Un café con… Luis Jiménez

Mientras aparco mi coche a la puerta del bar ya veo a Luis esperando mi llegada. Hemos quedado, como he hecho con tanta otra gente, para tomar un café y charlar un rato. Vengo dispuesto a escuchar y aprender. Vengo a que me cuente qué tiene entre manos, a que me detalle ese proyecto que está desarrollando y que, desde el primer momento me ha llamado poderosamente la atención.

Luis es joven, el día en que nos reunimos cumple 28 años, y es un informático de Ávila. Es de esos jóvenes que creen que las cosas no se están haciendo bien y que, lejos de quedarse parado, ha decidido poner en marcha una pequeña empresa para intentar ayudar a gente que lo necesita. Para ello se ha asociado con Fernando Sierra, un coruñes también comprometido y se han sacado de la manga una web de crowdfunding, que parece que ahora está de moda, para ayudar a familias que no pueden hacer frente al los pagos de sus hipotecas. La web se llama www.doafund.com.

Luis Jiménez (izq.) y Fernando Sierra (der.)

Luis Jiménez (izq.) y Fernando Sierra (der.)

Vamos al principio. La idea surge cuando Fernando se queda en paro y le comenta a Luis, que también se queda en paro, sus inquietudes respecto al tema de los desahucios. La idea ya rondaba su cabeza y cuando se la expone a Luis comienzan a trabajar en lo que se denomina una startup. Las startups son empresas asociadas a la innovación, desarrollo de tecnologías, diseño web, desarrollo web, empresas de capital-riesgo. Lo que proponen desde Doafund es una página web que recoja aportaciones de la gente que quiere ayudar a otra gente. “Ante el problema que hay en este país de los impagos de hipotecas y los desahucios de familias, hemos querido aportar nuestro granito de arena para que nos ayudemos unos a otros e intentar que las familias no pierdan su hogar.” No me queda claro si lo que hacen es un rollo “Stop Desahucios” y le pregunto. “No, no. Es diferente. Una vez que un impago entra en proceso judicial es muy difícil pararlo. Nosotros queremos atajar el problema desde un paso antes, desde antes de que la justicia entre en el proceso. Cuando una familia está a punto de dejar de pagar por imposibilidad o prevé que no podrá hacerlo a corto plazo se pone en contacto con nosotros y es cuando empezamos nuestra campaña a su favor. Se trata de conseguir que esa familia no deje de cumplir con su banco y no puedan iniciar el proceso de desahucio contra ellos”.

La idea me gusta. Me parece un planteamiento coherente y correcto. Recaudar aportaciones de ciudadanos que quieren ayudar a otros ciudadanos. “La historia nos dice que termina siendo más solidario el vecino que te conoce que el mandamás de un gobierno, por eso surge esta idea, que el pueblo ayude al pueblo.” Todo esto que me cuenta está muy bien pero por experiencia propia sé que las plataformas de crowdfunding terminan por quedarse un tanto por ciento de las aportaciones que les llegan para poder mantenerse, ahí es donde ellas hacen negocio. En este caso la cosa cambia. El dinero que aportan los colaboradores se dedica de forma íntegra a pagar las cuotas de la familia en cuestión lo cual “de momento, nos está costando dinero a nosotros”. “Cada aportación lleva un recargo de, al menos, un 1% de la cuantía que se aporta y ese sobre coste lo estamos costeando nosotros de los pocos fondos que tiene la empresa. Quien decide ayudar a una familia desde nuestra plataforma debe saber que su dinero se destina íntegramente a ayudar a esa familia y los costes derivados los costeamos, de momento, nosotros. No podemos repercutir ese sobre coste ni en los que ayudan ni en los ayudados, no tendría sentido este proyecto.” ¿Hablamos pues de una empresa que pierde dinero con cada operación que realiza? “De momento sí pero esperamos que esto cambie dentro de poco”. No termino de verlo por lo que le pido que me explique de qué manera pueden ellos ganar dinero. “Estamos en pleno proceso de negociación. La idea es involucrar a los propios bancos. Si conseguimos pagar las cuotas que sus clientes no pagarían sin nuestra ayuda, necesitamos que el banco nos compense por ello. Ahora tenemos dos familias en la web pero si esto funciona puede que el volumen de trabajo sea muy importante y las cantidades de dinero obtenidas también. Llegados a ese punto, el banco nos pagaría un tanto por ciento de ese dinero de sus propios fondos y daría por zanjada la deuda o mensualidad de esa familia. Es necesario que nos ayuden y si no quieren seguir siendo parte del problema deben ayudar y ser parte de la solución.”

