Declaraciones de amor y de interés turístico

Tengo la impresión de que el Alcalde de Ávila y el de Valladolid, León de la Riva, no se llevan bien. Yo diría que directamente no se soportan, pero que intentan guardar las apariencias por aquello de que pertenecen al mismo partido político. Es verdad que no se lo dicen directamente, no esperen ustedes a García Nieto llamando a De la Riva “tonto” a cinco columnas en el Diario de Ávila, pero en ocasiones se lanzan indirectas a través de los medios, como cuando se abrió aquella polémica sobre los sueldos de los Alcaldes de las ciudades de la Comunidad.

Aunque no sea de manera directa, las últimas declaraciones polémicas del Alcalde de la no-capital de la comunidad también tocan de refilón al Alcalde de Ávila y a la ciudad. Consideraba de la Riva que últimamente los declaraciones de Interés Turístico Internacional se han “dado a mansalva y han perdido su valor” y que en la Comunidad birregional y conjuntiva solo las Semanas Santas de Valladolid, Zamora y Medina de Rioseco merecían esa distinción, cuando en la actualidad cuentan con ella las celebraciones de León, Medina de Rioseco, Medina del Campo, Palencia, Salamanca, Valladolid y Zamora. ¿Y nuestra vela en este entierro? El Ayuntamiento pretende conseguir esa distinción para nuestra Semana Santa. Ya veréis cuando se entere León de la Riva.

A todo esto ¿Qué es exactamente una declaración de interés turístico internacional? ¿Cómo se consigue? ¿Quien lo otorga? ¿Cúantos ceros tiene el cheque? Vamos a echar un vistazo.

¿Qué es una declaración de interés turístico?

Una declaración de interés turístico es un título de carácter exclusivamente honorífico. En España, existen tres niveles: regional (regulado y concedido por las distintas CCAA) nacional e internacional. Estos últimos están regulados mediante la ORDEN ITC/1763/2006, de 3 de mayo y son concedidos por la Secretaria de Estado de Turismo.

¿Cómo se consigue?

En la orden citada se enumeran los requisitos que se tendrán en cuenta a la hora de conceder la declaración.

a) La antigüedad de la celebración de la fiesta o acontecimiento de que se trate (Nota – No se menciona cuál debe ser la antigüedad, solo que sea antigua)

b) Su continuidad en el tiempo (entre una y otra celebración de la fiesta no deberá transcurrir más de cinco años)

c) Arraigo de la fiesta en la localidad, lo que implica la participación ciudadana en el desarrollo de la fiesta. Para evaluar este aspecto, se considerará la existencia de asociaciones, peñas, u otras agrupaciones similares de ciudadanos, que la respalden.

d) La originalidad y diversidad de los actos que se realicen.

e) No podrán optar a la declaración fiestas con concurrencia de actos en los que directa o indirectamente se maltraten animales o personas

f) Habrá de cuidarse especialmente el entorno urbano, monumental y paisajístico del lugar de celebración de la Fiesta.

g) Las solicitudes de declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional e Internacional habrán de ir acompañadas de una memoria explicativa en la que además de lo ya mencionado se exprese “la existencia de un equipamiento adecuado de alojamientos y servicios turísticos para la recepción de visitantes”, “una correcta señalización”, y la realización, por las entidades organizadoras, de “acciones promocionales suficientes para la atracción de corrientes turísticas. Para el caso de las fiestas de Interés Turístico Nacional, un mínimo de veinte actuaciones promocionales en medios de prensa escrita (periódicos, revistas, etc.), radios y televisión de difusión nacional o en uno o varios países extranjeros” y para las declaraciones internacionales, como la que pretende Ávila “será necesario presentar un mínimo de diez actuaciones de difusión en uno o varios países extranjeros” Para cumplir con este punto, además de exposiciones programadas por varios países de Europa, el Ayuntamiento ha invertido 6000€ en costear el transporte y alojamiento de diversos periodistas extranjeros en la ciudad durante estos días, para que estos cuenten las bondades de la ciudad en sus distintos países.

h) Para poder ser declarada de Interés Turístico Internacional, tiene que haber sido declarada de Interés Turístico Nacional al menos cinco años antes. (Nota -La Semana Santa abulense obtuvo este título en 2005)

Como ven, la Semana Santa de Ávila cumple de sobra los requisitos planteados por el Estado, entre otras cosas porque son tan genéricos que casi todas las fiestas de casi todas las ciudades pueden cumplirlos a poco que se pongan.

¿Sirve para algo?

Esta es quizá la gran pregunta. Ya hemos visto que es un título honorífico que no va acompañado de un cheque al portador. Además, como dice el Alcalde de Valladolid, cada vez es una declaración menos exclusiva. En España hay 47 fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional, buena parte de ellas son Semanas Santas, y cada vez son más. Junto con Ávila, otra media docena de ciudades tramita en estos momentos declaraciones para sus celebraciones.

Evidentemente, lo que se persigue buscando este título es reforzar la atracción turística del evento, pero ¿funciona? ¿Ustedes han ido a algún lugar  teniendo en cuenta estas distinciones? Mi intuición me dice que, más allá de servir como merecido reconocimiento al esfuerzo y dedicación de cientos de personas y para reforzar la autoestima local, una declaración de estas características sirve para más bien poco. Esta intuición es difícil de comprobar fehacientemente, no disponemos de datos tan detallados y no podemos entrar en la cabeza de cada uno de los turistas que nos visitan, pero podemos acercarnos a la realidad a través de la estadística, en concreto gracias a los datos que proporciona el INE sobre viajeros y pernoctaciones. ¿Tiene algún impacto una declaración de interés turístico sobre el número de viajeros y pernoctaciones? Voy avisando, los datos que ofrezco a continuación no pretender sentar cátedra, tan solo servir de aproximación imperfecta al tema que estamos tratando. Habría que depurar los datos, teniendo en cuenta los efectos del calendario, la metereología de cada año y, evidentemente, la crisis.

