La pelotita (azul)

El ser humano debe ser la cosa más petulante de la Vía Láctea. Y debe serlo porque si existe algo más petulante ya se habrá procurado su propia extinción

“Una mota solitaria en la inmensa oscuridad cósmica” (Carl Sagan)

Si un día bajaran los extraterrestres (esperemos que pronto) les hará muchisma gracia nuestro empeño en poner fronteras allá donde hay una mínima diferencia tribal. Podemos pensarlo a la inversa, que bajaran 25 reptiles y nos vinieran contando que existe el fuero del reptil de la gangrena verde que persiste desde el reinado de Draco III el Escamoso y que tenemos que respetar la diferencia. Pues muy bien, hoygan. Quicir.

Pero no nos hagamos los valientes aquí por Castilla ( ¡Ban…Kia! ). Lo de los tontos tribales no es solo cosa de peninsulares periféricos, los tenemos también aquí en abundancia. Porque el antiespañol se alimenta en gran medida del españolista que curiosamente odia España.

El españolistaqueodiaespaña es ese sujeto que cuando juega el Athletic en el (pongamos) “Mariano Haro” de Becerril de Campos recibe a los futbolistas con banderas de España. Bienvenido a territorio hostil, viene a decir. Te jodes pero sigues perteneciendo a España. Un método de hacerles sentir españoles que funciona desde hace generaciones (ironic mode). Sin dejar de ser gracioso además que se exhiba la enseña nacional para joder al único equipo puntero que juega con todo españoles.

Otra: “Culécabrónespañaestunación”  era Trending Topic poco antes del partido de marras. Insulto y pose de hostigador que no hace más que dar la razón a los que quieren salirse del edificio común. El españolistaqueodiaespaña y el antiespañol son las dos caras de una misma moneda. La divisa que le sobra a este país: patriotas de carné oxidado.

En nuestro pequeño rincón, en nuestro vetusto Adolfo Suárez he escuchado en los últimos años perlas como…

“Aña, aña, aña, Castilla no es España”

“Puta Cultural. Pu-ta Cultural. Sois castellanos (joderos) sois castellanos”

Qué cruz. Cómo nos gusta en esta piel de toro ir haciendo amigos a cada minuto. Bien es cierto que en espectáculos deportivos y gracias al efecto masa es mucho más fácil que el borrego se borreguice y que con ello ganen los de siempre, los que se esconden tras la bandera (catalana, vasca, española o de Andrómeda) para ocultar los verdaderos problemas y hacer su particular negocio.

Hablemos de los derechos de las personas, no de los derechos de los territorios. Dejemos de insultar y alimentar enfrentamientos. En España casi no quedan inocentes en este gigantesco sinsentido.

Yo procuro caminar al revés. Hace 6 años publiqué mi primer artículo sobre el iberismo. ¿Y bandera? Pues la más suculenta posible.  No me digan que en este último enlace no me los he ganado para la causa…

Pd: Amen. Y ensanchen el alma.

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