Tu momento “monte piedad”.

Imagino que no se puede añorar un banco, igual que no se añora una notaría ni una determinada marca de supositorios. Son cosas oscuras, in-añorables. Quizás lo único que ocurre es que uno echa de menos determinados momentos en su vida relacionados de una u otra forma con ciertos escenarios. O tal vez sucede que me estoy volviendo un sentimental. El caso es que cuando  vi esta foto en la página de Facebook de Cadena Ser Ávila, sentí cierta sensación de pena.

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“Desaparece un símbolo. El letrero de hierro con el logo y el nombre de Caja de Ahorros de Ávila está siendo desmontado esta mañana. Será sustituido por Bankia”, se leía junto a la foto. Pensé entonces en cuál era el primer recuerdo que tengo de la entidad abulense y me vi acompañando a mi padre a la oficina central. Mientras él hacía sus cosas (pago de recibos y papeleo, nada de maletines), yo repasaba con el dedo el perfil de la ciudad amurallada tallado bajo el mostrador. Me fascinaba descubrir secretos en ese mundo de piedra negra que, por aquel entonces, quedaba a mi altura.

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Pero hay muchos otros recuerdos: la cesta con caramelos que asaltábamos los niños y que escondían cada vez que aparecíamos en tropel al salir o entrar del colegio, la primera cartilla donde colocar los ahorros para luego sacarlos y comprar una consola con más de 100 juegos en su interior (palitroques jugando al tenis y demás calaña), Venero Claro… ¡Qué sé yo! Cada abulense tendrá sus momentos “monte piedad”.

Hace varios meses que Caja de Ávila desapareció como entidad financiera, pero faltaba una imagen (lo de Rodrigo Rato tocando la campana me quedaba lejano). Decían que la guerra de Irak no acabó, al menos en el imaginario colectivo, hasta que se vio caer la estatua de Saddam Hussein. Una foto para visualizar, comprender, asumir que algo se acaba. Un vació (vean imagen inferior) para mostrar que surge algo nuevo, distinto, quizás menos cercano, más frío. Y, de momento, con pocos y nefastos recuerdos.

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7 Responses to Tu momento “monte piedad”.

  1. Pepe Herráez says:

    Veo, leo y no se porque de inmediato me vino a la memoria el café Pepillo. Esas tardes de domingo lleno de gente… que a nosotros nos parecía mayor.
    Recuerdo, estando de vacaciones, las veces que fui a buscar a mi abuelo los viernes cuando venía al mercado desde el pueblo. Si levantara la cabeza seguro que diría “Para este viaje no se necesitan alforjas”.
    Quitaron el café para poner “nuestra” Caja. Más tarde “se la repartieron entre cuatro” y nos pasaron los gastos a todos.

  2. Pierre Arnaud says:

    Sorprende comprobar lo que hizo la codicia. Lo que sin duda sería un instrumento estratégico para la ciudad/provincia, se pervierte y convierte en un instrumento politizado y politizador del entorno… El sistema de Cajas no era malo per se, los que las gestionaron las reventaron por supuesto… Sumado al deseo de la banca comercial de quitarse esa competencia desfavorable… pues eso, blanco y en botella. Hasta que no se cargaron las cajas no pararon. La provincia tenía un instrumento local, con sensibilidad hacia lo local… ahora se quedará con la banca comercial… ya verán… ya verán ‘qué bien’. Ahora y para siempre hasta la propia administración tendrá muchas más dificultades para financiarse.
    Y me parece bien que hayamos perdido un instrumento tan bueno y, a la vez, tan prostituido y politizado; es una pérdida muy simbólica de lo que sucede en el país. El último recurso que nos queda a los ciudadanos es ver como el cáncer se extiende y lo destruye todo… cuanto antes mate al paciente, mejor. Por el camino muchos vamos detrás, eso sí. Pero que nadie nos quite el placer de disfrutar de la destrucción… La caída de esos símbolos otrora útiles y finalmente podridos, será cosa buena. Muy buena. Forma parte del renacer. Saludo!

  3. Macanaz says:

    Bueno, yo soy un bicho raro porque nunca fui a Venero Claro ni nunca considere a la Caja “algo mio”. Claro está que, como no me daba nada yo pasaba de la Caja. Es mas, siempre considere que era un elemento más de “los de siempre”.
    Asi pues, que se quite el rótulo de la Caja me da igual. Además es una dulce venganza por haber destruido el Pepillo y haber convertido el Grande (con la complicidad posterior de Moneo) en una de las plazas mayores mas inhospitas que he conocido.

  4. Obis says:

    Si la cuestión es sobre la desaparición de CajaAvila, antes dos o más, lo cierto es que me da igual e incluso tengo cierta simpatía por la opinión de Macanaz (en grosero: “me la suda”) seguramente aderezada de envidia y rencor por no haber pertenecido jamás a su círculo ni ser de “los de siempre” (gran libro). Sin embargo, si la cuestión es sobre la conveniencia de desmantelar la banca pública rural (Caja Rural de Avila), local (Caja General/central…) , regional (Caja Duero) o nacional (BEE) y confiar exclusivamente el sistema financiero ae una banca privada comercial ahí tengo una definida opinión: FUE UN ERROR. En caso extremo y si me permiten la provocación yo abogaría por nacionalizar la banca al completo. (http://elpais.com/diario/1981/09/10/economia/368920815_850215.html)

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