Los medios sin nervio

Dejé de creer ¿Saben? No es que hubiera vivido en Yupi hasta ese momento pero hubo un momento en el que definitivamente dejé de creer en lo que estábamos haciendo en general en los medios de comunicación.

Se sabe. El periodista medio es consciente de que el camino general va a ser la agonía. El sector muere y no es sólo culpa del mero poder económico. La mayor parte del engranaje lleva moho o cosas peores.

Esos días se me agolparon mensajes de amigos, compañeros, becarios. Y sin embargo me quedaba frío. Nada es lo que fue. Al acudir a una cobertura las conversaciones eran – son – siempre las mismas. El enemigo es fuerte y parece imbatible. El periodismo ha aceptado en gran parte su derrota y ha agachado la cabeza, todos o una buena mayoría. Veteranos y noveles, todos sin laureles ni ya muchas ganas. Cada día se vuelve a la batalla, el periodista ejemplar y vocacional – que sigue habiendo muchos – es así, pero el túnel cada vez es más oscuro.

El Roto

¿Qué enemigo? Por ejemplo: las licencias de emisión, el Egm, el poder y el dinero – tanto monta – que está en manos de cuatro amigos y sus turbios negocios. Y que además no dan ni palo. La concentración de medios es un ataque directo a la democracia.

Aclaremos, esto no es un ajuste de cuentas. Al revés. No puedo más que agradecer a aquellos que me contrataron. Tanto en Castilla como en Aragón he trabajado con cierta independencia. En unos sitios mejor que en otros pero en fin. Que no van por ahí los tiros. A día de hoy hay que agradecer que te contraten y te den ciertos margenes de acción. Pero si escribir lo que ahora leerán me va a cerrar puertas…  las puertas que no merezcan la pena no las quiero abiertas.

Hasta en los medios más modestos hay mucha dignidad. Ya pasaba en las televisiones locales hace años, cuando muchos reportajes se iban a la basura. Se emitían una vez y nada se volvía a saber de ello. Instantes grabados en pueblos perdidos, personajes fascinantes.. antes no había youtube y aquello se quedaba en los archivos perdidos. Pero ahora que existen esas posibilidades tampoco se le saca todo el partido que se puede y debería. Hay buen periodismo en las pequeñas cosas. En las grandes…la cosa se va poniendo jodida.

Hay compañeros egoístas que solo aspiran a su propio crecimiento. No hay conciencia de que todos deben tirar del barco común para conseguir buenos puertos. Aquí el cooperativismo nada en la basura más fétida. Si te piso no me acuerdo. Se podría hacer más y mejor.

Hay chicos desde abajo que le ponen muchas ganas. Llaman, buscan, comparten, aprenden. Nos dan lecciones de por dónde van a ir los tiros. Porque he dejado de creer…pero no en el futuro. En lo que no creo es en el presente. No hacemos lo que se tendría que hacer en los medios. Caemos porque merecemos caer. No tanto los curritos, que ahí queda mucha dignidad. Es el propio hedor de las corruptelas que no se denuncian o se cierran los ojos en el mejor de los casos. No se informa, se hace de vocero. No se entretiene, se esparce la basura mediática. Y mucho menos ya se forma. España Shore, la mierda en tu televisor. Evidentemente hablo de generalidades y hay honrosas excepciones. Pero en Castilla y León la situación mediática se agrava con un modelo que se ha gestado mal.

Y a nivel general, ya saben, en España las ratas siempre encuentran despacho. Hay mucha gente que sabría hacer las cosas mejor pero a día de hoy las aventuras heroicas tienen vuelo corto o alcance limitado. Es lo que hay. La financiación está en manos de quien está. Son los tiempos más oscuros pero otros vendrán. De momento hay que confiar en la gente de bien que aguanta el tipo entre la tropa de mediocres, serviles y trepas. No son todos los que están pero a fe que están todos los que lo son.  Siempre habrá sido así, pero nunca tanto. Yo al menos llegué a ver otras cosas.

Los nuevos proyectos están demasiado tiernos aunque son bravos. El periodista medio vive acojonado. No andamos sobrados de Clarks Kent. He visto ideas, gentes y proyectos caer. Lágrimas de impotencia en aquellos que pese a todo no tiran la toalla. Supervivientes de sapos y culebras.

Pero el mensaje para el futuro es optimista: la juventud nos dará sopas con honda. En todo el colodrillo que dibujaría Ibañez.

Descorchen el champan…todavía hay edificios que tienen que venirse abajo. Enjoy the show

Hey man…

…y si me encuentro jodido, sé que es por un buen motivo, porque estoy vivo.

3 Responses to Los medios sin nervio

  1. Guillermo B. says:

    Témome (y algo de eso vislumbro en tu entrada, Rubén) que el problema del periodismo, agravado por la crisis actual, es más estructural que otra cosa. Que los medios “tradicionales” tienen poco recorrido (me asombra que mentes en la era del podcast y el streaming lo de las “licencias de emisión”), y que es cierto que lo que en su momento fue un mercado para 100 hoy lo es para 5 y gracias.
    Pero por eso mismo, por el contexto de crisis, creo (como tú) también que hay margen para el optimismo. Que para los que se quieran comer el mundo habrá siempre demanda de información. También que trabajar para otros conlleva inexorablemente el que esos otros tengan potestad para seleccionar o vetar (eso es más viejo que el hambre), pero que cada vez más hay huecos en esto de comunicar al margen de los grandes emporios.
    ¡ Ánimo, siempre quedará la necesidad al menos de relatar los nuevos records de Messi y el Barsa !

  2. No puedo estar más de acuerdo. Veo desde mi penúltimo año de carrera que al final del camino no voy a ver más que desierto, es algo que día a día intento(amos) evitar muchos de nosotros. Siempre, y creo cada vez más, que estas crisis que tanto nos espantan también son oportunidades de futuro. Hoy en día tenemos herramientas muy potentes, muy actuales y hemos intentado implantarlas en un sistema antiguo, caducado. Es decir, hoy con un ordenador, una conexión a Internet y gran sentido de la profesionalidad se pueden hacer verdaderas maravillas de periodismo. Y sí, con esto de la crisis se vislumbra un nuevo tipo de sistema empresarial, el basado en la autogestión, mucho son los periodistas que se han ido a la calle (un ejemplo muy claro ha sido con Público) y los trabajadores han creado sus propios medios en donde todos son jefes de todos, sin intereses mercantilistas ni políticos, es decir: donde poder hacer PERIODISMO.
    Funcionará, no funcionará, pero nadie les puede decir que no lo han intentado. Desde luego las nuevas formas del periodismo están lejos de las grandes empresas (es lo que veo desde mi “especialización”). Sin ir más lejos, Yoldi ha ganado un premio muy importante de Periodismo pero no me quedo con ello, me quedo con el ejemplo de Mar Cabra, haciendo un periodismo MUY DIFERENTE, de investigación y en estos momentos alejado de los medios de comunicación tradicionales. Y ahí, a sus 29 años dejando a muchos con la boca abierta con un modelo distinto que está en auge gracias a la crisis.
    Y el periodismo tradicional tiene su lugar, pero quizá no dentro de los medios tradicionales. Hay gente que no tiene que demostrar su profesionalidad porque su nombre va ligado a esa condición y es tu caso. Estoy segura de que, en este mundo de ciegos, alguno tendrá más luces que otra y será quien vea ese potencial. ¡Ánimo! 🙂

  3. Pingback: Con el beneplácito de todos « Los 4 palos

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