Primero, los datos de viajeros y pernoctaciones de Ávila durante los meses de celebración de la Semana Santa desde el año 2005.

ÁvilaSemanaSanta

Como vemos, subida constante durante los primeros años de la serie, fuerte impacto de la crisis (aunque el dato de 2010 quizá seda algo peor de lo esperado por caer ese año en marzo) y cierta recuperación durante los años 2011 y 2012.

La siguiente tabla ofrece los datos de pernoctaciones de diversas ciudades que han obtenido declaraciones de interés turístico para sus Semanas Santas.

CompSemSan

Como podemos ver, el patrón es bastante similar al ya señalado para nuestra ciudad: subida, caída, recuperación. Y ahora, la misma gráfica, incluyendo un dato más, el momento (marcado con una raya negra) en que cada ciudad recibió el título, para que cada uno saque sus conclusiones sobre el posible impacto.

CompSemSan2

Y un par de gráficos más. Dos fiestas declaradas de interés turístico internacional con fechas fijas en el calendario: San Froilán en Lugo y la Feria de Albacete.

LugoSFroilán

FeriadeAlbaceteMi humilde opinión es que el impacto, de existir, sería bastante escaso.

Y ustedes  ¿qué opinan? ¿Sabían que la Feria de Albacete era tan importante?

Va en el cargo

Quien se pica, ajos come.
Este refrán se usa básicamente para señalar que quien se muestra susceptible o molesto por algo que dicen los demás, es porque algo tiene que ver. Si se muestra molesto quiere decir que algo tiene que ocultar.

Definición de: www.milhistoriasmilrefranes.blogspot.com

Otro acto. Otro de esos rollos infumables que tengo que tragar cada cierto tiempo, cosas que van con el cargo y que no siempre terminan de agradar. Si algo tiene el estar en política, y que te den una concejalía molona, es que te toca pasar ratos aburridísimos con gente que ni te va ni te viene pero hay que cumplir con las obligaciones intrínsecas del puesto, no queda más remedio que tragar…

Encima qué mal día, un domingo por la mañana. Pues nada, allá voy con la mejor de mis caras, dispuesto a pasar el trámite. A ver si se acerca alguien porque estas cosas nunca se sabe. Parece además que la lluvia va a respetarnos, o no, por allí viene una nube de las que asustan, bueno, confiemos en la suerte.

Ea, ya estoy aquí, a por ello… Por cierto, qué sorpresa, hay mucha más gente de la que en un principio habíamos pensado… ¡Qué buenos somos, leche! Qué hora es… Voy a ponerme a hablar con alguien y así hago tiempo hasta que esto empiece. Qué bien, aquí, con mi sosegada charla, pero… ¿Qué hará aquí el tío este del 15M que escribe un blog? Tendré que saludarle… “Hola”. Qué nervios más tontos… Bueno, tranquilidad. El tema es de un área diferente a la mía así que esta vez no me puede tocar a mí. Uy, me llaman… Ah, no. Yo no voy a hablar con los medios de comunicación, que ésta no es mi plaza. “No, tú, tranquila, atiéndeles tú… “. Jo, qué pesada, me insiste… “No, no, de verdad, hazlo tú…”. Uy… Casi me toca… Menos mal que me he librado.

Bueno, parece que esto empieza, bien, así nos vamos prontito… Pero… ¿Qué mierda es esta? Oh, no, mierda, mierda. Que pare, por favor, que pare… Pues no, no para, no sólo que no para sino que parece que llueve cada vez con más fuerza, joder. Nada, nada… Ya están recogiendo los bártulos. Mejor me meto rápido bajo techo no sea que moje… A la sala y hacemos el acto dentro.

Si ya tenía pocas ganas de estar aquí imaginad ahora que esto tenía que ir ya por la mitad y ahí andan aún preparando las cosas para comenzar. Pues bueno… Tendré que aguantar. Menos mal que estoy bien acompañado y tengo grandes conversadores a mi alrededor para pasar el rato. Es más esto parece que tras la media hora de retraso ya ha comenzado. Sí, definitivamente, ya ha comenzado. Bueno… Yo voy a seguir hablando aquí tranquilamente que total… Ni me va mi viene… Anda… Mira, el del blog… Ahí está con una cámara de fotos y muy atento a todo lo que pasa.

Uy, que la gente aplaude. Plas, plas, plas…

Este chico me tiene mosqueado. Mira mucho para acá, qué raro. Igual intenta escuchar nuestra charla. Tiene que ser eso. Menudo pájaro. Menos mal que la música tapa nuestras palabras y nadie se entera de nada más que un murmullo que hace sino empañar un acto que han estado preparando estos chicos durante un montón de horas. No creo que nuestro continuo murmullo, nuestras risas y nuestro cotilleos estén molestando a la gente.

¿Otra vez aplausos? Bien, esto va rápido. Plas, plas, plas… 

Pues eso, que si fuera molesta nuestra charla ya sería mala suerte. Aunque ahora que lo pienso… ¡Cómo somos en Ávila! Más de 100 personas aquí y no hay comunicación. Todos atentos al concierto, como si lo hicieran bien, y no hay conversaciones aparte de la nuestra. Nadie habla, parece que nadie tenga nada que decir. Ni que fuera tan interesante… No son ni profesionales, ¿qué escuchan tan atentos y por qué cada vez más gente nos mira raro por estar aquí charlando como si nada? No lo sé, no lo entiendo. Uy, un momento… Plas, plas, plas… Ya podemos seguir a lo nuestro…

No me lo quito de la cabeza… Menudos embolaos me colocan…

Espera, espera… Que parece que ya acaban… Venga, otro aplauso, unas sonrisitas, saludo a estos dos que no les he dicho nada… Anda, el del 15M ya no está… Tanto interés no tendría en el acto si ya se ha ido… Eso sí, se ha hinchado a hacer fotos. Bueno… se acabó. Ya he cumplido. Espero que no me pregunten que qué tal, no me he enterado de nada. Es lo que tiene estar todo el rato hablando y sin atender… Creo que han tocado una que parecía un pasodoble pero no lo tengo muy claro… Esa otra que han hecho era de los Rolling, ¿no? Bueno, intentaré que no me cacen… Uy… Mierda… “Hasta luego”. El del 15M estaba a la puerta, no se había ido… Bueno, por fin… Se acabó.

