Bankia patrocina este cráter humeante

“Hoy es un día grande y emocionante, porque no se toman decisiones de esta índole a diario, y estamos muy satisfechos porque creo que al elegir Bankia hemos conseguido un nombre con mucha fuerza que tiene un fondo serio, de un color caoba que de alguna manera da serenidad, y también la fuerza del color verde, que da juventud, espíritu ecologista…, además de que el término tiene mucha musicalidad, es abierto e invita a llenarle de contenido» Además, es una palabra «que empieza por una “b” que tiene una especie de esquema de corazón, es joven y transmite cariño»

El que así habla es Agustín González, presidente de la Diputación de Ávila, de Caja de Ávila y miembro del Consejo de Administración de BFA, matriz de Bankia, el día de la presentación de la nueva imagen de esta última. Para gustos colores, dice el refrán, y aunque es evidente que entre sus numerosos cargos y ocupaciones no figura el de crítico de arte, director creativo o diseñador gráfico; no somos nosotros de esos que se meten con la gente por cómo viste, cómo lleva cortado el pelo o cómo ha tuneado el coche. Allá cada cual con sus gustos, aficiones y vicios.

Aunque hay que reconocer que las declaraciones se las traen. El color caoba transmite seriedad, dice, y el verde juventud y espíritu ecologista. La b transmite cariño. Sin duda mi parte favorita de la descripción es esa en la que afirma que Bankia es un término abierto que invita a llenarlo de contenido. Quizá en aquel momento no estaba muy claro a qué se refería, o directamente no se refería a nada. Lo más probable es que toda esa parrafada solo pretendiese salir al paso ante un micrófono, escurrir el bulto ante un pregunta del tipo “¿Qué le parece el nueva marca?” Pero el paso del tiempo ha dado un nuevo valor a sus palabras. ¿Con eso de que había que llenar la marca de contenido no se referiría al agujero de 23000 millones de € que vamos a rellenar entre todos?

Por si usted acaba de llegar de Ganímedes o de cazar elefantes con su novia alemana, le resumo la situación. El cuarto banco del sistema financiero más mejor del mundo mundial y de parte de la galaxia ha sido rescatado por el Estado. La broma ya nos ha costado más de 4000 millones, que ya habíamos aflojado en su momento, a los que habrá que sumar, de momento, otros 19000, BCE mediante. Todo esto, tras unas semanas de vértigo en las que, tras destituir al anterior mandamás, un gran economista aficionado a las espantadas, el nuevo gerifalte, un exbanquero de esos que se jubilan con una paga equivalente al PIB de algún país africano, ha descubierto horrorizado que tanto Bankia como su matriz BFA se habían equivocado con unas sumas y unas restas al hacer las cuentas anuales. Donde antes ponía 300 millones de ganancias, en realidad debería poner 3000 millones de perdidas. Y donde antes ponía que se ganaban 40 millones resulta que tenía que haber puesto que se perdían más de 3300 millones. Estas cosas pasan ¿Quién no se ha equivocado alguna vez con las vueltas del pan?

Y todo esto que les he resumido en un párrafo sin que nadie se haya dignado a dar explicaciones. Es decir, que los españoles vamos a apoquinar cuatro billones de pesetas, unos 500 eurillos por barba, sin saber muy bien a qué se debe la factura. No ha dado explicaciones el gobierno, ocupado en cosas tan urgentes como el Tratado de Utrecht y los silbidos al himno nacional, no vaya a ser que a alguien le dé por pensar. No ha dado explicaciones el anterior responsable del chiringuito, ni el encargado de comprobar la salubridad de los chiringuitos, que dice que se va por responsabilidad y patriotismo, ni la nueva dirección del chiringuito. La culpa no es de nadie, hay que mirar al futuro, a no ser que encontremos una fórmula para cargar con el muerto a Zapatero. Estamos generando confianza, por favor no molesten.

