Sí a la desobediencia civil (por Iñaki Rodríguez)

Me presento: soy un seguidor de los4palos desde el principio. Politólogo, músico y aficionado a los debates en las redes sociales y en la barra del bar. Juan Luis del Pozo lleva tiempo pidiéndome alguna colaboración, pero no lo ha logrado. Ha sido este post de Rubén Negro y la posterior discusión en los comentarios lo que me ha hecho decidirme.

Considero que la discusión viene por una visión diferente entorno a algunos conceptos (legitimidad, democracia, representatividad, identidades colectivas, ciclos de protesta y desobediencia civil), y me gustaría sintetizar y exponer mi visión al respecto.

Argumentaba Rubén contra las protestas alrededor del Congreso que éstas se basan en eslóganes / principios vacíos (tendencia a la anti-política), que los manifestantes se otorgan una representatividad que no emana de ningún mecanismo formal ni fiable (no son “el pueblo”), que sí vivimos en una democracia (“mejorable, discutible, muy perfeccionable” en sus propias palabras) y los parlamentarios “sí nos representan” (al menos mejor que cualquiera que coja una pancarta y diga que es “el pueblo”), que donde se expresan de verdad los deseos de cambio es en las urnas (el sistema tiene cauces para ser modificado desde dentro), y si no nos gusta lo que se ha votado, podemos protestar, pero no negarnos a obedecer a un poder legítimo salido de las urnas.

Y concluía que la propuesta de rodear el Congreso conlleva empeorar los problemas que tenemos: “la solución no es convertir España en Gotham”. Votar al Congreso, pero no rodearlo. Plantear cambios sin defenestrar la legalidad (el orden) vigente.

En primer lugar, nuestro sistema no tiene cauces muy prácticos para una modificación profunda: fue muchísimo más fácil el paso de la dictadura a la Monarquía Constitucional de lo que sería hoy hacer un cambio similar.

En segundo lugar, considero peligroso confundir legalidad con legitimidad. Las mayores atrocidades cometidas por el ser humano han sido legales. No existe, por tanto, ninguna cuestión ‘formal’ para condenar una acción de desobediencia civil: o estás a favor o en contra, independientemente de lo que diga la Ley. A mí no me parece legítimo que los camisas negras desfilaran e impusieran el terror, pero sí que algunos negros desobedecieran en los EEUU para lograr sus derechos civiles.

¿Qué tenía de malo la propuesta lanzada desde el anonimato (Plataforma En Pié) antes del verano? Pues tenía de todo en contra: yo mismo la rechacé. Consideraba que la llamada a “Tomar” u “Ocupar” el Congreso tenía una pestilencia a tricornio que además de quitarme las ganas me sugería que llevaría al fracaso de la convocatoria. No había un posicionamiento lo bastante explícito a alternativas salvapatrias frente al vacío de poder (proceso destituyente) ni alternativas lo bastante bien construidas para cubrir ese vacío (proceso constituyente). En principio estaría entre “muy” y “totalmente” de acuerdo con la entrada de Rubén.

Pero sucede que la Plataforma En Pié se vio superada por un debate que excedía su “organización” del evento: muchas personas pensaban como yo. O como Rubén. Se reunieron para hablar y replantearon los términos de la convocatoria: no queremos tomar nada por la fuerza. No rechazamos la política o a los políticos, así tal cual. Queremos seguir protestando, a ser posible allí donde reside supuestamente el poder legítimo: a las puertas del Parlamento. Algo muy razonable y que normalmente solo es ilegal en países con una dictadura militar.

Algunos congregados llevaban una pancarta con el lema “Que se vayan todos”. Un mensaje que no comparto. No existe una “clase política”, sino una clase social que ha tomado las riendas de la política. Pero las diferencias entre nosotras son lógicas y respetables.

Sin embargo sí había una intención clara de vender una imagen desafiante, desobediente y rupturista: de señalar al Régimen en decadencia, de burlarse de él.

Evidentemente hace falta que una mayoría social esté de acuerdo con cambiar el sistema: no queremos imponer nada a nadie. Pero entonces ¿Cómo logramos que la gente que ve ‘Sálvame Deluxe’, vota al “PPSOE” o va a misa, apoye mayoritariamente una auditoría de la deuda pública, una tasa a las transacciones financieras o una política fiscal verdaderamente progresiva?

