Brechazo en la cabeza

No había tenido oportunidad de ver La Nube, el programa de La 2 que presenta Toni Garrido, hasta hace un par de semanas. El tema de ese día era la brecha digital (aquí pueden verlo al completo, muy recomendable), lo que me hizo preguntarme por cómo andaría Ávila en eso de las conexiones de banda ancha.

No me sorprendió descubrir que andamos, junto a Zamora, a la cola regional e incluso nacional. Abro un paréntesis aquí para solidarizarme con el pueblo zamorano y soriano. ¿Qué sería de nosotros sin estas dos provincias, compañeras en las posiciones de descenso de cualquier tipo de ranking? Fíjense en la próxima tabla que descubran en cualquier periódico. Enfoquen en la parte baja y allí descubrirán a los tres grandes olvidados, de la manita y muy juntitos (en el caso del paro, miren mejor arriba).

La cuestión es que, según los datos de esta noticia, publicada a principios del año en curso, Ávila cuenta con 15,4 líneas por cada cien habitantes (26.401 líneas de banda ancha y 5.481 accesos de fibra óptica). En Castilla y León la media es de 19,9 y en España asciende a 22,3.

A esto habrá que añadir las zonas de la provincia donde no llega internet (a pesar de las continuas promesas que se realizaban años atrás desde la Diputación) y, lo que es aún peor, la cantidad de abulenses que no podrán permitirse un servicio que, por su elevado precio, sigue siendo prácticamente un lujo (más aún en tiempos de crisis). Así que empiezo a preguntarme si esto que escribo ahora mismo llegará a leerlo alguien.

En Ávila, imagino, se sumará un problema extra (siempre se nos suman los problemas) debido al envejecimiento de la población. En el programa televisivo antes mencionado, se mostraba la diferencia entre los nativos digitales (aquellos que han nacido con internet como una herramienta más de la vida cotidiana) y el resto, los denominados inmigrantes digitales. Los primeros, representados por tres adolescentes famosetes, mostraron su asombroso dominio de las redes sociales, mientras se preguntaban asombrados cómo quedaban los grupos de amigos antes de existir la red. Una generación que desconoce las diapositivas y el Spectrum, y que considera que ‘El Rey León’ es una de las películas antiguas de Disney (vean el vídeo).

En La Nube también se mostraba al otro bando, los inmigrantes digitales (incluso llevaron a una periodista de 80 años) que han tenido que reinventarse para adaptarse a esta sociedad de la comunicación. Su esfuerzo es encomiable pero hay muchos otros que no han conseguido dar ese paso. En mi entorno cercano estoy teniendo la oportunidad de ver como una persona que ha superado los sesenta años realiza sus primeros acercamientos al mundo de internet. Lo ve como una experiencia impresionante y se emociona al saber que se le abre todo un nuevo mundo hasta ahora inaccesible. Sin embargo, tiene que realizar verdaderos esfuerzos para comprender una realidad desconocida cuyo funcionamiento, rutinario para muchos, carece de sentido desde su punto de vista analógico.

Estamos hartos de escuchar que el mundo ha tomado un nuevo rumbo, que internet y las redes sociales han cambiado la forma de vivir e incluso la forma de pensar. Sin embargo, por el camino vamos dejando fuera a muchas personas que, por distintos motivos, no consiguen adaptarse a tanto cambio. Y me temo que en Ávila, como ocurre en muchos otros campos, el porcentaje de lastres que se van quedando por el sendero será elevado.

7 Responses to Brechazo en la cabeza

  1. Guillermo B. says:

    Tiempo ha, Pablo…

    No sé si estoy totalmente de acuerdo con tu penúltima frase, “…por el camino vamos dejando fuera a muchas personas…”. ¿Quién sabe si no serán ellas las que nos están dejando a nosotros manteniéndose en el camino de la cordura, de la realidad y del buen vivir?

    La verdad es que es triste que internet no llegue a todos los puntos de la provincia, pero también es cierto que junto con Soria, tenemos una densidad poblacional que hace que la inversión para lograrlo quizás no sea muy rentable. Y sí, ha de ser un acceso universal, pero también estarás conmigo en que en el momento en que garanticemos 1 mb en Vadillo de la Sierra, ya estaremos disfrutando como normal de 50 en Ávila capital, y siempre existirá esa brecha.

    Pero también es cierto que no es el medio (que puede ser el mensaje, a lo McLuhan), sino qué hacer con él. Y muchos de los nativos digitales que tu dices (una inmensa multitud, yo diría) son analfabetos funcionales en redactar con clase, en estructurar un razonamiento, en concatenar dos ideas, en extraer una analogía. Y que muchos de los inmigrantes o ni siquiera inmigrados tienen un poso de saber y de sentido común envidiable.
    Un abrazo

    PD. ¿Hay pelis más antiguas que el Rey León? ¡¡ No jodas !!!