Agustín González tampoco ha dado explicaciones de su papel como Consejero en BFA ni del papel de Caja de Ávila en todo esto. La transparencia bien entendida empieza por los demás. Tan solo sabemos que le pareció muy bien la nacionalización de la misma y que hace unos días lanzó un mensaje de tranquilidad a los clientes de la caja. De los accionistas que acudieron a la salida a bolsa de la entidad y que han perdido más del 60% de lo invertido no ha dicho nada, mismo silencio referido a los trabajadores, por lo que ambos colectivos pueden darse por jodidos. ¿A qué esperan para dar explicaciones los reponsables de Bankia y de las Cajas de Ahorro que formaban parte del invento? Sería presuntuoso creer que nosotros solitos hemos hundido el barco verde sobre fondo caoba, pero aunque Caja de Ávila solo representase un 2.33% del total de la entidad sería bueno y justo, ya que nos van a pasar la factura, conocer sin maquillaje la situación real del grupo y de las cajas que lo forman. Saber cómo estaban cuando entraron a formar parte de Bankia, como estarían ahora de ser independientes y qué futuro les espera. Conviene aclarar en qué momento y cómo “la niña bonita de las cajas” de la región fue poseída por el Mal, fue la primera de la región en entrar en pérdidas y pasó de una tasa de morosidad del 3,54% en 2008 a otra del 15,7% a cierre de 2010. Conviene aclarar qué va a pasar con la Obra social de la misma en los próximos años. Y conviene aclarar sobre todo cuánto cobraron y cobrarán, todos sabemos que es un sector en el que se premia con generosidad la mediocridad, los genios que pronosticaron que en 2014 la Caja triplicaría sus beneficios con la fusión y cuánto aquellos que con sus firmas avalaron tan imaginativas cuentas, las de antes y las de ahora.

Diversos colectivos y organizaciones han pedido a Agustín González que dimita. Me sumo. como ciudadano a la petición pero tengo claro que no lo va a hacer. La Caja ha comenzado el proceso que conduce a la renovación de sus cargos y por lo tanto a la salida del Presidente de la Diputación de la misma. Quizá dé algún discurso en ese momento, quizá incluso dé alguna explicación. Por si en algún momento recurriese a la socorrida excusa de la herencia recibida, es bueno recordar que Agustín González ocupa el cargo desde el año 2007, a pesar de que en un principio el máximo previsto por los estatutos de la entidad era de dos años, tras suceder a Feliciano Blázquez, mentor de Aznar y Acebes, quien a su vez sucedió a Sebastián González; y que antes de ser presidente de la misma fue su vicepresidente.

Dimitir no es algo habitual en este país. Quizá produzca urticaria, o algún tipo de síndrome de abstinencia, no está comprobado empíricamente. O quizá estamos poco acostumbrados a que los ciudadanos pidan explicaciones a sus políticos por sus acciones u omisiones. Sea como fuere, sería muy buen momento para empezar. Tiene 23000 millones de razones para hacerlo. Además, si empieza ahora, cuando termine de dimitir de sus numerosos cargos será todo un experto en la materia y podrá dedicar su jubilación, si no le llega la pensión o si se aburre en su casa, a dar charlas de autoayuda para políticos con morriña de sus poltronas y sus coches oficiales.

Indignados en el sistema

Estamos hartos del trinque. Siempre hemos estado hartos del trinque pero lo de ahora es un lodazal interminable.  Nos sobran los motivos para pedir una democracia real ya y para gritar con rabia que determinados tipejos no nos representan. Por todo ello yo también soy un ciudadano que si me preguntan diría que tengo “más bien simpatía” por el 15M. Me gusta ver ciertas pancartas (no determinadas banderas), ver reacción social, ver que parece que no damos todo por vendido sin más.