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Esta historia de ficción está basada en algunos hechos que pudieron ser reales. Los nombres, caras y lugares que aparecen surgen únicamente de mi imaginación y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia… O no. Pero no lo olvidéis… Quien se pica…

Tengan, queridos lectores, feliz descanso esta Semana Santa, quien pueda descansar…

Josefina Carabias, por M.A. Hernández (2 de 2)

…Viene de aquí.

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En aquella frustrada Segunda República se produjo un hito muy importante en la lucha por la igualdad: las mujeres lograron el derecho al voto por primera vez en las elecciones locales celebradas el 23 de abril de 1936. Un día antes Estampa publica un largo artículo de Josefina Carabias titulado ¡Mujeres, a votar!”.

Llevó a cabo eso que se conoce como “periodismo de inmersión” y se hizo pasar por camarera de habitación en el Hotel Palace de Madrid, donde trabajó durante una semana con el nombre ficticio de Carmen de la Peña, sin que nadie sospechara que en realidad estaba escribiendo un reportaje que se publicó en cuatro entregas con el título “Ocho días en un hotel de Madrid”. Era tal la popularidad que alcanzaron sus reportajes que se anunciaban a bombo y platillo.

Pero esta prometedora carrera quedó truncada por la Guerra Civil. En 1936 Josefina estaba en lo más alto de su carrera. Tenía 28 años y llevaba seis saliendo con un joven prometedor, José Rico Godoy. Decidieron casarse. Y lo hicieron el 15 de abril de 1936. Una foto de su boda aparece días después en Estampa.

Tres meses después se produce el golpe de Estado contra la República y comienza la Guerra Civil. En septiembre aparece en la prensa su nombramiento como redactora-jefe del informativo radiofónico “La Palabra”.  

En noviembre, los recién casados, conocidos por su adhesión a la República, huyen a Alicante y de allí a Francia, para no verse envueltos en la contienda. En París viven Pepe y Pepita, hasta abril de 1939.

El 1 de abril de ese año, el General Franco firma el famoso último parte de guerra. La contienda ha terminado. Comienza la dictadura. Pepe Rico Godoy decide volver a España, confiando en no tener problemas al no haber participado en la guerra. Pero se equivoca. Es detenido en Burgos, días después de cruzar la frontera, y es llevado a la cárcel.

Josefina Carabias se queda sola en París. Sola y embarazada. Mientras su marido es un preso político en España, ella da a luz a una niña y la llama Carmen, en honor a su propia madre, a la que hace ya cuatro años que no ve. Carmen Rico Carabias o, como ella firmará en un futuro, Carmen Rico-Godoy, nace en agosto de 1939. Un mes después, Alemania invade Polonia. Ha comenzado la Segunda Guerra Mundial.

Ella, que no había pasado las penurias de la Guerra Civil, sí sufrió las de la Segunda Guerra Mundial. Al llegar a España escribe un libro titulado “Los alemanes en Francia vistos por una española” en el que recoge parte de lo vivido. Y lo hace como solía escribir sus crónicas, con sencillez y con un sentido del humor que no logra esconder la crítica ante la sinrazón de la guerra. Cuando los alemanes ocupan París, huye de la capital hacia el sur, cerca de la frontera con España.

Nadie quiere darle alojamiento y las autoridades locales no le quieren renovar la cartilla de racionamiento. Ante la falta de ayuda acude al comandante alemán que tiene el mando en aquella plaza y consigue una habitación y comida para su hija. Paradójicamente recibe ayuda de los alemanes que ven a España como un aliado político

Consigue alojamiento en un hotel ocupado por el ejército alemán y en el que guardaban reposo los oficiales que volvían del frente del Este. Su hija, Carmen Rico Godoy, contará años después, en el prólogo de la reedición de ese libro,  que aquellos soldados la adoptaron como mascota. Le cantaban canciones y le regalaban chocolate.

Allí permanecen ambas hasta 1943. José Rico, sale de la cárcel y Pepita deja la Francia todavía ocupada y vuelve a Madrid para reencontrarse con él. Entonces, con cuatro años, Carmen Rico Godoy conoce a su padre.

Josefina Carabias llegó a la España de la posguerra para encontrar un país muy distinto del que describía en sus artículos hacía solo diez años. Tenía un pasado pro República y progresista que no sería bien visto en la Nueva España, esa que instauró Franco. Así que firma ese primer libro sobre la ocupación de Francia por los alemanes con un pseudónimo, Carmen Moreno. Y lo dedica a su hija, Carmencita, coprotagonista del relato.

José y Josefina tenían que empezar de nuevo. Él estudia Ciencias Económicas. Ella tiene a su segunda hija, Mercedes. Y por fin, en 1948, vuelve a trabajar en un medio de comunicación, un periódico vespertino, Informaciones, pero como secretaria del director. Escribe sin firmar.

Pero pronto eso cambia. Gracias a su tesón, trabajo y talento, a mediados de los cincuenta ya era de nuevo una periodista reconocida dentro y fuera de la profesión.  En 1952 le conceden el Premio Luca de Tena,  que entregaba el diario ABC, en reconocimiento a un artículo publicado el año anterior en “Informaciones” y titulado “El congreso se divierte”.

