Apadrina un político

1. Castigo a los partidos grandes; 2. La abstención, la gran vencedora; 3. Suspenso generalizado a los líderes políticos; 4. Ningún ministro llega al 4 y eso que no se conocían los nuevos recortes; 5. Pesimismo sobre la situación política. Nada más y nada menos. Éstas son las cinco conclusiones que, según lainformacion.com, se obtienen del último barómetro del CIS en estimación de voto. Los datos obtenidos son realmente aterradores. El porcentaje de personas que no ejercerían su derecho al voto ha aumentado casi diez puntos desde enero.  Un 22,3% por ciento no votaría y un 5,5% lo haría en blanco.

No hace falta acudir al CIS, el descontento se aprecia día a día. Se ve en nuestros círculos cercanos: familia, amigos, compañeros de trabajo… Antes había conversaciones políticas y unos defendían a estos y otros a los de allá. Ahora ni siquiera hay debate porque las dos partes llegan a una misma conclusión: “son todos iguales”, “van a lo que van”, “son unos sinvergüenzas”. Y así es imposible discutir.

Buscando una metáfora absurda, sería como ir en autobús subiendo algún puerto empinado y lleno de curvas, pongamos por ejemplo el de Mijares, mientras se extiende por los pasajeros la idea de que el conductor va borracho hasta las trancas. Algo así ocurre en nuestro país. El volante está, desde hace mucho tiempo, en manos de unas personas en las que no confiamos pero que son las únicas que pueden sacarnos de todo esto. A veces pienso que la solución está en las futuras generaciones, pero no tenemos tiempo para andar esperando. Y, visto lo visto, el sistema está configurado de tal manera que solo suben los que más tragaderas tienen.

“Lo que no me gusta de la política es la falta de consenso, el buscar la confrontación gratuitamente. No lo puedo entender. Como ciudadana que soy, no puedo entender esto porque creo que es precisamente lo que hace que a la gente no le guste la política o tenga una idea de la política equivocada. Algunos hemos venido aquí para servir, no para crear confrontación”. Las declaraciones son de la teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento de Ávila, Sonsoles Sánchez-Reyes, y las realizó el pasado 7 de agosto cuando los periodistas le preguntaron por una crítica del PSOE.

Bajo el título ‘Catedráticos de lo público’, ‘El País’ ha iniciado una serie de artículos en los que se da voz a cinco “españoles curtidos en la política” para que defiendan la labor pública “frente al desencanto actual”. Leo a Miquel Roca asegurar que un nuevo rumbo solo será posible por “la complicidad entre políticos e intelectuales”. “La situación actual no tiene salida sin grandes pactos”, añade. Y sobre la sociedad dice: “Está adormecida, falta coraje intelectual. La crítica es muchas veces el refugio de la pobreza intelectual. Los políticos son un reflejo de la sociedad de su tiempo, no lo olvidemos”.

Y, si es así, si tenemos lo que nos merecemos, ¿dónde encontrar una solución? Quizás la Junta de Castilla y León haya dado en el clavo con la iniciativa propuesta para salvar los bosques de nuestra región. Pongamos en marcha la campaña “Apadrina a un político”. Pero no nos basemos en el apoyo empresarial, dejémoslo en manos de seres superiores. Hagamos grupos de madres y abuelas que se encarguen de encauzar a los representantes públicos que puedan andar descarriados. Que les adviertan de que vale ya de acumular cargos, o de que es el momento de dejar paso a otros, o de que no olviden la rebeca, que por la noche refresca. Y todo ello dicho con un beso en la frente y un pañuelo ensalivado para quitar las legañas.

6 Responses to Apadrina un político

  1. Pepe Herráez dice:

    Cuando por el año 2000 deje de ser presidente de la federación de asociaciones de vecinos el panorama político de Avila difería poco del actual. Tanto en parcelas de poder como en sus caras todo sigue igual. Con un PP, con su estilo característico abulense, o conmigo o contra mi, y con un PSOE resignado a las migajas que hábilmente le da el PP.
    Yo dimiti porque ‘decían’ que era político. La FAVA y algunos de los que entonces allí estábamos, hacíamos política y nos gustaba, a mi por lo menos. Lo haciamos solicitando locales y subvenciones dignos para nuestras actividades, perteneciendo a la plataforma en contra primero de la AP 50 (ignorantes queríamos un autovía) y que no pasara por campo Azalvaro segundo, estando en contra de la remodelación del grande tal y como se hizo o intentando que no se talara el jardín de la viña, siendo los instigadores del ‘día del vecino’, o con respuestas solidarias como el lazo azul alrededor de la muralla cuando el secuestro de Ortega Lara…
    Daba gusto hacer esa política, discutir de esa política porque lo hacíamos, pero ahí también estaba el error, era gratis y como no podía ser de otra manera nos intentaron ‘pagar’ y al no querer cobrar nos borraron.
    Después de algunos años sigo haciendo política, porque entre otras cosas en esta vida todo es política entendida como mejora, negociación, acuerdo. Despues de algunos años sigo defendiendo a los políticos porque en la gran mayoría son honrados. No me creo que todos sean iguales. No todo el mundo es malo. Hay más gente buena que mala. Si fuera al revés iríamos todos con la pistola al cinto. Otra cosa es que haya alguno que no lo sea y ese tenga que pagarlo e irse.
    En democracia el respeto a lo diverso es fundamental y todos deberíamos de perder el miedo a conjugar renovar y participar conjuntamente.

  2. Totalmente de acuerdo, Pepe. Creo que la solución por esa política “cuerpo a cuerpo”, por la implicación de cada ciudadano en mejorar su barrio, su ciudad, su región, etc. Ser ciudadanos activos implicaría mejores políticos, estoy seguro.

  3. Macanaz dice:

    Lamento estar en desacuerdo. Me parece que hay mucha hipocresia cuando la gente ataca a los políticos y luego alardea de que no paga IVA, que ha vendido una vpo por el precio legal y el resto “…ya se sabe”, cuando se intenta colocar al niño/a “enchufado” en algun sitio, cuando van al médico del SNS y exigen que les hagan una recetas que les ha mandado el medico privado porque para eso “pagamos impuestos”y y “yo le pago a usted su sueldo” (verídico).
    Al final los políticos son el reflejo de una sociedad como la española que solo protesta cuando las cosas van mal (entonces los culpables son los politicos,los funcionarios, las cajas de ahorro, Merkel. los “mercados”…) pero cuando las cosas van bien no duda en hipotecarse no solo para comprar un piso sino para irse de vacaciones al Caribe (¿se acuerdan de Curro?).
    Por eso la campaña “apadrine un político” solo conduciria a que el padrino trataria de sacar provecho del político.
    En cuanto a las asociaciones, plataformas, etc etc, considero que en contados casos son verdadera expresion de los ciudadanos. Suelen ser cuatro gatos dominados por un par de personas que quieren apoyar a ciertos partidos políticos.
    Donde vivo hay una asociacion de vecinos del barrio (que no se quien la integra) pero que constantemente afirman hablar en nombre de los vecinos del barrio, ¡pues no!, en mi nombre no hablan porque ni les he votado ni estoy de acuerdo con lo que dicen.
    La democracia representativa podra tener defectos pero las alternativas, no es que no me gusten, es que me dan miedo.

  4. Guillermo B. dice:

    Tiendo (como muchas otras veces) a estar de acuerdo con Macanaz.. Y más aún con Sonsoles Sánchez Reyes, que habla palabras de verdad y que no es que esté resultando una sorpresa para mí en su andadura política, porque ya conocía su valía personal, pero sí creo que lo está siendo para muchos otros. Es un ejemplo válido de que cuando alguien que no tiene que demostrar nada en lo profesional llega a la política, lo suele hacer, como dice ella, para servir. Lamentablemente, no es el caso de una inmensa mayoría de sus correligionarios o rivales en el pleno.
    Y no, yo no creo que los políticos necesiten apadrinamiento o padrinazgo, como quiera que se diga. Más bien respeto, que sigo pensando que una enorme mayoría están para servir, para sacrificarse, para intentar, para trabajar. No me vale el ejemplo de Pepe; me parece muy válido y muy loable que haya estado al frente de FAVA, pero casi todos los ejemplos que pone de hacer “política” se basan en oponerse, en criticar, en estar en contra… Lo arriesgado y lo valiente es hacer, crear, tomar decisiones en pro del común, que eso conlleva necesariamente luego poner la cara para que te las den. Está muy bien estar en contra de la autovía o del Grande de Moneo (yo lo estoy), pero hay que tener redaños para decidirse a hacerlo. Si alguien usa la expresión “daba gusto hacer política” es que poca política estaba haciendo, porque todo político consciente, cada vez que toma una decisión o establece una prioridad de gasto, sabe que está dejando alternativas muy válidas al margen, y eso tiene que hacer sufrir.
    Yo rompo una lanza por los muchos, muchísimos políticos que creo que todavía tenemos. No es que el volante esté en manos de unos ineptos, es que de todo el autobús, los únicos con redaños y valentía para ponerse a conducir son los que están al frente, u otros que lo han estado. Los pasajeros somos muy dados a gritarle al conductor (el señor conductor acelere, acelere, acelere) pero poco a asumir las responsabilidades y las vidas de los otros.

    • Pepe Herráez dice:

      Querido Guillermo,
      Tienes razón. Estábamos errados no podíamos llegar a ningún sitio estando en contra de todo y mas sin dar ninguna alternativa. Por eso nunca conseguimos nada. Por cierto me sigue pareciendo horrible el Grande, prefiero autovias a autopistas y me parece mal que talen un pinar centenario para hacer chales…

      • Guillermo B. dice:

        Supongo, Pepe, que en lo de la Viña coincidimos y mucho en otro tiempo y en otros foros… A mí, amén de parecerme una salvajada que dejó al responsable político incólume y además promocionado después a las Cortes, me decepcionó la “sanción” de pacotilla que luego cayó al promotor, y sobre todo, me dejó una espina clavada, que de niño corrí y disfruté de aquel maravilloso lugar.

        Y no es que diga que todo lo que se hace esté bien, pero como bien indicas, lo óptimo para que una oposición trascienda es no sólo manifestarse en contra, sino indicar por qué, y dar alternativas realistas y viables. El argumento a favor de la autopista de peaje era que de no hacerse así, no se habría hecho o al menos no en una década. Hubiese querido ver yo entonces un debate pleno de números y de análisis de los presupuestos del Estado, más que lo que hubo.

        Del Grande no añado nada, veo que somos de la misma opinión. No obstante, me gustaría volver a recalcar que antes de iniciarse las obras, un día se convocó en el Ayuntamiento a la ciudadanía para una presentación del proyecto, maqueta de madera incluida, y con Moneo en cuerpo mortal. Fueraparte de los representantes políticos de turno, que no dijeron nada (ni entonces ni hasta muchísimo después, cuando en época electoral quedó molón lo de desplegar pancartas en contra de lo ya finiquitado desde el arco del Alcázar), estuvimos allí tres, y no es tropo estilístico. Y desde luego, los tres coincidimos ya entonces en que la cosa no tenía ni pies ni cabeza (incluido el hecho de que el acceso al parking no se anticipase a la calle San Segundo, dejando un Grande diáfano y peatonal hasta la muralla). Ahí hubiera querido ver yo política ciudadana.

        Un fuerte abrazo

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