El otro día me acerqué a hablar un rato con el grupito de indignados que estaban a las puertas del Congreso del PP en Ávila (retomando lo que escribió Alberto). Conozco personalmente a algunos como también conozco a unos cuantos en Valladolid o incluso he estado de chachara con acampados amigos en la propia Plaza del Pilar en Zaragoza.  Comparto el pesar y la queja, me encantó el estallido inicial pero he ido perdiendo simpatía por cómo ha ido evolucionando el movimiento.

Tuve personalmente cierta implicacion (breve) en el germen de las protestas e Ávila. Esos primeros intercambios de mensajes por Twitter cuando las ciudades empezaban a movilizarse. Daba rabia ver a Ávila parada, sin salir en las listas de concentraciones que se iban impulsando.

Fue realmente bonito el inicio o a mi me lo pareció. Una amalgama de personas formaban la protesta del 15m. Rojos, azules, magentas, descoloridos. Unidos todos contra el hartazgo, diciendo que ya estaba bien. Pablo hizo un atinado post sobre aquello.

La pregunta era en qué iba a derivar aquello, quien lo utilizaría, si se dinamitaría o se apagaría o si por el contrario tomaría fuerza y sería ejemplo en todo el mundo. Un poquito de todo ha pasado, la verdad.

Yo me desapegué cuando comenzaron las asambleas. No por el hecho en sí de debatir en público, que eso siempre está bien. Lo que no veía bien era  que aquello parecía ir a misa (perdón). Lo que se votaba era el sentir del pueblo.  Y eso de apropiarse del término “pueblo” es un error. ¿No, nos representan? Sí, sí nos representan. Muy a mi pesar pero sí.

Estar de vocal en una mesa electoral me hizo volver a refrescar lo que ya sabía: El pueblo es una realidad muy heterogénea que incluye indignados, obreros, monjitas, pijoplayas, mediopensionistas y pensionistas enteros. Habrá que cambiar el sistema electoral, protestar por injusticias como el derroche o el caradurismo extendido pero la asamblea nacional es el Parlamento y los elegidos lo son democraticamente.

Sobre éste y otros temas aledaños tuvimos el otro día en Twitter una interminable discusión  @albertomdp, @mmerino  y servidor pero estábamos de acuerdo en numerosos puntos. Lo resumiría en lo que se escribía el otro día por aquí…

“A mi me gustaría que se afiliasen a un partido y lo cambiasen desde dentro, o que creasen uno nuevo para defender desde allí sus intereses, que lucharan por cambiar el país desde los canales tradicionales, pero sé que nada de esto es fácil y que los canales de participación llevan tiempo oxidados.”

Echo un vistazo a Grecia a ver qué pide la gente de Syriza. Un artículo me pone sobre la pista y leo con atención.  Ejemplo…

“Realizar una auditoría sobre la deuda pública. Renegociar su devolución y suspender los pagos hasta que se haya recuperado la economía y vuelva el crecimiento y el empleo. También añade lindezas como subir la renta al 75% para todos los ingresos por encima del medio millón de euros anuales. U otras no menos elocuentes como subir el salario mínimo a los 751 euros brutos, o nacionalizar la banca y todos los sectores estratégicos, las comunicaciones, acabar con los secretos bancarios. Igual trabajo igual salario, sin distinción de ningún tipo. Atajar de raíz la evasión y el fraude fiscal. Cambiar la Ley electoral para que la representatividad, de veras, sea proporcional. Una sanidad pública total.”

Me pirraría ver hechas realidad el 50% de los propuestas.La otra mitad me dan más respeto. No creo que les votara pero introducen al debate cuestiones interesantes. Servidor al final es un poco maricomplejines. Apoyo reformas estructurales de gran calado (republicano, federal y laicista) pero no aspiro a convertirme en un Kirchner.

En resumen, con cariño y sin ganas de enfadar a nadie…lo que me gustaría es que los indignados dieron un paso al frente y aspiraran a cambiar las cosas dentro del sistema. No digo como Syriza que aquí cada movimiento tendrá sus asuntos que proponer. Me refiero a que esto de ocupar plazas, hacer asambleas, manifestarse ha sido rejuvenecedor pero hay que dar el siguiente paso. Como dijo Willy para zanjar el debate en Twitter…

“Afiliaciones masivas a los partidos políticos. Esto se cambia desde dentro o a hostias. #NoHayMás”

Del 15M ya hablamos y hubo muchas opiniones. Ésta sería la mía: cambiar el sistema pero utilizando el sistema. De lo contrario hablamos de guillotinas y hogueras y creo que eso de momento se lo dejamos a los mayas a ver si echan un cable.  Muy chispeante a ser posible.

Mascotas

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No mentirás

En los últimos años, en las diversas televisiones privadas, antes y después de sus respectivas fusiones, se ha puesto de moda un formato conocido con el anglicismo “coaching”. Supongo que el uso de esta palabra, nacida en la Pérfida Albión o en alguna de sus colonias angloparlantes, está motivado por la inexistencia de un término equivalente suficientemente sonoro en nuestro idioma. La idea central de los distintos programas de este formato es formar, educar, enseñar, perfeccionar habilidades o algo similar, pero no en literatura, bellas artes, clarinete o hípica maya. Forman, o eso pretenden, para la vida diaria. La versión televisada y un tanto poligonera, término descriptivo donde los haya, de Educación para la ciudadanía. Hay de todo: los que te enseñan a vestir, los que te reforman el salón de casa, los que te obligan a convivir con otra familia para que veas que hay otras formas de miseria, los que te sacan de las cloacas de la vida buscándote un curro a media jornada en un bar, etc. Los de más éxito suelen ser los que tienen como propósito coger a un cachorro o individuo joven problemático, humano o de otra especie, y civilizarlo. Que los chavales no se orinen en las esquinas y no muerdan a los vecinos y que el pastor alemán que te regaló tu prima la del pueblo no se meta drogas y se ponga a buscar trabajo en el Bershka, o similar. Tengo que reconocer, con pesar y vergüenza, que suelo ver estos programas, sobre todo si los ponen los viernes a la hora en que me siento en el sofá a tomar una cerveza. No todo va a ser el FT, The Economist, Le Monde Diplomatique y otros foros de prestigio y calidad como este.

Mis favoritos son los de perros y los de niños. Y no porque tenga de lo uno o esté entre mis planes tener de lo otro. Creo que de ambos se pueden sacar consejos y trucos para el día a día. Por ejemplo, en caso de pelea entre dos niños pequeños lo importante, según la experta educadora al frente de uno de estos programas, es separarlos y no entrar en dimes y diretes sobre quién empezó la discusión porque lo más posible es que no se llegue a ningún sitio. Tú me quitaste el coche, tú me empujaste, tú me dijiste, tú me pegaste y así ad infinitum. Cada uno a una esquina y castigos para todos. El objetivo no es saber quién tiene la culpa de la pelea si no pararla y evitar otra ¿Y cómo aplicamos esto a la cruda realidad? Sencillo. La próxima vez que vean a dos políticos de partidos distintos discutiendo a base de lanzarse el archiconocido “y tú más” piensen en ellos como si fuesen niños pequeños, sepárenlos y cada uno a una esquina sin jugar con la consola en toda la tarde.

La verdad es que los políticos se parecen bastante a los niños: son molestos, caros, huelen mal y dan más disgustos que alegrías, pero igual que los niños son, por desgracia, indispensables. Los niños por aquello de mantener a la especie y los políticos… bueno, los políticos también son importantes. En algo en lo que no se parecen los políticos y los niños es en aquello de las mentiras, al menos si tenemos por cierto aquel viejo refrán sobre niños y borrachos.