Las empresas tienen en esta página una oportunidad única de hacer lo que yo, por mi cuenta, voy a denominar marketing social. ¿De qué manera? Fácil… “Para nosotros esta es la parte más potente del proyecto, y en la que tenemos planeado invertir más esfuerzos. De alguna manera Doafund es también un “escaparate de RSC” (Responsabilidad Social Corporativa), las empresas que digan estar comprometidas con el problema y quieran invertir parte de sus beneficios en él lo tienen más fácil que nunca… Y lo que es más, imagina un futuro -no muy lejano- en el que un ciudadano tenga que comprar unas zapatillas y no sepa si “Nike” o “Adidas”, y para decidir, entra en doafund.com para ver cuál de las dos marcas está comprometida con este problema social y decidir con las que se queda”. A estas empresas se les pide que patrocinen las necesidades completas de una familia, la cuota mensual que en ese momento necesiten pagar y eso les da derecho a aparecer con su publicidad dentro de la página web de Doafund. El dinero recaudado por este método también va destinado íntegramente a las necesidades de la familia patrocinada y en ningún caso es beneficio directo para Doafund.

No me queda clara la forma en la que comprueban si una familia de verdad necesita o no una ayuda. “Las familias necesitadas se ponen en contacto con nosotros mediante un enlace en nuestra web y nos cuentan su caso. Nosotros analizamos si cumplen los requisitos para que podamos ayudarles y si de verdad lo necesitan y, una vez validado, solicitamos documentación para acreditar que realmente están en la situación que dicen estar. Comprobamos cuentas bancarias, estado de su hipoteca, ingresos, gastos… Siempre de forma confidencial entre la familia y nosotros. Una vez comprobado todo y viendo que de verdad les hace falta, iniciamos el proceso de ayuda.” Si se visita la web se puede observar que los colaboradores pueden elegir la familia a la que ayudar. Si por la razón que sea una familia obtiene un exceso de aportaciones se pasaría, con el dinero sobrante, a engordar un fondo común que serviría para ayudar a otras familias que lo necesiten y estén inscritas en la web. De momento están recopilando fondos para ayudar a dos de estas familias, una de ellas es de Ávila.

La empresa ha contado, para poder ponerse en marcha, con la ayuda de una aceleradora de startups que les asesora. En este caso UEIA ha sido la que ha decidido colaborar y contribuir al proyecto de Doafund poniendo a disposición de Luis y Fernando un equipo de asesores y procurándoles el nombre de otras empresas que son las que apoyan el proyecto en materia económica. Por medio de UEIA se ponen en contacto con una financiera, curiosamente dependiente de un Ministerio, que es quien les da el apoyo económico en forma de crédito para que puedan comenzar a funcionar. Aún no han recibido el préstamo pero lo harán en pocos días y dependerán del éxito de la empresa para poder continuar adelante. “Si en seis meses no tenemos retorno económico de los bancos tendremos que plantearnos dejar este proyecto. El dinero que nos prestan tenemos que devolverlo y para eso necesitamos generar ingresos y la colaboración de todas las partes implicadas”

Vamos terminando nuestra charla con una última reflexión. Le pregunto a Luis por el tiempo que pretenden tener la página funcionando y me dice muy convencido que “Ojalá sea menos de lo que esperamos. Nosotros venimos a poner un parche a un sistema que no funciona y si se aprueban medidas efectivas por parte del Gobierno que ayuden al pueblo y no a los bancos y pongan freno al problema de los desahucios, nuestro proyecto deja de tener sentido. Hacemos esto por necesidad, no nuestra sino de tantas y tantas familias que necesitan ayuda. Espero poder cerrar la página mañana mismo si eso significa que se ha terminado el problema”.

Sinceramente, me quedo asombrado con el proyecto, me gusta, no puedo decir otra cosa. Espero que la página funcione durante cuanto menos tiempo mejor o, si no queda otro remedio, que sean muchas las familias que vean aliviados sus males gracias a la iniciativa de estos dos jóvenes que se embarcan en un emprendimiento con fines sociales que espero les dé sus buenos frutos. Como bien me recordaba mientras nos despedíamos “No tenemos más pretensión que ayudar pero para eso necesitamos poder mantener la página funcionando y, al menos, poder pagar nuestros alquileres y comida. Nada más. Con eso nos conformamos.” Pues, de verdad, espero que todo os vaya bien.

Muchas gracias, Luis. Muchas gracias y mucha suerte.

Doafund: www.doafund.com

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