Cuestión de detalles

He pasado unos días en la capital imperial Ávila y además de conspirar para alcanzar el control del orbe (en breve en sus pantallas), he tenido tiempo de pasear con calma por la ciudad, de sentarme en plazas y parques y de desayunar leyendo la versión en papel del Diario. Los pequeños placeres con los que el capitalismo calma durante unos días nuestras ganas de echarnos al monte cada vez que suena el despertador.

Como pasa con los niños, las mascotas y las macetas; como voy poco a la ciudad amurallada, de visita en visita es más fácil apreciar los cambios que pueden pasar desapercibidos para aquellos que viven en la misma. Antes, en los felices años de la burbuja, los cambios eran rápidos. Donde unos meses antes no había más que campo, surgían como de la nada bloques de edificios, calles asfaltadas con farolas isabelinas y bancos de madera o pabellones cubiertos. Ahora, por desgracia, el cambio más apreciable es el aumento continuado y acelerado del número de locales cerrados.

Uno de los cambios positivos que pude apreciar durante mi estancia, no todo iba a ser dolor y cifras del paro, fue el comienzo de las obras de restauración de la portada oeste de la Catedral. Obras urgentes y necesarias desde hace años ante el lamentable estado de conservación en que se encontraba la misma. Las obras irán más allá de la limpieza del conjunto escultórico, como pueden ustedes comprobar escuchando este pequeño reportaje, apenas cinco minutos, de Radio Nacional, con la voz de José Pulido y Helena Cerveto, con la que hemos tenido el placer de contar en algunas ocasiones en estas páginas.

Casualmente, en estas mismas fechas, la Fundación del Patrimonio Histórico está acometiendo el estudio y restauración de la fachada plateresca de la Universidad de Salamanca (sí, donde la rana). Las comparaciones son odiosas, es verdad, y la portada de nuestra catedral no es ni la mitad de famosa que el conjunto salmantino, pero mientras allí las obras se han convertido en una oportunidad para la difusión y el turismo, aquí, simplemente, se ha tapado la fachada con un toldo verde. Un par de fotos.

Así estaba la catedral el pasado domingo.

Y así la portada de la universidad salmantina:

Eso que ven en la foto es una plataforma que permite tanto el acceso de los investigadores como de turistas. No creo que sea razonable pedir que nos monten un Ascensum (así se ha llamado al acceso turístico a la fachada universitaria) en la catedral pero sí que se cuiden ciertos detalles: que se eliminen los carteles publicitarios de los andamios, que se limite la maquinaria que descansa frente a la catedral y que se intente, en la medida de lo posible, limitar el impacto visual de las obras sobre el conjunto. Una posibilidad, ni novedosa ni en exceso cara, sería cubrir el andamiaje con una “lona de obra” que reprodujese un motivo artístico o la misma fachada de la catedral y que incluyese, si es necesario, los escudos, imágenes o iconos de todas las entidades responsables de la intervención. Algo como esto, lona que se pudo ver durante la restauración de la Catedral de Sevilla.

El turismo es la principal industria de la ciudad, la que genera más ingresos y la que sostiene más puestos de trabajo. Cuidar estos detalles, que pueden parecer nimios, es cuidar la imagen de la ciudad, la impresión que se lleva el turista. Esto, que no deja de ser algo superficial y extremadamente sencillo de implementar, es lo que marca la diferencia entre una gestión profesional y la gestión a secas (o la dejadez que en ocasiones parece imperar en la ciudad. ¿Sería mucho pedir que, al menos, se instalase un pequeño cartelito con información sobre la fachada y sobre las obras que se están acometiendo? Algo como esto:

PS.- Me ha sorprendido gratamente el aspecto del espacio arqueológico del jardín de San Vicente, lo que se conoce como el Jardín de Prisciliano, aunque me sorprendería más gratamente que el Ayuntamiento no volviese a permitir que se degradara. Allí se han instalados varios soportes informativos, todos ellos muy didácticos y de buena calidad (salvo algunos detalles menores sobre el contenido). Los paneles tienen un parte en inglés, lo que me parece muy buena idea, tanto para que los turistas que no hablan la lengua de Cervantes se enteren de lo que ven como para que los abulenses mejoremos nuestro conocimiento de la lengua de Shakespeare. Por ejemplo, gracias a estos paneles podemos aprender que “Puerta del Alcázar” se traduce como “San Vicente gate”. Curioso.

