El espinoso tema de las participaciones preferentes

En mi casa, la antigua Caja de Ahorros de Ávila (STTL) siempre fue la entidad de referencia. Por sus oficinas pasaban facturas, nóminas, pensiones, pagos, recibos, becas y créditos de mis padres, mis abuelos y diría que también de alguno de mis tíos. Todo o casi todo pasaba por la Caja. Incluso yo,  durante algunos meses, los últimos meses que viví en la ciudad amurallada, tuve una cuenta con mi pareja en la vetusta entidad. A día de hoy, buena parte de mi familia sigue teniendo allí sus ahorros, aunque ahora se llamen Bankia, todo vaya en caoba y verde fosforito, y las murallas hayan dejado paso a una “b” con forma de corazón.

¿A dónde quiero llegar? Bueno, si yo rellenara estas páginas con mi opinión sobre el último Madrid-Barça, seguramente ustedes agradecerían saber de antemano que normalmente, y a pesar de Mourinho, animo a los que juegan de blanco. De la misma forma, al hablar de un asunto tan espinoso como el que vamos a tratar, las participaciones preferentes, creo que es ético por mi parte que les informe que, a pesar de la relación que siempre ha unido a mi familia con Caja de Ávila – Bankia, nadie en mi círculo más cercano se tira de los pelos cada vez que le hablan del valor de las acciones del citado tinglado bankario o de las participaciones preferentes de esta u otra entidad. (Ahora es cuando me llama un conocido para decirme que soy un cabrón y que él invirtió tropecientos mil euros en papeles mojados firmados con los labios carmesí del señor Rato). Hablo, por tanto, de algo que, por fortuna, no me afecta directamente.

Para aquellos que nos leen desde Burundi, Indonesia o las Filipinas (sí, tenemos lectores desde allí), un poco de contexto. Las participaciones preferentes eran/son un producto de inversión mixto, ni chicha ni limoná, que saltó al ruedo a finales del pasado milenio, principios de este – entre 1999 y 2004 se colocaron más de 15000 millones de euros – cuando la burbuja brillaba sobre el horizonte y todo era ladrillos sobre hojuelas; y que fue muy utilizado por las entidades financieras para conseguir liquidez cuando, tras estallar la burbuja, empezaron a notar como el agua subía rápidamente desde sus tobillos al cuello, pasando por la entrepierna. Las preferentes ofrecían buenas rentabilidades, por encima del 7% en muchos casos, pero tenían sus “pequeños” inconvenientes: las participaciones no estaban cubiertas por el Fondo de Garantia de Depósitos, los intereses estaban sujetos a la obtención de beneficios por parte de la entidad emisora – antes esto no importaba mucho porque nuestra economía de championsligi hacía que nuestro sistema financiero fuera la envidia del universo conocido – y era una inversión a perpetuidad de la que solo te podías deshacer si encontrabas alguien, la propia entidad o un particular, dispuesto a comprarla, lo que se complicó un tanto cuando empezaron a oler a podrido y terminó dejando atrapado el dinero muchos inversores. Tras la solución parcial del entuerto en algunas entidades, el problema se concentra ahora en los tenedores de preferentes de las entidades intervenidas que temen que nunca lleguen a recuperar el dinero invertido. Esta situación, según Adicae, afecta a 30000 personas en Castilla y León, unos 3000 en Ávila.

El pasado miércoles, unas 30 personas, según los medios de comunicación, se concentraron frente al Ayuntamiento para reclamar su dinero y para solicitar al Alcalde, vicepresidente de la desaparecida Caja, su implicación directa en la resolución del conflicto. Los afectados, que pasarán en breve a constituirse como asociación, anunciaron que se volverán a concentrar frente a la Diputación el próximo día 3 de septiembre para protestar bajo la ventana del que fuera presidente de Caja de Ávila y miembro del Consejo de BFA, el presidente de la Diputación de Ávila, Agustín González. Dudo mucho que les vaya a escuchar, las torres de marfil tienen una insonorización magnífica, y dudo mucho que, de escucharles, pueda hacer algo por ellos más allá de solidarizarse con los afectados, poner cara de pena y darles dos palmaditas en la espalda y unos sugus. En esto, como en otras tantas cosas, el Ayuntamiento y la Diputación no pintan nada, y el Gobierno de la nación pinta poco tras aceptar “aquella línea ventajosa de crédito que no era un rescate” para nuestra banca. Cien mil millones de euros, lo pongo en letra para que no se mareen con los ceros, que, como era de suponer, acarreaban una fuerte condicionalidad.

