Parados en movimiento

Con la lectura de sus estatutos y la elección de la junta directiva ha echado a andar este lunes la Asociación de Abulenses Sin Empleo (ASE para los amigos). “Vemos que o nos buscamos nosotros la salida o nadie nos va sacar”, dice el presidente, José Luis Carrera. Encabeza un proyecto colectivo que nace con la intención de unir esfuerzos y luchar contra unos índices de desempleo desoladores, especialmente por estas tierras.

Pude asistir a esa asamblea constituyente junto a medio centenar de personas que escucharon en silencio, en una sala de la sede de Cáritas (calle San Juan de la Cruz, 8), la normativa interna del colectivo. Cuentan con el apoyo “logístico” de Cáritas, pero no está adscrito a ningún movimiento ni ideología. “Hablamos de una unidad buscando un mismo interés, independientemente de las ideas y de dónde venga cada uno”, dice el presidente.

 Abulenses_Sin_Empleo

En breve pondrán en marcha su propio Banco del Tiempo en el que cada uno ofrecerá sus habilidades y conocimientos. “Todo eso va a ser movido con una moneda social que denominamos ‘sonrisa”, afirma Carrera. También se quiere llevar a cabo una ‘Lonja de Habilidades’, dirigida a la formación y reciclaje de desempleados, además de una departamento de motivación personal. En realidad puede haber tantas iniciativas como personas, ya que la intención es impulsar la participación de los socios y que estos propongan nuevas ideas.

Quede claro que ASE  no solo se dirige a personas desempleadas, al contrario. Está abierta a todos y se espera que forman parte de ella parados, empleados e incluso empresas. Los interesados solo tienen que pasarse por la segunda planta de la sede de Cáritas en Ávila, de 9.30 a 13.30 horas, o mandar una correo electrónico a [email protected] Se ha establecido un pago único de inscripción de 3 euros y una cuota anual de 20 euros al año (de la que están exentos las personas desempleadas y aquellos que trabajen menos de 25 horas semanales). También les podéis seguir vía Facebook y encontrar, en una sola frase, el espíritu de la asociación: “Estamos sin empleo, NO estamos parados”.

Crónicas de Avilamordor y el chuletón único

El chuleton único

Mala leche tengo, mala leche vendo

Es un gran error suponer que el imperio que se establece sobre los hombres por la fuerza sea más agradable y permanente que el que se funda sobre el amor.
Terencio (195 AC-159 AC)

No era la intención escribir lo que ahora escribo… De hecho no tengo muy claro lo que acabará saliendo. La idea original era dar mi opinión sobre el alumbrado público y la decisión que ha tomado hace poco el ayuntamiento de externalizar su gestión. Externalizar, por cierto, palabra que no existe y que usamos alegremente para referirnos a privatizar y por si alguien no lo cree que se dé una vuelta por la RAE y lo compruebe… El castellano es un idioma tan rico que nos permite inventarnos palabras alegremente para evitar tres o cuatro que no nos interesa decir, es lo que hay.

Pero por rico que pueda resultar un idioma, siempre hay gente que lo convierte en mediocre. La riqueza o pobreza de las palabras no es tan sólo de éstas sino de quien las usa. En todas partes existe gente dispuesta a darle una buena patada al diccionario o a comunicar con dos palabras lo que de forma correcta se haría con siete. Gente antipática y seca siembre ha habido y no va a dejar de existir, es lo que hay. Me refiero al camarero de turno que simplemente te levanta la cabeza en un gesto de “¿Qué?” cuando entras al bar y te acercas a la barra. Me refiero al que vende los billetes de autobús para ir a Arenas de San Pedro que ni siquiera hace el gesto y se queda mirándote fijamente hasta que le dices dónde vas… Me refiero al que te despacha el pan que, salvo en contadas ocasiones de confianza previa, no te dará ni los buenos días. Gente de la que sólo escucharás el precio del producto que compras, eso sí, los números se los saben muy bien, y de los que en raras ocasiones escucharás un agradecimiento como despedida.