Los políticos mienten y lo hacen a menudo. Mentiras grandes y pequeñas, clamorosas o medias verdades, por nuestro bien o, sobre todo, por el suyo. Mienten mucho, aunque en esta dictadura de lo políticamente correcto quede feo decirlo así. Miente el gobierno, mienten sus miembros y miente la oposición. Mienten en el Congreso, en su programa electoral, en actos públicos, ante la prensa, en mítines y desayunos. Mienten, es así, y decir lo contrario sería faltar a la verdad.

Tenemos ejemplos cercanos en el tiempo y en el espacio. Veamos un par. El primero, las cifras de déficit. La Junta de Castilla y León es una de las administraciones que ha corregido al alza recientemente la cifra de déficit con la que se cerró el ejercicio pasado. No es la única, es cierto, y antes de ellas lo hizo el Satanás/Belcebú/Lucifer -elija el nombre de su demonio favorito-  de León. El anterior gobierno socialista juró y perjuró hasta el último momento que España cumpliría sus compromisos con Bruselas. Todos sabemos dónde quedó aquello. Ya saben, la herencia recibida, malditos socialistas, que les corten la cabeza y suspendan el partido. Ahora, apenas unos meses después de todo aquello, resulta que muchas de las comunidades del PP también eran imaginativas con las sumas y las restas. ¿Quién no ha tenido facturas en un cajón por algunos millones de euros? Pelillos a la mar. Ahora, los anteriormente acusados acusan y los que antes acusaban escurren el bulto. Los que antes buscaban culpables ahora hablan de ligeros desajustes y los que antes hablaban de pequeñas desviaciones hablan de tremendos agujeros negros. ¿Son o no como niños? Con lo fácil que sería hablar de las causas, el desplome de los ingresos, buscar soluciones y no andar señalando culpables o escondiendo la realidad tras la ideología.

Otra mentira cercana y también reciente: el tren. Es un tema que ciertamente nos gusta, nos preocupa como abulenses y, en mi caso, como usuario, y que ya ha salido varias veces (I, II y III) por estas páginas. La última de ellas hace relativamente poco con motivo de las siguientes declaraciones del Delegado del Gobierno en Castilla y León:  “Apostamos por reducir la duración del tiempo de la línea convencional entre Salamanca y Madrid a la mitad” Como dice Rubén, en aquel momento nos asaltaron las dudas, aunque el Delegado, a través del Diario de Ávila nos tranquilizaba: esa mejora sería por el trazado actual por Ávila. Ahora, un par de meses después, sabemos que nos mentía, a nosotros y al Diario, cuando aseguraba que se refería a la linea que pasa por Ávila. El plan del Ministerio es mejorar la línea por Medina del Campo que, a no ser que me equivoque, no es el nuevo nombre de la Estación de Ferrocarriles de Ávila. No, no hay vuelta de hoja. Mentía y punto. El Diario llevaba este tema a su portada el pasado sábado pero, en medio de los fastos por el Congreso Regional del PP, se les pasó, supongo, decirles a los abulenses que el representante del Gobierno  del PP en nuestra región les habían mentido.

A la puerta del citado Congreso, bajo la lluvia, frente al Lienzo Norte, un grupo de indignados del movimiento 15M organizó un acto de protesta contra los recortes, la crisis y contra estas mentiras. Aquellos que me conocen, no sé si ya lo he dicho por aquí, saben que no estoy de acuerdo con muchos de los aspectos del movimiento, aunque simpatizo con ellos. No creo que vayamos a encontrar la solución a nuestros problemas en asambleas callejeras, no creo que todos los políticos sean iguales aunque se esfuercen en parecerlo, ni que todos sean unos chorizos, ni que aquellos que no comparten mis ideas, que por desgracia son la mayoría, no nos representen. Nos representa y, en buena medida, esa es nuestra desgracia. Pero sí creo que el movimiento ha aportado cosas positivas, ha abierto muchos debates y ha permitido expresarse a mucha gente que se siente fuera de los engranajes que mueven el sistema político, social y económico. Que en una ciudad como Ávila (pongan aquí el adjetivo que más les apetezca) un movimiento así siga vivo y sea capaz de organizar actos de protesta me parece destacable, aunque muchos medios les racaneen méritos en sus crónicas. No son los únicos, es cierto, por fortuna parece que la ciudad despierta poco a poco, pero sí son distintos al resto. A mi me gustaría que se afiliasen a un partido y lo cambiasen desde dentro, o que creasen uno nuevo para defender desde allí sus intereses, que lucharan por cambiar el país desde los canales tradicionales, pero sé que nada de esto es fácil y que los canales de participación llevan tiempo oxidados. De momento, y espero que por mucho tiempo, bienvenidos sean, aunque no coincidamos en algunas manifestaciones y en otras muchas estemos detrás de pancartas distintas

