Algo se mueve: Andante moderato

Uno de los comentaristas más activos del blog, Guillermo B., nos ha hecho llegar el siguiente texto. Como siempre, darle las gracias por ayudar a mantener vivo este rincón de la red. Si queréis hacer como él y publicar algún texto en este humilde espacio sobre cualquier tema, aquí os explicamos como.

Soy un humilde aficionado a eso que tiende a llamarse música clásica, sin más ligazón con ella que el placer que me da verla y oírla, preferiblemente en directo, y la serenidad que me aporta su estructura y su alma.

He tendido siempre a entender la “cultura” como algo que transpire no sólo belleza, sino también esfuerzo, y que como tal, lo exija en cierta medida del espectador de la misma. Por ello, aun agradeciendo  el que instituciones públicas o fundaciones varias (incluyo a las extintas cajas) promoviesen conciertos y espectáculos (fantásticos los ciclos de cámara hace años en el Reyes Católicos, muy recomendables las contadas visitas de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, loables algunos ciclos de piano ofrecidos por Caja Duero o la Caja – recuerdo especialmente uno con Almudena Cano –), me encanta que la iniciativa privada y popular gestione conciertos, actos, encuentros, concursos… Ávila contó durante muchísimos años con una Sociedad Filarmónica Abulense, de la cual guardo memoria pero que no creo que llegase activa más allá de comienzos de los ochenta, y que como otras vecinas (véase con envidia la de Segovia), consistía en que los socios aportaban cuotas anuales con las que organizar conciertos. Cierto es que en muchos momentos la aupó y sostuvo el soporte de las instituciones, pero también que fue el sustento de la música en lo local. Como curiosidad al margen, en sus estatutos contemplaba que caso de disolverse, la liquidación de sus bienes irían a parar a erigir un monumento a Tomás Luis de Victoria. Hemos tardado años en resolverlo, mal y por otros cauces.

Quizás por culpa de la crisis, quizás gracias a ella, pero a buen seguro gracias a la visión y al continuado esfuerzo de unos cuantos, el panorama musical local y provincial empieza a ser distinto y considerable.  Y sobre todo, empieza a ser autónomo en gran medida de las instituciones. No quiero con esto decir que no necesiten ayuda o soporte (uso de espacios escénicos, algo de patrocinio, visibilidad), pero sí que la iniciativa y la gestación ya no vienen de arriba, cada vez más es gestada desde abajo, con esfuerzo y con muchísimo entusiasmo.

Tenemos una serie de eventos consolidados, señeros, que para mí son los cimientos que han de sustentar todo edificio que queramos construir. Desde el Curso Internacional de Clarinete Julián Menéndez, en su XVII edición, hasta el Curso Áureo Herrero y todas las actividades ligadas a la Fundación en el Barraco (con pleno patrocinio institucional, todo sea dicho). Desde las Jornadas de Canto Gregoriano y Jornadas Polifónicas (organizadas por nuestro consistorio), que a buen seguro algún año conseguirán no dejar desierto el concurso de composición asociado, hasta campamentos musicales como el de El Tiemblo, que agrupa a más de 200 niños en su décima edición. Tenemos tres corales con ya más de una década a sus espaldas, la Camerata, el Coro Gregoriano de la Santa, y Amicus Meus,  herencia posiblemente todas ellas de la extinta coral Tomás Luis de Victoria, y  que como los tres tenores, mantienen entre si una relación amor-odio pero engrandecen el panorama canoro local. Tenemos un conservatorio magnífico, y una serie de escuelas de música municipales igualmente fantásticas, pero con un futuro harto sombrío en estos tiempos. Un pianista consolidado a su edad como Antonio Bernaldo de Quirós,  al que elijo aquí no por su persona sino como estandarte y arquetipo de todos los músicos abulenses con excelente capacidad repartidos por el ancho globo. Con todo esto no estamos hablando de Bayreuth o Saltzburgo, pero lo que hay es mucho y sobre todo es bueno. Y seguro que existe más, que mi ignorancia y desconocimiento oculta, que complementa y aumenta este panorama.

