#DóndeEstánLosJóvenes (Por Helena Cerveto)

Nueva colaboración la que os traemos hoy. En este caso es Helena Cerveto (@helenacerveto) que repite por cuarta vez en este rincón y nos trae una entrada sobre cultura y juventud. Podéis ampliar las capturas de pantalla haciendo click sobre ellas, os resultará más fácil leerlas. Agradecidos, como siempre, por esta aportación y deseando que nos lleguen más de cualquiera de vosotros que tenga algo que contar. Os decimos cómo podéis hacerlo aquí.

#DóndeEstánLosJóvenes

Llevaba tiempo reflexionando sobre el asunto. Con ganas de expresar mi opinión, y debatir. Pero solo lo había comentado en petit comité, recuerdo que en al menos dos ocasiones con los palos que aún conservan su residencia en Ávila (@pgarcinuno y @__Willy_ ).

Pero como ocurre la mayoría de veces en esta vida, se tienen que dar las circunstancias A, B y C para que finalmente sueltes lo que llevabas en la cabeza.

La historia no es nada sorprendente, ya os lo advierto. De hecho es tan simple como que tenía un viaje por delante de cinco horas, y por lo tanto tiempo libre para pensar en algo más allá de radio->obligaciones->dormir->radio en modo bucle. Así que nada más acomodarme en el asiento se me ocurrió publicar en Twitter esa idea.

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La verdad, no es un tuit polémico, ni revelador, ni esperado como el del señor Ratzinger. Es de lo más normalito e incluso evidente, o eso creía, porque no tardaron en llegar las respuestas, la mayoría para rebatir mi afirmación y solo unas pocas para darme la razón. Mejor que contaros yo cómo evolucionó el debate, os lo dejo para que lo leáis vosotros mismos.

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Tengo que confesar que no me convenció ninguno de los argumentos que me dieron en contra, aunque la limitación de caracteres que impone Twitter quizá fuera un handicap para todos, así que aquí podemos continuar el debate si alguno se ha quedado con ganas. Yo desde luego sí.

Ese primer tuit surgió, además de por puro aburrimiento, por una situación que viví el día anterior. Allí estaba yo, de camino al Ayuntamiento de Ávila, después de haberme apuntado en la actividad “Conoce la Casa Consistorial”, es decir, lo que todos llamamos una jornada de puertas abiertas, al estilo de la que hacen (o hacían hasta el año pasado por lo menos) en el Congreso de los Diputados, pero a pequeña escala, y más modesta, claro. No dudé en inscribirme porque me parecía interesante conocer los entresijos del Ayuntamiento, y aunque solo fuera por curiosidad iba a ir. Me planté en el edificio, y nada más meter un pie en él, bajé la media de edad de los presentes tal que a 5 años por dedo.

Los 4 Palos Helena Cerveto 6Me ha ocurrido en otras ocasiones, y sí, también en Ávila. Me pasó en las rutas culturales del cementerio, otra iniciativa que el Área de Cultura del Ayuntamiento ha tenido este año, y que, aunque mejorable, es atractiva, y que espero que repitan. Allí estabamos, @roberponce y dos o tres jóvenes más descendiendo la media de edad de un numerosísimo grupo a una velocidad de escándalo. En ese caso el problema de la hora que comentaba @j_calvo en el debate tuitero no es aplicable porque las rutas comenzaban a las 8 y media de la tarde. Y recuerdo que la primera vez que me paré a pensar en todo esto desde que vivo en Ávila fue en el ciclo de Los Lunes Literarios del 2011, cuando me acerqué a escuchar a Isaac Rosa, autor reconocido, incluso me atrevo a darle el calificativo de “famoso”, que camina por la treintena y que podría haber sido el nieto de cualquiera de los asistentes a aquella conferencia.

He nombrado tres actividades gratuitas. Ni un duro había que pagar por ellas. ¿Qué queréis que os diga? No deja de sorprenderme que no aparezcan más jóvenes por el lugar. No tengo nada en contra de los mayores, es más, les aplaudo porque aún tienen interés por conocer, porque se animan a salir de casa a actos como estos que sin su presencia se quedarían vacíos. Plas, plas, plas. Tienen tiempo libre, es verdad, para ocuparlo en estos menesteres, pero recordemos la cantidad de jóvenes que están en paro, y ellos, por desgracia, también tienen tiempo libre para ir a una charla y seguramente poco dinero como para necesitar que sea gratuita.

No me engaño a mí misma. No soy tan ilusa como para esperar que lleguen oleadas de veinteañeros y treinteañeros a conocer la historia de la Casa Consistorial. Pero alguno más sí. Hay pocos jóvenes en Ávila, de acuerdo, los que trabajan terminan su jornada a las 8 de la tarde, de acuerdo. Y están los hijos de por medio, de acuerdo. Pero me parece que también se cuela en este mejunje algo de desinterés, de falta de motivación. Y me da pena. He escuchado mucha crítica sobre la poca oferta cultural en Ávila y no seré yo quien defienda a capa y espada lo contrario. Pero, señores, después nos ofrecen un trozo de buena carne, quizá no la mejor, pero buena, y la rechazamos. No nos quejemos tanto de hambre, entonces.

¿Quizá el problema es que no se hace una buena promoción? Yo me he cansado de ver el anuncio de estas actividades que acabo de mencionar. En los periódicos y digitales, en sitios como www.ocioavila.com (recomendable para enterarse de la agenda cultural) e incluso en Twitter.

Los 4 Palos Helena Cerveto 7Volviendo al debate tuitero. Mencionaba uno de los palos, @Albertomdp, que esta situación también se da en otros lugares. Claro. No creo que Ávila sea una excepción, ni mucho menos. Yo en mi primer tuit (bendita/maldita la hora) no hice alusión a Ávila. Era una reflexión general, porque es verdad que he vivido situaciones parecidas en otras ciudades. Pero no deja de ser llamativo que todos los que saltaron a la palestra fueron abulenses, a excepción de un amigo catalán.

Por suerte hay otros eventos que se llenan, como ocurrió en el concierto de Red House (que, por cierto, era de pago). Y el ciclo de narración oral CuentaCuarenta no estuvo mal de público, aunque soy de la opinión que si tanto lloramos porque tan poco hay, un festival así tendríamos que haberlo degustado como si fuera un excelente solomillo de ternera, y más bien lo masticamos con desgana, a ratos, y regular.

P.D.: Por cierto, parece que en la visitas guiadas al Ayuntamiento a alguien más le pasó lo mismo que a mí.

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