El Silencio Stadium

Imaginen la foto. 6 manos una encima de la otra haciendo piña. El presidente del Real Ávila, el de los empresarios de la ciudad y el de los comerciantes. Las empresas se convierten en socios con una campaña especial para ayudar a un club en horas jodidas. Y las declaraciones de los mandamases: “Una causa justa y loable, ya que es importante para la ciudad mantener al equipo”. Un club “baluarte y estandarte del deporte, por lo que es una responsabilidad social y empresarial que continúe”.

¿Ha pasado en Ávila? No, of course. Ha pasado en Segovia. 

Perdónenme que esta semana retome un tema ya tratado hace unos días, escribo hoy y mañana de lo difícil que es ser abulense (hoy) y para más inri castellano (mañana). Pero si vuelvo es por aquello de que ha habido enfrentamiento futbolero y una vez más me ha venido lo de la odiosa comparación.

Porque imaginemos ahora nuestra capitol. Esa foto. A ver, para empezar ¿Quién es el presidente del Real Ávila? Porque empiezo a pensar que es una pantalla de plasma. ¿Alguna medida, acción, entrevista, representación, aparición en acto público, idea empresarial o algo? Ola ke ase preside o ke ase? Ok.

Abro entonces el Adelantado, a ver qué están haciendo por ahí hoy mismo. Y veo que están de paellada, tios listos, ya que la ciudad está llena por Titirimundi. Copio-pego —> “Aprovechando el buen tiempo y la celebración del Titirimundi, el club celebró una paella en la que no participaron solamente los segovianos, aficionados o socios del club gimnástico sino también muchos turistas que disfrutan del festival de títeres, también tuvieron la oportunidad de degustar un plato de paella y a la vez colaborar con el entidad azulgrana.”

Implicándose en la vida de la ciudad. La ciudad contigo, tú con tu ciudad. Como debe ser. Y entonces vuelvo al Adaja. El club, que está de 90 aniversario, va a hacer una rifa. Perfecto. Y con una moto electrica y una tv como premios. Perfecto plus. Pero… ¿dónde se pillan las papeletas? Y, copiopego una conversación del foro de aficionados encarnados...

-> “Ya puedes adquirir tú papeleta en distintos establecimientos de la capital así como en las oficinas del club.” 

-> -> Se sabe el listado de los establecimientos de venta? // Hemos enviado un e-mail al club para si nos los pueden facilitar. En cuanto sepamos algo, lo ponemos por aquí.

-> -> ->Nos han respondido desde el club lo siguiente: Pues de momento en el estadio”

Parece que se podría organizar el tema un poco mejor, así de primeras. Pero vamos al estadio pues. Poca gente, derby descafeinado, el silencio, el ya nadie pita, la resignación cristiana. Lo que ha venido siendo la temporada, un escrache al bostezo. Pero oiga, que ahí estaba el alcalde de Segovia, señor Pedro Arahuetes, animando a la Gimnástica. Me ha dado por imaginarme a García Nieto en la Albuera y casi se me atraganta una aceituna. Porque lo del máximo representante de la ciudad con el Real Avila sobrepasa ya la descortesía. Hablamos de un club fundado en 1923. Se lleve uno mejor o peor con este presidente, el anterior, el plasma, o lo que haya… el propio ayuntamiento ha de estar metido en esas sinergias, desconocidas aquí parece ser, para ayudar. Qué menos que ir al palco, una vez al año al menos. Aunque sea a recibir al homólogo de Segovia, diántres.

Y eso, que el silencio. Que aquí no pasa nada. Que la Segoviana no tiene un duro, que se ha llevado a asamblea la situación crítica. Que están jorobaos. Sí. Pero…¿Qué ha hecho la ciudad? Firmar convenios, organizar una paellada y su alcalde viajar a la ciudad vecina a apoyar al equipo, sabiendo seguramente que no hay dinero para estar en 2ªB, que un posible ascenso sería un suicidio. A eso me refería el otro día con que en Segovia las cosas laten diferente.

El otro día la Cebrereña volvió a subir. Y yo, que he estado en El Mancho unas cuantas veces, me alegré. Porque ahí la gente anima, aprieta, te dan un vinito y un jamón, y no se resignan. Ayer domingo, un Ávila inoperante se encontró con el peor resultado posible para su indolencia y desidia: un estadio en silencio. El Silencio Stadium. La sensación de que en Ávila todo da igual. Bueh, es lo que hay.

Nadie llorará por ti cuando hayamos muerto. Y, una vez más, no hablo solo de fútbol. Seguimos mañana ya sin la pelotica, si les parece.

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