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Los tipos que escribimos este blog, en especial yo, somos gente humilde, profundamente humilde. De una humildad que roza lo patológico. Somos buenos, somos grandes, somos los mejores, sí, lo sabemos, pero no vamos por ahí diciéndoselo a todo el mundo. No es que seamos canteranos del Barça, es que nosotros damos un cursillo de humildad y valores en la Masia todos los veranos. Si no fuesemos así, si no fuesemos más humildes que la más humilde de las hermanitas de la caridad, hace unas semanas habríamos organizado una rueda de prensa para felicitarnos porque el Ayuntamiento nos empieza a hacer caso, lo que sin duda traerá un nuevo tiempo de paz y prosperidad para la galaxia.

Porque, señoras y señores, el Ayuntamiento ha escuchado a este humilde blog y va a implantar una tarjeta turística en la ciudad. ¡Hip, hip, hurra! Sí, vale, lo había propuesto también el PSOE, ahora y en 2009, y es cierto que también lo mencionaba el PP en su programa electoral, pero no dejemos que este par de casualidades ensombrezcan nuestros méritos y acaben con nuestra autoestima. La idea fue nuestra y punto. Además, fue una de nuestras primeras entradas, allá por julio del año pasado.

Íbamos a haber hablado antes de esto, el Ayuntamiento presentó la iniciativa a principios de Junio, pero les hemos dado un tiempo prudencial para que fueran despejando algunos detalles del proyecto. Un mes después – aunque en teoría el borrador fue aprobado el 7 de Junio en la Junta de Gobierno local las cosas de palacio van despacio – por fin tenemos casi todos los detalles de la iniciativa. La tarjeta, que estará lista en enero, permitirá la entrada a 8 monumentos de la ciudad, que serán: la Muralla, la Catedral, San Vicente, Santo Tomás, el Museo Provincial, el Museo de la Santa, La Encarnación y el Centro de la Mística. Habrá dos modalidades, individual y familiar, para unidades familiares con al menos dos niños menores de 10 años. La primera valdrá entre 12 y 15 euros y la segunda entre 21 y 24 euros (el coste de las entradas a los monumentos que se incluyen en la tarjeta es de 23,2€) y tendrán una validez de 48 horas. Opiniones: el PSOE considera que la tarjeta llega tarde y que tiene muchas carencias. Por su parte, IU ha señalado que las urgencias del PP por firmar los convenios, aunque como anticipaban la tarjeta no podrá ponerse en marcha hasta 2013, han impedido que la tarjeta se abra a otros sectores y que se realice un estudio económico completo. De UPyD no he encontrado opinión al respecto.

Mis críticas al invento son parecidas a las que plantean IU y PSOE, posiblemente porque los responsables de estos partidos pasan por aquí y se leen nuestras entradas. Ya lo decía en aquella primera entrada de hace un año: “cuanto más ambiciosa sea la tarjeta más nos costará ponerla en marcha pero mejor funcionará”. El Ayuntamiento ha incluido pocos monumentos – no se mencionan ni los hornos medievales, ni el Palacio Caprotti, lo que posiblemente signifique que no se abrirán en un tiempo, cosa que ya nos temíamos – todos ya visitables de forma individual, y no ofrece ningún servicio adicional, como podían ser descuentos en hostelería, transporte público o cajitas regalo con rosarios de la Santa. Las modalidades planteadas son escasas. ¿Por qué solo 48 horas? ¿Por qué sólo consideramos familias a las que tengan al menos dos menores de 10 años? ¿Qué sucede con los horarios de apertura? ¿Y con la información turística en cada uno de los monumentos? ¿Canales de venta? ¿A qué esperan la mayoría de los hosteleros, hay alguna honrosa excepción, para arrimar el hombro?

En resumen, la iniciativa del Ayuntamiento, aunque acertada y necesaria, se queda un poco corta, no sé si por las prisas que menciona IU, escasez monetaria o por temor al fracaso. El precio es muy llamativo, el ahorro respecto a las entradas es considerable, así que seguramente tenga éxito en cuanto a ventas, aunque no sé si los beneficios para la economía local que pueda acarrear su puesta en marcha compensarán al Ayuntamiento el esfuerzo económico, pues es el que más tiene que perder al reducir el precio de la entrada a la Muralla, el monumento más rentable de la ciudad.

Bienvenidas sean todas las iniciativas de este tipo y cruzamos nuestros artríticos dedos para que funcione porque lo necesitamos. Los datos del sector en lo que van de año son bastante malos, lastrados por la crisis del turismo nacional y en especial del de fin de semana, lo que a buen seguro se está reflejando en el empleo, al ser este un sector tan intensivo en contrataciones. Hasta mayo, las pernoctaciones en la capital habían caído un 11,5% y el número de viajeros un 10%. Y la situación comatosa del sector turístico local es extensible a la provincia, la que peor comportamiento tuvo en el mes de mayo en toda Castilla y León con un descenso del 25% en el número de pernoctaciones.

Una tarjeta turística bien planteada contribuiría a dinamizar el principal motor de la economía local, sería un incentivo para aumentar la estancia del turista en la ciudad y diversificaría sus movimientos en la misma, posibilitando que otras zonas de la ciudad se beneficien de su presencia. En 2013, cuando se ponga en marcha la misma, les contaremos.

PS.- Mientras llega 2013, si es que los mayas no lo evitan, el Ayuntamiento ha presentado, en una gala que no tiene nada que envidiar a las de Gran Hermano, la nueva marca e imagen de la ciudad y el nuevo imagotipo (simbolito, icono, lo que gusten) del Ayuntamiento. El nuevo logotipo-marca de la ciudad “trata de transmitir de forma gráfica el eslogan ‘piensa en Ávila’ representando el contorno en rojo de una muralla de seis torreones a modo de ‘bocadillo’ de viñeta que surge de la palabra Ávila escrita en azul con caligrafía teresiana” No tengo muchos comentarios al respecto, para gustos colores. Personalmente no me disgusta aunque la ausencia del simpático Pedrolo en la gala me parece mal. ¿La necesitábamos? Pues no lo sé.

Respecto al icono del Ayuntamiento, cedo la palabra al señor Hector Palencia: “una reducción del escudo de la ciudad, del que se ha extraído la parte más representativa, en la que aparece el Rey Niño, y se ha teñido del rojo de la sangre de los caballeros que murieron por él” Lo del rojo y la sangre me mola, no lo voy a negar. Con el éxito de Canción de Hielo y Fuego está muy de moda este lenguaje belicista de corte medieval, pero ¿no habría sido mucho más sencillo y correcto decir que el rojo es el color del escudo de la ciudad desde hace siglos y punto? De la ciudad y de otras muchas ciudades castellanas, ya que el rojo es desde antes del reinado de Fernando III el color tradicional del escudo de Castilla. ¿Qué necesidad había de irse por los cerros de las Hervencias? No hace falta mentar la sangre de nadie, ni los pescuezos rebanados de los que brotaba, para darle lustre al escudo de la ciudad.

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