Hoy, el Gobierno, en Consejo de Ministros, se dispone a aprobar la quinta reforma bancaria de los últimos años. Reforma que supondrá el nacimiento del Banco Malo (pleonasmo digno de Góngora), un almacén temporal de residuos tóxicos donde alojar toda la morralla ladrillera y cementil. Con guión de Bruselas, fotografía de Merkel y efectos especial del BCE, la “Reforma Bancaria V: La redefinitiva” entrará también en el asunto de las preferentes, esperemos que evitando su venta en un futuro a particulares, y posiblemente obligue a los tenedores de preferentes de las entidades rescatadas a asumir fuerte pérdidas, que podían llegar hasta el 75% de lo invertido (lo que, por otra parte, no es ninguna novedad pues legalmente siempre ha sido así). Algunos medios apuntaban estos días que el Gobierno estaba intentando negociar con Bruselas una salida para estos inversores que pasaría por la conversión de las preferentes en deuda a (muy) largo plazo. Veremos pero, en todo caso, Bruselas tendrá seguramente la última palabra.

Es difícil no empatizar con los inversores que han perdido, o temen perder, buena parte de sus ahorros. Personas que, en muchos casos, desconocían en profundidad dónde estaban metiendo su dinero y que se dejaron guiar por su banco o caja hacia vehículos de inversión rentables pero no exentos de riesgos. Es difícil no comprender su rabia y su hastío, repito, pero tampoco podemos negar que esto forma parte del sistema. Nadie da duros a cuatro pesetas y los intereses que ofrece todo tipo de inversión no cubren solamente el hecho de que no puedas disponer de tu dinero temporalmente, también los riesgos. Más rentabilidad, más riesgo; menos riesgos, menos rentabilidad. La prima de riesgo sube porque los inversores no se fían de que vayamos a devolverles su dinero y nos exigen más a cambio de prestarnoslo. Si España quiebra, ellos perderán buena parte de su dinero. Nadie le presta a Grecia porque, a pesar de la alta rentabilidad de su deuda, los inversores consideran que la quiebra es tan inminente que el riesgo es excesivo. Así funciona.

Las personas que invirtieron sus ahorros en preferentes, atraídos por una mayor rentabilidad, optaron por un producto que tenía mayores riesgos y si ese riesgo se materializa es lógico que la inversión se vea afectada. Gestcartera, Rumasa, Forum, Afinsa; son muchos los casos recientes en que inversores particulares han perdido el dinero que habían invertido buscando esa mayor rentabilidad. Lo único que diferencia aquellos sellos de estos lodos es que parece que nadie va a pasar ante un juez por estafar con preferentes a los clientes de su entidad. Y eso sí que no es justo. Preferentes vendidas a ancianos, firmadas con una equis o con la huella dactilar; promesas de seguridad que no era tal, mentiras o medias verdades para colocar madera carcomida a precio de oro. Ya decía Buffet que no le debes preguntar a tu peluquero si necesitas un corte de pelo. Si los inversores han de pagar su error con su dinero, alguien tiene que pagar por empujarles a ese error. Y no hablo del que estaba al otro lado de la ventanilla, que quede claro. No sería justo que solo aquellos que tienen más difícil defenderse fuesen los únicos sepultados por el derrumbe, accidental, controlado o premeditado, del sistema financiero patrio. Si ellos pierden su dinero, que parece lo más probable, alguien debería acabar en la cárcel por ello.

A mi se me ocurren un par de nombres, seguramente a ustedes también.

14 Responses to El espinoso tema de las participaciones preferentes

  1. Guillermo B. dice:

    >>> Si los inversores han de pagar su error con su dinero, alguien tiene que pagar por empujarles a ese error. Y no hablo del que estaba al otro lado de la ventanilla, que quede claro.

    Esa visión simplista del pobre abuelito engañado y forzado a firmar con su pulgar la compra de productos engañosos, siendo posible en ciertos y aislados casos, no creo que represente a la inmensa mayoría de los compradores de preferentes. Por las mismas por la que el porcentaje de población iletrado o con las facultades mentales disminuidas en el global de la población española es bajísimo, afortunadamente (otra cosa es en el subgrupo de la clase política).

