No ha llegado la primavera al mercado laboral

El año pasado podaron todos los árboles que hay desde mi casa al trabajo. Todos, no dejaron ni uno con ramas. Y digo que los podaron por no decir que lo cometido allí fue un arboricidio en grado de tentativa, una salvajada o un escrache contra la flora y la fauna. De sus otrora frondosas copas solo dejaron el recuerdo en las mentes de los que agradecíamos su sombra en las calurosas tardes del verano (aquí el verano comienza en mayo y termina a finales de septiembre, no se dejen engañar por solsticios y meteorólogos). En el mejor de los casos, los árboles quedaron reducidos al tronco y al nacimiento de sus ramas más gruesas. En los peores casos, quedaron convertidos en postes de la luz.

Cuando llegó la primavera, los pobres empezaron a florecer a borbotones, por donde podían, sin criterio; pero no todos lo hicieron al mismo ritmo. Hubo algunos que cuando llegó el final del verano ya ofrecían algo de protección contra el sol y hubo otros que bastante tuvieron con seguir vivos. A estos últimos, como muestra de apoyo y solidaridad por mi parte, les puse nombres: España, Irlanda, Portugal, Grecia e Italia.

Ahora que vuelve a llegar la primavera, los árboles vuelve a echar hojas y, por fortuna, parece que todos han vuelto a pasar el invierno. A diferencia de lo que ocurre con sus territorios homónimos, Grecia y Portugal han recuperado la vitalidad que les faltó el año pasado. Por contra, Irlanda e Italia no levantan cabeza y las hojas solo empiezan a aparecer tímidamente en algunas de sus ramas. Y luego está el árbol al que llamé España. Maldita la hora, pensaría él si los árboles pensaran, porque desde que le nominé el pobre no levanta cabeza. Al árbol España los podadores del Ayuntamiento le dejaron el tronco y el nacimiento de dos ramas. Una de ellas, a la que llamaremos, por ponerle algún nombre, turismo, parece dispuesta a seguir luchando por su vida. La otra, a la que llamaremos construcción, está podrida, se ve de lejos, y el día menos pensado se desplomará sobre algún infante o, lo que es peor, sobre algún infante turista y provocará alguna desgracia. Yo confío en que tarde o temprano del tronco empezarán a asomar otras ramas que devuelvan al árbol su vida y a los que pasamos por debajo su sombra.

Mientras esto sucede, les mantendré informados de lo que acontece con la flora local, la economía española nos deja los datos de desempleo del mes de marzo. Esta vez no podemos negar que las vírgenes a las que reza la ministra de empleo han tenido algo que ver. En el conjunto del estadospañol, el desempleo, arrastrado por el turismo de Semana Santa, cayó en casi 5000 personas.  Además, la caída del paro va acompañada de un aumento en el número de trabajadores afiliados a la seguridad social (aunque una vez desestacionalizados los datos, el número de afiliados se redujo). En nuestra provincia, el número de personas registradas en las oficinas de empleo se redujo en 121, alejándonos momentáneamente del terrible horizonte de los 20000 parados.

 

Evoluciónparo

Para el conjunto del país/nación/cosa, los datos de mes pasado son los mejores para un mes de marzo desde 2008 y suponen el primer aumento del número de cotizantes desde hace ocho meses. En nuestra provincia no hace falta remontarse tan atrás: en 2011 el paro bajó en más de 500 personas.

Intermensualmarzo

Si nos quedamos solo con los datos positivos, un descenso es un descenso y, además, en nuestra provincia se da en todos los sectores (menos en el colectivo sin empleo anterior), no solo en los servicios. La parte negativa es que mientras en el conjunto del país creció la afiliación, en nuestra provincia cayó (-243) y cayeron también el número de contratos firmados respecto a marzo de 2012. Y la parte aún más negativa es que de los 19475 parados solo 10050 están recibiendo algún tipo de prestación o subsidio.

Y más allá de los datos que ofrece el ministerio de empleo, y de lo que nos depare el mes de abril sin el efecto de la Semana Santa, la cosa sigue pintando fea: caen las matriculaciones, cae el consumo de carburante y el de energía eléctrica (tanto que, sumado este descenso a los efectos del clima, se ha tenido que reducir la producción de origen nuclear), cae la producción manufacturera, caen los salarios, la renta disponible, la tasa de ahorro de las familias y cae el crédito concedido a empresas y hogares. Y eso por no hablar de Chipre, la eterna crisis italiana, el presupuesto de Portugal y otros dramas de la Eurozona.

Tocará seguir esperando la dichosa recuperación.

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