Reparemos los motores

Todos conocemos la importancia y la repercusión económica que tiene sobre la ciudad de Ávila el turismo. Podríamos hablar de que se trata de una de las bases de la economía local, dada la escasez de industria por estas tierras. Y sin duda, uno de los sectores más tocados por el turismo es el hostelero. Sector, por cierto, que está pasando por una época de altibajos y que necesita, casi de forma urgente, soluciones a sus problemas.

Hace ya unos meses, lo representó muy bien nuestro genial viñetista Illo, se hablaba de las técnicas intimidatorias que algunos restaurantes empleaban para ‘atraer’ clientes… Aquello supuso el lanzamiento de una campaña destinada al turista en la que se incitaba mediante carteles y panfletos a la libre elección en el momento de decidir dónde comer en nuestra ciudad. Aquella campaña, sea dicho de paso, tuvo poca por no decir ninguna efectividad y el problema, lejos de solucionarse, ha empeorado, dejando en muy mal lugar la imagen que se exporta desde nuestra ciudad a los potenciales visitantes. Me hablan, y os aseguro que es información de primera mano, de que el acoso al turista sigue y cada vez de forma más agresiva. Mientras ese señor que viene de Teruel se toma algo en la terraza de un local recibe la publicidad y las ofertas del restaurante de al lado con el fin de que, tras terminar su cerveza, se cambie a otra mesa, a 15 metros, para disfrutar de la comida en el establecimiento colindante. Sinceramente, si de mí se tratase sería motivo más que suficiente para quedarme donde estoy y no entrar al trapo. Me parece una técnica absolutamente lamentable y que no ayuda, para nada, ni al turista ni a la imagen de los hosteleros locales. Que estamos de acuerdo en que cada uno mira por sus intereses y que si me lo puedo llevar yo mejor que si te lo llevas tú, pero también lo estamos en que el acoso al visitante no puede, en ningún caso, ser tan evidente.

Este problema, que se extiende sobre todo por los locales de El Chico, zona del Mercado de Abastos incluida, choca de frente con iniciativas como las de la Calle San Segundo. Los seis bares de esta calle, lejos de ponerse palos en las ruedas, han decidido revitalizar su zona con actuaciones y actos culturales que se extenderán durante todo el verano. Parece mentira que unos tengan tan claro que la unión puede ser buena y otros se dediquen a intentar hundir el negocio de al lado con las prácticas antes relatadas.

Lo que sí tengo más o menos claro, y creo que puede ser la puntilla que nuestra ciudad necesita, es que la problemática no tiene expectativas de cambiar. Si aquella campaña, orquestada desde el Ayuntamiento, no tuvo resultado las ideas son escasas a la hora de abordar el problema. No digo que no las haya, pero no serían fáciles.

Y por otro lado tenemos el otro problema que tampoco es nuevo y del que año tras año oímos algo pero que parece que tampoco se le pone fin. Hablo ahora del botellón. La Asociación de Hosteleros de Noche ha hecho público, por enésima vez, su malestar, en este caso tras las fiestas del barrio de San Antonio. Y sí, es cierto que el botellón reporta pérdidas al gremio de hostelería de noche, no digo nada nuevo. El problema aquí es seguramente otro y bastante más complicado. Lo primero porque parece que no se puede salir un sábado por la noche sin la imperante necesidad de emborracharse, cosa que veo del todo ilógica. Lo segundo, que las copas en los bares no están precisamente baratas y en esta época de crisis no todo el mundo dispone de cinco o seis euros para gastarse en una sola copa y menos con la poca variedad que ofrece el ocio nocturno en Ávila. Que sí, que son muchos factores… Los locales cuestan una pasta, los camareros tienen la mala costumbre de querer cobrar tras trabajar, aunque sea una mierda de sueldo, y todo eso, entre muchas otras cosas, hay que cubrirlo a base del bolsillo del cliente… Es lo que hay… Pero quizá empiece a tratarse de ganar más pocos y menos muchos y de ajustar un poco los precios a la situación económica de la ciudad (y provincia) y no olvidar que ciertos informes dejaron nuestra provincia fuera del mundo desarrollado para equiparar nuestra economía con la de un país en vías de desarrollo más que con el primer mundo con el que todos queremos identificarnos. En este punto diré también que existe legislación en cuanto al consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública se refiere y que en muy pocas ocasiones se hace cumplir. De hecho, las veces que se hace se convierte en noticia…

En fin. Que este barco en el que viajamos tiene pocos motores que lo impulsen y si uno de ellos, el hostelero, está tocado casi de muerte, el barco seguirá avanzando demasiado lento y seguramente hacia un rumbo equivocado… Que los hosteleros del centro, de la calle San Segundo y del resto de zonas de Ávila deberían ayudarse unos a otros en lugar de pisarse para ganar dos duros más y, al menos, la imagen que se lleva el turista de nuestra ciudad sería seguramente diferente y mejor… y que el asunto del botellón es algo que no dejaremos de escuchar y que tampoco creo que llegue a buen fin si no se hace lo necesario para eliminarlo definitivamente de los parques de la ciudad. Reparemos los motores y dejemos que Ávila evolucione hacia un futuro mejor en lugar de frenarla y condenarla definitivamente al estancamiento.

