Con cien piquetes por banda, disturbio en popa, a toda vela…

Y tras tomar el Lienzo Norte, las hordas comunistas, de avaricia implacable, se encaminaron al Palacio de Invierno…

Ironizábamos el miércoles por la mañana en tuiter sobre el impacto de la huelga en la ciudad y, con ese pesimismo del que nos hablaba ayer Juan Luis, comentábamos que en Ávila últimamente, con la crisis, el paro, los locales cerrados y el carácter sobrio y hogareño de los abulenses; cuesta distinguir un día laborable de un festivo, de una huelga o de un holocausto nuclear. No vivo en la ciudad, así que solo hablo de oídas – familiares, amigos, medios de comunicación, experiencias pasadas – pero no creo que me equivoque si digo que la huelga pasó sin pena ni gloria por la vida de los abulenses. Ni barricadas, ni contenedores ardiendo, ni pillajes… Y menos mal, porque si quitar cuatro carteles y dos pintadas nos va a costar 50.000€, si a los malvados sindicalistas les da por quemar un contenedor a lo mejor tenemos que vender las córneas de nuestros primogénitos para pagar la factura.

De todas formas, seamos sinceros, no podíamos esperar otra cosa. En una ciudad como Ávila – pequeña, conservadora, sin una industria potente y sin apenas peso a nivel nacional – en estos tiempos que corren, pensar que una huelga va a tener un gran impacto o que va a paralizar la ciudad es una quimera que supongo no estaba en la cabeza de nadie, ni de los convocantes, ni de las autoridades. Y que no se malinterprete esto como una crítica hacia la ciudad o sus habitantes – esto es lo que se ha vivido en la gran mayoría del país – o como una excusa para los convocantes. Una huelga general como la convocada, hoy por hoy, solo va a tener un impacto real en determinados entornos – grandes ciudades, núcleos industriales, sectores concretos, sedes de la administración – y una utilidad, como instrumento de lucha o reivindicación, limitada.

Es cierto que muchas de las condiciones laborales y sociales que ahora mismo disfrutamos se las debemos a las movilizaciones, en muchos casos a las huelgas, llevadas a cabo por los que nos precedieron: jornadas laborales de ocho horas, vacaciones retribuidas, el descanso semanal o la preocupación por la seguridad de los trabajadores en sus puestos de trabajo. Y no fue sencillo. Pero los tiempos han cambiado: han cambiado los centros de trabajo, la relación entre los trabajadores y sus empleadores, la estructura social, económica y política, la globalización, etc. Y a todo esto, que podríamos aplicar a todo el mundo occidental, sumenle las condiciones particulares de nuestro país: unos sindicatos convocantes sometidos durante años a una campaña de descrédito en muchos casos completamente absurda (Rolex, mariscadas, etc), a la que suicidamente parecían querer contribuir con errores de infantil; el principal partido de la oposición, la alternativa de gobierno de centro-izquierda, aún presa de sus errores tras pasar por el gobierno y hundido electoralmente; trabajadores atemorizados que no necesitan que el jefe les coaccione para saber que su puesto peligra si secunda la huelga y que solo tienen miran a su alrededor – sillas vacías, seis millones de parados, una reforma laboral y una recesión que no se va a acabar pronto – para notar la soga en el cuello

Pero que la huelga no haya sido un éxito arrollador, que las calles no hayan amanecido vacías o llenas de barricadas, no quiere decir que no exista un profundo descontento entre la ciudadania. El gobierno se equivoca si interpreta el escaso seguimiento de la huelga como un refrendo a sus medidas y las multitudinarias manifestaciones de esa misma tarde son el reflejo de ese hastío. El paro no deja de crecer, los recortes se multiplican, los impuestos se suben “temporalmente” para, en teoría, mantener unos servicios que finalmente se suprimen mientras los impuestos siguen subiendo. Las soluciones se posponen mientras se parchean como se puede los andamios del sistema y la salida de la crisis siempre será el año que viene o el siguiente. Los brotes verdes se secaron, pero ahora se ven signos positivos en las tablas de excel que, tarde o temprano, llegarán a la economía real. La culpa de todo es de la herencia, si fueseis a trabajar con ese dinero parábamos los desahucios y si hacéis huelga destruis la marca España y llora el niño Jesús. Y mientras, en una esquina, las perdices vomitando de tanto dar vueltas.

La sagrada austeridad, el bálsamo de Fierabrás, no funciona, y Grecia y Portugal, con caídas del PIB que asustan ( -7,2% y -3,4% respectivamente), son un oscuro presagio de lo que nos espera si nos obligan a continuar su senda. La austeridad expansiva y la destrucción constructiva. La obsesión con el déficit y con la deuda solo está provocando paro, más déficit y más deuda. España no va a cumplir con sus objetivos de déficit, ni este año ni el que viene, y mientras en EEUU los políticos se reúnen para evitar un ajuste fiscal de 4 puntos del PIB, lo que conduciría al país a la recesión y a la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo, aquí se nos receta un ajuste similar para el año próximo porque, como sabemos gracias a los argumentarios de economía para tontos que salen de Moncloa, el Estado es una familia y el pater familiaes anda escaso de efectivo.

El invierno se nos va a hacer largo.

PS.- El Delegado del Gobierno en Castilla y León ha enviado una carta a los funcionarios que no hicieron huelga para agradecerles el esfuerzo que hacen en favor de los ciudadanos. Ya sabéis, los funcionarios vagos son los que hicieron huelga. ¡Al fin les hemos pillado!

10 Responses to Con cien piquetes por banda, disturbio en popa, a toda vela…

  1. Guillermo B. says:

    Una muy bien fundamentada y desarrollada opinión, que parecen compartir unos cuantos, pero no todos, a la vista de los resultados electorales en Noviembre pasado y en Galicia este año.

    La huelga es un instrumento en el ámbito de las relaciones laborales. Cuando se generaliza y se lleva al ámbito de lo político o social, puede tener resultados curiosos y no necesariamente extrapolables. Es decir, te doy la razón en que el no éxito de la huelga no ha de llevar a engaño al gobierno, pero por las mismas un éxito arrollador tampoco debiera de hacerlo en sentido contrario. Si el gobierno anda más perdido que el párroco de Sabina en el burdel de nuestra realidad, las próximas generales se encargarán de mandarlo a su casita.
    Me pregunto qué ocurriría el día en que a la gran patronal se le ocurra inventar el “ERE general”, por el cual un instrumento puntual y que afecta a sus relaciones con sus empleados fuera usado como instrumento de presión o de muestra de descontento con unas políticas económicas. Supongo que ya está inventado, claro, o que algún creativo dirá que es lo que de facto se está instrumentando.

    Yendo a Ávila, me repatea ver cómo se la denuesta por no seguir los dictados de la corriente dominante y aferrarse a su ser más íntimo (pequeño, conservador, de servicios). Sería como poner a parir a Asturias por ser marítima, fabril y de izquierdas. Cada comunidad es como es, y si ser conservador o tener ideas económicas liberales es un pecado no aceptable en democracia, tenemos miles de hectáreas libres en los Monegros para crear gulags donde encerrar a esos retrógrados católicos e insemovientes. Si es otra forma legítima de ser en sociedad, entonces respetémoslo, coñe.

    Ya que mencionas con recochineo la carta animosa del Delegado de la Junta, no quiero yo dejar de mentar esa protesta patelante de los sindicatos para con el Ayuntamiento de Ávila por haber quebrantado el “derecho a la huelga”… El derecho a la huelga está recogido en nuestra Carta Magna, artículo 28.2. Curiosamente la segunda frase de ese artículo, mentando una ley que lo regule, nunca ha sido reclamada por los sindicatos o partidos políticos de izquierda, y sería la que claramente definiría lo que es o no es quebrantarlo. En su ausencia, creo aplicable otro artículo constitucional, el 35, que establece el derecho al trabajo, y que curiosamente sí que tiene ley que lo desarrolle. Si el Ayuntamiento tiene 10 funcionarios en una biblioteca que acuden a su trabajo y en otra ninguno va, creo que tiene derecho a redistribuir a sus trabajadores para mantener el servicio. Que eso joda más o menos a los que, más que presionar al Ayuntamiento en un conflicto laboral, lo que quieren es joder a la ciudadanía para convertirla en punta de lanza de su presión política es otra cosa.

    Finalmente, de acuerdo con que la obsesión con el déficit y la deuda es mala, como toda obsesión (” … no estés con la regla mas de lo que es natural” que decía Krahe), pero el déficit, cuando es estructural, y la deuda, cuando no persigue cubrir una inversión concreta sino cubrir gasto corriente, son cánceres que merecen no ya una obsesión, sino una completa devoción. Si en paralelo hay recursos para implementar políticas que aminoren el impacto de la crisis, adelante con ellas, pero si no, esto es jugar a la lotería de “endeudémonos para generar empleo público o subvencionado con la esperanza de que eso nos lleve al crecimiento, aunque a lo mejor no y entonces estaríamos todavía peor que hoy”. No creamos que una política es malvada sólo porque viene sugerida desde Bruselas, analicemos más bien (y no sólo a corto) esa política.

    • Alberto Martín del Pozo says:

      En primer lugar, y como siempre, gracias por comentar. Puntualizo, aclaro y comento varias cosas.

      En primer lugar, respecto al Ayuntamiento, los sindicatos y el derecho de huelga. Aunque es cierto que el artículo que citas de nuestra amada Constitución está por desarrollar, no debemos haber tenido tiempo en estos años, si que hay legislación sobre algunos aspectos del derecho de huelga. En concreto, y para el caso que nos ocupa, el artículo 8.10 de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social estipula como infracción muy grave “la sustitución de los trabajadores en huelga por otros no vinculados al centro de trabajo al tiempo de su ejercicio”. El sindicato considera que se ha cometido esa infracción, desplazando trabajadores de una biblioteca a otra, y el Ayuntamiento considera que no. Si esto llega a alguna parte supongo que un juez decidirá sobre el particular y dará o quitará razones. Tampoco le daría más importancia de la que tiene, que no es mucha.

      Sobre la austeridad, varias cosas. La primera es que el hecho de que nos la “sugieran” desde Bruselas, o desde Leningrado, no creo que sea lo más importante. No le tengo especial manía a los belgas, ni a las coles. Si el gobierno español, o el australiano, se embarcasen en una política de austeridad por su propia iniciativa, en estas condiciones el resultado vendría a ser más o menos el mismo. Lo que sí que sucede, y es dificilmente rebatible, es que extender la “sugerencia” a varios países con economías muy interdependientes (casi todos lo somos ya) a la vez está agrabando la situación, convirtiendo la recesión de un país en una depresión continental.

      El deficit es importante, la deuda también lo es, pero ahora mismo lo urgente es la recesión económica porque sin crecimiento y sin empleo, nunca seremos capaces de hacer frente a las deudas contraidas. No es el déficit el que ha provocado la recesión, es la recesión la que ha provocado que se disparen la deuda y el déficit. Miremos a más largo plazo ¿Cúal es el objetivo de las políticas de austeridad? Crecer evidentemente no. Datos del último trimestre: Italia -0,2% España: -0,3%. Portugal: -0,8% El FMI habla ahora de que hemos subestimado los multiplicadores fiscales, el efecto que tiene sobre el crecimiento la contracción o expansión del gasto público (entendido este de forma amplia) y que en determinadas situaciones puede llegar hasta 1,7. Esto es, que por cada punto de PIB que se recorta, el PIB se reduce un 1,7% (en España algo menos, en torno al 1,4-1,5, en Grecia vaya usted a saber). Los ajustes provocan recesión, que a su vez provoca caída de los ingresos, que a su vez provoca nuevos ajustes. ¿Reducir deuda y déficit con estas mimbres? ¿Cómo va a reducir deuda y déficit Grecia, en recesión desde 2008 y con su PIB cayendo ahora mismo a un 7,2% anual? La deuda griega ronda ahora el 150% de su PIB y el FMI calcula que rondará a finales de 2014 el 190%. Como vemos, un exitazo la austeridad ¿Para qué sirve entonces la austeridad?

