¿La segunda nota de suicidio más larga de la Historia?

Estamos en 1983. En la radio, en una de aquellas radios enormes con casete que aún se conservan en algunas casas, suenan Loquillo, Alaska, Kaka de Luxe y Los Burros. En televisión, Remedios Amaya hace el ridículo en Eurovisión mientras en Estados Unidos se estrenan las aventuras de unos tipos del ejército a bordo de una furgoneta negra con una línea roja. Imanol Arias es el actor del momento con la serie Anillos de Oro, Mercedes Milá aún no ha enseñado las tetas y el culo en televisión y el Un, dos, tres… lo presenta Mayra Gómez Kemp.

En España, después de muchos años, gobiernan los rojos y, lo que es aún peor, el presidente y el vicepresidente son andaluces. Un tipo con bigote, buenos contactos y prometedor futuro es diputado por Ávila y, a mediados de año, un tipo con barba es elegido presidente de la Diputación de Pontevedra. En Estados Unidos gobierna un republicano que en una vida anterior había sido un actor de tendencia demócrata. En Alemania, el hombre que reunificará el país tras la caída del Muro de Berlín acababa de llegar a la Cancillería, en Francia un socialista ocupaba el Palacio del Elíseo y en el Reino Unido una mujer era Primer Ministro ¿Una mujer? Sí, y qué mujer: La Dama de Hierro, Margaret Thatcher.

Casualmente, en aquel 1983 la primera ministra británica se presentaba a la reelección. Su primera legislatura no había sido precisamente un camino de rosas y la economía británica, un valle de lágrimas desde los 70, solo empezó a dar señales de vida a lo largo de 1982. Solo la absurda invasión por parte de Argentina de las Malvinas dio alas al gobierno conservador británico. Bueno, las Malvinas y el Partido Laborista.

El Partido Laborista, liderado en ese momento por Michael Foot, empujado por los líderes de los sindicatos y por la radicalización de las bases, llevaba girando a la izquierda desde 1980, dejándose por el camino a los líderes más moderados del partido, fundadores en 1981 del Partido Socialdemócrata. Para completar el giro, los laboristas se presentarion a aquellas elecciones de 1983 con un programa con el lema “Una nueva esperanza para Gran Bretaña” que proponía, entre otras cosas, la abolición de la Cámara de los Lores, la nacionalización de las grandes empresas, desarme nuclear unilateral, aumento de los impuestos, intervención estatal de la economía. El hostión, con perdón, en las elecciones fue monumental y los laboristas cosecharon su peor resultado desde 1918. Aquel manifiesto fue calificado por un diputado laborista como “la nota de suicidio más larga de la historia”.

Volvamos al presente. Año 2012, camino del quinto año triunfal de la crisis. El señor de las barbas al que dejamos de presidente de una Diputación gallega es presidente del Gobierno de la Nación gracias a la crisis y a la calamitosa gestión económica del anterior gobierno socialista. El PSOE, en la oposición tras comprobar que si caes con fuerza no hay suelo que te pare, no levanta cabeza y camina sin rumbo, desesperado. ¿Todo el PSOE? No, en una región situada a la izquierda de Madrid según miras en Google Maps – si mirás en un mapa de esos de Apple está, más o menos, entre Manchuria y Central Park – los socialistas ya han fijado un nuevo rumbo y han desplegado las velas para surcar los mares.

Villarrubia se llama el capitán del navio progresista – no se sabe ni nao, goleta, chalupa o patera – y el rumbo fijado es la llamada “oposición útil”. Para asegurarlo, el capitán acaba de firmar con el gobierno de la Junta un Plan de Empleo Joven y otro local, financiados, al parecer, con dinero de una donación/herencia – este asunto es confuso y sorprendentemente nadie parece dispuesto a aclararlo – llegado desde el extranjero. Entre la tripulación de la nave progresista el pacto no ha sentado bien, aunque el capitán se ha apresurado a negarlo. Se acusa a Villarrubia de haber llevado la negociación del pacto de espaldas a la ejecutiva, de atar al partido de pies y manos en su labor de oposición al gobierno regional – oposición que no encabeza él – y de actuar teniendo más en cuenta sus intereses personales – lograr una foto que le permita afianzarse al frente de los socialistas – que los de su partido.

El Pacto firmado por el Presidente de la Junta y por el líder socialista hace referencia a muchos temas – sector público empresarial, Consejo de la Juventud, ordenación territorial,etc – y no pasa de ser, en la mayoría de los casos, una vacía declaración de intenciones cercana a lo que viene diciendo la Junta desde hace tiempo, llena de generalidades a expensas de futuras negociaciones y foros multilaterales. Pero ¿a quién beneficia más este pacto? ¿A Villarrubia o a Herrera? ¿Al PSOE o al PP? Sí, ya sé que los teóricos beneficiarios deberían ser los castellanoleoneses, pero ya digo que, de momento, el pacto no va más allá de la foto. ¿Qué ha aportado el PSOE al pacto? ¿Ha obligado a la Junta a que los folios fuesen de papel reciclado y el bolígrafo de comercio justo?

Cuando más arrecian las críticas al bipartidismo, a la partitocracia y al #PPSOE; cuando más alejado parece el PSOE de sus votantes, cuando más parece necesitar un mensaje claro y propio, ¿una foto estrechando la mano al líder del PP es el mensaje que quieren transmitir los socialistas? ¿Es esta la política que esperan los votantes y las bases del PSOE? En las últimas elecciones autonómicas, el PSOE de Castilla y León, liderado todavía por Oscar López, se quedó a 22 puntos del PP, resultado solo comparable al desastre que cosechó en 1995. ¿Esta oposición tranquila y de pactos vacíos va a reducir o a incrementar esa diferencia de 22 puntos? Esta misma mañana, en la Cadena SER, el líder del PSOE ha dicho que es necesario que los ciudadanos sepan que hay alternativas y que hay otras formas de gobernar ¿Es esta la alternativa que busca Rubalcaba para evitar que el PSOE siga el sendero recorrido por el PASOK griego? A juzgar por los últimos resultados electorales, no parece.

¿Veremos un pacto por el empleo y la felicidad entre Rajoy-Rubalcaba? ¿O un pacto a dos entre el Alcalde García Nieto y quien quiera que sea el líder del PSOE en el Ayuntamiento de Ávila? Quizá todo forme parte del plan de Rubalcaba, un tipo taimado y maquiavélico según los cronistas, y tras las destrucción del PSOE venga su resurrección, cual ave fénix con una rosa en el pico, pero tiene pinta de que la cosa no va a ser así, que no simula estar perdido y que tras la oscuridad y la falta de ideas solo hay oscuridad y falta de ideas. El PSOE ahora mismo no es ni oposición, ni alternativa. Hay muchas formas de morir, es verdad, quizá Rubalcaba y Villarrubia – y tantos otros – simplemente estén acelerando el tránsito del enfermo para ahorrarle sufrimiento.

Los socialistas de la comunidad siempre pueden confiar en que el destino de estos pactos suele ser el cajón de los olvidos, a donde van para no volver, y que dentro de seis meses nadie se acordará de esto, pero si no es así ¿habrá firmado Villarrubia la segunda nota de suicidio más larga de la historia? Al menos, a diferencia de lo que sucedió a Michael Foot y a los laboristas en el 83, a Villarrubia nadie le acusará de izquierdista trasnochado, ni de izquierdista.

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