Pero además de todo lo ya consolidado, que hay que mantener contra viento y marea (en este mundo de la música prima más lo asentado que lo espectacular pero efímero), hay múltiples iniciativas  que sin duda no pueden sino ayudar a que todo esto crezca y se consolide. Y son iniciativas que casi siempre tienen una o unas pocas caras detrás, muchísimas horas de esfuerzo no remunerado y toneladas de ilusión. Una vez más pecaré a buen seguro de olvidar a muchos y pido perdón de antemano, pero no por ello quisiera dejar de citar a otros. Una reciente orquesta de cámara Alla Breve formada por músicos locales, que tiene ya casi un año de andadura y una calidad excepcional.  Por si esto fuera poco, una sinfónica… Una Sinfónica… UNA SINFÓNICA!!! con músicos abulenses, que el pasado Julio me dio una de las mayores alegrías que recuerde y que demostró que la ilusión por algo mueve montañas y logra una cota de calidad inimaginable. Para ellos vaya la foto de este post, y la súplica de rodillas de que lo que vivimos no sea flor de un día sino semilla de futuro. (Nota al margen, lamento profundamente que una vez más nuestro periódico local considere lo relevante de un acto como éste el citar la lista de autoridades asistentes; las verdaderas autoridades que asistieron fueron las familias de todos los intérpretes, que con su esfuerzo, paciencia y apoyo han logrado que sean lo que son).

Ya que mento la Sinfónica, es necesario mencionar la asociación que la ha amparado y promovido, y de la que soy orgulloso miembro y a la que desde aquí invito a todos a unirse,  Juventudes Musicales de Ávila. Si más arriba hablé de la Filarmónica, Juventudes cumple hoy por hoy con ese papel de germen musical local. Y lo hace con la ilusión y el trabajo de todos sus miembros, pero con el motor –sólo comparable al del Saturno-V– de su presidente, Antonio Martín San Román. En menos de dos años, ha revolucionado y ha llenado de esperanza el panorama abulense. Sirva como muestra una iniciativa tan simple pero tan fantástica como el día de la música, sacando a nuestras calles a grupos noveles llenos de ganas.

En esta reciente edición de la Feria de Día, y en ciertas terrazas veraniegas, hemos podido escuchar a pequeñas formaciones de cámara, gracias al esfuerzo de los hosteleros, iniciativa que espero que se repita y se mantenga.

En breve asistiremos también al Festival Abulensis, fruto del encuentro entre nuestra Concejalía de Cultura y el Centro de Estudios Virtual creado en el Conservatorio. Hablamos de una primera edición, pero el nivel de detalle y el gusto en su programación dicen mucho de algo que necesariamente tiene que perdurar, trascender y llegar lejos, muy lejos . Bravo por Óscar y por todos los que se están dejando la piel en ello.

En fin, que como titulo, creo que algo se mueve, y aunque de momento el tempo sea andante, vale el dicho de chi va piano va lontano. Que todo de lo que he hablado, y una vez más pidiendo perdón por mi atrevimiento al hacerlo desde mi ignorancia, está orientado a crear en lo local, no a montar fanfarrias turísticas para atraer gente, como lamentablemente se intentó en tiempos pretéritos con las óperas amuralladas. Que la gente, en época de escasez, imagina y crea. Y que nuestras instituciones están aprendiendo (o debieran de aprender) a perder protagonismo en pro de una tarea que pase por aglutinar, por coordinar, por facilitar una programación coherente y escalonada de todos esas patas del banco; por aportar una página web que de una vez y por todas nos sirva de agenda cultural y en la que no sólo figuren los eventos institucionales, sino todos los que contribuyen; por buscar que la inversión sirva para respaldar iniciativas, para cubrir el riesgo inherente, pero no para dilapidar a fondo perdido y muchas veces sin criterio. A vuelapluma, como ideas, tenemos tres grandísimos coros y un patrimonio como Victoria. Aprovechémoslo, aunemos esfuerzos. Tenemos iniciativas en marcha como la Sinfónica que como todo bebé, precisa de cierto empuje, pero con el horizonte claro de que logre un día andar libre y aporte lustre al apellido familiar. Tenemos una ciudad plagada de iglesias y de órganos por aprovechar.  Tenemos nuevos promotores locales, como la UCAV, pero muchos otros por explorar. Tenemos un porcentaje de la población (no mucho, es cierto, pero por las mismas con un inmenso margen de crecimiento) que se demuestra fiel a cuanto acontezca.

Soy optimista, creo que la música clásica, la música en general, es un campo que puede ayudar a que nuestras vidas en Ávila sean mejores, más plenas y más felices. Y no sólo soy optimista pasivo, procuro día a día aportar mi ilusión y mi esfuerzo a cuanta iniciativa pueda surgir, y quisiera animaros a todos a lo mismo. Seguro que nos moveremos, y quizás lleguemos un día a hacerlo allegro, allegrissimo.

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