Una vez fui a Correos. Iba con un aviso de entrega certificado que me había llegado esa misma mañana. Normalmente, en esos avisos, te indica que pases al día siguiente a por el envío pero como me gusta vivir al límite decidí pasarme a por él a las 20.00 horas. Una vez esperado y llegado mi turno me acerqué a la ventanilla y dije “Hola, venía a por este envío que no estaba en casa cuando ha pasado el cartero esta mañana”. La señora de la ventanilla me respondió muy amable “Uy, perdona. Mira, no puedo entregártelo porque si te fijas en el aviso de entrega, aquí, pone que no puedes pasar a recogerlo hasta el día siguiente de la comunicación. El repartidor no devuelve las entregas no efectuadas hasta última hora de la tarde y no lo tengo todavía en la oficia. Lo siento pero tendrás que venir mañana”. Ese momento sentí algo nuevo, pensé que algo podía estar cambiando y de repente… ME DESPERTÉ. Lo que en realidad me dijo la señora, por no usar otro descalificativo, fue: “Mañana” y continuó mirando la pantalla de su ordenador como si yo hubiera desaparecido por arte de magia. A eso me refiero. A lo fácil que sería hacer las cosas con un mínimo de educación y dar al “cliente” los datos concretos para que sepa lo que sucede. No un “mañana” y seguir a lo suyo. No un movimiento de cabeza para expresar un “Qué desea”. No una mirada fija para un “A dónde quiere viajar”.

La comunicación, a todos los niveles, debe ser siempre correcta y me refiero a la comunicación personal, en nuestra vida normal, a la comunicación en internet o por correo postal. Las formas son importantes a la hora de que gente se lleve o no una buena impresión de algo o de alguien y eso es así nos guste o no. De nada sirve tener la Muralla, los mejores monumentos, la mejor gastronomía si la impresión que damos a la gente que nos visita es de ser personas secas, recias…

Una vez escuché cómo le decían unos residentes de la ciudad que habían venido de fuera a un abulense de los del centro de la ciudad afincado aquí desde su nacimiento… “Jo, tío. Qué simpático eres, no pareces de Ávila”. Ésa es la imagen que tienen de nosotros y eso es algo que debemos hacer por cambiar. Eso es lo que puede hacer que una persona salga de nuestra ciudad diciendo, “una ciudad muy bonita, hacía mucho frío pero la gente que me atendió en mi visita a Ávila era maravillosamente amable” o que simplemente diga una ciudad muy bonita pero hacía mucho frío. Porque, nos guste o no, del turismo vivimos y, aunque los que somos de aquí no tenemos que aguantar las borderías de los demás, parece que estamos algo más acostumbrados, pero al menos, de cara al visitante, sería bueno hacer un esfuerzo por cambiar esa fama de malasombra que llevamos por bandera con la gente, al menos, es lo que se ve desde fuera.

Y con vuestro permiso, dejo lo del alumbrado para otro día, que al final hoy se me ha hecho tarde. Muchas gracias a todos por vuestra atención y que tengáis muy buen día. ;).

La marca Ávila (España)

No la he vuelto a ver. Miro cada vez que paso por Vallsur y no la veo. Imagino que se habrá ido fuera de España, ganando más de 800 euros y tal vez con posibilidades de ascender en algo. Se lo merecería. Espero que te vaya bien, chica del frescco.

Voy a volver sobre muchas ideas ya escritas por aquí, que han regresado a mi memoria tras ver el telediario nacional y el de Castilla y León. En el parte patrio, el ministro Margallo hablaba de la Marca España, de lo mucho que ésta ha mejorado (por lo visto, ajam) y también salía el Marqués de lo Políticamente Correcto, también conocido como Vicente Del  Bosque, asegurando que un claro ejemplo de ello es que los futbolistas españoles son contratados por toda Europa.

Sí, son buenos. Pero si están fuera es porque aquí ya no hay valencias, zaragozas o deportivos que paguen como antes. O que paguen, directamente. En fútbol y en todo lo demás.

En el parte de la Comunidad birregional, vitaminazada y mineralizada, la consejera abulense Alicia García repetía una vez más el mantra/credo de la legislatura:

“Los esfuerzos de la consejería de Turismo se encaminan a la comercialización, la internacionalización y la colaboración público-privada”

Si no es internacionalización no son los auténticos. Que sí, que la idea es buena. Pero no hace falta repetirla en cada reunión, fitur, intur, pitur y ñotur como si se hubiera descubierto América cada semana. La marca Castilla y León por el mundo. [Elijan aquí su viñeta de @humorjmnieto preferida, valdrían muchas] [yo me quedo con ésta]

La verdad es que me he puesto a escribir, he releido “El fin del españolito” y he visto que me iba a salir lo mismo otra vez. Que las portadas del Hola siempre resisten y que si queremos salir de ésta, esta vez vamos a tener que cambiar. Que…“España necesita patriotas. De los de verdad, no banderitas en los balcones o salvapatrias vociferantes e insultones en los estadios. Digo patriotas de pensar en clave país, en bien común. Que a lo mejor lo patriota es dejar ir al que no quiera estar o elevar el proyecto común a instancias más altas.”

