Asquérrimo y chabacaneroso asunto

Llevo un rato delante de mi ordenador, ante un cursor parpadeante que me mira extrañado. Quería escribir algo sobre el tema de Ponferrada y no me salen las palabras. No sé por dónde empezar, no logro encontrar los adjetivos para explicar, ya no el asunto estrella de los últimos días, sino la situación general en la que se encuentra inmerso, desde hace años, el PSOE de nuestra región.

He decidido abrir una libreta y ponerme a inventar palabras que puedan describir la cosa:

asquérrimo

chabacaneroso

panderetil

redeleznable

AgarrateAlAsienting

cortis-mentales

Y aquí es donde pido la colaboración del público para continuar la lista y así, quien sabe, poder escribir algo sobre el tema la próxima semana. Quizás el mes que viene. Tal vez en 2014. Porque lo peor del asunto es la poca esperanza que nos va quedando a algunos de que pueda existir una alternativa seria al Gobierno del PP por parte del otro partido mayoritario. ¿Qué decía el señor Alberto de las elecciones anticipadas?

La cosa no anda mucho mejor si nos fijamos en nuestras tierras. “Ridiculoso” como se ha tratado el asunto de Izquierda Socialista, que pasó de un rotundo “no puede ser” a un “era broma, hombre” que denota muy poca claridad de ideas. En cualquier caso, bienvenida la rectificación porque, en mi particularísima opinión, nunca entendí eso de cerrar puertas a nuevos puntos de vista. Por cierto, que Izquierda Socialista ya se ha pronunciado sobre el tema Óscar López.

Me niego a pensar que tenemos los políticos que merecemos. La mayoría está muy lejos de lo que a esta sociedad le corresponde. Hace unos días pasó por Ávila Alberto Garzón para recordarnos que no todo está perdido. No pude asistir a su conferencia, pero le sigo en distintas tertulias y redes sociales. Me gusta la claridad con la que habla, me gusta su juventud, me gusta su cercanía respecto a los problemas que nos afectan a todos. Imagino que alguien me acusará de comunista, come-niños y quema-iglesias, pero en este caso no hablo de ideologías. Me refiero a ver caras nuevas e ideas renovadas, algo que se podría aplicar a la práctica totalidad de las formaciones políticas de nuestro país. Casi todas ellas se están quedando… cómo lo diría… pelín “trasnochiles”.

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