Queremos convencer igual que los políticos “de orden” han convencido antes. Y al no tener apoyo de los bancos ni de grandes fortunas privadas, tenemos que usar otras herramientas: la denuncia social, la búsqueda de identidades mayoritarias mediante usos inclusivos del discurso, la protesta imaginativa, la búsqueda de nuevos marcos referenciales… nada que se haya inventado ayer.

Y por supuesto, también la desobediencia civil… dejando a un lado que lo del 25-S no tuvo nada de formalmente desobediente, sí había una intención clara de desafiar a un poder que entendemos ilegítimo. No es que yo me crea más legitimado que un Gobierno que desangra a sus ciudadanos gracias, entre otras cosas, a una mayoría absoluta que NO le han dado las urnas.

Es que me creo con la capacidad de convocar, sumar, que vengan cada vez más a mi lado, hasta que verdaderamente seamos mayoría quienes nos plantamos ante un Régimen que no nos sirve. Las encuestas empiezan a estar de nuestro lado: desafección a “la denominada clase política”, a la Corona, al Poder Judicial, a la prensa de orden y a la estructura económico-financiera.

Alfonso XIII creía que se podrían hacer unos ajustes progresistas a la Constitución en 1931 para convencer a la mayoría de la vigencia del Régimen de la Restauración. Pero se equivocó como se equivocan hoy quienes creen que este Régimen de la Transición está impoluto y en plena forma: se está resquebrajando por completo.

No somos nosotros, rodeando el Parlamento, quienes estamos destruyendo el edificio político que “nos hemos dado”. El PP y el PSOE volaron por los aires los consensos de 1978 hace 2 años, con agostidad y alevosía y sin ningún respaldo popular. ¿Que por qué les sigue votando la gente si todo esto perjudica a la mayoría? Porque llevan la bata blanca del experimento de Milgram. También una mayoría votó a los monárquicos en las Municipales del 31, pero el abuelo de Juan Carlos Palito supo leer entre líneas: Allá donde no llegaban las redes clientelares, el caciquismo y el poder político de la Iglesia, le habían dado una patada en el culo.

En eso estamos trabajando: en romper las redes clientelares de hoy, el caciquismo de hoy y el poder político en la sombra de hoy.

Ya no es el momento de defender la validez de nuestros cimientos políticos, es el momento en que empieza una competición por adivinar qué propuesta alternativa será la que tome el relevo: las recetas de la Troika (tecnócratas mediante) son una propuesta. El independentismo en Catalunya y Euskadi otra. El apoyo popular (en la calle y en las encuestas) al 25-S, otra. Hasta PSOE y UPyD ya hablan de “reformas profundas en la Constitución” o directamente de “proceso constituyente”. Todas ellas son propuestas constituyentes, desde la intuición o la convicción de que nuestro Régimen de la Sagrada Transición se desploma.

Los sacrificios a los Dioses Troika y Mercado exigen ya algo más que medidas impopulares puntuales. La utilidad del rito sacrificial nunca ha sido calmar a los Dioses (que son insaciables por su naturaleza magnánima), sino aterrorizar al pueblo. Seguir generando obediencia. Y cuando no quede nada que sacrificar, no habrá Parlamento ni Constitución ni Leyes que proteger: Por eso debemos reescribir el pacto social. Para hacerlo más legítimo y más sólido. O vendrán otros con la solución final.

15 Responses to Sí a la desobediencia civil (por Iñaki Rodríguez)

  1. En primer lugar agradecer a Iñaki que escriba en esta página. Más allá de que no estamos en la misma sintonía en este debate, sí lo estamos en que es necesario hablar, exponer y argumentar las ideas. Para eso está esta página por lo que bienvenido seas y gracias por usar esta plataforma.

    Esperamos que repitas por estos páramos, desde ya tienes la invitación brindada para el futuro.

    En cuanto al artículo no me extenderé mucho en la respuesta. Me remito a lo que escribí en su momento y dejo el debate a los lectores que quieran hacerlo por aquí.