Esta vez estamos detrás de la misma: Basta ya de mentiras. Necesitamos unos políticos que no nos mientan.

PS.- La fotografía ha sido cedida por Acampadaávila. Gracias desde aquí.

PS2.- Lo del tren ya lo dije yo, pero como soy un tipo modesto no os lo voy a echar en cara. Soy todo corazón.

‘Vidas Inanimadas’ – Antonio Bartolomé -

La vida está hecha de retazos de un pasado cercano y necesario. Los testigos del devenir del tiempo permanecen en la memoria y en el día a día. Sólo una mirada atenta puede descubrir la presencia de detalles que forman parte de nuestra existencia y devolverles el protagonismo necesario. ‘Vidas Inanimadas’ quiere honrar la memoria colectiva a través de los objetos silenciosos que nos rodean.

“Zapatillas” – Antonio Bartolomé -

Antonio Bartolomé es un joven abulense de 29 años que se gana los cuartos como fotógrafo de Diario de Ávila desde el 2004 tras terminar, casi un año antes, sus estudios en Madrid. Desde el pasado 10 de mayo y hasta el 10 de junio, expone sus fotos en la Casa de las Carnicerías. Nada tiene que ver, evidentemente, su trabajo diario con la exposición ya que “para prensa sabes muy bien los elementos que deben aparecer en una foto para que tenga el valor informativo que se necesita mientras que, cuando se piensa en exponer se tiene mucha más creatividad, sobre todo, porque tienes que ser capaz de transmitir las sensaciones que tienes cuando haces la captura”.

‘Vidas Inanimadas’ es el nombre de la colección que cuenta con un total de 28 fotografías, todas ellas realizadas dentro de los límites de la provincia de Ávila pero que, como bien me comenta Antonio, “podían haberse hecho en cualquier otro sitio y seguirían significando exactamente lo mismo”. Y la pregunta es evidente, ¿Qué significan? “La mayoría no son más que pequeños detalles que normalmente no tenemos en cuenta al pasar a su lado pero que no carecen de cierta belleza a pesar de tratarse de objetos alejados del lujo”. Esos objetos son herramientas que alguna vez fueron manejadas por alguien con la intención de realizar un buen trabajo o una vistosa armadura a la que le faltan dos dedos en una de sus manos que nos deja intuir las batallas en las que algún día participó, unas zapatillas de fútbol viejas y gastadas que nos dan una idea de la cantidad de balones que se golpearon con ellas… Objetos cotidianos, por todos conocidos, carentes de vida propia pero que nos muestran una historia detrás de ellos, una historia forjada por las personas que una vez les dieron uso y que Antonio plasma perfectamente con su cámara.