A los 46 años rompe otra barrera y se convierte en la primera mujer que trabaja como corresponsal en el extranjero. Cuentan sus hijas que tres grandes diarios Informaciones de Madrid, El Noticiero Universal de Barcelona y La Gaceta del Norte de Bilbao se unen para enviarle a Washington. Le pagaban 1.000 dólares, de los de entonces, al mes. Un sueldo que sus propias hijas califican de “insólito”. Se traslada a Estados Unidos y con ella van su marido y sus hijas. No debía ser muy común entonces que el hombre se adaptara a la vida laboral de la mujer. Allí está cuatro años pero no termina de gustarle. Después será corresponsal en París durante ocho años.

Vuelve a Madrid y en los años 70 comenta la transición política y social que vive España con una columna que publica el diario Ya bajo el título “Escribe Josefina Carabias” y que aparece también en al menos una decena de periódicos de provincias.  En 1979 decide dejar de escribir un artículo diario. Pero no colgar la pluma. Escribe una biografía de Azaña titulada “Los que le llamábamos don Manuel” y, según sus hijas, habla de trabajar en  sus memorias. Murió unos meses después, en septiembre de 1980.

En 2008, en el centenario de su nacimiento, se le rindió homenaje en su pueblo, Arenas de San Pedro. El centro cultural lleva su nombre. Pero ella es casi una desconocida para la memoria colectiva de esta provincia. Cambiemos eso.

Mª Ángeles Hernández.

Josefina Carabias, por M.A. Hernández (1 de 2)

Tenemos el honor de contar con la colaboración de la periodista Mª Ángeles Hernández . Su artículo, dividido en dos entradas (hoy y mañana), se centra en la figura de la abulense Josefina Carabias, una precursora del periodismo y de la lucha por la igualdad en nuestro país. De ella y de su intensa vida habló Hernández en su reciente participación en el Foro Guiomar de Ulloa.

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La primera vez que oí su nombre fue cuando murió su hija, la periodista Carmen Rico Godoy.  Ocurrió en septiembre de 2001. Supe entonces que Josefina Carabias, nacida en Arenas de San Pedro, había sido una de las primeras periodistas españolas. Siendo abulense y periodista sentí cierta desazón al darme cuenta de mi ignorancia. Después he comprobado  que, si bien el nombre de Josefina Carabias es conocido para quienes tienen cierta edad y pudieron leer su trabajo impreso, es una desconocida para las generaciones posteriores a la Transición. Una desconocida incluso entre quienes ejercemos su misma profesión.

He intentado enmendarme. Y la desazón que sentí entonces se ha convertido en  verdadero bochorno a medida que descubría la biografía de esta extraordinaria mujer.  Este breve trabajo quiere ser un homenaje a una pionera que con tesón e inteligencia rompió las reglas para ser lo que quería ser, en un tiempo en el que muchos caminos estaban vedados a las mujeres.

Nació en Arenas de San Pedro en 1908 y murió en Madrid en 1980, a los 72 años. Es decir, nació en los primeros años de reinado de Alfonso XIII y murió  a tiempo para ver la transición política, y a un paisano, Adolfo Suárez, al frente de un gobierno democrático. Fue testigo de excepción de casi todos los avatares del convulso siglo XX: la II República, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, la posguerra en España, la Guerra Fría, los prolegómenos del Mayo del 68 en París y, finalmente, la Transición española.

Era la segunda de los siete hijos de una familia de agricultores y ganaderos de un pueblecito de Ávila. Siendo muy joven se trasladó a Madrid a estudiar y allí se licenció en derecho en 1930, a los 22 años.

Y aquí está la primera gran pregunta. ¿Cómo pudo hacer tal cosa?

Para situarnos sobre lo excepcional del caso he consultado algunas estadísticas. En el curso 1929-1930  había sólo 86 mujeres estudiando la carrera de derecho, no ya en Madrid, sino sumando todas las universidades españolas. Teniendo en cuenta que había nacido en una familia numerosa, de origen relativamente humilde, en el ámbito rural… ¿cómo había terminado convertida en universitaria?

Su hija, la periodista Carmen Rico Godoy, relata que su abuelo era un pequeño terrateniente y ganadero. Josefina era una niña muy lista y muy curiosa que aprendió a leer y escribir muy pronto. Terminó la enseñanza primaria pero no pudo empezar el bachillerato porque el colegio, recién abierto en Arenas, era para chicos. No se dio por vencida. Con la ayuda de un primo, que le dejaba los libros y le daba clases a escondidas, estudió el primer curso de Bachillerato sin que lo supiera su familia. Al segundo, los padres se rindieron a lo inevitable y la enviaron a Madrid, para que se examinara. Después quiso estudiar Derecho.

Se instaló en Madrid en 1926 y se dio cuenta de lo pequeño que se le había quedado su pueblo. Vivía en la Residencia de Estudiantes de María de Maeztu. Frecuentaba el Ateneo, el lugar en el que se reunían los intelectuales de la época y allí tomó contacto con escritores y políticos.

Un día, un primo segundo, que dirigía una revista de actualidad recién creada que se  llamaba “Estampa” le encargó un escrito sobre las mujeres en la universidad. Y así, por casualidad y de rondón, comenzó su carrera periodística a los 22 años. Y se convirtió en una de las primeras, si no la primera, periodista en España. No es que no hubiera mujeres que antes que ella firmaran artículos pero eran sobre una temática considerada “femenina” y no vivían de ello. Había también escritoras e intelectuales que de vez en cuando publicaban en revistas y diarios. Pero Josefina hizo del periodismo su profesión, y tras pasar por “Estampa”, en 1932, con 24 años comenzó a trabajar en el diario La Voz, como una redactora más. Fue la primera mujer que hizo información política y parlamentaria.