    Sí quiero añadir una frase que me dijeron el otro día y que me hizo pensar…

    “Sin desobediencia civil, los negros seguirían sentándose en la parte de atrás de los autobuses en USA” (creo que es de Vicenç Navarro)

    Me puse entonces a leer un poquito más sobre el tema (sé más o menos lo que cualquier persona media) y entré aquí —>

    http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_por_los_derechos_civiles_en_Estados_Unidos

    Tras el famoso discurso de Martin Luther King, la política acabó dando el paso definitivo

    “Después de la marcha, King y otros líderes de los derechos civiles se reunieron con el presidente Kennedy en la Casa Blanca. Mientras que Kennedy parecía confiar sinceramente en la aprobación de la ley, no estaba claro que tenía los votos para hacerlo. Pero tras su asesinato el 22 de noviembre de 1963, el nuevo presidente Lyndon B. Johnson logró utilizar su influencia en el Congreso para sacar adelante gran parte de la agenda legislativa de Kennedy.”

    En definitiva, que la protesta es legítima, necesaria pero la política al final se consigue desde el Congreso que es el representante de la voluntad popular.

    • Iñaki dice:

      Nada que objetar a este comentario tuyo. Por eso insistía tanto el otro día en determinados puntos que me parecían un malentendido más que otra cosa, especialmente respecto a la “cultura” 25-S: había algunos anarquistas que sin duda rechazan el parlamentarismo, pero la inmensa mayoría rechazábamos ESTE parlamentarismo y especialmente la deriva que está tomando.

      Respecto a lo de “la protesta es legítima, necesaria pero la política al final se consigue desde el Congreso”… Pues es la pescadilla que se muerde la cola, ¿se hubiera logrado ese cambio desde el Congreso sin la desobediencia civil? en absoluto. ¿La mera desobediencia civil bastaba para cambiar las cosas sin tocar nada en el Parlamento? Obviamente no: es ahí donde se formulan las Leyes.

      Yo me quedo con aquella anécdota de Franklin D. Roosvelt diciendo a progresistas y sindicalistas que si querían conseguir una mejor redistribución de la riqueza y mejores condiciones laborales, le obligaran a hacerlo. Y 2.000 y pico huelgas después lograron bastante. Lo curiosos no es todo lo que se puede conseguir con la protesta sino hasta qué punto los gobernantes tienen las manos atadas y sólo la confrontación de fuerzas “en la calle” es capaz de lograr transformaciones profundas.

    • Iñaki dice:

      Por cierto,has dicho (me doy cuenta ahora) “Tras el famoso discurso de Martin Luther King, la política acabó dando el paso definitivo”… ¿es que no era política el discurso, ni las marchas, ni las acciones de desobediencia? Me recuerda a cuando Willy escribió sobre el 15-M argumentando que al principio molaba porque era apolítico. Confundimos demasiado a menudo Política con Institución… un error más grave de lo que parece, a mi entender.

  2. DFP dice:

    Iñaki Rodríguez, debes de ser bastante ANALFABETO además de un naZionalista REPULSIVO si para escribir en español escribes “Catalunya”. Imagino que habrás estudiado en una de esas escuelas que inculcan ODIO, o a lo mejor simplemente lo has mamado de una familia DESGRACIADA.

    Sólo eso ya es señal de toda la MIERDA que tienes en la cabeza, supongo que aderezado por una gran admiración a Stalin, Josu Ternera, Fidel Castro o al Che Guevara.

    Como ves, tú no eres NADIE SUPERIOR a la gente que ve ‘Sálvame Deluxe’, vota al “PPSOE” o va a misa. Tú único mérito es VOMITAR BASURA en este blog.

    • los4palos dice:

      Los responsables del blog somos contrarios a este tipo de comentarios que incluyen expresiones que rozan el insulto y la descalificación personal o familiar.

      Aunque lo rechazamos firmemente lo mantenemos publicado porque así lo ha deseado el propio autor del artículo. La discusión está permitida y aquí siempre tiene cabida, pero desde el respeto.

      Ni las mayúsculas ni las expresiones gruesas dan o quitan razón.

      • Guillermo B. dice:

        >>> lo mantenemos publicado porque así lo ha deseado el propio autor del artículo.

        Respeto lo que el autor del artículo desee, L4P, pero la política de aceptación de comentarios en vuestro blog ha de ser vuestra, no de los colaboradores. Si en el pasado (y con buen criterio) habeis decidido suprimir intervenciones vejatorias o insultantes, creo que sería de recibo hacerlo ahora también.