4 Responses to Cuestión de detalles

  1. Guillermo B. dice:

    Una pena que tu estancia haya sido tan corta, Alberto, pero si al menos has podido leer la Gacetilla en papel, seguro que compensa…

    El presupuesto de las obras de la catedral es de 300000 euros. Mirando un poco por internet, encuentro que las lonas que sugieres nos saldrían por unos 3000 euros (para unos 120 m2, así a ojo) más imprimación más portes. Vamos, un 1 o 2%, que tienes razón, quizás se podría intentar poner. Otra cosa es que el viento abulense haga que no sea muy recomendable frente a la mallita troquelada, o que el tipo o resistencia del andamiaje hubiera de cambiar…
    Pero sí que es cierto que en estos tiempos de austeridad, estos detalles son los primeros a sacrificar, y me parece bien, que quizás con el precio de la lona se pueda contratar a una persona más para las obras, y eso me parece quizás más deseable.

    Lo de Ascensum, un hallazgo de los helmánticos, que sacan cuartos hasta de las obras. Nosotros podríamos ir más allá, y por el módico precio de 8 euros, alquilar un casco, una rasilla, una paleta, un pincel y una piqueta, y permitir al turista trabajar en las obras mismas. El lema sería así com “Catedral evolutiva, cantería popular”, y la idea sería que más que consolidar las esculturas exentas, los turistas crearan con su esfuerzo colectivo una nueva fachada…

    Queda la idea.

    • Alberto Martín del Pozo dice:

      Las columnas de opinión y los editoriales son lo más interesantes de los medios locales, las que de verdad rezuman de localismo y de las esencia patrias. Eso, un café y una página dedicada a los cambios de la Iglesia abulense, es el mejor de los desayunos.

      Las cosas del dinero siempre han sido temas un tanto tabú para la moral de la Castilla imperial pero creo que 3000€ no son dinero en este tipo de cosas. Más cuando con esas cantidades no dan para contratar a nadie más que un mes. (Y los que fabrican lonas también tienen que comer) ¿No se pueden sacar tres mil euros de las arcas de Ayto, FPH y Cabildo? ¿O de algún generoso patrocinador que ponga su logo en la lona y desgrave la donación ante Hacienda? Yo pongo mil, si es necesario.

      Tu idea no es mala, pero me temo que no es nueva. En el mundo arqueológico es la forma en que se sustentan bastantes excavaciones.

      Un saludo

      • Guillermo B. dice:

        >>> Tu idea no es mala, pero me temo que no es nueva. En el mundo arqueológico es la forma en que se sustentan bastantes excavaciones.

        No pretendía la innovación, conste, es sólo una idea, pero no creo que hayas entendido la completa belleza intrínseca en mi propuesta… No sería una obra de “restauración” de la portada, sería una obra de “creación” de la misma. Lograríamos una catedral viva, cambiante, que justificara que el turista que la visitó hace un año tenga que volver a verla otra vez. Yo la de Burgos la vi una vez y ya vale para una vida.
        Además, la fachada de la catedral, cual pared grafitera, reflejaría las inquietudes sociales, culturales, deportivas o del corazón (por qué no) en cada momento. ¡Fuera ya el astronauta o la rana y la calavera!!. ¡Un exento de Mireia Belmonte, o por seguir con el asunto, uno de Brody en el papel de Manolete!!! Se podrían crear paños específicos para turistas de distintas autonomías o nacionalidades, de forma que se convirtiera en una fachada multicultural y ecléctica. Por supuesto que la iniciativa empresarial sería bienvenida, no sé por qué Gog y Magog no podrían cederle el paso a Coca Cola y Facebook, es un citar. “El Martirio de San Segundo” podría ser reemplazado por “El Gol de Iniesta”, más cercano y menos morboso. Nuestros santos locales, Vicente, Sabina, Cristeta, Teresa, Segundo, serían reemplazados por héroes del momento, como Sastre, Florencio Sanchidrian, García Nieto, Agustín o Tomás Blanco, por citar.
        ¡Y tenemos la torre inconclusa para generar más espacio!
        Es decir, no es subvencionar una restauración con la participación ciudadana, sino hacer ésta el eje de la intervención. No veo más que ventajas, en serio.

        Creo que los arqueólogos no estaríais muy por la labor, pero es que a fuer de dedicarnos a mantener patrimonio nos vamos a quedar u día sin efectivo para el día a día.

  2. bymoya dice:

    A veces copiar ideas no desmerece en nada la gestión.

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