En Madrid ya era famosa a los 24 años. En una ciudad con un millón de habitantes, la Revista “Estampa” tenía una tirada de 200.000 ejemplares. Una barbaridad. Era una “revista ilustrada” utilizaba la técnica del huecograbado. Era barata y de gran formato. Costaba 30 céntimos, mientras que algunas de sus competidoras llegaban a costar 1 peseta. Así que en seguida fue una publicación popular. Y también quienes escribían en ella eran populares ya que el periodista se convertía a veces en protagonista, y aparecía posando con los entrevistados en muchas de esas fotografías que ilustraban los artículos. Incluso en portada, tal y como demuestra este ejemplar de “Estampa” en el que Josefina Carabias aparece flanqueada por dos guardias republicanos. Así que no sólo su nombre, sino también su cara,  eran reconocidos por los lectores.

Tenemos que pensar que entonces la prensa era el único medio de  información. La radio estaba en pañales. En 1924 había iniciado su andadura Unión Radio, el embrión de lo que hoy es la Cadena Ser. Unión Radio Madrid fue inaugurada en 1925 por el rey Alfonso XIII. En otras ciudades nacían también emisoras de radio, y algunas comenzaron a asociarse. Unión Radio Madrid puso en marcha el primer informativo radiofónico en 1930. Se llamó “La Palabra”. Duraba 20 minutos. Y en la redacción entró a trabajar Josefina. No he podido averiguar cuanto tiempo estuvo en aquel “diario hablado”. Sólo he encontrado una nota en un periódico de septiembre de 1936 en la que se recoge su nombramiento como redactor-jefe de La Palabra. Cargo que apenas ejerció ya que dos meses después huía a Francia.

Nada queda de su paso por ese informativo. Ahora, en la época en la que todo se graba, se descarga vía internet, se reproduce en múltiples formatos, es difícil imaginar cómo se hacía la radio en aquellos primeros años. Las pocas grabaciones que se hacían entonces se realizaban en discos de pizarra. Eran los antecesores del disco de vinilo, esos que, aunque muchos no lo crean hoy, eran habitualmente utilizados en la radio hasta hace tan sólo 20 años, cuando yo empecé en lo que entonces era Antena 3 y hoy es Ser Ávila. Así que en los primeros años de la radio sólo se grababan conciertos, discursos y cosas muy especiales. Y se conservan muy pocas grabaciones de esa época.

Pero volvamos a 1931. España abre una nueva etapa bajo un nuevo régimen político. La República. Una época fascinante para ejercer el periodismo. Y allí está Josefina, joven, inteligente, progresista, escribiendo desde el mismo centro  del cambio político y social que se estaba produciendo en el país. La joven periodista era asidua del Ateneo. Trataba con todos los políticos e intelectuales de su época. Y allí conoció a quien años después sería su marido, el joven abogado republicano José Rico Godoy.

En 1997 se editó una pequeña recopilación de algunos de los artículos que escribió en esa primera época. Todos enganchan por su lenguaje claro, directo…y sobre todo por su sentido del humor. Las mujeres fueron protagonistas de su pluma en más de una ocasión en esos años en los que estaban conquistando a marchas forzadas facetas de la vida pública que les habían estado vedadas hasta entonces. Mujeres conocidas y mujeres anónimas. Transcribo aquí el inicio de un artículo de aquella primera época que se titula “Lo que podrán ser las mujeres”:

“Desde los tiempos más remotos hasta finales del siglo XIX, la Humanidad femenina se dividía en dos grandes grupos, a saber:

1º Mujeres que se casaban

2º Mujeres que se quedaban solteras.

Las que por su desgracia pertenecían a este último grupo, recibían la denominación de “solteronas” y sus soluciones eran las siguientes:

SOLUCIÓN A: Meterse monjas.

SOLUCIÓN B: Poner un estanco.

Todo esto podían hacer, o al menos intentar, las mujeres. Tampoco estaba mal visto que se dedicaran a la literatura, en su casa, naturalmente. Mas si examinamos detenidamente la cuestión, veremos que sólo una mujer entre cada veinte o treinta millones de ellas elegía ese camino. No faltaban tampoco las que se dedicaban al arte (comediantas, bailarinas y similares). Estas eran excluidas de la buena sociedad.

Y, por último, también podían las mujeres ser reinas, pero hay que decir que se les presentaban muy pocas ocasiones.

Las únicas salidas claras que tenía la mujer eran, por tanto, las tres indicadas. El matrimonio, el estanco y el convento.

Pero he aquí que, hacia el año 1850, una mujer tuvo la ocurrencia de estudiar la carrera de Medicina…

Confusión medieval

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Un café (raro) con… un guisante

guisante.

(Del mozár. biššáuṭ, y este del lat. pisum sapĭdum, guisante sabroso, infl. por guisar).

1. m. Planta hortense de la familia de las Papilionáceas, con tallos volubles de uno a dos metros de longitud, hojas pecioladas, compuestas de tres pares de hojuelas elípticas, enteras y ondeadas por el margen, estípulas a menudo convertidas en zarcillos, flores axilares en racimos colgantes de color blanco, rojo y azulado, y fruto en vaina casi cilíndrica, con diversas semillas aproximadamente esféricas, de seis a ocho milímetros de diámetro.

2. m. Semilla de esta planta.