        Entre otras cosas, porque una intervención así no necesariamente tiene que ser leída en negativo. Para el que es insultado de forma tan basta y directa, esto pudiera representar una pátina de refuerzo a lo correcto de su posición (que no digo que sea el caso de Iñaki); básicamente algo así como: “si tan pronto me salta a la yugular la caverna, será que soy lo contrario”.

        Así pues, las intervenciones o son admisibles o no, por las mismas podría yo mandaros una colaboración y solicitaros que dejarais todos los bots de viagra o tepezcouite que se generan en todo blog que se precie.

      • Nos podemos equivocar o no en nuestra decisión, Guillermo, pero ha sido consensuado, no es a la ligera o por defecto. Siempre que hay algo así hablamos entre nosotros, a unos les parece mejor y a otros peor dependiendo del caso pero al final adoptamos una posición. En este caso como el autor del artículo es un colaborador, también le hemos preguntado. Y esa ha sido la decisión.

        Centrémonos mejor en el texto del artículo (como haces abajo) y no alimentemos lo otro.

        Abrazo

  3. Guillermo B. dice:

    Hola, Iñaki:

    Mil gracias por la reacción a mi propuesta, aunque no sé si era esto, la verdad… En el otro post no te pedía que reiterases más de lo mismo, sino que escribieses uno donde dejaras claras tus posiciones sobre cómo estructurar e implementar el estado, el sistema electoral o representativo, la sanidad, la educación, el sistema impositivo, las relaciones exteriores, la jerarquía de administraciones, o las ayudas al cine patrio, si hubiera de haberlas… Vamos, que te mojaras en construir. Que como has podido ver de mi prognosis de las elecciones galaicoeuskaldunas, yo también tengo ganas de un mini tsunami, pero no por ello creo ir en el mismo barco que tú.

    >>> En primer lugar, nuestro sistema no tiene cauces muy prácticos para una modificación profunda: fue muchísimo más fácil el paso de la dictadura a la Monarquía Constitucional de lo que sería hoy hacer un cambio similar.

    Básicamente porque nuestros padres constitucionales, lo mismo que muchos otros, con gran sabiduría, han sabido grabar a fuego el principio de que los cambios profundos no han de ser fáciles ni prácticos. Si se requiere un cambio profundo, ha de ser costoso, de forma que a la par sea meditado y sopesado adecuadamente. Si no, estaríamos de cambio diario, en plan veleta.
    No entiendo muy bien tu segunda, si te refieres a un cambio a la inversa (de la Monarquía Constitucional a la dictadura), te garantizo que es de los más fáciles, no sé si desable, claro. Y si te refieres a hacer una transición hoy por hoy, claro que sería muchísimo más difícil, pero por la panda de egoistas que somos en general frente a lo que fueron nuestros padres.

    >>> En segundo lugar, considero peligroso confundir legalidad con legitimidad. Las mayores atrocidades cometidas por el ser humano han sido legales. No existe, por tanto, ninguna cuestión ‘formal’ para condenar una acción de desobediencia civil: o estás a favor o en contra, independientemente de lo que diga la Ley.

    Esto, dicho por ti en peor (lo siento) es lo de el relativismo moral de Benedicto, que además de peligroso líder de secta, es señor que ha dedicado luengas tardes a leer mucho y meditar más… Esta senda que propugnas, que no tiene por qué ser mala (al revés, coincido con que la legalidad no implica legitimidad moral) puede no obstante llevarnos a interesantes disgresiones. Si en Texas la pena de muerte es legal, pero yo no la considero legítima, y es por tanto legítima la desobediencia civil contra ella, por las mismas en España el aborto puede ser legal, pero no verlo yo legítimo, y por tanto iniciar la desobediencia civil. Lo que suele ocurrir es que no tenemos una anchura de miras morales o políticas para asumir la equiparación de ambos supuestos, y así unos defienden vehementemente a los manifestantes anti pena capital a la par que ponen a parir a los médicos antiabortistas, y otros defienden a ultranza las virtudes de la cámara de gas pero no comprenden a los que activamente practican abortos.
    To cut it short, la ley no otorga legitimidad, de la misma forma en la que el código de la circulación no me llena de moral, pero es una implementación práctica de normas de convivencia. El componente moral existe de alguna forma en los principios fundamentales del derecho romano por el que nos regimos (honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere), pero en el derecho común sajón prima mucho más la practicidad.

    >>> Evidentemente hace falta que una mayoría social esté de acuerdo con cambiar el sistema: no queremos imponer nada a nadie. Pero entonces ¿Cómo logramos que la gente que ve ‘Sálvame Deluxe’, vota al “PPSOE” o va a misa, apoye mayoritariamente una auditoría de la deuda pública, una tasa a las transacciones financieras o una política fiscal verdaderamente progresiva?

    El problema básico que muchos teneis/tenemos, (por qué sacarme yo de esta hemiplejia) es aquello de pensar que la mayoría, de no pensar como yo, no sólo está equivocada (“… “Maruja, voy por la autopista, y esto está lleno de locos en sentido contrario…”) sino que además no está compuesta por personas con la misma validez cívica que yo. Los PPSOE son masa aborregada, que sólo sabe ver programas indignos en la tele, que los domingos comulgan y que no ha reflexionado en su vida sobre las bondades de la tasa Tobin… Claro que cuando de pronto, por azares de la vida uno se encuentra en el bando numéricamente ganador, este pasa a estar compuesto por un porcentaje de ciudadanos inteligentes a la par que analíticos, plenos de todas las virtudes… Y así, lo verdad, macho, muy mal vamos.
    Lo primero, lo mínimo, lo básico pero a la par lo radical que exijo a quien quiera dedicarse a la gestión o siquiera al pensamiento de la cosa pública, es que me respete, que respete a mi tía, a mi primo, a mi hija, a mi vecino… Que no se crea más o menos, que no me crea más o menos en función de lo que yo haga o deje de hacer, de a quién vote o deje de votar. Ni los jiliprogres son mejores por irse a los parques otoñales de París a buscar con Proust el tiempo perdido, ni mi peluquero es peor por gastar las tardes con la familia televisiva de famosillos peleones. Son personas, coño, que se rascan el culo por igual, y que un día, en una situación de necesidad de un congénere, a lo mejor nos sorprendían con humanidades muy diferentes.

    Ah, claro, leyendo la siguente estrofa de tu sainete entiendo el problema… Los que están y son, lo son porque les apoya o apoyó el sistema (banca, tele, gran capital), y por supuesto, eso os obliga a otros caminos, en tu boca: “la búsqueda de identidades mayoritarias mediante usos inclusivos del discurso, la protesta imaginativa, la búsqueda de nuevos marcos referenciales”. Macho, esto último, si hubiese yo tenido en algún momento la tentación de haberme unido a vuestras tesis, ya de por sí me echa para atrás… “usos inclusivos del discurso”… jo, ni en la Sorbona del 68…

    >>> Para hacerlo más legítimo y más sólido. O vendrán otros con la solución final.

    Querido, eso de legitimidad, además de un polisílabo bonito, tiene un problemón enorme, y es que no es compartido por todos por igual. Los “otros” que tanto temes tú son para otra parte de la población unos pequeños exaltados sin mayor problema, mientras que los auténticos “otros” a temer para ellos son los que comparten contigo manifestaciones y “protestas imaginativas” y que para ti no representan sino un problema más de índole organizativa que ético… Lo legítimo no emana de unas tablas de la ley que otorgó ninguna Troika en el Sinaí, se construye por agrupamiento de afinidades, y ten por seguro que lo que tú consideres legítimo un día, otro tan bueno, noble, justo y bienintencionado como tú lo tendrá por malvado, indigno e injusto para la sociedad… En esas estamos…

    Pufffff

    • Iñaki dice:

      >>> Si se requiere un cambio profundo, ha de ser costoso, de forma que a la par sea meditado y sopesado adecuadamente. Si no, estaríamos de cambio diario, en plan veleta.

      Nada que objetar. Si acaso, que nuestros “padres fundadores” pudieron equivocarse como todo hijo de vecino. Y que nos vino un “pack” completo en el que o tragábamos con todo o nos quedamos como estábamos. Que no hubo un Constituyente especialmente abierto al pueblo, vamos. (y espero que aquí no me acuses de usar “pueblo” como sustitutivo de “los míos”), con una Ley electoral que se pensó para lograr lo que se logró: que todo cambiara para que todo siguiera (casi) igual.

