Bankia patrocina este cráter humeante

“Hoy es un día grande y emocionante, porque no se toman decisiones de esta índole a diario, y estamos muy satisfechos porque creo que al elegir Bankia hemos conseguido un nombre con mucha fuerza que tiene un fondo serio, de un color caoba que de alguna manera da serenidad, y también la fuerza del color verde, que da juventud, espíritu ecologista…, además de que el término tiene mucha musicalidad, es abierto e invita a llenarle de contenido» Además, es una palabra «que empieza por una “b” que tiene una especie de esquema de corazón, es joven y transmite cariño»

El que así habla es Agustín González, presidente de la Diputación de Ávila, de Caja de Ávila y miembro del Consejo de Administración de BFA, matriz de Bankia, el día de la presentación de la nueva imagen de esta última. Para gustos colores, dice el refrán, y aunque es evidente que entre sus numerosos cargos y ocupaciones no figura el de crítico de arte, director creativo o diseñador gráfico; no somos nosotros de esos que se meten con la gente por cómo viste, cómo lleva cortado el pelo o cómo ha tuneado el coche. Allá cada cual con sus gustos, aficiones y vicios.

Aunque hay que reconocer que las declaraciones se las traen. El color caoba transmite seriedad, dice, y el verde juventud y espíritu ecologista. La b transmite cariño. Sin duda mi parte favorita de la descripción es esa en la que afirma que Bankia es un término abierto que invita a llenarlo de contenido. Quizá en aquel momento no estaba muy claro a qué se refería, o directamente no se refería a nada. Lo más probable es que toda esa parrafada solo pretendiese salir al paso ante un micrófono, escurrir el bulto ante un pregunta del tipo “¿Qué le parece el nueva marca?” Pero el paso del tiempo ha dado un nuevo valor a sus palabras. ¿Con eso de que había que llenar la marca de contenido no se referiría al agujero de 23000 millones de € que vamos a rellenar entre todos?

Por si usted acaba de llegar de Ganímedes o de cazar elefantes con su novia alemana, le resumo la situación. El cuarto banco del sistema financiero más mejor del mundo mundial y de parte de la galaxia ha sido rescatado por el Estado. La broma ya nos ha costado más de 4000 millones, que ya habíamos aflojado en su momento, a los que habrá que sumar, de momento, otros 19000, BCE mediante. Todo esto, tras unas semanas de vértigo en las que, tras destituir al anterior mandamás, un gran economista aficionado a las espantadas, el nuevo gerifalte, un exbanquero de esos que se jubilan con una paga equivalente al PIB de algún país africano, ha descubierto horrorizado que tanto Bankia como su matriz BFA se habían equivocado con unas sumas y unas restas al hacer las cuentas anuales. Donde antes ponía 300 millones de ganancias, en realidad debería poner 3000 millones de perdidas. Y donde antes ponía que se ganaban 40 millones resulta que tenía que haber puesto que se perdían más de 3300 millones. Estas cosas pasan ¿Quién no se ha equivocado alguna vez con las vueltas del pan?

Y todo esto que les he resumido en un párrafo sin que nadie se haya dignado a dar explicaciones. Es decir, que los españoles vamos a apoquinar cuatro billones de pesetas, unos 500 eurillos por barba, sin saber muy bien a qué se debe la factura. No ha dado explicaciones el gobierno, ocupado en cosas tan urgentes como el Tratado de Utrecht y los silbidos al himno nacional, no vaya a ser que a alguien le dé por pensar. No ha dado explicaciones el anterior responsable del chiringuito, ni el encargado de comprobar la salubridad de los chiringuitos, que dice que se va por responsabilidad y patriotismo, ni la nueva dirección del chiringuito. La culpa no es de nadie, hay que mirar al futuro, a no ser que encontremos una fórmula para cargar con el muerto a Zapatero. Estamos generando confianza, por favor no molesten.

Agustín González tampoco ha dado explicaciones de su papel como Consejero en BFA ni del papel de Caja de Ávila en todo esto. La transparencia bien entendida empieza por los demás. Tan solo sabemos que le pareció muy bien la nacionalización de la misma y que hace unos días lanzó un mensaje de tranquilidad a los clientes de la caja. De los accionistas que acudieron a la salida a bolsa de la entidad y que han perdido más del 60% de lo invertido no ha dicho nada, mismo silencio referido a los trabajadores, por lo que ambos colectivos pueden darse por jodidos. ¿A qué esperan para dar explicaciones los reponsables de Bankia y de las Cajas de Ahorro que formaban parte del invento? Sería presuntuoso creer que nosotros solitos hemos hundido el barco verde sobre fondo caoba, pero aunque Caja de Ávila solo representase un 2.33% del total de la entidad sería bueno y justo, ya que nos van a pasar la factura, conocer sin maquillaje la situación real del grupo y de las cajas que lo forman. Saber cómo estaban cuando entraron a formar parte de Bankia, como estarían ahora de ser independientes y qué futuro les espera. Conviene aclarar en qué momento y cómo “la niña bonita de las cajas” de la región fue poseída por el Mal, fue la primera de la región en entrar en pérdidas y pasó de una tasa de morosidad del 3,54% en 2008 a otra del 15,7% a cierre de 2010. Conviene aclarar qué va a pasar con la Obra social de la misma en los próximos años. Y conviene aclarar sobre todo cuánto cobraron y cobrarán, todos sabemos que es un sector en el que se premia con generosidad la mediocridad, los genios que pronosticaron que en 2014 la Caja triplicaría sus beneficios con la fusión y cuánto aquellos que con sus firmas avalaron tan imaginativas cuentas, las de antes y las de ahora.

Diversos colectivos y organizaciones han pedido a Agustín González que dimita. Me sumo. como ciudadano a la petición pero tengo claro que no lo va a hacer. La Caja ha comenzado el proceso que conduce a la renovación de sus cargos y por lo tanto a la salida del Presidente de la Diputación de la misma. Quizá dé algún discurso en ese momento, quizá incluso dé alguna explicación. Por si en algún momento recurriese a la socorrida excusa de la herencia recibida, es bueno recordar que Agustín González ocupa el cargo desde el año 2007, a pesar de que en un principio el máximo previsto por los estatutos de la entidad era de dos años, tras suceder a Feliciano Blázquez, mentor de Aznar y Acebes, quien a su vez sucedió a Sebastián González; y que antes de ser presidente de la misma fue su vicepresidente.

Dimitir no es algo habitual en este país. Quizá produzca urticaria, o algún tipo de síndrome de abstinencia, no está comprobado empíricamente. O quizá estamos poco acostumbrados a que los ciudadanos pidan explicaciones a sus políticos por sus acciones u omisiones. Sea como fuere, sería muy buen momento para empezar. Tiene 23000 millones de razones para hacerlo. Además, si empieza ahora, cuando termine de dimitir de sus numerosos cargos será todo un experto en la materia y podrá dedicar su jubilación, si no le llega la pensión o si se aburre en su casa, a dar charlas de autoayuda para políticos con morriña de sus poltronas y sus coches oficiales.

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