El café de hoy tiene un objetivo claro que ya les adelanto que no he logrado. Se trata de saber cuál es “El sentido de un guisante” y para intentar averiguarlo he quedado con un compañero y amigo que ha escrito su primera novela personal y que lleva, precisamente, este título “El sentido de un guisante”. Como veréis, este no es un café normal, es un café “raro” y digo “raro” porque me lo tomo con uno de los integrantes de este blog, Rubén Negro. Y me resulta “raro” por ser yo quien entrevista a un periodista sin yo serlo. Me resulta “raro” porque no es fácil hacer algo serio con alguien con quien el 90% del tiempo estás de broma y el otro 10% también y me resulta “raro” porque no termino de comprender la razón por la que Rubén se presta a este despropósito pero, aún así, ahí estamos con un par de cafés delante y dispuestos a charlar sobre el libro.

“Seguramente sea el tío más tonto con el que te has echado un café desde que has empezado con el blog”. Son las primeras palabras que le dedica a mi móvil que hace las veces de grabadora. Digo que se las dedica al móvil porque se acerca a él como si nunca hubiera hablado delante de un micrófono en su vida, cosa que sé que no es así. De hecho, tras confirmar su año de nacimiento, 1983, le pregunto por su profesión, también como mero trámite, pero…

¿Eres periodista, no? “Lo fui” ¿Por qué dices que lo fuiste? “Hasta hace cuatro meses lo fui”. ¿Y ahora qué eres? “Parado” ¿Periodista parado o parado a secas? “Es difícil. Si encontrara algo que me sirviera para vivir fuera del periodismo podría dejar de ser periodista” Pero el periodismo siempre tira, ¿no? “Por eso tengo un blog con otros tres señores” (sonríe) “Se puede hacer periodismo de muchas maneras. A mí, más que el periodismo, lo que me gustaba era estar pegado a la actualidad y seguir de primera mano lo que pasaba a mi alrededor, hablando de todo, opinando de todo, metiéndome en jaleos (positivos) y, ahora mismo, ser periodista no es la mejor forma de asegurarse eso. Yo puedo estar enganchado a Twitter todo el día y estar pendiente de la actualidad y antes no tenía esa posibilidad. Ese gusanillo que me hizo ser periodista que era el de la curiosidad y el de querer estar pendiente de todo, puedo matarlo por otro lado. El objetivo es poder vivir. Si encuentro la forma de hacerlo, aunque sea fuera del periodismo, no tendría por qué seguir siendo periodista”. Mmm…

Nos vamos a “El sentido de un guisante” Te ha dado por escribir… ¿Por qué? “Llevo años escribiendo historietas y la gente que las leía me decía que las juntara, que darían para completar un libro. Un día, en la playa, se me ocurrió lo que podía ser un principio y un final para ese libro y me puse a ello. He tardado un año y pico en juntar todas las piezas pero al final lo conseguí”. En este momento le sale la vena romántica y decide tener unas palabras amables para otro chico que también tiene un blog, un tal Alberto Martín del Pozo, quizá os suene. “He aprendido con él, ha sido lector y maestro, creo que lo hemos sido uno del otro”. A mí me suena a peloteo pero… ellos sabrán… El caso es que el libro termina siendo una recopilación de textos escritos durante 10 años, desde sus 19, y “el mayor trabajo que he tenido que hacer para terminarlo ha sido hilar unas historias con otras para darle forma con una historia de fondo”. Está narrado en primera persona “todo es verdad pero todo es mentira, el libro no es un diario. No me ha pasado todo eso ni así como lo cuento pero lo que he vivido yo y otra gente de mi alrededor (he hecho algo de trampa) está recogido ahí, encajando piezas y con cosas que han pasado de verdad he construido una historia de mentira”.

Y… ¿Cuál es “El sentido de un guisante”? “Eso es el capítulo final del libro y no te lo voy a contar. Puedo decirte que se explica al final. Es un juego de palabras que termina por entenderse”. Uy, Casi… Bueno, a otra cosa… Dada mi relación cercana con Rubén comprenderéis que ya había oído hablar de este proyecto, incluso me había filtrado algún capítulo para que le diera mi opinión. Aún así, a estas alturas de entrevista, aún no tengo un ejemplar del mismo entre mis manos por lo que pregunto algunas cosas a ciegas. En la idea original comenzaba cada capítulo con una pequeña estrofa de una canción. Esa idea original, para no meterse en problemas de propiedades intelectuales, terminó cambiando y en la edición final se han suprimido dichas estrofas. “No quería líos. No esperaba ni siquiera presentar el libro de forma oficial. A medida que este pequeño proyecto ha ido creciendo he tenido que renunciar a ciertas cosas. Aún así, en mi otro blog (www.trapseia.com) he querido completar de alguna manera esta aventura. Voy a ir colgando cada dos o tres días el inicio de cada capítulo, un pequeño gancho a ver si a la gente le pica la curiosidad y le da por comprar el libro. Ahí se irán viendo las canciones que originalmente pertenecían a cada capítulo y creo que es una forma de entender un poco más y mejor el libro, no es necesario para comprenderlo pero puede ser conveniente para profundizar un poco más en los guiños que hago en el libro”.

De hecho, os cuento, que si tenéis el libro en las manos y vais buscando en Google cada uno de los títulos, aparece una entrada en el otro blog de Rubén, donde ya cuenta la historia que integra dicho capítulo. Sabiendo esto vuelvo al tema de la música. Pregunto, ¿cuál es LA CANCIÓN, así, con mayúsculas, del libro? “En cada época de la vida existen canciones que le van dando un sentido a esa época y realicé una lista de los principales grupos que han formado la banda sonora de mi vida. Al final, cuando ya tenía la lista terminada me di cuenta de que me había dejado fuera un grupo que me encanta, Stereophonics, y que era un lujo que no me podía permitir. El único capítulo que no tenía una canción es el último que se titula como el libro “El sentido de un guisante” y decidí asignarle esa canción olvidada, “Just Looking” de este grupo, Stereophonics, que os invito a escuchar y sin alguien no está muy puesto en inglés, a buscar su letra porque es un cierre perfecto para el libro”.