Las fotografías, de gran tamaño, han sido reveladas de forma tradicional a pesar de que el soporte del que se partía no era el negativo sino la tarjeta de memoria. “La foto adquiere una textura diferente al revelarla en lugar de imprimirla, se emula el acabado que daba la película y eso es algo que ‘el pixel’ nunca podrá igualar”. Las fotos no han sufrido un exceso de retoque digital, “el equilibrado justo que necesita cualquier fotografía”, ya que se trataba de plasmar la realidad, sin más, por lo que todas las imágenes han sido capturadas sin iluminación externa, sin flash, sin recolocar ninguno de los elementos que en ellas aparece. “No hago fotos de cosas que no me gustan. No saco una madera con un agujero para luego, digitalmente, quitar el agujero. En todo caso busco otra madera que represente por sí misma lo que yo quiero plasmar”. La primera de las fotos se toma en el año 2005 cuando aún la exposición era inimaginable y las últimas en este mismo año 2012 cuando estaba ya todo encaminado. A pesar de esa diferencia de 7 años entre la primera y la última captura, Antonio nos presenta un trabajo muy completo y muy bien hilado en el que las texturas (óxido, madera, pintura… ) marcan el punto de unión entre unas instantáneas y otras y nos llevan por un recorrido, sin quererlo, que nos hace recordar situaciones, momentos, elementos, similares a los que esta exposición nos enseña ya que “son objetos que generan emociones por ellos mismos al ser instrumentos cotidianos que todos hemos visto en algún momento de nuestra vida”.

Pero, ¿cómo se decide Antonio a exponer estas obras? Lo hace tras un encuentro con Sonsoles Sánchez-Reyes que es la persona que le propone entrar a formar parte del proyecto Iniciarte mediante el cual se le da la oportunidad a jóvenes ‘principiantes’ para que hagan visibles sus creaciones por medio de exposiciones. La condición es no haber expuesto previamente. En el caso de Antonio es cierto que ya había visto colgadas un par de obras suyas en una exposición de múltiples artistas pero “en realidad, ésta es la primera vez que expongo yo solo y debo agradecer esta oportunidad que se me brinda”. Es de imaginar que el proceso, desde que se decide exponer hasta que se inaugura una exposición, es largo y costoso. “Cuando me propusieron hace unos 7 meses el tema de la exposición me vinieron a la mente algunas de las imágenes que tenía guardadas desde hacía años y que me sirvieron como punto de partida pero, tras varios descartes para evitar ciertas duplicidades visuales, me decidí a completar la colección con algunas capturas nuevas que tenía en mente pero que en su día no hice por no ser la luz del momento la que más me gustaba para algunos detalles… por lo que tirando de memoria decidí recuperar esas fotos que no hice pero que me quedé con ganas de hacer”.

Creo que cada uno de esos 28 disparos es un gran acierto y ya solo puedo hacer dos cosas más. Agradecer la atención que me prestó Antonio durante nuestra cita y recomendar que os deis una vuelta por la Casa de las Canicerías antes del próximo domingo 10 de junio. ¡Merece la pena!

El cafetico del paisano

“No pongais a un gafe en vuestra vida porque se contagia. En lugar de estudiar a los que están amargados, estudiad a los felices” (Emilio Duró)

Entro a la tasquita y abro “El Norte de Castilla”. Pongamos que hablo de un bareto de los de toda la vida entre San Antonio y La Cacharra.  Sin tantos obreros ya pero sin duda perenne lugar de alta alcurnia: el mediodía aún queda lejos y los botellines de Mahou ya se han hecho fuertes en la barra. El curtido camarero examina rápidamente a este fulano escribiente, una novedad en el paisaje del bar. Hablamos de fútbol, mujeres o el tiempo – ahora no recuerdo – y me sirve su mejor croqueta. “La hacemos aquí, de la casa”. Engullo el producto y sonríe satisfecho. Me he ganado al posadero.

Verán…los periodistas hemos perdido realidad. Nos hemos acostumbrados a saraos, presentaciones, mesas de sonido. Culocarpetas. Hemos perdido ambición y hemos perdido felicidad. Nos hemos burocratizado.

