Cataluña desde Carpetovettonia (con amor)

Antes de empezar, voy a pedirles perdón por varias cosas: por hablar de mi, por contarles una historieta propia del abuelo cebolleta y por rebasar un tanto nuestras fronteras, cosa que últimamente me empieza a pasar con frecuencia. Como habrán intuido por el título de la entrada, vengo aquí a darles mi opinión sobre el “problema catalán” ¿y por qué? Hombre, digo que los abulenses, como habitantes del corazón de las Españas, tendremos algo que decir al respecto de todo este asunto ¿no?

El último año de mi primera etapa de andanza universitaria – esto merecería alguna aclaración pero no estoy por la labor – cursé una asignatura que versaba sobre los distintos movimientos nacionalistas que desde el siglo XIX ha alumbrado nuestra vieja piel de toro. El programa abarcaba desde el nacionalismo español – liberal o conservador – que pretendió, evidentemente sin éxito, dotar al país de un sentimiento nacional único y cohesionado, hasta la explosión regionalista de la transición, pasando, claro está, por los nacionalismos periféricos que aún persisten. Una buena parte de la nota final de la asignatura dependía de la realización de un trabajo, treinta o cuarenta folios, centrado en alguno de los nacionalismos o regionalismos hispanos.

El profesor era bastante transigente con la temática, así que si eras capaz de dedicarle cuarenta páginas al regionalismo manchego a finales de la década de los 60, todo tuyo. Aprovechando esa manga ancha, un compañero y yo decidimos jugarnos el suspenso presentando un trabajo peculiar cuya lema bien podía haber sido “Aprenda a crear su propia nación en 5 sencillos pasos”. Los 45 folios que presentamos – entre las risas y chanzas de nuestros compañeros, no lo voy a negar – se dividían en dos partes. La primera era un sesudo análisis de toda (o casi toda) la bibliografía existente sobre los movimientos nacionalistas europeos, prestando especial atención a los patrios: ¿De dónde vienen? ¿Cómo comenzaron? ¿Qué son en la actualidad? ¿Hacia dónde van? La segunda parte, la que ponía en peligro nuestro cuello y nuestra autoestima, era, digámoslo así, un caso práctico: aplicar la teoría nacionalista analizada en la primera parte a un territorio cualquiera del solar hispano hasta “dotarlo” de una identidad nacional, una cultura y una historia propia y excluyente. Es decir, demostrar que con imaginación y retorciendo lo suficiente la realidad presente y pasada, cualquier rincón del país puede aspirar a ser una nación. ¿Y cuál fue el territorio elegido? Carpetovettonia, el territorio a ambos lados del Sistema Central ocupado antes de la conquista romana por carpetanos y vettones. Si ustedes piensan que es una estupidez nacida en el bar de la facultad de la mente de dos tipos sin una idea mejor, les diré que no andan desencaminados. Si piensan que se rieron de nosotros y suspendimos, se equivocan*.

A partir del estudio de las actas de las reuniones llevadas a cabo por el Partido Nacionalista Carpetovettón en el Parador Nacional de Gredos a finales de los 70, analizábamos las raíces del movimiento, su doble carácter etnicista y económico, las afrentas sufridas por los ciudadanos de estas comunidades, los hechos diferenciales en lo que basaban su identidad – religión animista centrada en la adoración del verraco, idioma propio perdido del que tan solo se conservaba el leismo, cultura propia centrada en la calva, la petanca, los dardos, la jota y la vida contemplativa – y su programa de futuro: libre asociarse al Estadospañol como confederación de ciudades/castros libres con capital dual en Ávila – por supuesto – y Talavera de la Reina.

Pueden reirse, seguro que lo están haciendo, pero todo encajaba tan maravillosamente bien que si se nos hubiese ocurrido a principios del S. XIX, cuando el romanticismo alemán, la ilustración y Napoleón o sus consecuencias campaban por Europa, hoy tendríamos pabellones deportivos a nuestros nombres y demostramos, de una forma medianamente convincente, que inventarse una nación – España, Cataluña, Euskadi, el Alt Empordà, Manchuria del Sur… – no es excesivamente difícil si se tiene tiempo y ganas. Sí, he dicho inventar ¿o usted pensaba que cuando los fenicios pasaban por aquí ya había patrulleras de la Guardia Civil vigilando las aguas territoriales de España? ¿O que los vascos descendían por parte de padre de los atlantes? ¿O que Cataluña, en palabras de Mas, es la democracia más antigua de la galaxia?

Sí, ya, la cultura, la lengua, la historia y todo eso. ¿Quién pone fronteras a las expresiones culturales o a las tradiciones locales? ¿Dónde está la línea que divide los pueblos con una cultura típicamente abulenses y los de cultura salmantina? ¿Qué hace de los hablantes de una lengua parte de una comunidad y a sus vecinos, nacidos y criados en las mismas charcas pero hablantes nativos de otra, los excluye? ¿La historia? Por desgracia, solo es cuestión de apuntar a la parte de la misma que nos interese, aunque sea por decreto de la Alcaldía.

Al final, todo esto, las tradiciones, la cultura y demás; solo sirve de sustrato, necesario pero insuficiente, para una ideología fundamentada en sentimientos de pertenencia excluyentes – nosotros y ellos – basados en cosas intangibles, adaptables y difícilmente refutables. Pero, aunque las naciones no sean más que complejas construcciones mentales, son reales en la medida en que una comunidad las hace suya. Carpetovettonia no existe, ni ha existido, no hay razones históricas o culturales que sustenten el artificio identitario que proponíamos; pero si dentro de 30 años una parte importante de los ciudadanos del Sistema Central y alrededores, tras leer esta entrada, comienzan a sentirse carpetovettones, Carpetovettonia existirá. Una nación es, sobre todo, una construcción, una idea colectiva, en palabras de Anderson “una comunidad política imaginada”.

Con Cataluña pasa algo similar. Pocas son las razones históricas o culturales de peso que se pueden esgrimir para trazar una línea divisoria entre España y Cataluña, pero si una buena parte de los catalanes consideran que su comunidad es una nación, Cataluña es – o será – una nación. ¿Y si una mayoria de los carpetovettones decidiesemos, por las razones que fueran, pasar olímpicamente del resto del España? ¿No estaríamos en nuestro derecho? ¡Avila, capital de Carpetovettonia! gritarían las masas. Yo no quiero que Cataluña nos deje, pero si una mayoría de los catalanes así lo deciden, por mucho que considere que sus razones, desde las históricas a las balanzas fiscales, son más bien peregrinas o que todo esto no es más que una cortina de humo; no quedará más remedio que aceptarlo e intentar que la ruptura sea amistosa. Sí, están las leyes, la Constitución y la UE, el imperio de la ley, pero ¿pondrá el Gobierno a un Guardia Civil delante de cada colegio para impedir un hipotético referendum? ¿Matará de hambre a la Generalitat para que vea que con la bandera no se juega, con las consecuencias que eso tendría para el conjunto del Estado? ¿Sacará a los tanques para evitar la secesión? En esta pelea de legitimidades, las leyes escritas, en cuanto que modificables, llevan las de perder frente a la voluntad popular.

Creo que estamos a tiempo de evitar este trance doloroso, ojalá lo consigamos, de verdad, aunque no sé cómo hacerlo. ¿Ideas? ¿Soluciones? ¿Federalismos simétricos o asimétricos? ¿Los Estados Unidos de España? ¿La Confederación de Repúblicas Ibéricas? ¿La república galáctica? Sea como fuera, y a falta de soluciones definitivas, deberíamos ir asumiendo que es posible que tarde o temprano una parte de España decida dejar de serlo. Igual, finiquitado el eterno debate territorial, podamos centrarnos en cosas realmente importantes.

* Matrícula de honor ¿lo dudaban?

PS.- Algunas notas necesarias sobre nuestra identidad nacional. Si buscamos “carpetovetónico” en el diccionario de la RAE llegamos a esta definición: “Que se tienen por españolas a ultranza, y sirven de bandera frente a todo influjo foráneo” Un evidente intento por parte de España de diluir nuestra identidad en la suya. Maldito Estado opresor. Por otra parte, las dos “t” de “carpetoveTTón” buscan darle un toque más etnicista al conjunto.

PS2.- PON UN VERRACO EN TU CORAZÓN. VOTA PARTIDO NACIONALISTA CARPETOVETTÓN.

18 Responses to Cataluña desde Carpetovettonia (con amor)

  1. Pepe Herráez dice:

    Eso, eso nosotros también ¡Viva la república independiente del Valle Ambles!

  2. Como lea esto la Mocedad Tormesina tendremos un disgusto… ;)

    +1000 a todo lo escrito

  3. Guillermo B. dice:

    Y el comando Muñochas, ¿qué opina de todo esto?m

    PS tenéis una patológica obsesión con los dardos: pasaos al arco que es la intanciación verdadera…

  4. Fer dice:

    A mí me vais a permitir ser el disidente: ¿qué es eso de no considerar a Salamanca capital de Carpetovettonia?, ¿por qué sí lo son Ávila y Talavera?, ¿no sería mejor un triunvirato gubernamental que ya funciona en otros países?

    PD: he ido a mi cuarto, he cogido un sombrero y me lo he puesto sólo para quitármelo ante el artículo. Brutal. Enhorabuena (también por la matrícula, que se vendía cara con ese profesor).

  5. Alonso dice:

    Pue sí, sí. Mucho cachondeo pero este problema tiene pinta de convertirse en un asunto más preocupante que la propia crisis. ¿Qué exagero?. Ojalá, el tiempo lo dirá.
    En cualquier caso me gustaría comentar dos cosas. La primera que, aunque pueda parecer lo contrario, estoy bastante de acuerdo con lo que se dice en este artículo e incluso con su tono. Pero no dejo de preguntarme si vemos las cosas en ese tono tan ….¿trivial? debido al sitio donde está ubicada nuestra butaca.
    Y lo segundo, que no me resisto a callar, es que el auge del nacionalismo tanto el catalán como el vasco han tenido mucho que ver con la actitud de otro nacionalismo, el español, que no ha dudado en ningún momento en buscar votos fáciles en el resto de Carpetovetonia abriendo las heridas y promocionando el anticatalanismo, aunque luego hablen catalán en la intimidad. No quiero ponerme muy sesudo y retrotraerme mucho en el tiempo, pero las dos últimas legislaturas con todo el proceso de reforma del estatuto y los recursos que han dejado en la ilegalidad a más del 80% de los representados en el parlament supongo que harán sonreir hasta a los ingenuos colegiales de décadas futuras por la torpeza con la que se ha llevado. Así que sardanas y caganers aparte pocas veces se puede decir con tanta precisión que aquellos polvos trajeron estos lodos.

    Al margen: bien que te dieran una matrícula por ese trabajo tan festivo, pero además traerlo aquí para sacarlo más rentabilidad….. pareces catalán.

    Un saludo

  6. Macanaz dice:

    No puede decirse que dos legislaturas y un recurso de inconstitucionalidad dejaran a mas del 80% de los catalanes en la “ilegalidad”. De entrada la participacion en el referendum no llego al 50% o sea que gran respaldo no puede decirse que tuviera.
    En segundo lugar fue un estatuto que se hizo sin el consenso que tuvieron los estatutos iniciales.
    Su extenso contenido es en gran parte “spam”, articulos que recogen vaguedades o cuestiones resueltas por el TC, vamos el tipico ladrillo de los legisladores actuales cuya gran aportacion es hablar del “juez y la jueza”.
    Dicho estatuto fue objeto de un recurso de inconstitucionalidad que declaro inconstitucionales algunos (pocos) preceptos, pero claro en una norma tan extensa pero tan vacia de contenido practico, fue un golpe duro.
    Las presiones al TC fueron lamentables, recuerdo perfectamente un programa de RNE en el que Toni Garrido tuvo la desfachatez de meterse con Manuel Aragon.
    En cualquier caso ya hubo un intento de secesion y fue sofocado por el General Batet, un catalan de Tarragona,( fusilado luego por el bando nacional) teniendo algun conseller que escapar por las alcantarillas.
    Convendria que el Ayuntamiento de Barcelona fuera limpiando las alcantarillas.

  7. Smi dice:

    ¿Si señor, todos los buenos políticos, tienen sus reuniones a poder ser en Paradores Nacionales

  8. Guillermo B. dice:

    Yendo a tu Matrícula de Honor, enhorabuena, yo también tuve unas cuantas (un par de murales sobre los mandamientos y los vertebrados, y una redacción magnífica sobre la primavera, si mal no recuerdo) con trabajos igualmente originales…
    El problema es que recordando un buen trabajo sobre los nacionalismos del XIX y principios del XX y los estados por ellos construídos, (que creo que murieron con la Irlanda republicana), saltas en arriesgada elipsis temporal a aplicar sus recetas (muy bien emuladas en la carpetovettonia esa) a nacionalismos actuales. Me argumentarás, y razón no te faltará, que el catalán (y aún otros) son actuales pero nacieron en el XIX, y te responderé que sí, pero que viven o lo intentan en el XXI.
    Y a lo que voy, que me diluyo, es que desde el final de la segunda guerra mundial las naciones se construyen por procesos violentos, más que por décadas de reclamación melancólica de pastores vascos o señeros comerciantes de paños con anexos referenda o manifestaciones multitudinarias. Se usa de los restos de un nacionalismo novecentista, a veces, pero siempre se parte de una situación extrema (veamos el sudeste asiático en los 50 y 60, los Balcanes, la construcción africana, tantos otros).
    Viene esto a decir que témome que Mas esté usando recetas antiguas en éste problema, salvo que guarde una carta que no conozcamos (dimitir en pro de Guardiola, por ejemplo). Y que difícilmente se dará el caso de una nación por mucho sentimiento nacionalista que un porcentaje significativo pero no concluyente de la población guarde. Otra cosa sería si nos encamináramos a un conflicto, de los de verdad, con tiros y eso, no de los otros. Aunque sólo sea porque nuestros socios no son imbéciles, y no quieren que remojen las barbas al vecino, por mucho que de momento se consideren barbilampiños, no sea que un día de estos les crezca una perilla corsa, bábara o escocesa; no creo que tragaran acoger a un nuevo ahijado así sin más, sin un riesgo claro de sangre y lágrimas.

    Tu método para construir nación, como digo, es novecentista, por lo que tu carppettovettonia (abusemos de las aliteraciones) es un modelo de construcción que tiene sentido sólo en un momento dado. En la pax romana no hubiera valido, hubiera hecho falta para hacer nación que un díscolo proconsul se medio rebelara contra el senado de turno. En la altibaja edad media el proceso más natural era el segregar un territorio para dotar a una hija para lograr buena boda con un reyezuelo infame, al margen de voluntades plebeyas. Y Australia construyó su identidad nacional a base de bajeles y bajeles llenos de la escoria del Imperio inglés… No tengo claro cual va a ser el método para construir naciones en el siglo XXI o incluso en el XXII, que el de las guerras era del pasado. Quizás por decisiones de los consejos de administración de Google, Exxon, Apple o Inditex. Quizás en función de los resultados de ligas de fútbol, o quizás para fomentar las audiencias televisivas o a resultas de algún reality show (“La Ruleta de la Independencia”)… Por ahí a lo mejor hay chance…

    Saludos, y ahora en serio, la capital ha de ser Pucela…

    • Guillermo B. dice:

      “…bábara”… bávara, evidentemente, bárbara es la novia de Khedira en Bavaria.

    • Alberto Martín del Pozo dice:

      Una nación no es lo mismo que un estado. Una nación es, ante todo, una comunidad de ciudadanos con un fuerte sentimiento de pertenencia que puede ser o no ser un Estado, un ente administrativo con fronteras, embajadas y deuda. Aunque lo normal es la asociación Estado-nación, hay naciones sin estado (o divididas en muchos Estados) y hay estados que no son naciones, pues no existe – o es minoritaria – en sus ciudadanos la convicción de pertenecer a una sola comunidad. De estos últimos quedan cada vez menos, pues suelen ser construcciones artificiales que terminan desintegrándose (Yugoslavia, Checoslovaquia).

      Construir una nación, dotar de identidad nacional – más o menos inventada – a un conjunto de habitantes de una región, no tiene por qué ser un proceso violento. Escindir esa nación del Estado en que se encuentra o unir los territorios que conforman esa nación pero que se encuentran separados en distintos Estados es lo que suele ser violento. Suele o solía, porque tenemos ejemplos de que el proceso de separación puede no desembocar en rios de sangre sobre las calles adoquinadas. Checoslovaquia se dividió en dos con relativa naturalidad, la inquietudes independentistas de Escocia se están llevando bien desde Londres y en Canadá los intentos de secesión de Quebec se “combaten” con almibaradas campañas publicitarias y manifestaciones masivas en las que los habitantes canadienses expresan su amor por la provincia díscola para ganar en las urnas.

      Hoy en día, un proceso de secesión no debería terminar en un drama o con tanques en las calles. Se fijan unas normas que todos se comprometen a cumplir, una fecha para el referendum y, en el caso español, tras asegurarnos de que la caverna no va a molestarnos, todos los que queremos que Cataluña se quede con nosotros buscamos a un catalán para darle besitos y convencerle de lo bien que estamos juntos.

      El nacionalismo, al contrario de lo que opinas, no es decimonónico. Es verdad que ya no se “crean naciones”, que el genesis identitario pareció apagarse tras las Guerras Mundiales; pero el nacionalismo, como movimiento político, está hoy, por desgracia, muy presente en el debate político mundial. Nacionalismos de distintos tipos – integradores, secesionistas, estatalistas, patriotismoconstitucionalistas, proteccionistas – los hay a cientos en Europa, grandes o pequeños, y los fundamentos y los procedimientos de acción son los mismos sobre los que se cimentaron los primeros nacionalismos en el XIX. Quizá sea una receta antigua, pero sigue dando de comer a mucha gente.

      • Guillermo B. dice:

        Tres d’accord, Alberto…

        >>> Quizá sea una receta antigua, pero sigue dando de comer a mucha gente.

        Las religiones son aún más antiguas y posiblemente den de comer a más, y curiosamente ese hecho no parece redimirlas a ojos de muchos…

        El otro problema en ese imaginario furuto de “roadmap” es precisamente lo que llamas “la caverna”. Por las mismas que aceptas que la construcción nacional llega a un punto en que a base de crear sueños adquiere entidad y peso propio, y se justifica el considerar sus condiciones, la caverna, entendida como el inmovilismo, los intereses creados, el estamento militar, o el nacionalismo español también tiene su polvo estelar que acaba formando realidades tangibles, y muy tangibles. La caverna no molesta, existe, por las mismas en que el nacionalismo catalán no molesta, existe. Y su argumentativa es equiparable a la de los otros, así es que se debe de meter en la ecuación… Que en un mundo soñado en el que nos quitamos la caverna y rellenamos España de votantes en referendum que tengan unos estándares que a mí me gustan, todo es factible, pero lamentablemente el mundo es real, no virtual…

        Saludos

  9. Fando Fandez dice:

    Yo, como Murciano, defiendo la creación de la Gran Murcia consistente en anexionar los territorios históricos de Albacete; la Vega Baja del Segura de Alicante, que tienen un acento más parecido al de Murcia capital que Mazarrón, mi pueblo; y Almería, esta última porque a algunos, no muchos, almerienses pensaron en juntarse con Murcia cuando lo del jaleo ese de la constitución y las autonomías. Y sobre todo porque nosotros lo valemos y para no echar mucho en falta a Cartagena cuando consiguiera su independencia.

  10. bymoya dice:

    Una muy mejor ilustrada misiva Don Alberto, temo que por celebrar sus manifestaciones, mi permanencia en aquesta respública sea puesta en entredicho y que como a lo sefaradies en sus penosos días me alejen de casa sus alguaciles por no ser nascido de carpeto ni de vetton, y aunque de cristiano viejo vengo, resulto en exceso incomodo y protestón.

  11. Joanamaria dice:

    Qué buena es la lucidez de los años universitarios! ¿No sería posible poner a disposición de todos una copia de ese trabajo? Promete ser muy interesante, como simple ejercicio de antropología muy al hilo de los tiempos.

  12. Alberto Martín del Pozo dice:

    Después de descubrir por tuiter que los hombres y mujeres de la nación están empezando a tejer banderas de la patria, comparto, para evitar confusiones, la descripción de la misma:

    “Nuestra bandera, la que al ver se nos llena el pecho de ira libertaria tras siglos de atraso y opresión, es el reflejo mas vivo de nuestra nación y en ella se inspira. Se trata de una bandera de dos por tres, con una franja blanca del vértice inferior izquierdo al superior derecho, la cual representa las nieves de las cumbres de las cordilleras carpetovettonicas. El triángulo superior es amarillo, como amarillos son los campos de la carpetovettonia del norte, o las piedras de la muralla que ciñe su capital, Ávila, antigua Obila. El triángulo inferior es verde, como verde es la vega del Jerte, del Tietar, así como la del río que bordea la capital de Carpetovettonia del Sur, Talavera de la Reina, antigua Ebora”

    Según me comenta Rubén, el lunes por este mismo rincón podréis verla.

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