Pero ¿cómo llega una persona a contactar con una editorial, en este caso Círculo Rojo, para conseguir que le publiquen un libro? “Buscaba formas de autoeditar el libro y descarté varias posibilidades. Tras buscar mucho en internet y pensarlo mucho me puse en contacto con Circulo Rojo y les presenté el libro. Se tomaron su tiempo, no publican todo lo que les llega y finalmente me dijeron que el producto no era malo y que adelante.” ¿Qué tirada has hecho? “Iba a sacar 100 ejemplares, no quería quedarme con la mitad en casa y al final terminé pidiendo 200. Las cosas han salido de forma diferente a como pensaba y he cerrado una fecha, el 26 de marzo, para presentar en Zaragoza a la que espero que se una otra en Valladolid. He terminado con 400 ejemplares en mis manos.” Todo esto está muy bien pero entiendo que la idea es terminar vendiendo ejemplares. ¿Quien quiera tu libro, dónde puede conseguirlo? “El libro está en cualquier librería en la que se solicite pero bajo pedido. Lo piden a la editorial y ellos se encargan de hacérselo llegar. Otra forma más rápida y directa es pedírmelo a mí por la vía que prefieran, mail, teléfono… Y yo me encargo también del envío o de entregarlo en mano dependiendo de la localización. También se puede comprar on-line pero sale un poquito más caro”.

La charla ha sido un rollo raro. Me resulta complicado ponerme en el papel del que hace preguntas cuando mi interlocutor es un experto en esos lares. Nuestra conversación “seria” ha terminado y el debate se pierde por muchos otros frentes comunes que tenemos abiertos… Este blog, por ejemplo, fue uno de los temas. Cuando nuestro tiempo se acercaba a su fin, Rubén me pidió, educadamente, un momento para salir del local en el que estábamos. A los pocos minutos regresa y traía entre sus manos un ejemplar de “El sentido de un guisante” con su dedicatoria y todo. Terminar la conversación con un ejemplar entre mis manos me parece la mejor manera de terminar la conversación. Una gran conversación, por cierto.

Los que queréis acompañar a Rubén en la presentación del libro podéis hacerlo. Se hará hoy mismo, viernes 22 de marzo, a las 18.00 horas, en el Casino Abulense (Calle Gabriel y Galán, 2) y estará acompañado de Patricia García Robledo, periodista, que guiará el acto, y de el cantautor abulense Jorge Marazu que tocará en directo alguno de sus temas que, por cierto, están en esa lista de música que forma parte de la Banda Sonora de la vida de Rubén.

P. D.: En Twitter diremos tonterías sobre la presentación de “El sentido de un guisante” con la etiqueta #ElGuisanteEnÁvila. Qué podemos hacer… Nosotros somos así.

Pasarela sobre arenas turbulentas

Tengo que reconocer que yo soy uno de los que han abandonado el barco. Lo siento Somoano, pero ya no veo los telediarios de RTVE. No ha sido una decisión meditada, ni ha sido un cambio brusco de un día para otro. Simplemente me he dejado llevar. Y no es, o no es solo, por el cambio de la línea editorial. Es que, simplemente, ya no me gustan tus informativos, o no lo hacen lo suficiente como para cambiar de canal – no pienso ver Gente, Corazón de Primavera, o como se llame, por muchos desfiles de lencería o de bikinis que pongáis justo antes de la sintonía del Telediario – o encender la televisión. Ahora, si estoy viendo A3, sigo con Vicente y con Lourdes, o con Matías; y si la tele está apagada, sigue apagada aunque sea la hora del parte. Y esto no quiere decir que piense que los telediarios de A3, con sus vídeos de Youtube con gaticos, sus conexiones innecesarias o su sensacionalismo barato, sean mejores que los del ente público, porque no lo son. Tampoco lo son los de T5, con Piqueras salivando con cada suceso macabro, o los de La Sexta o Cuatro, si es que a estos se les puede considerar “informativos”. Tus telediarios, Somoano, siguen siendo mejores que el resto, es verdad, pero porque, en general, los informativos de las cadenas generalistas son, siendo optimistas, reguleros. Supongo que os pasa un poco como a las series de televisión madeinspain, que intentáis llegar a todos los públicos, de la tercera edad a la adolescencia acneica, y eso os obliga a no profundizar demasiado en las noticias, importantes o no, y a poner un poco de carne, un poco de pescado y un poco de lechuga para que el español medio – mitad parado, mitad mileurista – no se aburra. A mi el informativo que me gustaba de verdad era el que presentaba Gabilondo en los primeros tiempos de Cuatro. Y no era por Gabilondo, me vale también Will McAvoy, era por el formato. Cuatro o cinco noticias, no más, tratadas con mayor profundidad.

Un ejemplo. En la madrugada del sábado pasado, se derrumbó, supongo que con gran estrépito y nubes de polvo, una pasarela de madera en Benavente. Esa fue la noticia para A3, con conexión en directo para que viéramos los desperfectos. Una pasarela, una ladera, catacroc. A mi, sinceramente, sin más datos que los aportados, me pareció una de esas noticias tontas que meten de vez en cuando en A3 para demostrar su sensibilidad territorial con los que no somos ni de Madrid, ni de Barcelona, y así lo comenté en tuiter. Pero cuando allí me dijeron que la noticia había salido en otros medios me picó la curiosidad, la misma que mató a los gatitos de Youtube.