    Sí, hay gente con mayor o menor conocimiento de los productos financieros. Sí, hay gente con mayor o menor capacidad de leerse la letra pequeña. Sí, hay gente con mayor o menor capacidad analítica. Pero un banquero (en ventanilla o en lo alto del edificio de Boadilla del Monte o las torres Kio) no es un asesor, es un vendedor. De la misma forma en la que escucho al vendedor de coches, pero luego me intento enterar, sea preguntando a conocidos de los que me fíe, o sea leyendo por ahí, no me vale eso de que pobrecita la gente, que iba al banco y se creía a pies juntillas lo que el otro le contaba. Y además, de la misma forma en la que no mando a mi hijo de 3 años a comprarme el coche, confiando en que el vendedor le orientará, ya que no tiene las mismas capacidades de elección y análisis que yo tengo (… corramos un tupido velo), a la hora de ir al banco procuro que vaya la persona de la unidad familiar o representante acompañante que más informado esté.

    Alberto, hay delito si en la publicidad, letra o contrato firmado de las preferentes hay información falsa y que no reflejen la realidad del producto. Si es así, entren los jueces. Ahora bien, el que alguien me cuente que este coche es realmente lo que yo necesito, siendo yo un honorable abuelo de 75 tacos, y el coche un deportivo de 300 caballos, asientos incómodos y suspensión mortal, y yo vaya y me lo compre, no es delito sensu stricto, aunque el vendedor se merezca una colleja. Es ingenuidad por mi parte como comprador, nada más. Ya podía decir un comercial bancario que esto es muy bueno, que da mucha rentabilidad y que lo recupero cuando quiero. La última aseveración, de tenerla grabada yo en una grabadora, quizás me permitiera ahora recuperar mi dinero, pero si no está escrita en ningún lado, son palabras que se lleva el viento, como cuando mi carnicero me convence de que esta pieza que me llevo es tiernísima, y a la hora de meterle el cuchillo descubro que más bien necesito un láser.

    Creo que la gente no ha aprendido que hay una serie de responsabilidades vitales que no son delegables, o que si lo son, lo son so pena de mirarse con lupa todas las condiciones bajo las que lo hacemos. Y la gestión y la inversión de nuestros ahorros es una de ellas. Si por dejadez, incultura económica o simple vaguería preferimos no indagar más, pues pasa lo que pasa. Las preferentes no son sino acciones de Terra (o de Bankia), pero con el añadido, como bien indicas, de una ausencia de liquidez en mercado. No sólo los bancos “malos” las venden, miremos si no una banca con tan buena prensa como Triodos y sus certificados de depósito (qué bien suena, ¿no?). Más de lo mismo. Por muy bonito que me vendan la moto de la inversión sostenible, ecologista, solidaria, eficiente, antes de meter mis cuartos en un producto como éste yo me pensaría si tengo liquidez, garantía y sostenibilidad. Y si tengo dudas, pues commo que no…

    Así pues, discrepo (una vez más, salvo contadas y puntuales excepciones) de tu petición de carcel. Y como ves, por medio de he dejado alguna recomendación en tu búsqueda automovilística… ;-)

    • Alberto Martín del Pozo dice:

      Creo que estamos de acuerdo en gran parte, aunque no lo hayas visto. Yo creo que los inversores deben perder su dinero, porque lo dice la ley y porque así funciona el sistema sistema financiero. Si inviertes en un producto más arriesgado para obtener más rentabilidad, debes asumir los riesgos. Eso lo pone el post.

      Ahora bien, es innegable que la regulación del invento era perfectible y que más alla de las urnas, que todo lo curan y lo sanan, alguien debería responder a nivel político por no haber atajado a tiempo situaciones que, en el mejor de los casos, eran sospechosas.

      Más allá de los casos llamativos en los que el producto complejo se vendía a desdichados, que haberlo haylos, los clientes “normales” que se consideren estafados tienen todo el derecho del mundo a reclamar responsabilidades a aquellos que les vendieron las preferentes asegurándoles que eran productos completamente seguros. Vender productos complejos a personas que, por mucho que te empeñes, no tienen un conocimiento profundo en materia financiera es, siendo optimistas, cuanto menos reprobable. Y es aquí, como tú dices y como yo opino, cuando tienen que ir ante los jueces. Y si ellos no van, el gobierno tenía que preocuparse de esto y no de regatear con Bruselas como devolverles un 26% en lugar de un 25%.