5 Responses to Reparemos los motores

  1. Manu says:

    Un café 100 pelas ——– un café 1 euro.
    Una copa 500 pelas —– una copa 5 euros.

    Esa es la crisis de la hostelería nocturna de nuestra ciudad, y no tiene nada que ver con el botellón, que es algo que se ha hecho toda la vida y no ha supuesto que toda la hostelería haya ido a la ruina.. ni mucho menos.

    Si se prohíbe a los chavales beber en la calle no van a ir a beber necesariamente a los locales, se buscarán casas de amiguetes o se constituirán en peñas como se ha hecho toda la vida.
    Porque el problema no es el botellón, a nadie le gusta hacer botellón en Noviembre en Ávila, pero la mayoría de los chavales que lo hacen no pueden, digo bien, NO PUEDEN pagarse 3 copas a 5€ para pasar 3 horas metidos en un pub.

    Ni ellos pueden pagarlo, ni sus estómagos soportarlo, por eso la única alternativa de ocio nocturno en esta ciudad, ojo, sin tener necesariamente que emborracharse, es hacer botellón, pagar una botella entera (12 copas) con lo que cuestan dos copas en un pub abulense, y al menos, saber lo que está bebiendo uno.

    Y solo por si lo lee algún casposo hostelero abulense de esos que se corrían guateques a morir con 20 años y no soportan que los chavales hoy hagan lo mismo en vez de emborracharse en su local; el botellón es la antesala de los pubs y las discotecas de la ciudad.
    Pregúntense dónde van los chavales tras hacer botellón, porque a las 2 de la mañana no queda prácticamente nadie en el puente del Adaja, o en el parque San Antonio, y los bares y discotecas están llenos.

    Sin botellón, la mitad de los locales nocturnos de Ávila cierran en dos meses.
    Os aseguro que nadie que no lleve un par de copas en el cuerpo, pagaría 5€ por una tercera en ninguno de los locales nocturnos de esta ciudad.

  2. ladyaccesibilidad says:

    una gran mayoria hemos perdido poder adquisitivo respecto años anteriores y ninguna posibilidad a corto ó medio plazo de mejorar la situación , creo que este sector encaja mal no hacer caja alegremente, como todos, tendrá que adaptarse y como bien dice el refrán (se siente alonso ;P) “renovarse ó morir” … deberán plantearse si les compensa mantener sus precios ó como bien has dicho “ganar más pocos y menos muchos” …..

    respecto al botellón ….. ainssssss ¡pena ,penita …. pena! beber por beber ??? y lo peor , ¿ a granel ? vale, habla mi pobre hígado asustadizo y miedica , pero chico ,no le pillo el punto ,sin entrar en el grave riesgo que supone en chavales adolencestes, que eso ya es otro tema a tratar.

    qué decir sobre el acoso al turista, eso ya …. aunque hoy tratamos solo en este sector, parece la única estrategia que emplean todas las compañias y servicios, que acosan continuamente por teléfono y se presentan en casa reiteradamente,.lo cual además a mí personalmente ,me molesta doblemente…

  3. Acoso al turista e imagen de la ciudad.
    Ya no son solamente los restaurantes. Os sitúo: Soy Guía Oficial de esta ciudad, estoy explicando el Cimorro a mi grupo y alguien se acerca, papeles en mano.. Un poco pronto para ofrecer la comida pero como son así de pesados….Un cliente acepta el papel y oigo: ¿quereis visitar la ciudad? os la enseño, os la explico. os hago el recorrido. Me fijo y, por supuesto no es nadie autorizado para hacerlo. Le llamo la atención, le hago ver mi carnet y me llama maleducada. Parece una ciudad de pedigüeños y además impertinentes.

    • Juan Luis del Pozo says:

      Muchas gracias por tu comentario que no viene más que a corroborar parte de lo que yo decía… Tú lo vives en primera persona y sabes perfectamente de lo que hablo con lo de “acoso al turista”. Sin duda muy interesantes tus palabras…

      Gracias…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: