Josefina Carabias, por M.A. Hernández (1 de 2)

Tenemos el honor de contar con la colaboración de la periodista Mª Ángeles Hernández . Su artículo, dividido en dos entradas (hoy y mañana), se centra en la figura de la abulense Josefina Carabias, una precursora del periodismo y de la lucha por la igualdad en nuestro país. De ella y de su intensa vida habló Hernández en su reciente participación en el Foro Guiomar de Ulloa.

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La primera vez que oí su nombre fue cuando murió su hija, la periodista Carmen Rico Godoy.  Ocurrió en septiembre de 2001. Supe entonces que Josefina Carabias, nacida en Arenas de San Pedro, había sido una de las primeras periodistas españolas. Siendo abulense y periodista sentí cierta desazón al darme cuenta de mi ignorancia. Después he comprobado  que, si bien el nombre de Josefina Carabias es conocido para quienes tienen cierta edad y pudieron leer su trabajo impreso, es una desconocida para las generaciones posteriores a la Transición. Una desconocida incluso entre quienes ejercemos su misma profesión.

He intentado enmendarme. Y la desazón que sentí entonces se ha convertido en  verdadero bochorno a medida que descubría la biografía de esta extraordinaria mujer.  Este breve trabajo quiere ser un homenaje a una pionera que con tesón e inteligencia rompió las reglas para ser lo que quería ser, en un tiempo en el que muchos caminos estaban vedados a las mujeres.

Nació en Arenas de San Pedro en 1908 y murió en Madrid en 1980, a los 72 años. Es decir, nació en los primeros años de reinado de Alfonso XIII y murió  a tiempo para ver la transición política, y a un paisano, Adolfo Suárez, al frente de un gobierno democrático. Fue testigo de excepción de casi todos los avatares del convulso siglo XX: la II República, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, la posguerra en España, la Guerra Fría, los prolegómenos del Mayo del 68 en París y, finalmente, la Transición española.

Era la segunda de los siete hijos de una familia de agricultores y ganaderos de un pueblecito de Ávila. Siendo muy joven se trasladó a Madrid a estudiar y allí se licenció en derecho en 1930, a los 22 años.

Y aquí está la primera gran pregunta. ¿Cómo pudo hacer tal cosa?

Para situarnos sobre lo excepcional del caso he consultado algunas estadísticas. En el curso 1929-1930  había sólo 86 mujeres estudiando la carrera de derecho, no ya en Madrid, sino sumando todas las universidades españolas. Teniendo en cuenta que había nacido en una familia numerosa, de origen relativamente humilde, en el ámbito rural… ¿cómo había terminado convertida en universitaria?

Su hija, la periodista Carmen Rico Godoy, relata que su abuelo era un pequeño terrateniente y ganadero. Josefina era una niña muy lista y muy curiosa que aprendió a leer y escribir muy pronto. Terminó la enseñanza primaria pero no pudo empezar el bachillerato porque el colegio, recién abierto en Arenas, era para chicos. No se dio por vencida. Con la ayuda de un primo, que le dejaba los libros y le daba clases a escondidas, estudió el primer curso de Bachillerato sin que lo supiera su familia. Al segundo, los padres se rindieron a lo inevitable y la enviaron a Madrid, para que se examinara. Después quiso estudiar Derecho.

Se instaló en Madrid en 1926 y se dio cuenta de lo pequeño que se le había quedado su pueblo. Vivía en la Residencia de Estudiantes de María de Maeztu. Frecuentaba el Ateneo, el lugar en el que se reunían los intelectuales de la época y allí tomó contacto con escritores y políticos.

Un día, un primo segundo, que dirigía una revista de actualidad recién creada que se  llamaba “Estampa” le encargó un escrito sobre las mujeres en la universidad. Y así, por casualidad y de rondón, comenzó su carrera periodística a los 22 años. Y se convirtió en una de las primeras, si no la primera, periodista en España. No es que no hubiera mujeres que antes que ella firmaran artículos pero eran sobre una temática considerada “femenina” y no vivían de ello. Había también escritoras e intelectuales que de vez en cuando publicaban en revistas y diarios. Pero Josefina hizo del periodismo su profesión, y tras pasar por “Estampa”, en 1932, con 24 años comenzó a trabajar en el diario La Voz, como una redactora más. Fue la primera mujer que hizo información política y parlamentaria.

En Madrid ya era famosa a los 24 años. En una ciudad con un millón de habitantes, la Revista “Estampa” tenía una tirada de 200.000 ejemplares. Una barbaridad. Era una “revista ilustrada” utilizaba la técnica del huecograbado. Era barata y de gran formato. Costaba 30 céntimos, mientras que algunas de sus competidoras llegaban a costar 1 peseta. Así que en seguida fue una publicación popular. Y también quienes escribían en ella eran populares ya que el periodista se convertía a veces en protagonista, y aparecía posando con los entrevistados en muchas de esas fotografías que ilustraban los artículos. Incluso en portada, tal y como demuestra este ejemplar de “Estampa” en el que Josefina Carabias aparece flanqueada por dos guardias republicanos. Así que no sólo su nombre, sino también su cara,  eran reconocidos por los lectores.

Tenemos que pensar que entonces la prensa era el único medio de  información. La radio estaba en pañales. En 1924 había iniciado su andadura Unión Radio, el embrión de lo que hoy es la Cadena Ser. Unión Radio Madrid fue inaugurada en 1925 por el rey Alfonso XIII. En otras ciudades nacían también emisoras de radio, y algunas comenzaron a asociarse. Unión Radio Madrid puso en marcha el primer informativo radiofónico en 1930. Se llamó “La Palabra”. Duraba 20 minutos. Y en la redacción entró a trabajar Josefina. No he podido averiguar cuanto tiempo estuvo en aquel “diario hablado”. Sólo he encontrado una nota en un periódico de septiembre de 1936 en la que se recoge su nombramiento como redactor-jefe de La Palabra. Cargo que apenas ejerció ya que dos meses después huía a Francia.

Nada queda de su paso por ese informativo. Ahora, en la época en la que todo se graba, se descarga vía internet, se reproduce en múltiples formatos, es difícil imaginar cómo se hacía la radio en aquellos primeros años. Las pocas grabaciones que se hacían entonces se realizaban en discos de pizarra. Eran los antecesores del disco de vinilo, esos que, aunque muchos no lo crean hoy, eran habitualmente utilizados en la radio hasta hace tan sólo 20 años, cuando yo empecé en lo que entonces era Antena 3 y hoy es Ser Ávila. Así que en los primeros años de la radio sólo se grababan conciertos, discursos y cosas muy especiales. Y se conservan muy pocas grabaciones de esa época.

Pero volvamos a 1931. España abre una nueva etapa bajo un nuevo régimen político. La República. Una época fascinante para ejercer el periodismo. Y allí está Josefina, joven, inteligente, progresista, escribiendo desde el mismo centro  del cambio político y social que se estaba produciendo en el país. La joven periodista era asidua del Ateneo. Trataba con todos los políticos e intelectuales de su época. Y allí conoció a quien años después sería su marido, el joven abogado republicano José Rico Godoy.

En 1997 se editó una pequeña recopilación de algunos de los artículos que escribió en esa primera época. Todos enganchan por su lenguaje claro, directo…y sobre todo por su sentido del humor. Las mujeres fueron protagonistas de su pluma en más de una ocasión en esos años en los que estaban conquistando a marchas forzadas facetas de la vida pública que les habían estado vedadas hasta entonces. Mujeres conocidas y mujeres anónimas. Transcribo aquí el inicio de un artículo de aquella primera época que se titula “Lo que podrán ser las mujeres”:

“Desde los tiempos más remotos hasta finales del siglo XIX, la Humanidad femenina se dividía en dos grandes grupos, a saber:

1º Mujeres que se casaban

2º Mujeres que se quedaban solteras.

Las que por su desgracia pertenecían a este último grupo, recibían la denominación de “solteronas” y sus soluciones eran las siguientes:

SOLUCIÓN A: Meterse monjas.

SOLUCIÓN B: Poner un estanco.

Todo esto podían hacer, o al menos intentar, las mujeres. Tampoco estaba mal visto que se dedicaran a la literatura, en su casa, naturalmente. Mas si examinamos detenidamente la cuestión, veremos que sólo una mujer entre cada veinte o treinta millones de ellas elegía ese camino. No faltaban tampoco las que se dedicaban al arte (comediantas, bailarinas y similares). Estas eran excluidas de la buena sociedad.

Y, por último, también podían las mujeres ser reinas, pero hay que decir que se les presentaban muy pocas ocasiones.

Las únicas salidas claras que tenía la mujer eran, por tanto, las tres indicadas. El matrimonio, el estanco y el convento.

Pero he aquí que, hacia el año 1850, una mujer tuvo la ocurrencia de estudiar la carrera de Medicina…

6 Responses to Josefina Carabias, por M.A. Hernández (1 de 2)

  1. Rubén Negro (@trapseia) says:

    Interesantísima colaboración. Esperando la segunda parte!

  2. Pepe Herráez says:

    Interesante y se hace corto. Ganas de seguir.

  3. mary sol muñoz says:

    VALIENTE, PRECURSORA, TODA UNA MUJER, UN EJEMPLO………………NECESITAMOS MAS EJEMPLOS

  4. Lorena says:

    Muy interesante. Gracias a este artículo y a la conferencia he podido salir de ese grupo de abulenses que desconocen la figura de Josefina Carabias. Espero con ganas la segunda parte

  5. Pingback: Josefina Carabias, por M.A. Hernández (2 de 2) | Los 4 palos

  6. M.ANGELES VALENCIA says:

    Muy bien M.Ángeles. Ejemplos como los de Josefina Carabias son los que hacen falta conocer. Adelante con ello.

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