Estuve en el Bernabéu en un Madrid-Barça de estos últimos. En la puerta, un chaval algo pasado de mahous, entonaba arrastrando a otros cuantos en ello un “In-Inde-Independenciá” a lo que otro grupito, esta vez de mesetarios, respondía con un “Catalanes, hijos de puta”.

Lo de siempre. Desde que nací lo he visto. España es así. Pues no. Que no. Que así no vamos a ningún sitio. Algunos fantoches de por aquí también son muy dados a gritar puta león, puta segovia, puta salamanca, puta becerril de campos, puta cualquier parte que juegue contra el ávila u obila u otros. ¿Será así en todos los países? No, no lo creo. O sea, sí. Habrá idiotas en todas partes. Pero no, aquí somos campeones del mundo en un par de cosas: la envidia y el otro deporte nacional, el de tirarse piedras al tejado común.

La marca Ávila, la que debemos internacionalizar, es la de hacer mejor lo nuestro, desde nuestros propios pasos y actos. Criticar lo malo para hacerlo mejor. Y defender lo bueno, que es mucho. Con orgullo pero sin aldeanismos ni patriotismos excluyentes. Ni Puta Segovia, ni Puta Cataluña ni Puta América del Sur ni Puto Satélite Titán.

La marca Ávila, la marca España, empieza en leer libros, continúa en tener cultura, ser crítico, ser constructivo, mejorar tú y hacer que los otros mejoren, construir y no destruir. Integrar y no vociferar e insultar.

¡Carajo! ¡Persigamos quimeras! <– ésta es otra intertextualización. Ser todos como la chica del Frescco. Me quedo con esa sensación, tras leer a Alberto ayer y disfrutar de Spacey en “House of Card”. Vivimos en una gran mentira que solo podemos cambiar, poquito a poco, desde nosotros mismos. Una revolución posible es la de ser exigente cada uno en lo suyo, ejemplarizar. Que lo ejemplar sea nuestra marca y no el trinque y el chanchullo. Nos llevará años pero algún día habrá que empezar el camino.

Es eso o seguir en el abismo, este infierno tan calentito.

Si tú supieras

Café

Agito lentamente el café – de sobre, con una cucharada de azúcar – mientras leo la prensa en la tableta. El café está templado y la realidad, bajo el púrpura vaticano que da color a los medios de comunicación estos días, es tan deprimente como ayer. Y como el día precedente. A veces, en días como este, abro el Diario de Ávila y me esfuerzo por creer que no hay nada más allá de sus páginas, del tranquilo estanque de aguas oleosas y calmas que describe. La Iglesia restaura iglesias, los quintos de Mijares se miden y lo celebran con botellines de Mahou en la mano, Detroit, el Mercadona alquilará una parcela al Ayuntamiento para montar un aparcamiento, flexibilidad, una de espías en el corral de las campanas, caudalosos ríos se escapan de sus cauces repletos de mierda, flexibilidad, manifestaciones pacíficas de sindicalistas y trabajadores (no confundir) e imagotipos, muchos imagotipos. La parroquia sigue tranquila, anuncia puntual el sereno mientras agita las llaves de los portales.

Además llueve, una vez más, y el café se ha terminado de enfriar. Me lo bebo, no estamos para tirar comida. Mientras en la televisión Rajoy apoya a (de) Cospedal en un desayuno de etiqueta negra, leo que Enrique Gil Calvo, profesor de la Complutense, dice que si todo esto no se ha ido ya a la mierda entre humo y cócteles molotov es porque, frente a “la decadencia del sindicalismo obrero y la incapacidad de los trabajadores inmigrantes para movilizarse con éxito”, las protestas por la crisis y los recortes las están liderando “el mileurismo desclasado de las clases medias tituladas”.

Llevo la taza del desayuno a la cocina y de vuelta me paro ante la ventana del salón. Una decena de amas de casa de 40 o 50 años van y vienen cargadas de bolsa. Un grupo de chavales está sentado en un banco. Dos hombre hablan mientras esperan junto a un cajero automático. Un chico joven pasea a un perro. Un anciano camina encorvado con un periódico debajo del brazo. Levanto la vista y frente a mi, al otro lado de la avenida, un hombre en pijama me mira desde la terraza de su casa. Nos miramos unos segundos y al final el hombre me saluda con la cabeza antes de volver a entrar en su casa.