Está mejor visto el periodista que tiene el pc encendido y está pendiente de las redes sociales – yo mismo – que el que desaparece de redacción, habla, indaga, descubre cosas, busca temas. No existe o está en extinción, búsqueda y captura.  Todos llevamos una oficina encima en el teléfono y eso cambia las reglas pero no nos exime de ser culpables: hemos perdido espontaneidad, realidad. Somos robots que siguen los algoritmos marcados. Por eso intento huir de vez en cuando y entrar a un bar. Uno perdido, siempre uno distinto, diferente. Olfatear ese mundo real que no sale mucho en la prensa.

Se me acaba el tiempo del café y acudo a una presentación:

“La sinergia de la comercialización de la internacionalización de la colaboración público-privada”

A lo que Alber me responde en Twitter…

“Eso no funciona si no aprovechas las sinergias inherentes a todo proceso convergente, está claro #veoysubolaapuesta””

Cierro los ojos e intento frenar mi intento de ponerme a gritar, berrear y sollozar.  No hay manera. Sigue habiendo importantes reductos de políticos que piensan que un discurso tiene más contenido cuanto más largo es.  Esos que no escapan a la tentación de la palabra rimbombante. y eluden llamar al pan pan y al vino vino.

Y ahí donde las tapas llevan pan y el tinto es de la casa no son tontos y no compran la vaina.  Reivindico al político que habla claro y acepta preguntas estoicamente, como un profesional del servicio público. Los hay y son admirables.

Pero ¡ojo! El problema no es sólo del político. En Ávila en particular es difícil no estar siempre midiéndose. Es muy complicado decir con tranquilidad lo que realmente piensas porque es posible que le perjudique a alguien que quieres.

Más aún si hay que lidiar con el delicado honor de algunos prebostes. O peor aún…a veces es más delicado el honor de sus aduladores y cortesanos, que ahí también habitan dinosaurios de complicado diente

Pero he venido hoy aquí a hacer algo diferente. He venido a abrir las ventanas. He venido a reivindicar el optimismo y escapar de los gafes (lean el enlace de arriba de Emilio Duró). He venido incluso a reivindicar las divagaciones dispersas y poco corrientes aunque alguien piense que esto es una lechuga sin ingredientes y me lo afee.

“Sonrisa” by @vmeneses

He decidido aprovechar los días energéticos. Esos días que te levantas con ganas de hacer cosas. Todo te bienhumora. Inténtelo como terapia: Sonreir toda la mañana es una revolución. Me estoy poniendo muy Coelho pero olviden esa apariencia. Uno no está a salvo de ir al paro. Todos tragamos sapos y culebrillas. Y no crean que es fácil, que aparte de cenizos también hay ceniza pura, gente requemada que te hace entrar en combustión.

Encontrar de nuevo la motivación perdida es mi gran objetivo de primavera. No soy el que fui y lo veo en mis becarios. Lo veo en mi modo de actuar con ellos, en que me cuesta ponerme a explicar cosas, arriesgar, incluso hasta salir de cañas o ir a la tasquita de La Toledana.  Es cosa mía pero también del entorno: hay una guerra de hombros caídos.

Verán amigos…en twitter, en el pc, aquí mismo en todas estas letras no somos los que realmente vivimos. No del todo. No  nos conocemos de verdad. Los humanos necesitamos ese encuentro entre cañas, cafes, barra del bar o valla del seminario animando a la Zona Norte. Volvamos a ello. Gastemos 10 euros menos en 3g y más en la reivindicación mofletuda.

Quiero mirar al horizonte con otra vista. Veo buena formación para el futuro y me permito esta licencia de explosión de optimismo. De aquí tenemos que salir a mejor. Hay mucha gente diciendo cosas interesantes. El talento está siendo obstruido pero demanda pasar. Ante la necesidad se está haciendo virtud y estoy seguro de que hay mentes dispuestas a sorprendernos. Les ponemos menos la lupa porque nosotros mismos andamos perdidos.

Café, croqueta y mofletes  ¿Se unen a la reivindicación?

Nissun

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