que lo pajarillos cantan y las nubes se levantan. Sitios en los que da gusto entrar y recibir una sonrisa que tire por tierra esas absurdas teorías sobre el comercio abulense. Hay muchos lugares así, más de los que muchos creen, pero yo hoy quiero hablar de uno de ellos, de una esquina del paseo del Roque que ha conseguido convertirse en un universo paralelo, casi un refugio, donde todo proyecto literario tiene cabida.

Sería difícil calcular cuantos escritores, narradores y artistas de todo tipo han pasado por la Librería Letras desde que Gemma y María Belén abrieron las puertas del número 12 del paseo de San Roque. Cada fin de semana, estas hermanas preparan algo y parece que nunca se acaban las ideas. Ya sea un club de lectura, un mercadillo de libros de segunda mano, un sinfín de actividades dirigidas a los niños, etc.

Si he decido escribir sobre esta librería es porque creo que tanto esfuerzo bien merece su reconocimiento, aunque sea pequeño. Juro que no es un publirreportaje y que no recibiremos miles de euros en las arcas “paleras” por estas líneas. Lo único que ocurre es que da gusto ver las cosas bien hechas y el apoyo que desde la Librería Letras se da a cualquier persona que se decide a dar sus primeros pasos en el mundo de la literatura.

Han sido más de uno y de dos los escritores abulenses que me han comentado lo agradecido que están con el respaldo que han encontrado. Fue el caso de César Díez, el autor de ‘La edad de Acuario’. Me reconocía que había echado en falta más apoyos cuando se decidió a sacar su libro. “Me gustaría destacar el núcleo que se está creando entorno a Librería Letras, donde ya somos unos cuantos autores los que nos hemos lanzado a la publicación –me escribía en un email-.  Necesitamos más cosas así porque, humildemente, creo que hay mucho talento en Ávila y no podemos dejar que se pierda”.

Pienso en ello cada vez que paso por delante de la librería y leo en uno de los escaparates una frase: “Prohibido pensar… con los pies”. Y de vez en cuando entro a disfrutar de alguna charla o presentación, a pedir consejo a la hora de regalar un libro, a comprar un simple cuaderno. En este Ávila tan falta de proyectos e ilusiones sigue habiendo cosas que merecen la pena.

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