      Cada recorte está afectando al crecimiento presente y, lo que es más grave, cada trimestre que pasamos en recesión está afectando a nuestras posibilidades de crecimiento futuro. Por no hablar, claro, de cómo están afectando estas políticas al presente y al futuro de millones de ciudadanos europeos o al propio proyecto europeo.

      • Guillermo B. says:

        Agravando, agravando… aunque quizás también nos estén agrabando en la piel otros tatús, que dirían mis hijos…

        En primer lugar, me alegro de que también te leyeras el interesantísimo artículo de los multiplicadores el Domingo en las sepia de El País… El problema con estos palabro-conceptos de los economistas es que para un par de estudios o incluso para un Nobel están muy bien, pero no sé yo si tienen un gran sentido en el día a día.Si asumo que por cada punto de gasto público que recorto me rebajo un 1.7 de PIB, quizás asumiría entonces que subiendo un punto de gasto público subiría 1.7 de PIB… y quizás ni lo uno ni lo otro. Vamos, que un multiplicador de 1.7 un día pudiera ser del 0.3 otro, o incluso del -1.9 (por ejemplo, gastar dinero público para crear burocracia innecesaria, que entorpece la creación de empesas).

        Hay gente que cree que la solución a esa gallina y huevo que planteas (“Los ajustes provocan recesión, que a su vez provoca caída de los ingresos, que a su vez provoca nuevos ajustes”) sólo pasa por deshacerse, pero en serio, de gastos. Sanidad, salud, pensiones, coches oficiales, ejército, estructura autonómica, ministerios, lo que sea. Es decir, recortes estructurales, que hagan que mi cuenta de gasto ordinario en vez de 100 sea 60. Y desde ahí, empezar a estimular. Pero que la inversión pública o el estímulo sin ese recorte, precisa de paganos (i.e. inversores que nos presten para capear el temporal) que no nos creen, o que no se creen que eso funcione, por lo que la cosa, viable, no lo parece mucho. Vamos, la cosa esa de la prima de riesgo, que parece desaparecida de toda esta ecuación.

        Razón no te falta en que sin crecimiento no se generan muchos recursos, parte de los cuales pueden pagar deudas pretéritas. Pero imagínate que eres prestatario al que un chaval de 18 pidió en su momento 20000 euros para pagarse una carrera universitaria, con el argumento de que así prosperaría en la vida y podría por ende devolvértelos mejor que si se diese directamente a la construcción, y que te aparece tras la carrera diciendo que no encuentra empleo, y que lo que quiere es que le prestes otros 20000 (o 30000) para pagarse otra y subsistir otros 4 años, que así las oportunidades serán mayores. Creo que es humano el dudar si esa será la solución, o no tendrá más sentido decirle que se ponga a trabajar en lo que sea, aunque gane una miseria, y de esa miseria te devuelva lo original, más que entrar en la espiral de ver qué pasará.
        Hemos pedido Euros en el pasado (más que invertir sólo los que teníamos) para montarnos un país muy molón, pero lamentablemente no parece funcionar, (por nuestra culpa, que aunque sea debido a la influencia externa, teníamos que habernos dotado de un sistema de autarquía en caso necesario, y de los colchones que falta hicieran). Pedir más dinero para seguir por esa senda no sé si dará resultado, aunque si nos lo dan, oyes, que lo inyecten directamente en vena de la economía real…

        Un abrazo

      • Alberto Martín del Pozo says:

        Siendote sincero, no había leído el artículo de G. de la Dehesa hasta hoy. He andado con el ordenador enfermo (un problema de sobrecalentamiento afortunadamente superado) y no suelo comprar El País en formato árbol muerto.

        Todo gasto público tiene un efecto directo, mayor o menor, sobre la economía: desde la compra de más o menos folios, hasta la contratación de un peón de albañil. Supongo que en eso estamos de acuerdo. Si las Adm. públicas reducen su compra de papel en un 50%, las empresas que le suministraban papel lo notan. Lo mismo ocurre si deja de contratar albañiles o les quita la paga de Navidad a los contratados, el efecto de las medidas se transmite a toda la economía. Esto no quiere decir que todos estas reducciones de gasto sean “malas”. Que la Adm. compre menos papel es “bueno” aunque obligue a las empresas que se lo suministran a reducir plantilla, pero el efecto existe. El FMI calculaba que el efecto, de media, se situaba en torno al 0,5, dependiendo de las condiciones de cada economía. Ahora el FMI reconoce que desde la Gran Recesión los multiplicadores se han situado entre 0,9 y 1,7, dependiendo de nuevo de los países. El artículo que citabas del país explica muy bien alguno de los factores que hacen que la cifra cambie.

        Si tú haces una previsión de crecimiento, de deuda o de déficit; utilizando como referencia un multiplicador de 0,5 y en realidad esta cifra está más allá del 1, tus cuentas son papel mojado. Y eso es lo que pasa con las cuentas que ha hecho la UE desde 2008 y por eso estamos como estamos.

        Tienes unos gastos de 100 y quieres reducirlo a 60 porque tus ingresos son 60. Lo haces, pero cuando llevas tus gastos a 60, te encuentras que tu recaudación ha bajado a 50, a 40, o a 35; porque además, mientras tú reducías gastos, también se desapalancaba el sector privado. Y eso sin entrar en que normalmente una crisis económica, activa una serie de mecanismo que aumentan el gasto del Estado. No es pedir más dinero para “seguir por esta senda”, es no matar al enfermo de hambre para que en el futuro pueda pagar sus deudas.

        En lo del chaval no entro. Las metaforas familia-Estado, Nini-Estado, se las dejo a Rajoy y amigos.

        PS. Mis disculpas por la grav/bosa errata (y por las que están por venir)

        Un abrazo

  2. teresa dorn says:

    Buen análisis y eso es lo que nos hace falta durante este invierno largo. Suscribo que los tiempos han cambiado: y el mayor cambio que he presenciado en Ávila el miércoles fue la cantidad de personas “normales” que acudieron a la manifestación: amas de casa, gente joven, abuelos —muchas personas de esa “mayoría silenciosa” que tanto le gusta al Sr. Rajoy: personas molestas, indignadas, llámalo lo que quieras, pero ya NO silenciosas.

    Personas que buscan soluciones y ya saben que nuestra clase política, del color que sea, no es capaz de dárselas. Falta un nuevo liderazgo, que nacerá de estas y más manifestaciones, y de los votantes que por fin tendrán que quitar a los actuales agarrados del sillón.

  3. ladyaccesibilidad says:

    los tiempos cambian, así es … cambia la sociedad, los medios, los recursos, también habrá que cambiar las formas ó fórmulas obsoletas …

    puede que nuestro grito fuera silencioso y algo tímido , pero a mi ME IMPRESIONÓ ¡me llegó! supongo como la procesión del silencio les llega a sus devotos ….

    sinceramente, si tengo que elegir entre el éxito de una “sonora” manifestación llena de actos ´vandálicos por cuatro radicales para sacar un titular en la prensa y el fracaso de una silenciosa pero masiva participación como la que presencié el miércoles me quedo sin ninguna duda con esta última, dónde se pueda acudir como bien dice teresa “personas normales” jóvenes, niños, mayores …. PERSONAS DESCONTENTAS , INDIGNADAS, NECESITADAS ó MIEDOSAS … pero también cansadas de violencia gratuita e innecesaria y poder decir ¡basta ya!

  4. Pepe Herráez says:

    Yo hice huelga el 14D pero no hice “campaña” por la huelga. Creo que todos somos mayores de edad para decidir en libertad si la hacíamos o no la hacíamos y cada uno tenía sus motivos para hacer o no hacer, motivos todos muy razonables.
    Si me preguntaban animaba a secundarla como no podía ser de otra manera.
    Algunos decían para no hacerla que era una huelga política, pues claro que era una huelga política. Era una huelga contra las políticas injustas y equivocadas del Gobierno, que son un ataque en toda regla a todo lo construido durante muchos años y solo una respuesta contundente podia y puede hacer que echen un poco el freno.
    Alberto tiene razón cuando dice que sólo en las grandes ciudades con grandes sectores industriales tiene incidencia una huelga, que no es el caso Avila, por eso me quedo con la manifestación de por la tarde. Una manifestación de las más masivas que recuerdo. Con gente de todas las edades con un pensamiento común, el artazgo e indignación por hacernos culpables de una situación de la que no somos culpabes.
    Los culpables son los banqueros. Los culpables son los políticos que se meten a banqueros. Los culpables son los políticos que quieren tanto a España, a Avila, a su pueblo, que se creen que todo es suyo y pueden coger, despilfarrar, trincar a su antojo. Y de esto en Avila por desgracia tenemos bastante conocimiento.
    Por eso animare siempre a salir a la calle y que nos vean y se den cuenta que el silencio no va con nosotr@s.
    @pepeherraez

  5. Obis says:

    Veamos: 50.000 EUR en los trabajos de limpieza… Imagino que en los trabajos de limpieza la mayor parte de los costes son gastos de personal, especialmente personal no especializado. Si se emplearon, digamos 40.000 EUR en jornales, salarios, horas extra, etc y suponiendo que los trabajos se llevaron a cabo en 4 días (a 10 horas de trabajo al día) a 10 EU la hora… hagan sus cálculos… a mi me sale un ejército de obreros (100!!) trabajando duro… que no pasa desapercibido en el páramo granítico del centro de Ávila… de hecho parecerían una contra-manifestación armados de manguera y escoba… Por cierto si esos 40.000 EUR en jornales se han desembolsado, bienvenidos sean (algunas familias loa gradeceran) ya que son 40.000 EUR menor para el parking…

    • Guillermo B. says:

      También anduve con esas cuentas en mi cabeza, Obis… No creo que todo sea en mano de obra, que materiales de limpieza harán falta (un Mr. Proper o similar), y tampoco creo que lo de los 10€ la hora aplique en las contratas que tiene el Ayuntamiento, que algo ha de quedarse en bolsillo ajeno… Pero sí, un ejército, que creo que tendremos que vigilar para cuando aparezca, o que más bien no aparecerá al no ser tamaño el estropicio.
      Por otro lado, sin entrar en si 50000 o 500, sí sugeriría que a cada listo que le dé por pintar en pared ajena con el spray, o plantar pegatinas, o lo que sea, que se le grabe en vídeo, y se acuda luego a su domicilio, y en el cuarto del churumbel recién nacido, allá donde con esfuerzo ha pintado la pared de azul y ha puesto greca de animalitos, se le llene la pared de insultos soeces y similares… Realmente cuando el Señor junta a unos miles de personas normales, germina gilipollas entre ellos a velocidades asombrosas.

  6. ladyaccesibilidad says:

    buen apunte Obis, al final con la tonteria vamos a ver la luz al final del túnel … el futuro está en el sector de la limpieza y aquí todos dando vueltas como salir de la piiiiiiiiii crisis

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