      >>> Si te refieres a hacer una transición hoy por hoy, claro que sería muchísimo más difícil, pero por la panda de egoistas que somos en general frente a lo que fueron nuestros padres.

      No sé tus padres, los míos hicieron lo que les parecía correcto en aquel momento, igual que yo ahora, que estoy donde cada vez está más gente. Hoy mis padres se arrepienten de buena parte de sus votos y de lo que se logró con su militancia: en aquel momento no les parecía que la Transición fura una trampa para que LOS MISMOS siguieran teniendo siempre el poder.

      >>> Si en Texas la pena de muerte es legal, pero yo no la considero legítima, y es por tanto legítima la desobediencia civil contra ella, por las mismas en España el aborto puede ser legal, pero no verlo yo legítimo, y por tanto iniciar la desobediencia civil.

      Efectivamente. Y todo ello dependerá de tu criterio particular, o ideología si lo prefieres así. El ejemplo que he puesto de los camisas negras y los negros en USA iba por ahí: cada cual que se retrate defendiendo un tipo u otro de desobediencia, o mejor dicho, un tipo u otro de objetivos. Yo el criterio que estoy reclamando no es uno demasiado movido por planteamientos políticos concretos. Simplemente una visión DEMÓCRATA, que es de lo que va lo que he escrito.

      >>> Los PPSOE son masa aborregada, que sólo sabe ver programas indignos en la tele, que los domingos comulgan y que no ha reflexionado en su vida sobre las bondades de la tasa Tobin… Claro que cuando de pronto, por azares de la vida uno se encuentra en el bando numéricamente ganador, este pasa a estar compuesto por un porcentaje de ciudadanos inteligentes a la par que analíticos, plenos de todas las virtudes… Y así, lo verdad, macho, muy mal vamos.

      Eso lo has dicho tú solito. Yo no considero a nadie masa aborregada. Ni a los idólatras de Belén Esteban, fíjate. Lo que considero es que cuando la única alternativa en la TV a Belén Esteban es Eduard Punset, algunos tenemos la insana manía de pensar que como resultado la gente va a votar sólo Antena 3 o La Sexta. Pero que ni la Estaban representa los problemas de la vida real ni Eduard Punset es un auténtico divulgador que se guíe por criterios científicos y no de márketing. Que la gente vea a uno u a otro no les convierte en expertos en dialéctica o en ciencia. Y por tanto no creo que los chorrocientos millones de votos de los partidos de orden signifiquen intrínsecamente un apoyo sin fisuras a todas las barrabasadas que están haciendo.

      >>>Ni los jiliprogres son mejores por irse a los parques otoñales de París a buscar con Proust el tiempo perdido, ni mi peluquero es peor por gastar las tardes con la familia televisiva de famosillos peleones.

      Muy de acuerdo. No creo que eso entre en contradicción con lo que he escrito. Pero eso sí: si los peluqueros se lanzan tijeras en mano a cortar las greñas a los del parque, éstos como mínimo tienen derecho a molestarse un poco.

      >>>… “usos inclusivos del discurso”… jo, ni en la Sorbona del 68…

      ¿Prefieres usos no inclusivos? Lo siento por no querer excluirte, por querer que aportes. Precisamente algo de eso les faltó a nuestros “Padres Fundadores”. Que se lo pregunten a los vascos, que no tuvieron ni a un puto jetzale entre los papás de marras.

      >>>Los “otros” que tanto temes tú son para otra parte de la población unos pequeños exaltados sin mayor problema, mientras que los auténticos “otros” a temer para ellos son los que comparten contigo manifestaciones

      Pues me parece estupendo. Yo no he dicho que les tema muchísimo. Digo que en la actual situación hay 2 salidas: constituimos o nos constituyen. Y a la gente no le cae bien Merkel. Pero sí uno que diga que los políticos son todos iguales y que hay que imponer el orden racional y cosas de esas. y yo prefiero trabajar por evitar esa deriva.