La citada pasarela fue construida hace poco más de un año por una empresa pública (SOMACYL) dependiente de la Junta de Castilla y León y había costado cerca de un millón de euros (el presupuesto de Benavente para el presente año es de 14 millones). Por si esto fuera poco, la oposición, que se había opuesto en su momento a la construcción de la pasarela, afirmaba que el Ayuntamiento contaba desde el año 2002 con informes técnicos que detallaban que el terreno era más inestable que la situación actual de Chipre. Además, dos informes técnicos del Ayuntamiento, fechados a finales del pasado año, ya alertaban sobre desperfectos en la estructura. El Ayuntamiento, por boca del concejal de Fomento y del Alcalde, ha afirmado que la pasarela es “ajena al desplazamiento” y que además, gracias a la pasarela, se ha podido comprobar fehacientemente que éste existía. Darwin bendiga a la pasarela, protomártir de las ciencias geológicas. El Alcalde y la Junta, contentos con su actuación, al fin y al cabo no ha muerto nadie, han afirmado que, por supuesto, la pasarela se va a reconstruir lo más rápido posible, intentando minimizar el impacto para los bolsillos benaventanos, porque es necesaria para el progreso de la localidad zamorana. Casi nada.

Ya tenemos todos los ingredientes de una noticia de alcance, de esas que están tan de moda ahora sobre los despilfarros de nuestro sector público. Solo nos falta que la citada pasarela fuese blanca, resbalara, hubiese costado el doble de lo presupuestado y la hubiese diseñado Calatrava. Si además contextualizásemos el laberinto de Saturnino – nombre coloquial del derruido invento en honor del Alcalde de la localidad – con otros engendros salidos de las mentes de nuestras élites, como la Ciudad del Medio Ambiente, la sede de la Federación Regional de Municipios o la estación de esquí de Valladolid; tendríamos material hasta para un programa de Salvados. Ya estoy viendo a Évole, con su camisa de cuadros, recorriendo Valladolid intentando entrevistar a Juanvi Herrera, a Silván o a Silvia Clemente, que no pinta nada aquí pero siempre da juego.

El problema de esto, ya se lo voy diciendo, es que caeríamos en el frecuente error de culpar a estas infraestructuras de la crisis ¡Sin el Lienzo Norte, Ávila no estaría como está! ¡Todo es culpa del Plan E! ¡El AVE es un invento del diablo! Aquí somos mucho de eso: pasamos de la fe ciega en las infraestructuras, sean las que sean, como motores de progreso (el Centro de Interpretación de la Bellota va a crear tres empleos directos y chorrocientosmil indirectos por su atractivo turístico) a demonizar cualquier gasto público y mirar con desconfianza cada adoquín puesto con nuestros impuestos. Y tampoco es eso. Porque es verdad que sin el Aeropuerto de Castellón, por ponerles un ejemplo, las cuentas estarían un poquito más saneadas, pero la crisis, la deuda pública y la quiebra del sistema, va mucho más allá del Plan E o de los coches oficiales, al igual que la pasarela de Benavente es un mucho más que un montón de madera. Y esto, en parte, también tiene mucho que ver con cómo se habla de la crisis en los medios. Lo que no sale en la tele (la radio, El País, la Cope, internet o la hoja parroquial) no existe.

La superficialidad con la que se trató el tema de la pasarela se puede trasladar también a cómo se trata en la mayor parte de los medios la actual crisis económica. Conexión con la bolsa: la cosa está mal ¿Y la prima? Se relaja dos puntos ¿Y la italiana? De Erasmus ¿Qué pasa con Chipre? Los cajeros siguen cerrados y no tienen para yogures griegos. ¿Es verdad que allí hay muchos rusos? Es posible. ¿Iberia? Aquí una pareja de novios enfadados porque se han quedado sin luna de miel ¿Qué tal por Bruselas? Fatal, la cumbre duró hasta las tantas ¿Va a haber corralito en España? Dice el Ministro de Agricultura que no ¿El de Agricultura? Sí, ese mismo ¿Y Merkel? Comiéndose a un niño ¿Algo más? Almunia está cada día más calvo. Muchas gracias.

La pasarela de Benavente, al igual que otros sucesos recientes como pudiese ser la tragedia del Madrid Arena, nos permite entrever qué ocurre de verdad en los despachos, cómo se llevan los asuntos públicos y una parte, pequeña pero llamativa, de lo que falla en este país. Contratos amañados, negligencias por doquier, falta de controles y de contrapesos al poder casi infinito de determinadas autoridades, perversiones del sistema, el mercado de trabajo, problemas de selección de élites, justicia lenta e inoperativa, partidos políticos disfuncionales y sin credibilidad, desgobierno, capitalismo de amiguetes, la corrupción como un engranaje más, liberalismo de compañeros de pupitre, instituciones inútiles, el sector eléctrico, intereses personales que priman sobre los intereses comunes, administración pública paralizada y parasitada, una sociedad civil adormecida o complaciente que pasa de apolítica a antipolítica sin saber siquiera qué significa la palabra “política”… Versionando a Judt, casi todo va como el culo. Diga patata y mire al pajarito.

Si las grandes empresas y nuestro gobierno aciertan con sus más recientes previsiones, ojalá lo hagan, ya hemos tocado fondo y a finales de este año nuestro país comenzará a crecer y, con suerte, ese crecimiento se trasladará al empleo el año que viene. No hay mal que cien años dure. Yo, como Santo Tomás, no creeré en la resurrección de nuestra economía hasta que no meta de lleno los dedos en las llagas, pero por si acaso los brotes verdes maduran y olvidamos esta peregrinación por el desierto, creo necesario un recordatorio: cuando el paro baje del 18% (aunque aquí esto parezca un alivio, en un país normal es una catástrofe) y lo peor parezca haber pasado, la mayor parte de los problemas que nos han traído hasta aquí y que ahora nos quitan el sueño, como si de una manada de dinosarios metamorfoseados en gattopardos se tratase, seguirán ahí.

Posiblemente, si una vez reconstruida no se la lleva por delante un nuevo corrimiento de tierra, ahí siga también la pasarela de Benavente, desafiando orgullosa a la ley de la gravedad, a la geología y al buen gusto.

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