¿Qué es necesario para que esta gente – mi vecino, las señoras que vienen de la compra, los jubilados, los parados, los estudiantes, los mileuristas desclasados, los sindicalistas decadentes – explote? Seis millones de parados, más de un 50% de paro juvenil, Bárcenas, Campeón, Bankia, la Troika, los discursos del Floriano, el precio de la gasolina, Messi hasta en la sopa, Iberia, Pescanova y dos huevos duros ¿Qué necesitan para ocupar las calles, para formar barricadas, para quemar cosas? ¿Necesitan saber que no hay futuro? ¿Dos Bárcenas más? ¿Un kilo de desesperación y cuarto y mitad de rabia?

No, me digo mientras me miro al espejo y concluyo que tengo que arreglarme la barba, creo que solo necesitan saber la verdad. La verdad sin filtros, sin aderezos, sin sal ni pimienta. Cruda, sangrienta, chorreante. Si todos supieramos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, las calles explotarían.

Imaginen que todo lo que sucede en el país, sobre todo, pero no exclusivamente, en la parte alta de este país, estuviese almacenado en un enorme disco duro guardado en un sótano blindado enterrado en los estratos más profundos de la Castellana, doscientos metros por debajo del césped del Bernabéu. Imágenes, vídeos, fotocopias, archivos sonoros, fotografías, filminas, planos, conversaciones, documentos, contratos, facturas y fracturas, los menús de los restaurantes, los apretones de mano, conversaciones del guasap con flamencas, berenjenas y cacas con ojos, los besos en las mejillas y los cuchillos en la espalda, transparencias y pagüerpoints. Todo. Un inmenso registro de la realidad, el cementerio de la verdades perdidas. Imaginen que, por un error, el becario aprieta el botón que no es y que toda esa información está, de repente, disponible. Ultramagahipertransparencia. Que todo hijo de vecino puede, simplemente, saber cómo funciona de verdad el país. Ver en un vídeo como se negocian los contratos públicos. Ver una foto en la que dos presuntos rivales políticos brindan por su presunta amistad. Olisquear las cloacas madrileñas, pucelanas o abulenses. Mirar debajo de la alfombra y en las esquinas. Más allá de la transparencia, de las declaraciones de bienes y males de Alicia en el País de las Pesadillas, de las comisiones rogatorias, de las acusaciones particulares filibusteras, de los brotes verdes y de toda esa pantomima azucarada. La España real a golpe de clic. Pasen y vomiten.

¿Qué ocurriría si todo el mundo supiese qué pasa con su dinero, dónde va cada céntimo de sus impuestos? Un vídeo estupendo, en Full HD, donde se ve al concejal X hablar con el empresario Z para pactar los términos de una licitación. ¿Qué pasaría si supiesen que la ruina no es un accidente, que el desgobierno es parte del plan, un fin y un medio? ¿Qué pasaría si mi vecino supiese cómo funcionan los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones empresariales y la administración? Cómo se asciende y se desciende, cómo se guardan favores y afrentas. Hablo de entrar en la mente de los secretarios generales, de los secretarios de organización, de concejales, consejeros, empresarios y ministros. ¿Qué pasaría si pudiésemos acceder a sus intereses, a sus ambiciones, a los motivos que hay detrás de cada una de sus declaraciones, a lo que piensan de verdad cuando nos miran a los ojos y nos prometen amor eterno? ¿Qué pasaría si pudiésemos confirmar que nuestros intereses pesan mucho menos que los suyos? Chanchullos, pactos secretos contra natura, postureo, confrontaciones fingidas guionizadas frente a un café, hoy por mi, mañana por ti ¿Qué sucedería si todo eso estuviese accesible y se pudiese ver con unas gafas 3D? Así se saquea un país y se destruye su presente y su futuro, no olvide sus palomitas y su refresco.