      >>>Lo legítimo no emana de unas tablas de la ley que otorgó ninguna Troika en el Sinaí, se construye por agrupamiento de afinidades, y ten por seguro que lo que tú consideres legítimo un día, otro tan bueno, noble, justo y bienintencionado como tú lo tendrá por malvado, indigno e injusto para la sociedad… En esas estamos…

      Genial. No sé qué tiene que ver. Aquí no estamos hablando de posicionamientos (he mencionado unos cuantos ejemplos muy dispares de propuestas constituyentes que están en carne viva ahora mismo, en tus narices). Estoy hablando de relaciones de fuerzas. Según tú debe ser mentira que los principales garantes del Régimen cuentan con apoyo de la Troika, los bancos, las grandes fortunas y el 99% de los medios de comunicación.

      No pienso que la gente sea imbécil. Pienso que el apoyo al Régimen tiene mucho (todo) que ver con lo que percibimos como “normal”, como “seguro” y como “práctico”, y que la definición de estos términos no nos viene a cada uno por revelación mística.

      >>>En el otro post te pedía (…) que te mojaras en construir.

      Pues tienes razón, pero es que no estoy en esas ahora mismo. Mis opiniones y mi visión de lo que debería ser un país del que me sintiera orgulloso están bastante lejos de lo que veo factible: soy socialista, republicano, federalista, cartesiano, y ateo. Un poco europeísta también. Y me va el jolgorio y la música ruidosa, si te ayuda a tener un retrato más claro de por dónde van “mis” tiros.

      Pero no quiero imponerle a nadie ni el marxismo, ni la tricolor, ni el federalismo, ni las mates, ni el Rock. Como tampoco me mola que el capitalismo, la rojigualda, la Una, Grande y Libre, el catecismo y Chenoa sean tan inamovibles. Insisto: porque la gente, que no es tonta, lo apoya. Pero se anima MUCHO ese apoyo, desde sitios que huelen a podrido y con mucho interés egoísta.

      Y en esas estoy, en animar a la gente a que vean que el tipo que da las órdenes, el que dice que no hay nada fuera de lo que hay, simplemente lleva una puta bata blanca. Un disfraz. Que se le obedece porque te han enseñado que los tipos con bata blanca imponen y saben más que tú. Cuando nadie se fije en la bata, no me quedará más remedio que aceptar de verdad la telebasura, la grandeza de los Padres Fundadores y la vigencia de las Tablas de la Ley Sagradas. Pero de momento eso no es así.

      • Guillermo B. dice:

        Siempre supe que Chenoa estaba pringada en esto, como Nacho Vidal en lo otro… gracias por confirmármelo…

      • Guillermo B. dice:

        >>> ¿Prefieres usos no inclusivos?

        Yo lo que veo es que vosotros, amén de patadas a la expresión clara y llana, al discurso lo preferís ilusivo, delusivo, oclusivo, elusivo, nada conclusivo, dilusivo y por momentos exclusivo. Y perdón si estoy siendo algo alusivo…

  4. Santiago L. dice:

    Creo que no tiene nada que ver con la desobediencia civil.
    Me lo mando hace unos días mi amigo “supermon” , se lo contaron cuando fue al Peluquero.

    La fabula del peluquero.

    Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó:

    – No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

    El florista quedó agradecido y se fue. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.

    Luego entró un panadero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió:

    – No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

    El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de agradecimiento y una docena de pasteles esperándolo en la puerta.

    Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el hombre otra vez respondió:

    – No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

    El profesor con mucha alegría se fue. A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como ’ Cómo mejorar sus negocios’ y ‘Cómo volverse exitoso’.

    Entonces un diputado fue a cortarse el pelo y cuando fue a pagar y el peluquero nuevamente dijo:

    – No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

    El diputado contento se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados haciendo cola para cortarse el pelo gratis.

    Esto, querido amigo, muestra la diferencia fundamental que existe actualmente entre los ciudadanos comunes y los miembros de la casta política.

    Por favor, en las próximas elecciones, vota con cuidado…

    Atentamente,
    EL PELUQUERO

    • Guillermo B. dice:

      Si con razón uno es calvo… ;-)

      Por otro lado, si realmente el peluquero estaba haciendo un servicio comunitario, nada, ni verso, pluma, perla o flor podría hacerle más feliz que más gente a la que hacer el servicio… Si de lo que iba era de enrollado, pues entonces igualmente le hicieron los diputados un favor impagable al enseñarle los naturales límites de los gestos de uno…

      Saludos

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