Un cunero de bigotes

Cuando servidor entró en Los 4 Palos lo hizo con cierto recelo. Conocía a casi todos pero a algunos no tanto. Y no quería que la etiqueta de cada uno nos etiquetara a todos. Somos cada uno de nuestros padres y madres, como el lector inteligente sabe de leernos cada semana.

Y sin embargo el barco navega como ninguno imaginó. Y si así lo hace es porque todos respetamos a todos. Cada uno escribe de lo que quiere, como quiere y muchas veces sin que esa opinión sea compartida por el resto. Y si hay alguna duda se escribe en privado y se soluciona como buenos amigos. Y nos hemos hecho amigos por ese respeto. Porque cada uno tiene filias y fobias pero todos respetamos la independencia de todos.

Aquí nadie va de objetivo y cada uno tiene por un lado su trabajo y aquí su opinión. El que mezcle trabajo con opinión o con objetividad no se ha enterado de qué va este asunto. No hay nadie detrás, solo abulenses hablando de Ávila y que abren la puerta en este rincón a cualquiera que venga a debatir o introducir temas con buen talante. Y así seguirá siendo. Y que haya que escribir esto cada cierto tiempo indica que hay ojos viciados que solo ven lo que quieren ver.

Y dicho esto, y como nadie le cambia una coma a nadie, y como me gusta de vez en cuando demostrar que cada uno escribe de lo que le sale del apéndice nasal… yo hoy he venido a hablar de José María Aznar. Y además en tono positivo. ¿Ola ke dise? Pues que me estoy leyendo sus memorias y me están gustando.

No es que sea un libro escrito con pasión y grandes ganchos. No es que dé enormes titulares más allá de los que ya saltaron a la prensa…pero me picaba mucho la curiosidad de leer el primer tomo de Memorias de José María Aznar. Les recomiendo a los que les guste la política que echen un ojo vía biblioteca, epub, pdf, o lo que tengan a mano si no quieren gastarse unos euros.  Es interesante ver o recordar los primeros movimientos de algunos políticos y en el caso de JMA eso implicaba hablar de Ávila y de abulenses que es por lo que les traigo este tema aquí.

El tramo que Aznar dedica a Ávila en sus memorias no es muy largo pero sí jugoso. Se lee en 20 minutos, ya les digo. Deja algunas perlas que no voy a citar de forma textual (no es cuestión de que me caiga un gabinete de abogados y derechos de autor encima) pero sí voy a intentar reflejar de la mejor forma que pueda. Allá voy.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, al menos mejor que éste.  El expresidente cuenta sus inicios en la política y aunque su prosa no sea la de Cervantes y de hecho acorde al personaje es austera y seca, se nota en las líneas que aquellos primeros tiempos de la democracia había otro espíritu político. Ideas, proyectos en los grandes partidos… donde ahora solo hay nuevas generaciones de ascensor y juventudes de carné.

Dice JMA que en Ávila no fue recibido con frialdad pero tampoco con entusiasmo. Sentía el recelo que despertaba, como era natural en todo paracaidista. Recuerda que lo primero que le llamaron, por ejemplo en Arévalo, fue “señorito”. Pero venía con ganas de trabajar y hacer trabajar. Por eso asegura que aunque la mayoría pensaba que en cuanto consiguiera acta se olvidaría de Ávila, él trabajó para que no fuera así. Cuando me dieron la responsabilidad de ser diputado me propuse hacer de Ávila la mejor provincia”

La comparación con el presente resulta odiosa, salvo que “el gato al agua” se grabe en Rasueros, asunto que hoy por hoy no me consta.

En sus memorias, el expresidente alaba el trabajo de Feliciano Blázquez (“era de los míos”) y la anécdota más graciosa o curiosa es que pone a Tormellas como el mejor barómetro de la actualidad. Dice Aznar que para comprobar si una política era acertada preguntaba a Feliciano  ¿Que dicen de esto los de Tormellas? La respuesta sería o “meando colonia” o “que se ponga a trabajar”. También habla de la “Republica independiente de Mingorria” porque afirma Aznar que así era mencionado en las emisiones de Radio Praga que se escuchaban de forma clandestina años atrás.

Más allá de filias y fobias, que aquí en Avila habrá de todo y más en estos tiempos convulsos, lo que queda claro de aquella época es que ese cunero de bigotes realizaba viajes maratonianos de ida y vuelta. mucho viaje, del Valle del Tietar a La Moraña y vuelta a empezar, peleando los escaños puerta a puerta sin dar nada por ganado o perdido, y que de ese modo se empezó a fraguar políticamente el que acabaría siendo líder de la derecha española.

Aquí aprendió, dice Aznar, a visitar sitio a sitio, ir conociendo a la gente, hablando con ellos y dejándose ver. Sé que por este paraje tenemos lectores de izquierdas a los que tal vez no les guste el personaje pero dejen un momento ese punto y si son de aquí y les gusta esto de la política, echen un vistazo a las páginas. Son interesantes, más allá de los posicionamientos políticos de cada cual. Y la narración, seca, aznarista en todo su aznarismo, precisamente por eso es adecuada para conocer al antiguo presidente del gobierno que indudablemente es uno de nuestros animales políticos contemporáneos.

Y que por tanto, y como no puede ser de otra manera, hubo de pasar y aprender de las cumbres de nuestro coqueto pero peleón terruño. 

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