¿Y si pudiésemos escuchar lo que se dice en los coches oficiales, en los despachos, en los reservados de los restaurantes donde se juega nuestro futuro? Pero me refiero a saber la verdad verdadera, con papeles, pedeefes y emepetrés, no a sospecharla o a leerla filtrada por mundos o países ¿Qué pasaría si tuviésemos un registro de esos diálogos, las grabaciones de las conversaciones de sus teléfonos móviles? ¿Qué pasaría si supiésemos cómo usan los recursos públicos a su antojo mientras las ambulancias cada vez son más escasas? ¿Qué pasaría si supiésemos el nombre de todos las personas que rebuscan comida en los contenedores a la vez que sabemos el menú de los aviones oficiales? ¿Que sucedería si conociésemos todos los tejemanejes de Ayuntamiento y Diputación? ¿Y si pudiésemos comparar el nombre de los parados y el de los contratados a dedo por las administraciones? ¿Qué pasaría si supiésemos que el hecho de que un hospital llame a una ambulancia por no poder atender una urgencia no es precisamente una anécdota aislada? ¿Y si supiésemos como cuadran las facturas las Comunidades que presumen de presupuestos saneados? ¿Qué pasaría si supiésemos el nombre y la ubicación de todos los colegios que han pasado el invierno sin calefacción? ¿Y si pudiésemos comparar cómo de apretados llevamos cada uno el cinturón? ¿Y si las declaraciones de Hacienda fuesen públicas? ¿Y si descubriésemos que el vecino que no paga la comunidad nada en la abundancia? ¿Y si, tras una intoxicación masiva de suero de la verdad, todos cantásemos sin filtros de Instagram? ¿Y si conociésemos los entresijos de las tablas de excel donde se deciden nuestros destinos? ¿Y si todos saliesen desnudos, como emperadores de barrio, en las fotos oficiales? Y Bankia, ¿qué hay de Bankia?

Mi vecino ha vuelto a salir a la terraza, está tendiendo la ropa. Me cuesta imaginarle en una barricada, o asaltando el Ayuntamiento con una antorcha dispuesto a salir de esta con los pies por delante, si no hay más remedio, pero llevándose cuanta más compañía mejor para no aburrirse cruzando la laguna Estigia.

Todos sospechamos como funciona esto y todos, por una razón o por otra, conocemos una parte de los turbios bajos fondos en los que se asientan el país. Pequeñas piezas del puzle del basurero español ¿Qué pasaría si todos tuviésemos un mapa de las cloacas?

Mi vecino me vuelve a mirar y me saluda. En la televisión, como diría Quique González, los presidentes de la desesperación cubren el expediente entre aplausos. Dos orejas y el rabo. Otra ronda de zumo de naranja y bollería.

Asquérrimo y chabacaneroso asunto

Llevo un rato delante de mi ordenador, ante un cursor parpadeante que me mira extrañado. Quería escribir algo sobre el tema de Ponferrada y no me salen las palabras. No sé por dónde empezar, no logro encontrar los adjetivos para explicar, ya no el asunto estrella de los últimos días, sino la situación general en la que se encuentra inmerso, desde hace años, el PSOE de nuestra región.

He decidido abrir una libreta y ponerme a inventar palabras que puedan describir la cosa:

asquérrimo

chabacaneroso

panderetil

redeleznable

AgarrateAlAsienting

cortis-mentales

Y aquí es donde pido la colaboración del público para continuar la lista y así, quien sabe, poder escribir algo sobre el tema la próxima semana. Quizás el mes que viene. Tal vez en 2014. Porque lo peor del asunto es la poca esperanza que nos va quedando a algunos de que pueda existir una alternativa seria al Gobierno del PP por parte del otro partido mayoritario. ¿Qué decía el señor Alberto de las elecciones anticipadas?

La cosa no anda mucho mejor si nos fijamos en nuestras tierras. “Ridiculoso” como se ha tratado el asunto de Izquierda Socialista, que pasó de un rotundo “no puede ser” a un “era broma, hombre” que denota muy poca claridad de ideas. En cualquier caso, bienvenida la rectificación porque, en mi particularísima opinión, nunca entendí eso de cerrar puertas a nuevos puntos de vista. Por cierto, que Izquierda Socialista ya se ha pronunciado sobre el tema Óscar López.

Me niego a pensar que tenemos los políticos que merecemos. La mayoría está muy lejos de lo que a esta sociedad le corresponde. Hace unos días pasó por Ávila Alberto Garzón para recordarnos que no todo está perdido. No pude asistir a su conferencia, pero le sigo en distintas tertulias y redes sociales. Me gusta la claridad con la que habla, me gusta su juventud, me gusta su cercanía respecto a los problemas que nos afectan a todos. Imagino que alguien me acusará de comunista, come-niños y quema-iglesias, pero en este caso no hablo de ideologías. Me refiero a ver caras nuevas e ideas renovadas, algo que se podría aplicar a la práctica totalidad de las formaciones políticas de nuestro país. Casi todas ellas se están quedando… cómo lo diría… pelín “trasnochiles”.

El nuevo Nissan Twister

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