    • Está claro que ser nativo o inmigrante digital no asegura por sí mismo ciertas capacidades intelectuales. Mi sensación es que con internet los jóvenes ganan muchas cosas y pierdan otras muchas. Se dice incluso que está cambiando la forma de pensar. En el programa se hablaba, por ejemplo, del problema que tienen los chicos de hoy para concentrarse en lecturas extensas. Creo que la cantidad de estímulos y de información que reciben es excesivamente grande. Ese inconveniente es innegable. Sin embargo, yo creo que se suple con creces gracias a las posibilidades que ofrece internet. En mi opinión, salimos ganando.

  2. Alberto Martín del Pozo says:

    Vamos a ponernos un poco materialistas. Más allá de las ventajas e inconvenientes culturales o intelectuales que pueda o no tener internet (yo no veo desventaja ninguna, pero acepto que quizá puedan existir) el acceso a una conexión de banda ancha es, a día de hoy, vital para el desarrollo económico de una región. Y con banda ancha no me refiero a conexiones de 1, ni de 2, ni de 3 Megas. Ese tipo de conexión debería ser ilegal o gratuita. Y si la banda ancha de verdad no llega al pueblo X porque no es rentable económicamente, el Gobierno, la Diputación o la ONU harían bien en invertir más en fibra óptica y menos en asfalto, cemento y sus derivados. Esto sí es una inversión de futuro.

    • Guillermo B. says:

      Alberto:

      Cierto, invertir en conectividad es invertir en futuro. Pero un tendido de banda ancha a todos los pueblos o entidades poclacionales es inviable. De la misma forma en que lo es llevar el gas natural, o un autobús cada 20 minutos, o el AVE, o una facultad de geodesia. Y el Gobierno, la Diputación o la ONU somos todos. y entre todos tenemos que tomar decisiones.
      Como dice uno de los enlaces, esperemos que dentro de poco el 4G en los 800 Mhz nos de algo de vidilla, pero en general, la vida rural tendrá siempre desventajas. Por ello es por lo que abogo por que se exploten sus ventajas, que también las hay.
      Mi nivel de dependencia de internet o la conectividad es alto, aunque a buen seguro no tanto como el de muchos twitteros o nativos que por aquí pulolan. Y aun así, me asombro de lo bien que se vive cuando de pronto te pasas días y días sin un correo electrónico, sin acceder a una página, sin un maldito Whatsapp… El mundo adquiere otro color, la vida otro sabor, los pensamientos huelen distinto, el amor suena mejor y por supuesto, el optimismo se puede tocar.
      Saludos; como siga así, me veo inaugurando en Ávila la rama local del movimiento “slow”…

      • Alberto Martín del Pozo says:

        La supervivencia del medio rural (si es que queremos tal cosa) pasa por estrechar en la medida de lo posible el abismo existente entre éste y las ciudades a la hora de acceder a los servicios y por hacerlo viable económicamente. La visión esa del mundo rural bucólico y pastoril, donde nadie nos molesta y se oyen los pajaritos, está bien para ir a pasar unos días pero no sé si será tan maravilloso vivir allí, o emprender allí, sin unos mínimos servicios. En muchos pueblos de CyL, la máxima velocidad que permiten los viejos cables de cobre sin empezar a arder no pasa de 256kbps. Está muy bien desconectar, pero eso es algo personal, no hay que obligar al resto de los habitantes de la zona a estar desconectados.

        Aceptando que el Estado no está para regar con dinero el país, este tipo de inversiones con beneficios a largo plazo y con muchas externalidades positivas son las que debería priorizar el Estado. Quizá no sea necesario que en Casillas, un pueblo precioso, lleguen los 100 Megas reales que promete cierta compañía, pero que se las vean para obtener una conexión decente a un precio razonable es ilógico. No es solo una brecha digital, es una brecha económica.

        Lo del movimiento “slow” está bien para algunas cosas, pero creo que en Ávila lo “slow” es excesivamente mayoritario.

        Un saludo Guillermo. Un abrazo Pablo 🙂

      • Guillermo B. says:

        Mosquis… Ahora será verdad que con los años me ha dado por buscar la Arcadia, a lo Garcilaso. ¡Quién sabe si un día caeré con honor y sin Facebook en un Le Muy cualquiera!
        Y además, me castigas sin abrazo, condenado al frío de los saludos…
        ¡¡¡ Snifff !!!

  3. Luis Gómez says:

    Con el daño que se mete a los pueblos, no llegara Internet pero sobre todo no llega ahora en muchos el respeto a las Leyes y Normas. Un ejemplo le tienen en Niharra donde el Alcalde se ha empecinado en poner un transformador eléctrico nuevo en plena calle y junto a la iglesia parroquial, por eso si los lectores de este gran blog puedes ayudar, les dejamos este enlace donde pueden manifestar su rechazo, gracias de antemano:

    http://www.change.org/es/peticiones/no-al-transformador-en-calzada-vieja

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