      Un saludo.

    • Hoy tengo que darle la razón a Guillermo. El grado de infantilismo entre adultos que estamos alcanzando es lamentable. El “es que yo no sabía…” se merece como respuesta “pues a qué cojones te metes”.

      De todas formas creo que lo mejor es montar algún negocio que se aproveche de la credulidad, forrarse y retirarse. La gente está deseando creer tonterías. Deseando creer que cualquier pringado puede hacer dinero invirtiendo en sellos, ladrillos o preferentes. Deseando creer que con balancearse cinco minutos al día en un hierro con un muelle se les van a poner unos abdominales como los de Van Damme. Deseando creer que esta crema hidratante me va a estirar los pellejos, a hacerme los ojos más grandes y los pies más chicos.

      A ver si nos cae un meteorito de una puta vez. ¿Hay alguno cerca que nos sirva, Guillermo?

      • Guillermo B. dice:

        Tenemos el Apofis allá para el 2035, creo…

        Leyéndote, ¿me estás diciendo que lo de la calvicie no se me quita con el extracto de ñandú filipino ese que me vendieron a 99,99?… Pues vaya…

  2. Guillermo B. dice:

    >> Vender productos complejos a personas que, por mucho que te empeñes, no tienen un conocimiento profundo en materia financiera es, siendo optimistas, cuanto menos reprobable.

    Pero es que entonces, ¿quién coños se puede comprar un coche, un ordenador o una televisión de LCD? Que ingeniero que es uno, oyes, defiendo que la complejidad se da, y mucho, en este mundo del bit y el electrón que habitamos; y quitando Santiago L. que hace gala de ello, que tire la primera piedra el que crea que conoce al detalle los intríngulis de esas complejidades…

    Y como quiera que la electrónica tiene estos problemas, pues tiendo a informarme, pero sobre todo a comprarla en tiendas que me ofrezcan confianza. Y eso de la confianza es flor de un día, se tandan décadas en ganarla y en horas, se va al garete. Y así pasa, o debiera de pasar con los bancos que se han pasado de frenada, que jamás volverán a ver un duro mío, por las mismas por las que no volveré a comprarle un portátil al buhonero ese que pasaba con el carro, que el que me vendió como la repera corre algo que se llama Windows 3.1. Y sí, la analogía es aplicable, porque lo que no entiendo son esos casos (espero que también escasos) de que “es que las preferentes se han llevado los ahorros de toda una vida de mis padres”, que si uno no ha aprendido a no poner todos los huevos en la misma cesta financiera, entonces es que no tendría ni que acercarse a una sucursal, de la misma forma que una persona que no sabe montar a caballo, aun legalmente pudiendo hacerlo, no se sube al primer potro salvaje que ve.

    Lo único que chirría aquí es que hay organismos supervisores que, de la misma forma en que legalmente no paralizaron la venta de pagarés de Rumasa, pero sí advirtieron sobre ellos y sus riesgos, tendrían que haber hecho lo mismo sobre las preferentes. Cosa que decidieron no hacer, no sea que se cayera el chiringuito (que al final se está viniendo abajo todavía con más estrépito). Ahí sí… Pero a los bancos, no les neguemos que intenten colocar lo que puedan (mi comercial bancario no para de proponerme cosas de lo más interesantes y curiosas, a las que tiendo a decir “no” con reiteración), que está en su esencia, coñe… Volviendo al símil informático, el porcentaje de familias españolas que han gastado más y mal en un equipo que no necesitan bajo la sabia recomendación de los vendedores es descomunal, a buen seguro con un monto agregado que pudiera alcanzar el escándalo de las preferentes… y nadie pone el grito en el cielo.

    • Alberto Martín del Pozo dice:

      Este es un tema, el de la información asimétrica en mercados complejos, del que ya hemos discutido alguna vez y en el que puedo comprobar que seguimos estando en desacuerdo. Concédeme, al menos, que la venta de este tipo de productos fue en muchos casos éticamente reprobable.

      Tomo nota de tus sabios consejos en lo referente a la automoción. Me compraré un patinete.

      Un saludo.

    • Santiago L. dice:

      Por alusión: Guillermo B, no hago gala de nada, de electrones todavía no te he dado ninguna charla y sobre “intrínguilis y complejidades” seguro sabe Ud más que yo “caballero”.

      Yo hace muchos años que deje de ser cliente de la “Santa Caja de Ahorros de Ávila” por su mala gestión conmigo cuando residía fuera de la ciudad y porque la última vez que visite sus oficinas querían ser santos y ofrecerme que no regalarme, una fantástica operación de crédito avalada por mis familiares. De mi no se fiaban .
      De al igual modo dejaría de ser cliente de mi Banco si pudiera, el problema es que le debo dinero. :)

      En cuanto a lo que trata el post solo decir que ya están resolviendo reclamaciones y concediendo indemnizaciones a los afectados que adquirieron estas “participaciones preferentes”. Las condenas se suelen basar en la falta de información recibida por unos clientes que fueron asesorados de manera incorrecta, insuficiente y engañosa, tal y como señalan las recientes sentencias de Girona o Cambados.

      Creo que todos estamos un poco de acuerdo.

      A nadie supongo le “obligaron” a firmar una adquisición de estos valores bancarios.

      Yo no le voy a decir a un abuelo que no se compre un Ferrari para ir al pueblo o a mi vecino que no se gaste su pasta en un MacBookAir porque no sepa ni lo que es la Apple Store.

      Cada uno se gasta cuanto quiere o puede y en la forma en la que quiere. Allá ellos con su dinero.

      Pero….

      ¿Te pueden vender un avión y decirte que puede o no que vuele?

      ¿Te pueden vender una Televisión en 3D que sirva coca-cola además de palomitas rosas y no lo haga?

      ¿Te pueden vender un adosado en Marte en primera línea de playa?

      Puedes ser un avaricioso ilustrado, estar mal informado, asesorado erróneamente o creerte las bondades que te ofrece un comercial, puedes ser una persona casi analfabeta y creer que te van a dar duros por pesetas, estamos en nuestro derecho de invertir en algo con un alto riesgo o comprar “eso” que no sabes que es pero te han asegurado que vas a ganar mucho dinero.

      Lo que no se debería es permitir que te puedan engañar. ESTAFA.

      Y si como bien decIs, los organismos reguladores permiten hacer esto, que benepláciitamente se llaman malas prácticas y en toda regla es una estafa, solo queda desde mi punto de vista una solución. Los Tribunales.

      Clientes de las Cajas de Ahorros y Bancos que fueron asesorados de manera incorrecta, insuficiente y engañosa.

  3. ladyaccesibilidad dice:

    por una vez me alegra ser pobre y no tener ni un piiiiiiii euro invertido ni que perder xd

    “nadie da duros a cuatro pesetas” ya lo dice el refrán

    pd. el mejor coche ? el de san fernando ,sin ninguna duda ;P

  4. Macanaz dice:

    Creo que una vez más sigo estando mas o menos de acuerdo con lo comentarios anteriores.
    En primer lugar, en efecto, la Caja era en Avila algo más que una entidad financiera. La Caja daba ayudas para equipos de futbito, para las fiestas patronales, publicidad a los medios de comunicacion locales, organizaba el campamento vacacional, “colocaba” a los niños en una oficina,etc. etc., era una suerte de cacique con personalidad juridica. Conozco una persoba que, tras retirar los ahorros de la misma, tuvo que aguantar una visita del director de la sucursal en la que le recriminó lo que habia dicho, diciendole que si no se daba cuenta de que de la Caja vivian muchas personas.
    En fin, llegó la crisis financiera y se la llevo por delante, integrandose en Bankia, tras un acto de rebeldia ante los deseos de los gobernantes de Pucelandia, digo de la Junta.
    Segundo tema: las preferentes. Toda inversion, toda, supone un riesgo. Si compro oro, divisas o acciones pueden bajar, si invierto en un edificio puede bajar el precio o incluso que lo destruya un incendio. Si soy agricultor y siembro puede venir el pedrisco y destruir mi cosecha.
    Lógicamente cuando mayor es el riesgo mayor es la ganancia.
    Esto no se aprende en el Samuelson, el Lipsey o es necesario acudir a la London School of Economics sino que son cosas de sentido común.
    Ocurre que la avaricia ciega a las personas y anula el sentido común, asi mientras los mortales contrataban depositos a un 2 o 3 como mucho, los de las preferentes obtenian el 7%.
    ¿Engaño? Puede que en algun caso sí pero no me creo que se engañara a todos. Además el engaño debe probarse por quien dice que ha sido engañado.
    Más bien todos se cegaron por ese bonito 7% y no vieron o no quisieron ver los riesgos.
    Por tanto estoy en contra de que a estos señores se les devuelva su inversión a costa de los contribuyentes por su cara bonita. Ya puestos, devolvamos lo invertido a los que metieron su dinero en sellos o compraron los famosos pagares de Nueva Rumasa ( viendo a Ruiz Mateos insultando a la jueza creo que es justicia divina el que los que confiaron en ese hombre pierdan su dinero).
    Y por supuesto tambien a los que compraron acciones y han visto como su valor se ha desplomado en bolsa o a las decenas de miles de españoles que se compraron un piso en los años 2001-2009 y ahora ven como no vale lo que pagaron/estan pagando por el.
    Para terminar con las preferentes. Aunque no este de acuerdo con ellos, sus titulares tienen derecho a protestar pero no creo que tengan ningun derecho a que todos los días de este Agosto las personas que paseaban o tomaban algo en una terraza del Grande tuvieran que aguantar a una persona con un megafono berrear reclamando su dinerito.
    Tampoco creo que el tener preferentes permita aparcar el coche dentro de la zona peatonal de la plaza al lado de la torre de San Pedro (para que le de la sombra y este fresquito ese coche híbrido tan chulo).No fue un día ni un rato sino muchos días y muchos ratos ( lo de rato sin segundas).
    Pero bueno, Avila is different y desde luego los que volvemos a casa por el estío siempre vemos algo nuevo o quizás en el fondo es lo mismo de toda la vida.

  5. estafadamataro dice:

    No tengo la desgracia de ser de caja avila pero si de caixa laietana o como decimos en mi ciudad de caixa lladretana (ladronzuela) … además tengo el triste honor de haber nacido en la misma ciudad que esta caja de mierda….. los abuelos de mataró estan medio arruinados por esta gente… familia doria que ha arruinado a todo el mundo… pero st abuelos…. yo tengo 40 y tb me han dejado en bolas…. menuda mierda de caja… hay que quedarse con el chiste::. Una profe pregunta a un niño ¿qué es bankia? y el niño que es de Mataró como yo le responde: la suma de siete mierdecillas que formaron una mierda monumental que es bankia…. por suerte la caja lladretana esta sin clientes es mi ciudad… ahoro solo espero que las cucarachas chorirezas que trabajan en ella se vayan al puto paro… empezando por las de la of. de los alamos que son de lo peor … lo mas mierdoso… siento no ser politicamente correcta… pero en mataró estamos a punto de incendiarlas…. gracias por leer mis palabras

  6. chemartaco dice:

    La clave está en la manida frase de que “Nadie da duros a pesetas”, que bien apuntas. Sabio refrán que resume todo. Y, yo no diría lo que el otro de que “a mí no me ha pasado”, porque, por ejemplo, yo soy de los listos que dijo: voy a meter dinero en bolsa, pensando que iba a ser de los que pasaban la fase de grupos de la “championslig”, pero mira, me apearon a las primeras de cambio, o mejor, me apee yo, porque sólo hacía “que de perder”. Así es la cosa. Y, por mucho que algunos se empeñen, las cajas -aunque sus estatutos dijeran otra cosa antaño- eran un negocio más. Bien o mal gestionado, que cada cual valore lo que lleva en su conciencia, pero no eran una ONG. En fin, buen análisis. Y yo, lo lamento por los afectados. Empatizo con ellos, pero lo que tienen las inversiones es que a veces se revalorizan y otras se comen con patatas. Que se lo pregunten a esos otros visionarios del ladrillo… Saludos

  7. Alonso dice:

    Como muy bien habéis ido dibujando entre unas y otras intervenciones, hay en este asunto al menos dos tipos de afectados,el de los engañados y el de los que han perdido en una inversión que parecía provechosa.
    Resta poder cuantificar y determinar quien son los unos y quien los otros, casi ná. Y es que estaría bien saber qué decían, o mejor qué pensaban, algunos de los “inversores preferentes” hace unos años cuando su vecino, su compañero o su amigo les comentaba que había puesto sus ahorrillos en un plazo fijo al 2 % como era habitual para los no preferentes. Porque, aun entendiendo que puede haber casos excepcionales, me resisto a creer que uno no se pregunte el motivo por el que a él le dan más dinero que a los demás.

    Un saludo

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